Coordinación y vigilancia: Así se redujo la violencia del narco en La Laguna
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Coordinación, cambios culturales y ataques financieros: Así se redujo la violencia del narco en La Laguna

Una estrategia común entre autoridades, sociedad civil y empresarios logró reducir los homicidios, detalla un estudio de Jacobo Dayán y Sergio Aguayo.
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La Laguna pasó de ser uno de los territorios más violentos de México a reducir los homicidios notablemente en un contexto de incremento de la violencia. Entre 2006 y 2014 la zona fue el escenario de una guerra entre el cartel de Sinaloa y Los Zetas. La brutalidad de estos últimos fue el detonante que los convirtió en el objetivo número uno de las autoridades. Descabezar a este grupo criminal se convirtió en el objetivo principal de una estrategia con múltiples factores que tuvo éxito en bajar el número de asesinatos. Una política pública centrada en socavar las bases económicas y culturales de los narcos, una coordinación policial que fue más allá de las barreras administrativas y la presión y vigilancia de la sociedad civil organizada son algunos de los ingredientes que explican los logros.

Entérate: El penal de Piedras Negras, salón de fiestas y campo de exterminio de los Zetas en Coahuila

La investigación “Reconquistando La Laguna”, desarrollada por Sergio Aguayo y Jacobo Dayán con la colaboración de Javier Garza, y publicada por el Colmex, analiza aquellos años de violencia y cómo los incentivos compartidos por diferentes actores lograron reducir la violencia. De los mil 060 homicidios perpetrados en 2012 (con una tasa de 95 asesinatos por cada 100 mil habitantes) a los 139 que se registraron en 2018 (con una tasa de 12 muertes violentas por cada 100 mil habitantes, por debajo de la media nacional que estuvo en 29 por cada 100 mil). Para los autores, esta es “la experiencia más exitosa en la construcción de la paz en México” y un modelo que podría inspirar a otros gobiernos. El trabajo sigue la línea de otras obras como “El yugo Zeta” o “En el desamparo”, en el que los autores analizan la violencia perpetrada por Los Zetas en el norte de México.

“La masacre de San Fernando fue la gota que colmó el vaso y provocó un cambio de estrategia”, explica Jacobo Dayán. La brutalidad de aquel crimen lleva una estrategia en la que el primer objetivo será acabar con Los Zetas. Y ahí se alinean los intereses del gobierno federal, gobiernos estatales y locales, Estados Unidos e, incluso, los del cartel de Sinaloa, que tenía el interés de hacerse con el control de la plaza.

“Hubo una confluencia de intereses y de lecturas. Se decidió descabezar al cartel que más violencia estaba perpetrando”, explica Sergio Aguayo. El investigador destaca que el objetivo del trabajo es mostrar que la sociedad civil tiene un papel que jugar al hacer frente al crimen organizado.

Más de 3 mil asesinatos

Entre 2007 y 2014 La Laguna fue un campo de batalla. Su ubicación geográfica convierte a la región en un punto estratégico que conecta el Pacífico con la frontera noreste. Por eso era un objetivo deseado para los diferentes carteles. Históricamente fue un territorio controlado por el cartel de Juárez. Pero con el inicio del siglo XXI, dos grupos entraron en disputa. Por un lado, el cartel de Sinaloa, en aquel momento liderado por Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”. Por el otro, Los Zetas, un grupo de antiguos militares que operó como brazo armado del cartel del Golfo hasta que se convirtieron en una estructura independiente y que se expanden desde Tamaulipas. El caso de este último grupo criminal es relevante porque su irrupción implica un cambio respecto a modelos anteriores: su uso de la violencia es más brutal y sofisticado y, además, diversifica sus mercados criminales y no se limita al narcotráfico.

Para contextualizar la violencia: entre 2008 y 2014 se registraron al menos 3 mil 941 homicidios en La Laguna, así como 463 desaparecidos. Entre los hechos que marcarán un punto de inflexión está la balacera en las afueras del estadio Corona, en Torreón, donde miles de personas seguían un partido de fútbol cuando comenzaron los disparos en el exterior. “Lo que había sucedido decenas de veces, entonces resonó porque era afuera de un estadio que estaba lleno y las balas penetraron al interior”, explica Javier Garza.

Para llegar a ese escenario, la investigación relata cómo Los Zetas llegan a La Laguna entre los años 2003 y 2004. Su estrategia: reclutar policías y mandos militares mediante la extorsión. “Tenían un método bien simple: dinero e intimidación, plata o plomo”, explica la investigación. Esta infiltración policial tuvo sus características propias. Por ejemplo, Los Zetas mandaban en el penal de Torreón, Coahuila, mientras que el cartel de Sinaloa hacía lo propio en el de Gómez Palacio, Durango.

La penetración de este grupo delictivo se observa en hechos como las cartas remitidas a los empresarios de Coahuila en 2007 en los que amenaza a quien tenga negocios ilícitos al margen de su organización. Durante este periodo, la estrategia criminal es de “violencia pedagógica”. “Mataban a algún integrante del gremio respectivo para infundir miedo y exigir obediencia”, dice la investigación, que señala que el grupo criminal “diseñó una estrategia para aterrorizar a toda la población”.

