Procesado por hostigamiento sexual sigue dando clases en la Unistmo
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Profesor procesado por hostigamiento sexual sigue dando clases en Universidad de Oaxaca

El pasado 10 de septiembre, la Fiscalía de Oaxaca vinculó a proceso a un profesor de la Unistmo por hostigamiento sexual, pese a ello la Universidad le asignó 3 grupos para seguir dando clases.
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9 de octubre, 2020
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En mayo de 2019, “Mar” (seudónimo), de 19 años, tan solo fue a ver a su tutor, el profesor Silvio “N”, que además le daba clases en el segundo semestre de la carrera de Derecho en la Universidad del Istmo de Oaxaca (Unistmo), campus Ixtepec. Él, de más de 30 años, cerró la puerta de su cubículo, comenzó a tocar sus hombros, le dio un beso en la frente, luego más abajo, tomaba su mano e incluso metió la suya bajo la blusa de la chica.

Ella se quedó en shock sin saber qué hacer y después de salir de ahí trató de evitarlo en la escuela. Pero otro día, que iba maquillada, él insistió en que fuera nuevamente a tutoría y cuando estuvo a solas con ella, le dijo que le gustaba que se pintara los labios y volvió a besarla. Asustada, salió y le contó todo a un compañero que iba pasando, decidió denunciarlo ante las autoridades escolares y, tiempo después, legalmente.

El pasado 10 de septiembre, la Fiscalía General de Oaxaca decidió vincularlo a proceso por hostigamiento sexual, un delito que, en caso de ser encontrado culpable, se castiga con uno a tres años de prisión, más el mismo periodo de inhabilitación como funcionario, ya que trabaja en una universidad pública.

Sin embargo, la Unistmo ya le asignó tres grupos para seguir siendo profesor el próximo semestre, que iniciará el próximo lunes 12 de octubre.

Ante las medidas cautelares dictadas para protección de la alumna, solo se cuidó que no le vuelva a dar clases. Aunque cuando denunció internamente, hace año y medio, sí lo tuvo como maestro un semestre más; la universidad únicamente sancionó a Silvio “N” con un “extrañamiento” el 24 de junio y dio instrucciones a la plantilla docente para que no cierren las puertas de sus cubículos cuando estén con estudiantes dentro.

En entrevista con Animal Político, el vicerrector académico del campus Ixtepec, Israel Flores, dijo que no tomarán otra medida contra el maestro hasta que haya una resolución judicial firme. Ni siquiera una suspensión provisional, porque consideran que afectaría sus derechos laborales.

Pero el caso de Silvio no es el único. El profesor José Guadalupe “N”, de la misma carrera, también está denunciado ante la Fiscalía por hostigamiento y abuso sexual contra otra alumna. En ese caso, según Flores, no hubo denuncia interna, por lo que no se ha tomado ninguna medida contra él. Mar, por ejemplo, lo tendrá como maestro este ciclo, y hay grupos que tienen asignados a ambos profesores, a pesar de los procesos legales que tienen por haber acosado a alumnas de la universidad.

Revictimización y persecución

Después de lo ocurrido con el profesor Sivlio “N”, Mar habló con una maestra que le daba confianza y es quien la ha acompañado a lo largo de este proceso. También se lo contó a la jefa de la carrera de Derecho, pero nunca se le va a olvidar una de las cosas que le respondió: “Así son los maestros”. Eso y que le recomendó mejor ni acercarse a los cubículos de varios.

La directora habló con el profesor y eso afectó de inmediato los estudios de Mar. Cuenta que el maestro empezó a hacer comentarios sarcásticos en clase respecto a que las mujeres no deberían quejarse tanto, y que cuando levantaba la mano para participar o preguntar algo, le decía que ella mejor no hablara o simplemente la ignoraba. Entonces ella también descuidó la materia y su calificación bajó, un problema que se continuó el semestre siguiente porque volvió a tenerlo de profesor.

Lo único que ganó con su denuncia fue que él dejara de ser su tutor y ya no tener que estar a solas con él. Pero aun así, Silvio “N” le seguía mandando mensajes de celular para saludarla, preguntarle si iba a ir a eventos y si podrían verse, al grado que ella prefirió cambiar de número de teléfono.

