Robles irá a juicio por omisiones; Zebadúa busca acuerdo para evitar cargos
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Rosario Robles irá a juicio por omisiones; Zebadúa, el principal implicado, busca acuerdo para evitar cargos

Rosario Robles seguirá presa al menos hasta 2021. En contraste, Emilio Zebadúa, sobre quien pesan más de 20 denuncias por los convenios de La Estafa Maestra, comenzó un acercamiento con la Fiscalía para no ser procesado.
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27 de octubre, 2020
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“Prefiero ir a un juicio oral, no me interesa negociar un procedimiento abreviado. No soy culpable”, dijo Rosario Robles poco antes de volver a la cárcel en la que ya lleva más de un año presa.

Con sus palabras concluyó ayer la audiencia judicial en la que, una vez más, un juez federal rechazó cancelar el proceso iniciado en contra de la exfuncionaria federal por presuntas omisiones que habrían facilitado el desvío de más de cinco mil millones de pesos en la Sedesol y la Sedatu, y dio luz verde para que se presenten las pruebas y sea enjuiciada por ello.

Mientras tanto, autoridades ministeriales confirmaron que Emilio Zebadúa González, exoficial Mayor de Sedesol y Sedatu y señalado en las denuncias como el principal responsable de autorizar los presuntos desvíos, inició un acercamiento con la Fiscalía General de la República (FGR) para negociar un acuerdo que le permita evitar un proceso por delitos graves que lo lleven a la cárcel.

Zebadúa ha optado por esta nueva estrategia luego de que perdiera los juicios de amparo con los que consiguió, durante más de un año, no pisar la cárcel y ni siquiera comparecer ante un juez para que se le imputaran los cargos, a diferencia de Robles quien sí respondió al citatorio que le enviaron.

Lee: La Estafa Maestra: Cuentas de Robles seguirán congeladas, define Tribunal

Pero, pese a haberse presentado voluntariamente y aunque hasta ahora no se ha resuelto si es culpable o no, Robles – contrario a Zebadúa – lleva más de un año encarcelada de forma preventiva bajo el argumento avalado por los jueces responsables del caso de que podría darse a la fuga. 

Se trata de una prisión preventiva dictada con irregularidades, entre ellas una licencia de conducir falsa que Robles no tramitó, como ya ha sido confirmado en dos amparos ganados por la exfuncionaria en contra de esa medida cautelar. Sin embargo, los jueces han insistido en mantenerla presa. Un tercer amparo relacionado con esta medida se encuentra hoy bajo análisis.

Cárcel y juicio hasta 2021

Como se dio a conocer ayer, el juez federal Ganther Villar Ceballos rechazó una vez más suspender el proceso penal en contra de Robles, tras desestimar un nuevo argumento de su defensa: que las supuestas omisiones que la FGR le imputa no son un delito sino una falta de carácter administrativo.

El juez consideró que se trataba de un tema que no puede analizarse ahora sino hasta la fase de juicio oral, por lo que ordenó a las partes revelar sus pruebas para poder avanzar hacia el mismo. 

Sin embargo y a petición de la misma defensa, la presentación de la evidencia se pospuso hasta el 8 de diciembre luego de que los abogados argumentaran que no han recibido aun los resultados finales de dos peritajes importantes para su teoría del caso.

Lo anterior significa que Robles permanecerá encarcelada de forma preventiva, al menos hasta el 2021. Ello ya que una vez que se logre concluir con la audiencia intermedia deberán transcurrir al menos dos meses antes de que se realice el juicio oral ante un nuevo tribunal.

Lee: Robles acusa presión para delatar a exfuncionarios; pide citar a excolaborador y auditor federal

El abogado Epigmenio Mendieta, quien encabeza la defensa de Robles, había adelantado a Animal Político que analizarían promover un amparo si el juez Villar rechazaba suspender el caso. No obstante, aunque dicho amparo se presente y se conceda una suspensión, su efecto solo sería suspender que se acuerde una fecha mientras se analiza de fondo los argumentos de la defensa. En cualquier caso Robles continuará presa.

Zebadúa: de los amparos a la negociación

Emilio Zebadúa es, desde el punto de vista técnico y jurídico, el principal responsable del presunto desvío de más de cinco mil millones de pesos en las secretarias de Desarrollo Social y de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano. 

