Liberan a hombre acusado de matar a empresario en BCS y que denunció tortura
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Cuartoscuro Archivo

Roberto fue acusado de matar a un empresario en BCS; tras un año en prisión, Fiscalía retiró los cargos

Un juez sentenció que las pruebas en el caso se obtuvieron violando derechos fundamentales y anuló todos los señalamientos contra el hombre que pasó un año preso.
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Roberto Guadalupe González Martínez, de 52 años, es un hombre libre desde el pasado 15 de septiembre. Aquel día, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Baja California Sur (PGJEBCS) retiró los cargos en su contra después de que un juez considerase que las pruebas que se habían presentado no eran válidas por haber sido violados derechos fundamentales en su obtención.

Ese mismo día abandonó el Centro de Rehabilitación Social de Los Cabos, en Baja California Sur. Llevaba encerrado desde el 27 de julio de 2019 acusado de la muerte del empresario José Arredondo, de 58 años.

Desde el momento de su arresto González Martínez reivindicó su inocencia y denunció haber sido secuestrado y torturado por elementos de la Policía Ministerial. Ahora es libre, pero quiere olvidar. Por eso prefiere no ser entrevistado para esta nota.

La liberación del principal acusado por la muerte de José Arredondo es el último capítulo de un caso repleto de irregularidades.

“Nos quedamos con una víctima de asesinato sobre quien no se sabe quién lo mató, con Roberto secuestrado, torturado y excarcelado año y dos meses después. Esto está muy triste”, dice el abogado Jaime Tácher Urbina, que ha representado al acusado desde que fue detenido a finales de julio de 2019.

Animal Político contactó con el procurador Daniel De la Rosa Anaya, pero al cierre de la edición no recibió respuesta. En noviembre, preguntado sobre el caso y las denuncias de tortura, restó credibilidad al testimonio de González Martínez, pero aseguró estar dispuesto a realizar una investigación interna si se probaba su versión.

José Arredondo, empresario de Bakersfield, California, apareció muerto en su apartamento de Los Cabos el 16 de julio de 2019. Nació en Michoacán pero desde los 12 años residía en Estados Unidos. Allí era muy conocido por ser el dueño de grandes negocios automotrices y por ser el padre de Samuel Kim, cantante de K-Pop, un popular estilo coreano.

La víspera de que hallasen su cuerpo, Arredondo cenó con González Martínez, a quien le unía una amistad de más de 20 años. Se lo dijo a la policía, que le interrogó al día siguiente, y aseguró haberse marchado pasadas las 22.30 de la noche. No quedaron satisfechos los agentes porque, según el testimonio del ahora excarcelado, un grupo de ministeriales lo secuestró dos días después. Durante más de una semana, González Martínez estuvo en sus manos. En su primera declaración ante el juez, en octubre de 2019, aseguró haber sufrido golpes y vejaciones. Sin poder contener el llanto, relató cómo le golpeaban para confesar un crimen que no había cometido. Durante el tiempo en el que estuvo en manos de los policías, su familia presentó una denuncia por desaparición. Finalmente, el 29 de julio, fue presentado ante el Ministerio Público y, posteriormente, a prisión.

En este tiempo aparecen dos supuestas pruebas que incriminan a González Martínez. Por un lado, restos de sangre en unos zapatos. Él afirma que los propios ministeriales robaron esas prendas de su casa y las mancharon con la sangre de su amigo. Por otro, el testimonio de un menor de edad que trabajaba como vigilante de la finca en la que residía Arredondo y donde le mataron. Cuando testificó nadie le preguntó su edad porque, según relató ante el juez, los policías estaban demasiado preocupados en amenazarle si no decía lo que ellos querían.

La versión de las torturas contra González Martínez fue incluso corroborada por Sergio Arredondo, hermano de la víctima, que relató que un oficial de nombre José de Jesús García le aseguró que el ahora excarcelado era el asesino y que para obtener la confesión habían tenido que torturarlo.

En este año, las ramificaciones del caso se extendieron. El gerente de un restro bar propiedad de Martin Berasategi, un afamado cocinero vasco, también denunció haber sido detenido y maltratado para que se autoinculpase. En total, al menos seis personas aseguraron en sede judicial haber sufrido torturas dentro de la investigación del asesinato.