De la amonestación que recibió, Mar ni se enteró, porque nadie le informó de qué había pasado con su denuncia, qué proceso se siguió ni si tuvo resolución. Lo que sí supo fue que meses después, la Unistmo le dio la plaza definitiva como profesor.

De acuerdo con el vicerrector Flores, en el proceso interno se determinó que no era una falta grave y por eso solo ameritaba una amonestación, que queda en su expediente, pero no le impide seguir dando clases, a menos que reincida. También asegura que decidieron que Silvio “N” no volviera a tener mujeres a su cargo en el programa de tutoría. Aunque la profesora que ha dado acompañamiento a las estudiantes dice que sí ha seguido como tutor de otras chicas.

Así llegó el 2020 y la ola de feminismo que recorre todo el país. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se organizó un “tendedero” de denuncias públicas contra acosadores en los otros campus de la Unistmo y en varios del Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca (SUNEO), compuesto por 17 planteles que tienen al mismo rector, Modesto Seara.

Al no saber nada de qué había pasado con su denuncia interna, Mar ahora exhibió públicamente su caso contra Silvio y una compañera suya acusó a José Guadalupe “N”, a quien después de eso denunció ante la Fiscalía.

Pero la reacción de la comunidad universitaria, profesores y alumnos, no fue de respaldo, sino todo lo contrario, dice. Ha sufrido el rechazo de sus compañeros, que nadie la apoye y la tachen de mentirosa, que no le hablen ni le contesten cuestiones escolares, que una chica diga que no se debe vestir provocadora, y hasta que la rodeen en una zona a las orillas del campus y la increpen; denuncia que hay profesores que dicen que ella tiene problemas psicológicos, que han afectado sus calificaciones a pesar de cumplir con sus tareas; y que uno ha pedido a los estudiantes que hagan enojar a la maestra que la ayudó para que la puedan correr, porque en el campus “no caben las feministas”.

Junto a la denuncia ante Fiscalía, Mar puso una queja ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, que cuestionó a los involucrados. Según la estudiante, él aceptó lo que le había hecho pero justificó que fue sin mala intención; mientras que la directora de carrera dijo que le ofreció ir al Centro de Justicia para las Mujeres y no quiso, pero ella asegura que esto es falso.

Las denuncias públicas del Día de la Mujer sí provocaron una reacción de la UnIstmo: el 14 de marzo formó una comisión de investigación para el caso de Mar y el de su compañera contra José Guadalupe “N”. De acuerdo con el vicerrector Flores, ésta se compone por siete integrantes, cuatro mujeres y tres hombres de los campus Tehuantepec y Juchitán, ninguno de Ixtepec ni de la carrera de Derecho, para garantizar su imparcialidad.

En los últimos días de clases presenciales, cuando se ordenó parar actividades por la pandemia de COVID-19, las alumnas que denunciaron acoso fueron sacadas de sus clases y sin previo aviso tuvieron que exponer sus casos frente a esa comisión, sin el apoyo de abogadas o de las profesoras que les han dado acompañamiento, ni atención psicológica, lo que consideraron revictimizante.

Al preguntarle al vicerrector por qué se hizo este interrogatorio si el caso de Silvio “N” ya se había sancionado un año antes, contestó que van a “revisar la actuación del profesor, por una parte, y revisar si la sanción, el castigo, fueron los adecuados, esperando también la resolución del órgano jursdiccional, que es externo a la universidad”.

Y además, porque la comisión investigadora no solo está evaluando las denuncias de acoso sexual, sino también investigará a las maestras que han acompañado a las alumnas que denuncian, ya que hay quejas de su desempeño académico.

Quejas que esas maestras consideran que son una persecución orquestada por los propios profesores.

En espera de sentencia y resultados

Una de las maestras que ha dado acompañamiento a las víctimas dice si ahora la universidad está investigando estos casos es porque se volvieron mediáticos, pero ha habido otras denuncias, como hace un año, que ella informó que un alumno había amenazado a su pareja con matarla. Pero Flores dice que la maestra habla de violaciones y amenazas de feminicidio que nunca se reportaron internamente y por eso no hubo investigaciones antes.