En sus múltiples denuncias, la Auditoría Superior de la Federación lo señala como el funcionario clave dado que ocupaba el cargo de Oficial Mayor y era el encargado del manejo de los recursos. Por sus manos pasaba, de forma ineludible, la aprobación de recursos para los convenios con universidades en el esquema conocido como “La Estafa Maestra”.

La FGR tiene iniciadas en su contra más de 20 carpetas de investigación, incluidas dos por posible lavado de dinero.

Pero hasta ahora y a diferencia de su exjefa y de otros funcionarios de menor rango, Zebadúa no ha puesto un pie ni en un juzgado, ni en la cárcel. 

Originalmente la FGR intentó proceder en su contra por el mismo caso por el cual Robles lleva más de un año presa. Sin embargo, el exfuncionario prefirió no comparecer ante el juez y, en cambio, comenzó una estrategia basada en promover diversos juicios de amparo para retrasar su comparecencia, alegando que no fue citado antes como testigo y que no se le había dado el derecho a defenderse.

Aunque consiguió obtener suspensiones provisionales y definitivas, los magistrados que revisaron los casos finalmente le negaron los amparos, el ultimo de ellos a finales de septiembre pasado.

Lo anterior deja el camino libre a la FGR para pedirle a un juez que cite en audiencia a Zebadúa o incluso que gire una orden de aprehensión en su contra. Sin embargo, en esa coyuntura el exoficial Mayor ha optado por una nueva estrategia: la búsqueda de un acuerdo con los fiscales para ser perdonado o para obtener, al menos, un proceso más benévolo.

Fuentes con pleno conocimiento de las indagatorias indicaron a este medio que la semana pasada Zebadúa inició un contacto formal con la Subprocuraduría Especializada en investigación de Delitos Federales de FGR, que es la responsable de las carpetas de investigación en curso, con el objetivo de comparecer y buscar el potencial acuerdo.

Se trata de una salida alterna que la ley contempla, pero para la que se plantean varias condiciones y requisitos. Una opción es un “criterio de oportunidad” que significa volverse testigo colaborador contra posibles delincuentes de mayor nivel o procesadas por delitos más graves, y aportar información útil que sirva para procesarlas.

Dicho recurso ya ha sido concebido en casos similares de corrupción denunciados por la ASF. Uno de los más relevantes fue el criterio de oportunidad para Tarek Abdalá, extesorero de Veracruz, quien fue perdonado en más de 35 carpetas iniciadas en su contra a cambio de que declarara en contra del exgobernador de dicho estado, Javier Duarte. Es el mismo criterio que actualmente busca el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya.

Otra opción es acordar con la FGR la búsqueda de un “proceso abreviado”, que consiste en declararse culpable de un delito que se le impute luego de ser vinculado a proceso, a cambio de una pena reducida.

En cualquiera de las dos opciones Zebadúa tendría que garantizar ante la FGR algún grado de reparación del daño.

Animal Político solicitó oficialmente a la FGR un posicionamiento oficial sobre el acercamiento de Zebadúa con funcionarios de la dependencia realizada la semana pasada, pero hasta la publicación de esta nota no se ha recibido respuesta.

Ayer, en una carta dirigida a la opinión pública, la propia Rosario Robles advirtió que contaba “con información confiable de fuentes al interior de FGR de que se han reunido con excolaboradores ofreciendo impunidad a cambio de que declaren lo que ellos necesitan”.

¿Opacidad e indebido proceso?

Como se había anticipado, la audiencia intermedia del proceso contra Rosario Robles se realizó a puerta cerrada, sin que se permitiera la presencia de público ni de medios de comunicación, debido a las restricciones impuestas por el Consejo de la Judicatura Federal a causa de la pandemia sanitaria.

Estefanía Medina, abogada experta en temas penales y de corrupción, y cofundadora de la organización TOJIL A.C. advirtió en entrevista que dichas restricciones eran entendibles, sin embargo, con los meses que han transcurrido ya debería haberse buscado una alternativa para no normalizarlo, como por ejemplo el seguimiento virtual a distancia.

El problema, dijo, es que el impedir la publicidad de las audiencias no deja de ser una violación a la Constitución que dicta que los procesos penales deben ser públicos, situación que además de propiciar opacidad puede poner en riesgo la integridad de los juicios que se llevan a cabo.

