Robles dice que no se declarará culpable ni acusará a otros 'para salvarse'
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Robles dice que no se declarará culpable ni acusará a otros “para salvarse”

Sus abogados solicitarán al juez más tiempo para tener listas dos pruebas periciales e incluso que el proceso se detenga sin llegar a juicio; la audiencia intermedia será a puerta cerrada.
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26 de octubre, 2020
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La audiencia intermedia de este lunes contra Rosario Robles es clave, pues en ella tanto la Fiscalía General de la República (FGR) como los abogados de la inculpada deberán revelar mutuamente las pruebas con las que pretenden ir al juicio, y será el juez quien defina cuáles se quedan y cuáles se desechan. Se trata, además, de la última oportunidad que tendrá la extitular de Sedesol y Sedatu para negociar una salida alterna al juicio, de acuerdo con fuentes de la defensa.

Lo que se prevé es que Rosario Robles, encarcelada de manera preventiva desde hace más de un año por su probable responsabilidad en omisiones que habrían facilitado desvíos millonarios bajo el esquema de “La Estafa Maestra”, no se declarará culpable ni denunciará otros delitos a cambio de que la FGR retire los cargos o se le dicte una pena reducida, pero sí solicitará más tiempo al juez para preparar su defensa e incluso que el juicio se suspenda.

Entérate: FGR acumula 20 casos contra mano derecha de Robles, pero no logra imputarle nada

Esto en una audiencia programada para el día hoy a las 10 de la mañana ante el juez Ganter Villar Ceballos, en la sala 1 del Centro de Justicia Federal del Reclusorio Preventivo Sur, en la Ciudad de México.

Fuentes con conocimiento del caso indicaron a Animal Político que, una vez iniciada la sesión, los abogados de la exfuncionaria federal buscarán solicitar al juez federal dos cosas. Por un lado, que analice suspender de forma definitiva el eventual juicio, ya que bajo su perspectiva los hechos que imputa la Fiscalía no corresponden a un delito sino a un tema administrativo.

Y por el otro, que la audiencia intermedia se posponga con el argumento de que aun no cuentan con los resultados completos de dos peritajes que son claves en su estrategia: uno en materia de contabilidad, y otro en administración pública.

Aun cuando los fiscales de FGR podrían presentar algún argumento en contra de esta última petición, se esperaría que el juez conceda al menos la posposición, dado que la ley establece que se debe privilegiar el derecho a una defensa adecuada. Ello siempre y cuando la petición se justifique de manera correcta.

De ocurrir lo anterior, la audiencia se estaría suspendiendo en ese momento y se reprogramaría en otra fecha. Si el juez no lo concede, la audiencia continuaría conforme esta programado.

Independientemente de cuándo se complete, el objetivo de la audiencia intermedia es debatir y acordar qué pruebas se mantendrán por cada una de las partes. Al finalizar, y si no existe algún tipo de suspensión o amparo, el juez Villar Ceballos decretaría el denominado auto de apertura de juicio oral, que significa dejar listo el caso para el juicio ante un nuevo juzgado que no haya tenido contacto con el proceso.

Entérate: La Estafa Maestra: Cuentas de Robles seguirán congeladas, define Tribunal

De acuerdo con fuentes judiciales, el eventual juicio se estaría realizando por lo menos dos meses después de que concluya la audiencia intermedia, siempre que no haya algún recurso que impida su programación.

Sobre la posibilidad de que Robles acepte buscar una salida alterna a su proceso penal ya sea mediante un criterio de oportunidad (que implicará aportar información para denunciar un delito mas grave), o mediante un proceso abreviado (declararse culpable para obtener la pena mínima), algo que la FGR dijo este dispuesta a negociar, el equipo legal de la exfuncionaria negó de forma concluyente que sea una opción que estén valorando.

No mentiré para obtener mi libertad: Robles

En una nueva carta dirigida a la opinión pública la extitular de la Sedesol y Sedatu, Rosario
Robles, aseguró que “no mentirá” a cambio de obtener su libertad o algún beneficio en el
proceso penal iniciado en su contra.