Por el 8 de marzo, otras universidades del SUNEO, la misma red a la que pertenece la Unistmo, también tuvieron “tendederos” de denuncias. Lulú, alumna de la Universidad del Mar, cuenta que hubo muchísimas quejas de un profesor ya adulto mayor, que es muy conservador e incluso religioso, pero a todas las alumnas las incomoda con miradas a sus escotes o intentos por acercarse a ellas.

La universidad abrió un portal para poner denuncias en línea, pero ella lo intentó y nunca logró que le cargara la página. Y ahora que quiso consultarla, seis meses después, se encontró con que ya ni siquiera está disponible y al preguntar le dijeron que es que era temporal.

En la Unistmo, el vicerrector de Ixtepec dice que la comisión investigadora que lleva los casos de Silvio “N” y José Guadalupe “N” tiene preparado un informe para presentar al Consejo Académico, la máxima autoridad de la Universidad, pero hasta que haya una resolución judicial.

En el primer caso, el juez puso un plazo de dos meses desde la vinculación a proceso para la investigación complementaria, por lo que en poco más de un mes deberá resolverse si es encontrado culpable. En el segundo, la Fiscalía todavía no ha judicializado la carpeta de investigación y la alumna está en espera de que en los próximos días se fije fecha de audiencia inicial.

Mar solo quiere que se haga justicia y que la Unistmo proteja al resto de sus alumnas y a las generaciones por venir de que no vayan a sufrir el mismo acoso del que fue víctima ella.

“Yo quiero justicia y que la Universidad no haga caso omiso. Porque eso pasó, me pasó a mí y puede pasarle a las demás, y van a seguir haciendo eso, con total impunidad, y la universidad como si no supieran nada”, se lamenta.

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Perseverance en Marte: por qué sería una buena noticia que no descubriera vida en el planeta rojo

Si la misión no encontrara indicios de vida, muchos lo verían como un fracaso. Sin embargo, disponer de un planeta en el que la vida pudo haberse detenido en sus inicios ayudaría a responder otras preguntas clave, según un experto en astrobiología.
12 de marzo, 2021
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El 18 de febrero de 2021 aterrizó en el cráter Jezero de Marte el rover Perseverance, que estudiará la composición de rocas, el subsuelo y el clima.

Este fue el primer éxito de la misión Mars 2020 y su desarrollo contó con participación española: MEDA es una estación ambiental desarrollada por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

La llegada de Perseverance ha avivado el debate sobre si hay o hubo vida en Marte, y su habitabilidad presente o pasada.

Habitabilidadno quiere decir que los humanos podamos construir una casa allí, sino que define las condiciones geoquímicas y ambientales favorables para el origen y evolución de la vida.

Entre los objetivos de la misión está estudiar la habitabilidad y la búsqueda de evidencias de vida microbiana antigua.

Hoy en día, por lo que sabemos, es improbable que en Marte haya vida. Pensemos en la de nuestro planeta: durante la mayor parte de su historia, la Tierra estuvo habitada solo por microorganismos.

La evolución necesitó unos 3.400 millones de años para que surgieran plantas y animales. Tiene sentido asumir que, de haber existido vida en Marte, esta era microbiana.

En la exploración espacial tomamos como referencia la vida terrestre actual, pues no conocemos otra. El inconveniente es que, si no se ven evidencias de vida marciana (algo probable), nos preguntaremos si es porque no sabemos qué buscar exactamente.

¿Qué evidencias de vida buscamos?

La ubicación del Perseverance no es casual. Si queremos buscar evidencias de vida, debemos ir a un sitio favorable.

En el cráter Jezero podría haber estado ese lugar: el delta de la desembocadura de un río.

Pero, que haya evidencias de que el agua formó paisajes familiares, con sus ríos y valles, no implica que haya habido vida. Hay que buscar las evidencias.

Cauce seco de un río en el cráter Jezero

Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin
Zona de operaciones de Perseverance en el cráter Jezero. El cauce seco del río se ve en la parte superior izquierda, con el abanico de sedimentos del delta en su desembocadura. Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin

Para la búsqueda, el Perseverance está equipado con SHERLOC, un instrumento capaz de encontrar moléculas orgánicas.