A pesar de las denuncias, el proceso contra González Martínez seguía adelante. Sin embargo, el 17 de agosto tuvo lugar una audiencia de nulidad de pruebas. En ella, la defensa aseguró que las supuestas pruebas se habían recabado de forma irregular por lo que no deberían ser tomadas en cuenta. Durante más de 18 horas se habló de la camioneta que le incautaron al acusado cuando estuvo en manos de los ministeriales sin orden de arresto, de las presiones sufridas por el testigo menor de edad, de la captura de al menos tres personas que aseguraron haber sufrido también malos tratos. Ante estas evidencias, el juez Adrián Ríos Ordaz dio la razón al abogado Jaime Tacher, asegurando que todos los indicios se recabaron violando los derechos fundamentales. Es decir, dejó claro que no debían de tomarse en cuenta los tenis con sangre ni la declaración del menor de edad.

Sin estas pruebas, la acusación quedó en nada. Así que el 15 de septiembre el subprocurador de delitos de alto impacto retiró los cargos contra González Martínez. Ese mismo día el antiguo vendedor de bienes raíces abandonó la prisión después de año y dos meses encerrado.

La liberación de González Martínez deja el caso del asesinato de José Arredondo sin culpable y sin sentencia. Además, quedaría pendiente investigar quiénes son los policías que violentaron derechos fundamentales para buscar a un asesino. Animal Político buscó al procurador, pero este eludió contestar para dar detalles sobre las investigaciones que podría desarrollar la institución que preside.

González Martínez está libre, pero quedan muchas interrogantes pendientes.

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Código de las Familias: el referendo para legalizar el matrimonio igualitario en Cuba

En lo que es solo el tercer referendo en la historia del país desde la Revolución del 59, los cubanos decidirán si aprueban o no el matrimonio igualitario, en un país que hace décadas mandó a los homosexuales a campos de trabajos forzados.
25 de septiembre, 2022
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Los cubanos no votan para elegir a su presidente pero sí podrán hacerlo este domingo para aprobar, o rechazar, el marco legal que regirá sus relaciones familiares.

“¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?” es la pregunta única que se formulará a los electores, con “sí” y “no” como opciones de respuesta en este inusual referendo, el tercero en la historia reciente del país tras los que ratificaron las constituciones de 1976 y 2019.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que busca reemplazar una normativa de 1975.

El plebiscito llega en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Hombre en Cuba junto a un cartel favorable al código de las familias.

Getty Images
La cada vez más difícil lucha diaria por la supervivencia en Cuba ha hecho que, para gran parte de la población, el referendo sobre las familias sea un asunto secundario.

Los principales cambios

El nuevo Código de las Familias se sometió a una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6,5 millones de cubanos, según el gobierno..

Además del llamado “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños o la “gestación solidaria” -subrogada sin fines de lucro-, el código contempla otros cambios en las interacciones familiares.

Por ejemplo, abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

También permite que los padres puedan elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

El “sí” contra el “no” al código

El gobierno ha emprendido una amplia campaña en favor del “sí” en la televisión, la radio y los diarios (en Cuba los medios son propiedad del Estado), en las redes sociales con los hashtags #YoVotoSi y #CodigoSi, en la calle con abundantes carteles e incluso en los centros educativos mediante sesiones especiales sobre el nuevo Código.

Todas las instituciones cubanas, desde el Consejo Electoral Nacional hasta el Tribunal Supremo, han secundado la campaña del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), dirigido por la influyente Mariela Castro, hija del exgobernante Raúl Castro.

Mariela Castro

Getty Images
Mariela Castro es desde hace años la adalid de la causa de la comunidad LGBT en el Estado cubano.

“El Código de las Familias aporta, amplía y contribuye a garantizar ampliamente los derechos de todas las personas y todas las familias. Contribuye a democratizar aún más las relaciones intergenéricas, intergeneracionales”, declaró Mariela Castro esta semana a la agencia Efe.

Gran parte de la comunidad LGBT en Cuba también apoya el “sí” en la votación del domingo.

“Que por fin en Cuba se reconozca legalmente la legitimidad del amor, las uniones y las vidas de miles de personas homosexuales es un motivo de celebración, y reivindica toda mi existencia y la de las personas de mi comunidad”, explicó a BBC Mundo el actor y prominente activista cubano Daniel Triana, de 25 años.

El activista Daniel Triana (izquierda) con otros miembros de la comunidad LGBT.