“So pretexto del tema de la pandemia el poder judicial sigue siendo omiso en dar cumplimiento al tema de publicidad (…) Es una flagrante violación a la Constitución y si no se buscan mecanismos para garantizar que esto no ocurra puede ser una violación al proceso que a la larga genere problemas o de espacios de oportunidad a las defensas”, dijo Medina.

La experta consideró especialmente preocupante que esta situación se de en el proceso de Rosario Robles, pues dijo que es un caso de corrupción de gran interés público, pero donde ha habido ya señalamientos de posibles irregularidades y faltas al debido proceso, por lo que la fiscalización pública es vital.

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Qué poder tienen los evangélicos en EU y por qué son cruciales para Trump

Sacudieron la política del país hace 40 años. Se volvieron un pilar del Partido Republicano y del presidente Donald Trump. Pero las elecciones de noviembre volverán a medir su influencia.
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5 de octubre, 2020
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¿Volverán a ser los evangélicos una fuerza clave en las elecciones de Estados Unidos en 2020?

Cuatro décadas después de haber sacudido la política de este país, ese grupo religioso es hoy un pilar electoral del Partido Republicano y del presidente Donald Trump, que busca otro mandato en noviembre.

En las elecciones de 2016 en EU, uno de cada cuatro votantes se identificó como cristiano evangélico blanco, según encuestas. Y la gran mayoría de ellos (81%) votó por Trump.

El presidente “va a necesitar eso y quizás más para ganar en noviembre, así que son muy influyentes”, dice John Fea, un profesor de historia en la Universidad Messiah de Pennsylvania autor del libro “Créeme: el camino evangélico a Donald Trump”, en diálogo con BBC Mundo.

Pero para entender el verdadero peso político de los evangélicos en EE.UU. y su improbable alianza con Trump, es necesario retroceder un poco en el tiempo.

El fin y los medios

Los evangélicos entraron a la arena política de EU como reacción a la legalización del aborto en el caso de Roe vs. Wade de la Corte Suprema en 1973 y al avance de una agenda progresista en el gobierno del demócrata Jimmy Carter (1977-1981).

Líderes religiosos conservadores contrarios al aborto y la diversidad sexual, con el pastor televangelista Jerry Falwell a la cabeza, fundaron en 1979 la organización Mayoría Moral para movilizar fieles a favor de políticos que defendieran sus causas.

En las elecciones de 1980, dos de cada tres votantes evangélicos blancos apoyaron al candidato presidencial republicano Ronald Reagan, quien venció a Carter con su discurso conservador, opuesto al comunismo.

Ronald Reagan en 1979

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Ronald Reagan se impuso a Jimmy Carter en las elecciones de 1980 con un amplio apoyo de evangélicos blancos.

Así surgió la unión política entre republicanos y evangélicos, que hasta hoy mantienen al tope de sus aspiraciones anular Roe vs. Wade y colocar jueces conservadores en la Corte Suprema.

Los evangélicos blancos han sido un bloque electoral más conservador y numeroso que los evangélicos afroestadounidenses, que priorizan la “justicia racial” y por lo tanto tienden a apoyar mayoritariamente a los demócratas, explica Fea.

Y apunta que, a diferencia de los protestantes no evangélicos o católicos, los evangélicos blancos “están mucho más unificados, forman un bloque de votantes”.

“En cierto sentido, quieren que se realicen sus aspiraciones políticas, por lo que el fin justifica los medios”, dice. “Pero desde fines de los años ’70 y ’80 los evangélicos blancos también han sido tentados por el poder político: les gusta estar en el Despacho Oval” de la Casa Blanca.

Manifestantes a favor y en contra del aborto protestan frente a la Corte Suprema de Estados Unidos.

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La batalla contra del aborto ha sido prioridad constante de los evangélicos en EU por décadas.

Greg Smith, director asociado del Centro Pew de Investigación, señala que el vínculo de ese sector religioso con el Partido Republicano perdura hasta el presente.

“Hemos visto durante mucho tiempo que los protestantes evangélicos blancos están entre los votantes republicanos más consistentes de EU y entre los partidarios más fuertes, leales y consistentes de Donald Trump”, dice Smith a BBC Mundo.

