Recetario para la memoria: familias cocinan para sus desaparecidos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Zahara Gómez

Recetario para la memoria: madres y hermanas cocinan para sus desaparecidos

Este recetario contiene los platillos favoritos de 30 desaparecidos en Sinaloa. Parte de lo recaudado por su venta va al grupo de Las Rastreadoras, madres, hijas y hermanas que buscan a sus 'tesoros'.
Zahara Gómez
2 de octubre, 2020
Comparte

Una gordita espera a Joan Manuel. Su comida favorita lleva tortilla, frijoles, carne, aguacate, lechuga y la fe de su madre Artemisa Escalante, que espera que su hijo vuelva un día para comerlo. Desapareció en 2014 y desde entonces lo busca.

Mirna preparó pizzadilla, como llamaba su hijo Roberto a esta invención culinaria: una especie de quesadilla con tortilla de harina, una cama de queso y otra de carne. La última vez que lo cocinó fue para que el platillo favorito de su hijo quedara plasmado en el Recetario para la memoria, un proyecto que busca visibilizar el problema de la desaparición en México.

Foto: Zahara Gómez

30 integrantes de Las Rastreadoras del Fuerte – grupo que se formó en 2014 en los Mochis, Sinaloa, tras la desaparición de Roberto hijo de Mirna – cocinaron los platillos favoritos de su familiar desaparecido para integrar el libro, que es un proyecto iniciado por la fotógrafa Zahara Gómez, quien ha estado con el grupo desde 2016.

Zahara cuenta a Animal Político que tras hacer por 4 años fotos documentales de la búsqueda que hacen Las Rastreadoras sintió que era momento de crear un proyecto que tuviera un formato más íntimo y “que pusiera sobre la mesa el tema”.

Uno de los desafíos, cuenta la fotógrafa, fue visibilidad el tema de otra forma. “La pena (por la tristeza de los casos) no hace accionar, yo como público ¿cómo puedo sentirme parte? (…) Hablas con las mamás y la pregunta es si sus desaparecidos tienen hambre o frío, tener hambre es estar vivo, la comida ahí toma otra dimensión, es estar vivo”.

“Fue algo que viví y sentí que estaba ahí mi hijo cocinando, metiendo la mano conmigo. También es saber que la persona que está ausente ya no va a volver a comer tu comida”, cuenta Mirna quien, a diferencia de otras buscadoras, sabe que Roberto no volverá, pero cocinarle “me quitó parte de mi dolor sentí que él estaba ahí”.

Foto: Zahara Gómez

Roberto Corrales Medina desapareció el 14 de julio de 2014, justo tres años después, en 2017 en una búsqueda en la que participaron más de 180 personas dio con los restos de su hijo.

Debido al poco trabajo de las autoridades en el caso de Roberto, Mirna comenzó la búsqueda, a la que se unirían – con el paso del tiempo – más de 130 mujeres que buscan con pala y pico a sus tesoros, como ellas llaman a sus desaparecidos.

Hasta el momento han podido localizar los restos de 195 personas, el 75% de los encontrados han sido identificados y entregados a sus familias.

Las recetas para los que no están

Cocinar y hablar sobre lo que les gustaba a sus tesoros desaparecidos removió el dolor pero también dio paz a las 30 mujeres que participan en el proyecto, cada una con una receta.

“Cocinar para alguien que no está es algo que yo lo sentía muy lejano, fui la última, cuando me daba cuenta de lo que se estaba reviviendo me gustaba la idea pero también me atemorizaban los sentimientos míos. Cada quien tiene su manera de ser, el dolor es el mismo porque tenemos una persona desaparecida pero los factores son muy diferentes. Cuando ya me tocó a mí fue algo muy bonito, lo viví, lo sentí, sentí que ahí estaba mi hijo”, cuenta Mirna.