En la misiva de dos páginas Robles dice que la FGR intenta presionarla para que denuncie
a excolaboradores suyos como lo ha hecho con otros detenidos (en clara alusión al caso
de Emilio Lozoya) y recordó una declaración del fiscal Alejandro Gertz Manero en la que
este señaló que “no había querido colaborar”.

“Se que lo que pretenden para que yo obtenga mi libertad es señalar a excolegas míos de
mayor jerarquía en el gabinete del sexenio pasado, con el objetivo de dirigir ahí sus
baterías. Pero eso nada tiene que ver con la realidad. Yo no mentiré para obtener mi
libertad” señaló.

Robles también denunció que cuenta con información del interior de la propia FGR
respecto al hecho de que se han reunido con excolaboradores suyos (sin revelar sus
nombres) para “ofrecerles impunidad” a cambio de que declaren en su contra.

La exfuncionaria lamentó además que la audiencia que enfrentará hoy no pueda ser
presenciada por el público y los medios de comunicación, pero reiteró que continuará
defendiéndose pues es inocente de los cargos que le imputan.

Audiencia pública… a puerta cerrada

Aunque en el papel la audiencia intermedia de Rosario Robles es de carácter público, como todas las del sistema penal acusatorio, en realidad se llevará a cabo a puerta cerrada sin que se permita el paso al público ni a periodistas. Ello por las medidas de contingencia sanitaria que han restringido el paso a las salas.

Estas restricciones al derecho a la publicidad se sustentan en un acuerdo emitido por el Consejo de la Judicatura Federal, y cuya vigencia se extiende hasta el próximo 30 de octubre.

El Poder Judicial no ha habilitado ninguna opción para que el público pueda seguir a distancia este tipo de audiencias. Solo en el caso de las audiencias iniciales relacionadas con el proceso penal en contra del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, se diseñó un mecanismo de seguimiento a través de mensajes por Whatsapp.

En cuanto a las partes que intervienen directamente en el proceso (juez, fiscalía, víctimas y defensa), estas tienen la posibilidad de comparecer a través de videoconferencia o de presentarse físicamente en la sala de audiencias.

En agosto Rosario Robles envió una petición formal al juez administrador del Centro de Justicia en el Reclusorio Sur para que se le permitiera comparecer de forma presencial, en la audiencia intermedia. El juez aceptó la petición, instruyendo que su traslado desde el penal femenil de Santa Martha (donde está presa) se lleve a cabo atendiendo los protocolos sanitarios correspondientes.

Muchos testigos, pocos peritajes

Tanto la FGR como la defensa han preparado su caso apoyándose principalmente en testimonios de funcionarios y exfuncionarios federales, y en menor medida en peritajes o en otro tipo de evidencias de carácter técnico.

Lo anterior obedece, en parte, a que a Robles no se le imputa un delito de alta complejidad como lavado de dinero o peculado, sino simplemente no haber hecho nada para impedir la firma de convenios que facilitaron el posible desvío de mas de cinco mil millones de pesos de la Sedesol y Sedatu, en el sexenio pasado. Pese a ello, los fiscales piden en su contra una sentencia de hasta 21 años de cárcel y que, además, repare el daño por el millonario monto presuntamente desviado.

Lee: Juez suspende proceso contra exsubsecretario de Sedatu usado como prueba en caso Robles

Como Animal Político adelantó en esta nota, el caso de la FGR está sustentado en 288 pruebas de las cuales solo una es un peritaje en materia de contabilidad y el resto corresponden a declaraciones de exfuncionarios de las dependencias donde trabajó Robles, y del personal de la Auditoría superior de la Federación (ASF) que identificó las anomalías.

Entre los testigos que los fiscales han ofrecido destacan el que fuera titular de la ASF, Juan Manuel Portal, y la exdirectora de auditoría Forense Muna Dora Buchahin. Ello sumado a 18 exfuncionarios de Sedesol y Sedatu, citados para decir básicamente lo mismo: que no recibieron instrucción de Robles para frenar la firma de convenios.

