Vinculan a proceso al exrector de la UAEM por el presunto desvío de 450 mdp
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Vinculan a proceso al exrector de la Universidad de Morelos y a su tesorero por el presunto desvío de 450 mdp

Los exfuncionarios son acusados de pagar un préstamo bancario con un subsidio que el gobierno transfirió a la universidad para el pago de nuevas plazas y gastos de operación.
Cuartoscuro
16 de octubre, 2020
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El Tribunal Superior de Justicia de Morelos ratificó la vinculación a proceso del exrector de la Universidad Autónoma de Morelos (UAEM), Alejandro Vera Jiménez, y de su entonces tesorero, Eduardo Sotelo Nava, por el delito de peculado.

Los exfuncionarios son acusados de presuntamente desviar 450 millones de pesos que pertenecían a  la Universidad, por un contrato de préstamo firmado en 2014.

De acuerdo con las investigación de la Fiscalía Anticorrupción, el 1 de julio de 2014 Vera y Sotelo firmaron un contrato de crédito simple por la cantidad de 600 millones de pesos con el Banco Interacciones.

Lee: La Estafa Maestra: Tribunal señala al exrector de la UAEM como responsable del desvío de 239 mdp

Dicho contrato tenía como plazo el mes de marzo de 2018, sin embargo, en julio de 2015, los ahora acusados y la institución bancaria modificaron los términos del mismo para ampliar su vencimiento a noviembre de 2022 y reducir la cifra del préstamo, de de 600 a 450 millones de pesos.

El exrector y su entonces tesorero presuntamente pagaron los 450 mdp al banco con recursos de la Universidad que provenían del subsidio que otorga el gobierno a la institución educativa y que se otorga para pagar nuevas plazas, gastos de operación, proyectos de docencia, investigación y otros rubros culturales y administrativos.

Ante esto, la Fiscalía Anticorrupción inició una investigación en su contra y los acusó por presuntamente cometer el delito de peculado al usar recursos públicos para una distinta circunstancia, “y ocasionar con ello, un detrimento patrimonial a la sociedad”.

La Fiscalía Anticorrupción obtuvo el auto de vinculación por peculado contra Alejandro Vera y Eduardo Sotelo desde el 27 de enero de 2020, pero la defensa de ambos presentó un recurso de apelación, mismo que fue desechado este jueves por los magistrados del TSJ de Morelos.

Lee: Rescatan al exrector de la Universidad de Morelos, Alejandro Vera, y a su esposa, tras ser secuestrados

Apenas en julio pasado, Alejandro Vera también fue hallado responsable del desvío de 239 millones de pesos de recursos públicos a través del esquema conocido como ‘La Estafa Maestra’.

Así lo determinó el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) en una resolución que emana de una denuncia interpuesta por la Auditoría Superior de la Federación en enero de 2019. No obstante, el exrector puede impugnar esta resolución mediante un amparo directo ante un tribunal colegiado.

En este caso, Vera es señalado de firmar un convenio con la Sedesol en 2013, cuando aún estaba dirigida por Rosario Robles -hoy vinculada a proceso y en prisión preventiva-, para que realizara una serie de servicios relacionados con la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Según el TFJA, la universidad entregó más de 200 millones de pesos de la Sedesol a la empresa fantasma Evyena Servicios.

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Getty Images

El punto débil del COVID que encontró una científica mexicana (y cómo puede servir para neutralizarlo)

La física mexicana Mónica Olvera de la Cruz detectó con su equipo de científicos que el nuevo coronavirus tiene un componente que puede ser bloqueado para evitar su transmisión al cuerpo humano.
Getty Images
18 de agosto, 2020
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Como especialista en física enfocada en la ciencia de los materiales, la doctora mexicana Mónica Olvera trabajaba en sus propios desarrollos tecnológicos hasta que la pandemia de COVID-19 cambió las cosas.

Un familiar suyo enfermó de gravedad en México, lo cual llevó a la científica a enfocar sus estudios en entender cómo el virus SARS-CoV-2 interactúa con el cuerpo humano a un nivel físico-biológico.

“Yo no tenía nada qué ver con medicina. Yo soy científica en ciencia de materiales. Pero a la hora de ver este problema tan fuerte, entramos en acción”, dice a BBC Mundo la especialista.

Su equipo en la Universidad Northwestern (Estados Unidos) analizó las diferencias entre el coronavirus que causó la epidemia SARS de 2003 y el causante de la enfermedad COVID-19.