Zahara fue a la casa de cada una de las familias para fotografiar los platillos y platicar cómo lo preparaban. En la charla surgían los recuerdos, luego compartía la mesa con las rastreadoras y sus familias.

Las recetas son variadas, algunas largas y otras cortas, más complicadas en la preparación o sencillas.

El objetivo era “poner sobre la mesa” el tema para que el mundo sepa que hay madres que buscan a sus hijos y que cocinar para ellos “es como volverlos a traer”, dice Mirna.

Aunque sabe que Roberto no volverá, muchas de las mujeres que integran Recetas para la memoria esperan que su tesoro llegue, toque la puerta y pueda volver a comer el platillo que tanto le gustaba.

El Recetario para la memoria ha ayudado para hacer la lucha de Las Rastreadoras – nombradas así por el periodista Javier Valdez – más visible a nivel nacional.

“Hemos sido un ejemplo para muchas mujeres que no se atrevían a unirse, que no se atrevían a caminar solas. Hemos movido conciencias, mucha gente no sabía de nosotros”.

El libro contiene 30 recetas, al final se agregaron fotos de los desaparecidos y del trabajo de búsqueda que hacen Las Rastreadoras. El desafío, dice Zahara, era salir de las mismas formas y llegar a más personas. Hasta el momento ha habido mucha curiosidad e interés.

“Solo fueron 30 (recetas) porque muchas mujeres temían lo que pudiera pasarles emocionalmente, y hoy que ya están las 30 recetas muchas se lamentan. Yo me habría lamentado de no haberlo hecho porque sentí que me desprendí de algo grande y fue para bien. Cocinar para él aunque no esté, me hizo sentir que estaba conmigo, y cada una de las madres sintió algo por ellos”, cuenta Mirna.

El libro puede comprarse a través de la página de la iniciativa recetarioparalamemoria.com, no hay puntos de venta porque es un proyecto autoeditado. El 50% de las ganancias va para Las Rastreadoras.

“El Recetario de la memoria es de las personas que están desaparecidas”, concluye Mirna.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Coahuila: la decepción de las familias de los 10 mineros atrapados hace casi un mes

Las familias de los mineros atrapados en Coahuila pierden la esperanza de verlos con vida después de que el gobierno asegurara que su rescate necesitará de 6 a 11 meses más.
31 de agosto, 2022
Comparte

A poco de cumplirse un mes de la tragedia este próximo sábado, la esperanza de los familiares de los diez mineros atrapados en un pozo de carbón en México se apaga poco a poco.

El primer varapalo fue cuando, después de que las galerías donde trabajaban se inundaran el 3 de agosto por el agua de minas cercanas abandonadas en Sabinas, en el estado norteño de Coahuila, una nueva inundación echó por tierra el trabajo de casi dos semanas de bombeo de líquido y hubo que volver a empezar.

El golpe definitivo para las familias fue cuando las autoridades les comunicaron el pasado jueves que la estrategia a seguir ahora sería la de hacer un tajo a cielo abierto para descender 60 metros y llegar donde están los hombres en la mina de El Pinabete.

¿El mayor problema? Que serán necesarios al menos seis meses para hacerlo, lo que terminó por dinamitar el ánimo de las familias.

“De seis a 11 meses de trabajo es mucho, ¿qué nos van a entregar entonces de mi hermano?”, le dice a BBC Mundo Magdalena Montelongo, hermana de Jaime, uno de los mineros atrapados.

“Al principio teníamos mucha esperanza. Pero fue pasando el tiempo y cuando se vino la otra ola de agua… se va perdiendo. Ahorita, como ya van a hacer esto, se me hace difícil que los veamos con vida”, reconoce resignada la mujer.

En todo este tiempo no ha habido ningún contacto con los mineros, quienes no tenían comida ni agua potable. El gobierno, sin embargo, ha rechazado oficialmente que se les dé por muertos.

Volvió a la mina para ayudar a sus compañeros

Con 61 años, Jaime Montelongo es el veterano del grupo de los hombres atrapados.