Por el lado de la defensa, los abogados han propuesto una estrategia sustentada en 55 pruebas que tienen como objetivo confirmar que Robles sí atendió las observaciones de la ASF sobre los convenios sospechosos con universidades, y dio instrucciones a sus subordinados para que se resolvieran. La cancelación de dichos convenios, sostiene los litigantes, no era facultad de la exfuncionaria pues en ese momento no había confirmación de que fueran ilegales.

Entre las pruebas de la defensa se encuentran los dos peritajes en materia de contabilidad y administración pública que continúan en perfeccionamiento, y por los cuales se pedirá que la audiencia se difiera. También se han ofertado diversos documentos y, como testigos, los abogados han pedido citar al actual titular de la ASF, David Colmenares, y al exoficial Mayor de Sedesol y Sedatu Emilio Zebadúa.

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Foto: Marcos González

Los barrios periféricos de CDMX que quedaron marginados tras la tragedia del metro

La avenida Tláhuac, donde se registró el accidente entre las estaciones de Olivos y Tezonco, es una de las principales arterias de la zona.
Foto: Marcos González
Por BBC
9 de mayo, 2021
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Quienes viven en el sur de Ciudad de México recuerdan cómo, durante mucho tiempo, a sus barrios les llamaban “la provincia” del entonces Distrito Federal.

Algunos ciudadanos incluso pensaban que esta zona ni siquiera formaba parte oficialmente de la capital mexicana.

En ese suroriente de la ciudad fue donde el pasado lunes colapsó el metro de la ciudad. 26 personas murieron al paso sobre una estructura que casi sirve de frontera entre Iztapalapa y Tláhuac, dos de las alcaldías con mayores niveles de pobreza y donde sumadas viven más de 2,2 millones de personas.

Aunque esta es la realidad de cientos y cientos de miles de habitantes de Ciudad de México, nada en estos lugares de la periferia aparece jamás en los circuitos para turistas ni en películas como “Roma”, que mostraba al mundo la belleza de los edificios de esta histórica colonia.

Ambas caras de una misma ciudad se ven muy lejanas, y de manera literal. Llegar desde la Roma hasta Tláhuac puede llevar entre una hora y hora y media en auto, en función del infernal tráfico de la capital que ya poco respeta la recomendación pandémica del “quédate en casa”.

Ese viaje a la inversa es el que gran parte de vecinos del sur de clase humilde y trabajadora realizan a diario para acudir a sus puestos en zonas del centro o más acomodadas. Por eso, la apertura de la línea 12 del metro hace menos de una década supuso para ellos una verdadera revolución al conectarlos, de manera rápida y barata, con el resto de la capital.

Ahora, su cierre indefinido tras el accidente vuelve a profundizar aún más la enorme desigualdad de esta gran ciudad. Quedarnos sin metro es como si hubiéramos retrocedido 30 años”, le dice a BBC Mundo José Manuel Cruz, presidente del Movimiento de Vecinos y de Renovación Condominal (Moverec) de Tláhuac.

Los afectados dicen sentirse “marginados” de nuevo mientras hacen malabares para llegar hasta su trabajo por otros medios. Muchos, incluso temen que no lo podrán mantener durante mucho tiempo sin otra opción de transporte.

Cartel de línea 12 del metro

Marcos González
“Seguridad y calidad en movimiento”, se lee en antiguos anuncios de la línea 12 del metro o “línea dorada”.

Epicentro de migrantes trabajadores

La avenida Tláhuac, donde se registró el accidente entre las estaciones de Olivos y Tezonco, es una de las principales arterias de la zona.

Días después del siniestro aún se trabaja para retirar los restos de la estructura, lo que dificulta aún más el tránsito de coches, taxis y autobuses. Con el metro cerrado, muchas personas esperan en fila para poder tomar transporte público.

El tráfico, el ruido y las decenas de puestos de comida y venta ambulante que salpican las aceras dificultan caminar por esta calle. En las de los alrededores se ven casas construidas sin aparente orden, a veces grises y a veces pintadas con colores chillones.