Y encontró un punto débil con el que se le puede atacar.

“Estamos bloqueando el virus”, señala al explicar cómo su experimento a nivel molecular ha reducido de manera inicial en 30% la conexión del patógeno con los receptores humanos.

Una ilustración del SARS-CoV-2 atacando una célula

Getty Images
Las espigas (amarillas) del coronavirus se conectan a las células AC2 (en turquesa) del cuerpo. Si se impidiera eso, se neutralizaría.

“Antes de entrar el virus (en el cuerpo), sí podemos atacarlo para que ya no tenga tanta energía de atracción, que no sea capaz de infectar. Y si entra, que esté bloqueado el sitio”, explica la científica.

“Es otra manera de curar. Esto no son anticuerpos , los cuales tienen el problema de que pueden hacer resistente al virus. Hay muchos casos en los que los virus se vuelven resistentes a los anticuerpos”, añade.

En tres meses Olvera espera diseñar un polímero -un compuesto químico- que triplique la efectividad del bloqueo y que esto se convierta en una forma de proteger al cuerpo de un virus tan contagioso como el SARS-CoV-2.

¿Cuál fue el hallazgo?

El SARS-CoV-2 ingresa al cuerpo a través de sus proteínas S, que hacen contacto con la enzima convertidora de angiotensina (AC2) de las células humanas.

Las células AC2 también están presentes en el corazón, en el estómago, en el riñón, “por eso cuando uno se infecta (con el virus SARS-CoV-2, este) puede dañarlos”, explica Olvera.

Gráfico de cómo se reproduce el coronavirus en el cuerpo

BBC

Así que en su estudio, hecho en colaboración con el doctor Baofu Qiao, detectó que el SARS-CoV-2 tiene conexiones con cargas positivas en la proteína espiga (o spike) de su corona que pueden ser bloqueadas.

“La energía de atracción entre ese grupo que está en la spike y las células epiteliales era más débil en el primer coronavirus que en el SARS-CoV-2″, explica Olvera.

“Nos dimos cuenta de que si mutábamos los que no estaban en el de 2003, la atracción con el receptor bajaba. Nada más lo mutamos y bajó muchísimo su atracción“, añade.

El trabajo de bloqueo se dio en uno de los tres grupos de la proteína espiga, lo que redujo en un 30% la capacidad del virus para conectarse con el receptor, en este caso las células del cuerpo.

A diferencia de otras investigaciones, Olvera y Qiao detectaron un sitio con carga positiva, llamado sitio de escisión polibásico, a 10 nanómetros (algo sorprendentemente “lejano” de la base, en términos de esas mediciones) en la proteína espiga.

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw&t=5s

Así que si se obtiene un polímero que bloquee los tres grupos, como lo están investigando, el resultado podría triplicarse y hacer que el nuevo coronavirus tuviera muy poca oportunidad de atacar al organismo.

“Yo quiero diseñar uno que ataque a todos. Es muy complicado, es un diseño difícil. Pero la idea es crear una protección bajo un diseño que funcione y quede probado en un laboratorio”, señala la científica.

¿Cómo puede adoptarse en la medicina?

El proceso de crear un polímero que actúe contra las espigas del SARS-CoV-2 puede tomar de dos a tres meses.

Una vez creado, habría que elegir un medio de administración. Olvera considera que podría funcionar a través de un aerosol, con las ventajas que eso tiene.

“Los virus son tremendos. Pueden usar las cápsidas de otros virus y el ARN, duplicarse y mutar”, advierte.

Y es que las vacunas en las que trabajan a contrarreloj varios países y organizaciones enfrentan el problema de que los anticuerpos que generen puedan ser inefectivos ante mutaciones del SARS-CoV-2.

“Nosotros queremos crear algo que no sea biológico, que no cree resistencia. Evitar que el virus encuentre otras maneras de salir adelante. Creemos que puede ser una manera de debilitar el virus, diferente a lo que se está haciendo”, añade.

Si las mutaciones mantuvieran los mismos grupos polibásicos para atraer células receptoras del cuerpo, el remedio seguiría funcionando.

El trabajo desde diferentes ángulos de la ciencia, como la física en el caso de Olvera, puede aportar soluciones a un problema que afecta a toda la humanidad.

“Se está haciendo un esfuerzo enorme. Todos estamos de alguna manera relacionados con esto, es un problema mundial y qué mejor que todos los científicos estén trabajando en esto”, dice la científica mexicana.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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