Hijo y padre de mineros, lleva trabajando en ello desde los 14 años y, aunque ya estaba retirado desde el año pasado, decidió regresar a la mina porque “se sentía bien”.

Map

Su hermana Magdalena habla de él intercalando tiempos verbales en presente y pasado, fruto probablemente de la incertidumbre. Recuerda cómo uno de los mineros sobrevivientes le contó que Jaime pudo haber escapado junto a él, pero decidió ayudar a sus compañeros.

“Oyeron un fuerte estruendo, y luego otro. Mi hermano empezó a hablar al resto por el radio: ‘¡gente, gente!’, pero no había respuesta. Entonces él le dijo a este compañero que se fuera en el bote y regresó para avisar al grupo”, relata la mujer.

Su colega sobreviviente se subió al bote y, en cuestión de segundos, estaba prácticamente cubierto por toda el agua que llegaba con fuerza. Logró salir, pero de Jaime nunca supo nada más.

“No sé, creo que él sentía el deber y la responsabilidad de traerse a los demás compañeros… nunca pensó la magnitud del problema que se venía”, dice su hermana, quien lo define como alguien “muy noble” y bueno. “Los muchachos de la mina decían que sí se enoja, pero que no los regañaba”.

Jaime Montelongo

AFP
Jaime Montelongo trabaja en la mina desde los 14 años.

Sobre el nuevo método de rescate elegido, la mujer asegura no estar de acuerdo. Las autoridades, sin embargo, defendieron que esta es la propuesta más sólida y de menor riesgo para los rescatistas según los análisis de especialistas.

“La otra (opción) es que sigamos bombeando, que saquemos toda el agua de Pinabete, de Conchas Norte, de Mina 6, acuérdense que Pinabete está rodeada de minas, pero esto (…) llevaría 24 meses. El tema es que puede haber un gran riesgo de colapso”, dijo Laura Velázquez, coordinadora de Protección Civil.

Rechazo e indemnizaciones

Inicialmente, los familiares se negaron a aceptar esta nueva estrategia por todo el tiempo que requerirá. Montelongo no entiende por qué no se optó por esta técnica desde el principio ni por qué las autoridades mexicanas se demoraron dos semanas en pedir asesoría de especialistas extranjeros.

“Se dejó pasar mucho tiempo, pienso que en la primera semana los podrían haber rescatado pero hizo falta gente más capacitada para este tipo de situaciones”, opina.

Familiares de mineros

AFP

Finalmente, el pasado fin de semana, las esposas de los mineros aceptaron la técnica del tajo a cielo abierto.

En la zona se levantará un memorial y el gobierno también les entregará una indemnización “por encima de lo convencional”, según adelantó el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, aunque no se ha determinado la cantidad.

“Para nosotros, nuestro hermano no tiene valor económico. En ese momento dijimos ‘ya no hay nada que hacer más que resignarnos y entregar nuestro hermano a Dios’. Estamos decepcionados e impotentes, no nos han dejado otra opción”, lamenta Montelongo.

López Obrador, quien insistió en que las tareas de rescate no se detendrán y que “no va a suceder lo de Pasta de Conchos” -en referencia a otra mina en Coahuila donde una explosión de gas en 2006 dejó 65 muertos, de los que 63 cuerpos nunca fueron recuperados-, dijo entender el dolor de las familias.

Este domingo, el mandatorio admitió que los familiares no estaban satisfechos al principio con la opción del rescate planteado por el gobierno.

“No aceptaban por el tiempo. Se pusieron muy tristes, es una situación muy difícil, estaban muy alterados y no querían nada, y ya, pues han aceptado”, dijo el presidente, quien se comprometió a “trabajar con mucha rapidez para sacar los cuerpos”.

AMLO en la zona del derrumbe

Gobierno de México
López Obrador visitó la zona del siniestro el 7 de agosto.