Esta zona, que un día tuvo una dedicación principalmente rural, comenzó una fuerte etapa de urbanización en los años 80, cuando se instaló aquí una gran masa de trabajadores procedentes de otros estados que querían buscar trabajo en la capital y mejorar sus condiciones de vida.

Carpintería

Marcos González
Muchos mexicanos de otros estados llegaron a los barrios en el sur de la capital en los 70 y 80. La mayoría se desplaza al centro de la ciudad para trabajar pero algunos regentan pequeños comercios como carpinterías en alcaldías como Tláhuac e Iztapalapa.

Leonardo García es uno de ellos. Dejó su Veracruz natal en 1977 y después se mudó a Iztapalapa. Hasta hoy.

“Llegué después del sismo del 85. No escogí la zona, yo necesitaba una vivienda y en aquel tiempo solo se podía conseguir en estas áreas. En otras era muy caro o no había”, dice.

García le cuenta su historia con detalle a BBC Mundo en el puesto de comidas que regenta junto a su familia desde hace 18 años, justo frente a la estación Olivos y con un gran cartel en el que se lee: “Comidas y refresco a 40 pesos” (US$2).

“Claro que notamos ya que vienen menos clientes por el cierre del metro. Ya nos pasó cuando paró en 2014. Ahora seguro va a volver a decaer”, pronostica resignado sin perder la sonrisa.

Leonardo García

Marcos González
Leonardo dejó su estado natal de Veracruz hace más de 40 años y se mudó al sur de Ciudad de México.

Quienes sí la pierden a veces son los vecinos que tratan estos días de encontrar cómo salir de la zona.

La oficial Alarcón, una de las policías que forma parte del amplio despliegue de agentes que tratan de regular el tráfico en la zona, dice que justo después del accidente “no se dio abasto” por la cantidad de gente que había.

“Esto está afectando al transporte de las personas. Si en metro hacían una hora, ahora están haciendo hasta tres de viaje. Pero ya se han puesto más camiones (autobuses) que hacen el mismo trayecto que antes hacía el metro, se le va dando salida”, le explica a BBC Mundo.

Buses de apoyo

Marcos González
Unidades de transporte público efectúan ahora la ruta que realizaba la suspendida línea 12 como apoyo a los usuarios.

La conexión con el resto de la ciudad

Patricia Pérez viene de un centro comercial y espera su transporte para llegar a su casa en Iztapalapa. Dice que ya echan de menos el metro, pero no oculta su temor tras el accidente.

“Cuando lo reabran, a mí me daría miedo usarlo. No me subiría con tanta confianza. Esas fallas de funcionamiento estaban casi desde el principio y parecería que el gobierno no hizo caso”, le dice a BBC Mundo.

Estación de metro Olivos

Marcos González
Las estaciones del metro de la línea 12 permanecen cerradas y sin dar servicio de manera indefinida.

Según Lizeth González, otra vecina de la misma delegación, “si la gente lo vuelve a usar será lamentablemente por necesidad, no porque le tengan confianza… pero es que sale más barato y rápido que un camión” (el boleto de metro cuesta US$0,25).

La joven de 23 años espera junto a su niña al taxi que acaba de pedir desde una app. “Yo prefiero no usar el transporte público porque es inseguro, hay mucho robo”, cuenta. Pero sabe que no todos sus vecinos pueden permitirse pagar un taxi y no les queda otra opción, pese al riesgo.

“Si hubiera sido una zona de prestigio, no habría pasado (el accidente). Donde hay dinero, las cosas las hacen bien. Pero aquí no fue así. Se oye feo, pero clasifican a la gente según la zona donde vives”, critica antes de montarse en el auto.

Lizeth González

Marcos González
Lizeth prefiere usar taxis por la inseguridad del transporte público, pero sabe que no todo el mundo se lo puede permitir.