Daniel Triana
Daniel Triana (izquierda) con otros activistas y miembros de la comunidad LGBT.

Como en Cuba el Estado acapara la esfera pública, no existe una campaña articulada por el “no” en los medios de comunicación ni en la calle.

Quienes se oponen a la aprobación del nuevo Código de las Familias lo hacen sobre todo con mensajes en las redes y esgrimen diversos motivos, por lo general religiosos o políticos.

“No beneficia a la familia cubana la introducción en nuestra legislación de los contenidos de la llamada ‘ideología de género’, que sustenta muchas de las propuestas”, expuso la Conferencia Episcopal de Cuba en un comunicado en su página web.

Los obispos critican especialmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de estas y la gestación subrogada, que consideran contrarios a los valores y la fe católicos.

En el comunicado expresan, sin embargo, su apoyo a otros puntos de la propuesta relacionados con la violencia doméstica y la protección de los derechos de ancianos y menores.

Mientras, en Twitter quienes se oponen al Código de las Familias han expresado su rechazo con los hashtag #YoVotoNo y #CodigoNO.

https://twitter.com/ArquiSpaces/status/1572802545457795073

“Nuestras familias también necesitan alimentos, ropa, zapatos, medicamentos, viviendas, mejor calidad de vida, mejores hospitales y escuelas, y no veo por ningún lado una campaña para eso. Por eso #YoVotoNo”, publicó otro internauta.

Muchos opositores también han planteado dudas sobre la limpieza del referendo, que según las autoridades está garantizada, aunque no habrá supervisión de organismos internacionales.

Confrontación política

Como casi todo tema de actualidad en Cuba, el plebiscito ha adquirido fuertes connotaciones políticas.

Las autoridades cubanas han vinculado la campaña del “sí” con la defensa del modelo político vigente desde 1959 y cada vez más cuestionado dentro del país a medida que aumenta el descontento social por la nefasta situación económica.

Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila

Invasor
Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila.

“Apoyar el Código de las Familias es apoyar el proyecto de país”, titulaba un artículo con una entrevista a Mariela Castro el pasado mayo en el diario estatal Granma.

Para el activista Daniel Triana “esto es asqueante, ya que el gobierno podría haber aprobado el matrimonio igualitario de un plumazo en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), donde todo se vota por unanimidad”.

“Quienes disentimos del régimen y que apoyamos el código estamos en una posición ética y política bien delicada“, asegura.

Manifestación LGBT Cuba 2019

Getty Images
En Cuba los gays, lesbianas y trans pueden manifestarse, pero solo bajo la tutela y organización del Estado: cuando en 2019 activistas LGBT celebraron una marcha por su cuenta en La Habana, agentes vestidos de civiles agredieron y arrestaron a varios manifestantes. Las autoridades les acusaron de ser “contrarrevolucionarios” al servicio de EE.UU., el señalamiento más frecuente para quienes se desmarcan del sistema establecido.

Fuera de la comunidad LGBT, la mayoría de disidentes en Cuba han expresado en las redes sociales su intención de votar “no” o abstenerse como forma de castigo al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel.

Otros dentro y fuera del país han aprovechado la ocasión para denunciar la falta de libertades políticas en Cuba, gobernada por el Partido Comunista como órgano único y supremo de poder en el Estado.

“Si no puedes elegir tu presidente, ¿cómo exponer a tus hijos a un Código de Familia que eligió alguien por el cual tú no votaste? Si están llevando a votación el Código de las Familias, ¿por qué no llevar a votación elecciones libres pluripartidistas?”, escribió el artista Yotuel Romero, excantante del grupo Orishas y coautor de la canción Patria y Vida, convertida en himno de la disidencia cubana.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explica el historiador cubano Abel Sierra Madero.

Mientras, algunos activistas LGBT en la isla lamentan que el reciente lavado de cara del Estado cubano, culminado en el Código de Familias, tienda un velo sobre este oscuro pasado.

“Cuba fue hasta hace poco un estado homotransfóbico. Fidel Castro y el Ché Guevara eran homotránsfobos confesados. De pronto con este código pretenden obviar todo esto sin una sola mención a ese historial funesto. No han pedido disculpas y simplemente lo han tratado de empujar como una ley natural que se desprende de la coherencia histórica de la revolución cubana. Eso no solo es falso sino que es muy cínico y macabro”, denuncia el activista Daniel Triana.


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