El papel de familiares y esposas

Magdalena Montelongo tampoco oculta su decepción por el hecho de que las autoridades no hayan tomado en cuenta la opinión de otros familiares de los mineros, sino que solo se reunieron con las esposas “una por una y a puerta cerrada” para plantearles la opción del tajo abierto, a la que finalmente dieron el sí.

La Organización Familia Pasta de Conchos (OFPdC), un colectivo defensor de los derechos de los mineros, criticó que solo se escuchen la opinión de las esposas.

“No es justo ni correcto porque, antes de ser esposos, fueron hijos y hermanos. Todos son víctimas. Pero el gobierno habla con las esposas porque así se ahorra broncas: los familiares pueden ser más objetivos y no se les puede presionar con indemnizaciones… a las viudas, sí”, dice Cristina Auerbach, defensora de Derechos Humanos en OFPdC.

El colectivo tampoco aprueba la nueva estrategia al considerar que es irreal ni aún el plazo de seis a 11 meses. “Si es una mina a cielo abierto, requieren mover cuando menos cinco millones de toneladas de tierra (equivalente a llenar tres veces el estadio Azteca), más de 1600 trabajadores, camiones de carga de 200 y 300 toneladas…”.

Mina del accidente

AFP
La nueva técnica para el rescate de los mineros comenzará en los próximos días.

“Cuando estaban aquí los especialistas extranjeros, se habló de encapsular y poner barreras para aislar el pozo del agua de las minas cercanas. Nunca se habló de tajo a cielo abierto”, cuestiona Auerbach en entrevista con BBC Mundo.

También critica que la propuesta no venga de cuadrillas de rescate de empresas de la región ni de expertos en minas de carbón, sino que esté liderada por Protección Civil y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

“La CFE no tiene minas de carbón, solo lo compra, ni tiene experiencia en rescate minero. ¿Entonces por qué va a encargarse de los rescates? Es absurdo, no sabemos por qué”, afirma.

Mayor región carbonífera de México

Tras lo ocurrido, la Fiscalía solo acusó hasta el momento a un joven como “probable responsable en explotación ilícita del subsuelo”.

Según el propio López Obrador, este podría no ser el dueño de la empresa responsable de la mina sino un simple prestanombres sin poder real con el que se trate de evitar que se conozca el nombre del concesionario.

Coahuila se ha convertido en un verdadero punto negro para desarrollar esta profesión. Sin contar grandes minas a cielo abierto, al menos 153 personas han muerto en el estado desde 1996 en pozos y pequeñas minas y cuevas, según un conteo de OFPdC.

“El trabajador está en la mina por necesidad, pero lo hacen en condiciones inhumanas y por 200 pesos (unos US$10) por tonelada de carbón. ¿Quiénes son los beneficiados? Los dueños, que son los que más ganan. Y también la Secretaría de Trabajo debería inspeccionar esas condiciones”, responde Magdalena Montelongo a la pregunta sobre quiénes son responsables de esta situación.

Jaime Montelongo

AFP
La familia de Jaime Montelongo improvisó un altar con su imagen a las afueras de la mina.

En Coahuila se produce el 99% del carbón utilizado en México por la CFE, empresa estatal clave en el proyecto energético del presidente. Pese a esta alta cifra, Auerbach puntualiza que el carbón solo representa “el 4% de la matriz energética” del país.

“Si oyes lo del 99%, piensas que es una locura pedir que se detenga la producción porque dicen que genera desarrollo en la región… pero lo que deja es una estela de muerte brutal. Si fuéramos más sensibles, después de esta tragedia deberíamos dejar de consumir ese 4%”, opina.

La miembro de OFPdC dice estar sorprendida por el hecho de que no se estén revisando todos los contratos de concesiones de minas en la zona.

“Todo el mundo sigue sacando carbón como si nada. Así que es cuestión de tiempo que vuelva a suceder”, concluye.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=FL9hB7wQsZA

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.