La asociación Moverec destaca que la mayoría de habitantes de Tláhuac se dedica al pequeño comercio, construcción, carpintería o albañilería. Según el gobierno municipal, el 90% de los negocios de esta alcaldía son considerados “micro”.

“A nivel medio-superior o profesional, es poca gente la que trabaja aquí. La mayoría sale a trabajar a lugares lejanos. La importancia de Tláhuac para el funcionamiento de otras zonas de la ciudad es esencial”, destaca el presidente de la organización.

Por eso, Cruz cree que la pérdida del metro supone “un gran retroceso” para lo que Tláhuac había conseguido.

“El metro revolucionó nuestras vidas al facilitar nuestra movilidad. Pero es que también nos vino a dar una mayor identidad como parte de Ciudad de México, nos unió al resto y mucha gente que no nos conocía comenzó a visitarnos gracias al metro”, cuenta.

Mapa linea 12

BBC

Calles de tierra y casas precarias

Pero el transporte no es ni de lejos la única preocupación de Tláhuac.

Según Cruz, algunas zonas de la alcaldía están rezagadas en servicios como drenaje, infraestructura hidráulica y alumbrado. También critica la falta de zonas verdes y el aumento de la inseguridad en los últimos años.

Tiendas de Tláhuac

Marcos González
Las calles de Tláhuac están llenas de pequeñas tiendas de todo tipo y puestos de comida y venta ambulante.

Basta alejarse hacia el sur de la avenida Tláhuac por donde circulaba el metro para descubrir parte de esta realidad en la alcaldía. El asfalto de la carretera se ve cada vez más descuidado y con grietas hasta llegar a zonas de caminos de tierra y asentamientos irregulares.

En una de estas colonias vivía Brandon Giovanny Hernández, el niño de 12 años que se convirtió en la víctima mortal más joven del accidente de metro. En otros lugares se ven viviendas de autoconstrucción levantadas por esa corriente de migrantes nacionales que llegó hace décadas.

En el llamado campamento de la Draga, por ejemplo, viven unas 70 familias en viviendas precarias. Sus artífices fueron desalojados de un predio cercano que habían ocupado hace ocho años y decidieron ubicarse en esta calle como protesta, donde cada uno se encargó de construir su propio módulo.

Hoy, el campamento se ha convertido en una especie de pequeño pueblo en el que los más de 200 vecinos actuales se conocen y saludan amigablemente siempre que se cruzan por una calle que se llena de charcos y barro cuando llueve.

Campamento de la Draga

Marcos González
Más de 200 personas viven en el campamento de la Draga, en Tláhuac.

Cada módulo cuenta con una toma de agua potable y con la electricidad de un transformador cercano.

“Sí, literalmente nos la robamos, pero también tenemos un derecho por los impuestos que pagamos en su momento. Solo queremos que el gobierno nos resuelva nuestro problema y el asunto que hay con ese predio”, le dice a BBC Mundo Alfredo Oliver, uno de los coordinadores del campamento.

Antiguo conductor de taxi, Oliver es uno de los que vive en el campamento casi desde su inicio, junto a su esposa y sus dos hijos pagando una pequeña “aportación voluntaria”.

Alfredo Oliver

Marcos González
Alfredo es uno de los coordinadores del campamento de la Draga

“Somos pobres, tenemos que aguantar”

Otros se van mudando al campamento cuando alguien deja su vivienda libre. Clemente Figueroa, de 72 años es uno de ellos.

Sentado en la puerta de la primera casa en la entrada al campamento, desconfía al principio y prefiere no dar su nombre. Cuando se relaja, cuenta cómo llegó a Ciudad de México desde Chiapas hace 50 años “buscando oportunidades que faltaban en el pueblo” y lleva más de cuatro en la Draga “porque no hay que pagar renta”.

Ahí vive con su esposa, su hija y dos nietas. “Así, entre lo pobre, pero somos felices, gracias a Dios”, sonríe.

Clemente Figueroa

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Clemente lleva medio siglo viviendo en las alcaldías del sur de Ciudad de México, pese a que es originario de Chiapas.