“Salvar a EU”

El peso electoral de los evangélicos blancos en EU hoy es bastante mayor que su decreciente presencia demográfica.

En 2016 eran 17% del total de la población, seis puntos menos que una década antes, según el Instituto de Investigación de Religión Pública en Washington.

Se estima que en los últimos cuatro años la proporción de evangélicos blancos en EU cayó otros dos puntos, hasta 15% de la población.

Votantes en una escuela de primaria en el condado de Chesterfield, Virginia

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Los evangélicos blancos sumaron un cuarto de los votantes de EU en 2016, aunque sólo eran 17% de la población.

Sin embargo, en las últimas elecciones fueron el 26% del total de votantes.

Sarah Posner, autora del reciente libro “Profano: por qué los evangélicos blancos oran en el altar de Donald Trump”, señala que el movimiento no sólo se apoya en líderes de iglesias sino también en medios propios de TV y redes sociales.

“La derecha religiosa tiene una operación muy sólida y bien organizada para incentivar el voto, por lo que son muy importantes para que el Partido Republicano gane elecciones”, dice Posner a BBC Mundo.

La unión de evangélicos y Trump suele verse como una extrañeza de la política de EU: religiosos que predican sobre moral aliados a un hombre acusado de infidelidades matrimoniales, casado tres veces, que se ha expresado de forma obscena sobre las mujeres y agresiva sobre los inmigrantes.

Pero Trump recibió en 2016 un apoyo de los evangélicos blancos aún mayor que sus antecesores republicanos.

Joe Biden en un evento de la campaña en marzo.

Getty Images
Biden fue vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama.

Y, si bien la aprobación de los evangélicos blancos a Trump cayó algunos puntos en medio de la crisis de coronavirus y las protestas por injusticia racial, cerca de ocho de cada 10 votantes de ese grupo aún se inclinan a votar por él, según encuestas.

El bajo nivel de apoyo de los blancos evangélicos al candidato demócrata Joe Biden contrasta con el amplio respaldo que recibe entre los protestantes negros (cercano a 90% en un reciente sondeo de Pew) y el hecho de que es favorito en las encuestas de votantes en general.

El respaldo de los evangélicos blancos a Trump es atribuido a la ansiedad que sienten ante los cambios raciales y culturales que EE.UU. tuvo en las últimas décadas.

“Trump representa al hombre fuerte que creen que necesitan para salvar a EU del liberalismo“, indica Posner. “Lo ven no necesariamente como un cristiano como ellos, sino como un líder improbable que Dios ha ungido para salvar a EU.”.

Prueba de fuerza

Trump tiene un vicepresidente evangélico como Mike Pence y varios miembros de su gabinete pertenecen a ese movimiento religioso o cultivan lazos con el mismo.

En esta campaña, Trump ha buscado asegurarse de que los evangélicos vuelvan a sufragar por él.

Por ejemplo, ha repetido que ya colocó dos jueces para la Corte Suprema y el mes pasado nominó a otra que, si es confirmada por el Senado, puede dar a los conservadores una mayoría firme en el máximo tribunal.

Donald Trump

Reuters
Trump ha buscado asegurarse el voto evangélico en noviembre de distintas formas, algunas de ellas polémicas.

Trump también acusó a Biden de estar “contra Dios” y “contra la Biblia”, aunque el exvicepresidente es un católico practicante y ha recibido el reciente respaldo de algunos líderes evangélicos blancos.

Además, Trump causó polémicas que le valieron críticas de figuras religiosas, por ejemplo al posar para las cámaras con la Biblia en la mano ante una iglesia, para lo cual fue dispersada a la fuerza una protesta pacífica en la zona.

Su campaña también apuesta a atraer votantes evangélicos negros y latinos, que tienen posturas conservadoras en temas como el aborto pero son más abiertos a la inmigración y las políticas sociales, lo cual puede inclinarlos por Biden.

Así, la elección será una nueva prueba de fuerza para los evangélicos de EU y su peculiar alianza con el presidente.

“La participación electoral entre los evangélicos blancos será muy importante para Trump: necesita que salgan en grandes cantidades. Si no”, advierte Posner, “será mucho más difícil para él ganar”.


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