Sin embargo, debemos diferenciar entre “molécula orgánica” y “biofirma orgánica” o “biomarcador”.

Las moléculas orgánicas podrían ser un indicio de vida, pero, cuidado: en realidad, pocas lo son. A estas las llamamos biomarcadores.

Para entenderlo, pensemos en el petróleo. En los años 1930 el origen biológico del petróleo se debatía, hasta que el químico Alfred Treibs descubrió porfirina en los combustibles fósiles. Esta deriva de la clorofila y no podemos explicar su presencia sin la vida. Así, estudiando los biomarcadores (compuestos cuyo origen solo podemos atribuir a la vida), sabemos que el petróleo es lo que queda de ecosistemas de hace millones de años.

Si SHERLOC encuentra moléculas orgánicas, debe evaluarse si son biomarcadores válidos.

El problema es que ello implica asumir que el metabolismo terrestre es universal. Por ejemplo, si en Marte nunca hubo fotosíntesis con clorofila, nunca encontraremos la porfirina de Treibs como biomarcador.

Los minerales también pueden ser biofirmas:

Cristal de formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos

Gentileza C. Menor Salvan
Formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos.

Recogimos estos cristales de formiato, un compuesto orgánico, en un lago salino similar a los que pudo haber en Marte.

El (improbable) hallazgo de estos cristales en Marte tendría gran impacto y en las redes sociales se extendería la idea de que hubo vida.

A diferencia de la porfirina, el formiato puede ser abiótico y no es un biomarcador. Sabemos que lo es, porque la verdadera biofirma es el desequilibrio químico con los otros componentes del lago.

El estudio de biofirmas es difícil y requerirá el transporte de muestras a la Tierra.

¿Y si no se encuentran evidencias de vida?

Desde el punto de vista de la publicidad y la financiación, buscar indicios de vida es una buena estrategia. Es menos mediático, pero, que en Marte no haya vida, ni la haya habido, también sería una buena noticia.

Si Perseverance no encuentra indicios de vida, el público podría verlo como un fracaso. Sin embargo, la exploración de Marte siempre es un éxito, tanto por el conocimiento que nos aporta, como por las tecnologías derivadas.

Disponer de un planeta en el que se reunieron las condiciones que (pensamos) propiciaron la vida, pero que esta se haya detenido en su inicio, sería un escenario único para entender el origen de la vida terrestre.

No es una idea descabellada. El rover Curiosity encontró materiales que pudieron ser claves en el origen de la vida, formando un escenario intacto durante millones de años, libre de los cambios provocados por una potencial biosfera marciana.

Rocas de fosfato, meteoritos de hierro y vetas con sulfatos encontrados en Marte por el rover Curiosity

NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS
Rocas de fosfato (A), meteoritos de hierro (B) y vetas con sulfatos (C) encontrados en Marte por el rover Curiosity. Todos juntos son ingredientes para el origen de la vida. NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS/MSSS

Es probable que no se encuentren evidencias de vida en Marte, y la pregunta seguiría sin respuesta (la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia).

Pero, si tomamos la idea de que en Marte nunca proliferó la vida, podríamos centrarnos en las condiciones que, pensamos, debieron darse para su origen.

Si lo que encontremos encaja, ¿por qué no evolucionó la vida? ¿Faltaba algún ingrediente? ¿La dinámica de Marte no lo permitió? ¿Proliferó un tipo de vida distinto? Junto con el trabajo de laboratorio y lo que sabemos sobre nuestro planeta, quizá podríamos entender cómo empieza la vida y su evolución.

Si en Marte hubiera existido vida avanzada (y los ecosistemas bacterianos lo son), las preguntas sobre el origen de la vida seguirían abiertas. Sin embargo, un Marte sin vida podría ser la gran oportunidad para conocer nuestro propio origen.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver los vínculos a los estudios científicos y leer la versión original aquí.

César Menor-Salván es doctor en bioquímica y astrobiología, y profesor del Departamento de Biología de Sistemas en la Universidad de Alcalá.


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