Al campamento le quedan retos para garantizar una vida digna para todos sus miembros. En ocasiones, por ejemplo, se respira un olor fétido porque no todas las casas cuentan con drenaje.

“¿Lo nota? Es porque usamos pura fosa séptica. Viene a ratos, pero cuando estás durmiendo y el olor lo tienes en el mismo cuarto… Somos pobres, pues tenemos que aguantar”, dice Isabel García, una vecina de 57 años.

Alcaldías de CDMX con mayor porcentaje de personas en situación de pobreza. . .

La mujer le enseña orgullosa a BBC Mundo el nuevo módulo que acaba de construirle su yerno, quien vive junto a su hija justo enfrente. En el pequeño habitáculo hecho con bloques de concreto amontona su ropa, un pequeño mueble y una lavadora que le han prestado.

En una esquina, está el inodoro que limpia con cubos de agua. Enfrente planea ubicar su cama, y en otra esquina, una pequeña cocina.

“Pero esto es algo provisional. Con el tiempo, la alcaldía te da un terreno o un departamento en otro lado. Quién sabe dónde, pero sí lo dan”, dice esperanzada sin más detalle.

Isabel García

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Isabel acaba de meter toda su ropa en su nuevo módulo, en el que dormirá muy cerca del inodoro que aún no cuenta con drenaje adecuado.

En el campamento tampoco se deja de hablar de la reciente tragedia en el metro, hasta donde los vecinos solían llegar en mototaxi.

El hijo de Isabel, por ejemplo, lo usaba cada día para ayudarle a llegar a Tecamachalco, una colonia de clase alta en Estado de México donde trabaja de albañil. La alternativa actual de varios transbordos en autobuses le hace necesitar hasta ocho horas diarias de transporte entre ida y vuelta.

“Antes hacía dos horas para llegar allá, y ahora tarda hasta cuatro horas. Se va a las 7:00 de la mañana y no vuelve a casa hasta pasadas las 11:00 de la noche. Y si antes iba y regresaba con 20 pesos, ahora gasta como 40 o 50. Claro que lo echamos de menos”, cuenta.

Trabajos en riesgo

Va acabando el día y los vecinos de Tláhuac e Iztapalapa regresan a sus casas. La avenida Tláhuac se convierte en un auténtico hormiguero de autobuses y microbuses, llenos a reventar de pasajeros, que apenas pueden avanzar por lo pesado del tráfico.

Autobuses llenos en avenida Tláhuac

Marcos González
La avenida Tláhuac se llena de autobuses repletos de personas que vuelven a sus hogares al final del día.

Daniel Rueda espera paciente en su base de mototaxis que hay frente a la estación de metro Olivos. Pese a lo que podría pensarse, el cierre del metro no le ha ayudado a conseguir más clientes, sino todo lo contrario.

“Desde donde viene la gente salen camiones directos a sus colonias, que antes los vecinos no tomaban porque preferían la rapidez del metro. Por eso nos baja el negocio, porque ya no bajan aquí en la estación”, le dice a BBC Mundo.

“Además, algunos también tienen miedo de que la estructura se pueda seguir cayendo… que todavía puede pasar algo más”, cuenta.

Lugar del accidente de metro

Marcos González
Algunos vecinos temen que otras partes de la estructura siniestrada puedan seguir cayendo.

El presidente de la asociación Moverec cree que esta nueva situación sin metro debería forzar a aumentar la inversión en Tláhuac.

“Nuestra principal carencia es una fuente de trabajo. Las autoridades no han permitido que se generen empleos, no dan facilidades a los empresarios para asentarse aquí… y eso es lo que nos hace falta para evitar que tanta gente deba salir a diario hacia otras alcaldías”, dice Cruz.

“Eso es lo que más nos preocupa ahora: tenemos miedo que las personas pierdan sus puestos de trabajo. Las distancias que tienen que recorrer son impresionantes y muchos vecinos no podrán hacerlo cada día sin el metro por el retraso en tiempos y por el coste económico”, remata.


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