Coordinación policial y sociedad civil

En este contexto de extrema violencia se registran los movimientos de reacción que dan lugar a lo que los investigadores consideran “reconquista”. En un primer momento, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, atribuye el éxito al Mando Especial, “una original estructura de la cual depende la Policía Metropolitana y la Unidad Metropolitana Antisecuestros”. Sin embargo, a juicio de los investigadores, a esta explicación “le falta realzar el papel que desempeñaron algunos actores de la sociedad civil”.

El primer ámbito analizado de esta estrategia es el político. Con la llegada al gobierno de Coahuila de Rubén Moreira en 2011 “desaparece la pasividad”, dice el estudio. “Los Zetas fueron contenidos, descabezados y fragmentados”, asegura. Una de las primeras líneas de trabajo fue la limpieza de las corporaciones policíacas. Eventos como la huelga de policías de Torreón y el posterior desmantelamiento de todo el cuerpo permite desarrollar nuevos cuerpos más profesionalizados, con mayores controles de confianza.

Además, se desarrolla una estrategia que busca atacar las bases económicas y culturales del narco. Entre las medidas aplicadas: se erradican las máquinas tragamonedas, se evita la venta de alcohol ilegal, se clausuran los casinos porque pagaban derecho de piso. Se prohíben las peleas de gallos y las carreras de caballos, se cierran las table dance, se clausuran los yonkes, se instalan bloqueadores en las prisiones y se auditan las gasolineras, que eran una fuente de financiación y lavado de dinero de Los Zetas. En el ámbito cultural, se destruyeron los altares a la Santa Muerte, se frenó la difusión de narcocorridos en la radio, se alentó la cultura de la denuncia y se desarrollaron estrategias de promoción de empleo y deporte.

El punto de quiebre llega el octubre de 2012, con la muerte de un sobrino de los Zetas 40 y 42. A los tres días se registra un enfrentamiento en Progreso (Coahuila) en el que muere Heriberto Lazcano, el Z3, máximo líder del grupo criminal en aquel entonces (aunque otras fuentes aseguran que sigue con vida).

Planes de los empresarios

El papel de los empresarios es fundamental en la recuperación del espacio de La Laguna, según la investigación. Hartos de ser blancos de secuestros, entre 2008 y 2009 comienzan a movilizarse buscando seguridad. Ante el acoso del crimen organizado, los empresarios han reaccionado de diversas formas. En un extremo están quienes se organizan en grupos armados, como guardias blancas o autodefensas. En el otro, quienes buscan soluciones pacíficas e institucionales. La Laguna está en este segundo grupo, según destaca el informe.

Uno de los obstáculos que encuentran a la hora de plantear sus reivindicaciones es la división administrativa. La Laguna está ubicada en dos estados, siete municipios, dos regiones militares y dos zonas militares.

A pesar de ello, los empresarios lanzaron tres grandes proyectos: una policía metropolitana, un grupo antisecuestros metropolitano y una asociación civil que con datos proporcionados por la administración.

La Fuerza Metropolitana es un cuerpo con mando militar y policías de Coahuila, Durango y federales. “Funcionó porque resuelve problemas asociados con el conflicto creado por las diferentes competencias”, explica la investigación.

“Los actores someten sus egos al bien mayor. Esto es extraordinario. El ejercito acepta que va a ceder la operatividad, que la policía metropolitana tendrá autonomía”, explica Sergio Aguayo. En su opinión, aunque existe un mando militar no se puede hablar de una militarización de la seguridad pública ya que los operativos están a cargo de policías.

“El mando especial no son soldados, sino un general a cargo de una coordinación en la que participan soldados, policías municipales, estatales, y de una manera en la que ya no tienen que detenerse por tema de fronteras”, añade Javier Garza.

Como parte de la reacción de la sociedad civil aparece el trabajo de los colectivos. Grupos como Fuundec y Grupo Vida tendrán un papel fundamental a la hora de presionar a las instituciones.

En la estrategia federal tuvo un papel muy relevante el Centro de Fusión de Inteligencia y Operatividad ubicado en Monterrey. En realidad, la idea era establecer seis oficinas como esta a lo largo de toda la república. Sin embargo, solo es instalaron dos: una en la capital y esta de Monterrey, dedicada a combatir a Los Zetas. Lo explica en el documento Guillermo Valdés, ex director del Centro de Información y Seguridad Nacional (Cisen). “El objetivo no era deshacer la organización. La estrategia era ir de abajo hacia arriba, agarrando als estacas, reduciendo las capacidades de violencia y operación de la organización, deteniendo de preferencia a los contadores que tenían computadoras con mucha información sobre la red de protección sobre los líderes de plaza y sobre los líderes regionales”, dice.

Como punto negativo, el informe reconoce que en esta “reconquista” también “hubo excesos gubernamentales que organizaciones de derechos humanos catalogaron como crimen contra la humanidad”.

Aunque la estrategia logró disminuir los asesinatos en La Laguna en un contexto en el que la violencia en México está en auge, también hay asuntos pendientes. Jacobo Dayán enumera la impunidad, la ausencia de investigación de la protección política y el rastro del dinero. “¿Dónde quedaron los fondos de Los Zetas?”, se pregunta.

El actual modelo sigue funcionando hasta el punto de que la Guardia Nacional no llegó para suplantarlo, sino que se acomodó. Cabe preguntarse si una estrategia local como esta puede expandirse a toda la República. “No hay una estrategia nacional para los retos que impone el crimen organizado”, dice Aguayo. El despliegue a lo largo de todo el país del Cartel Jalisco Nueva Generación, una estructura que los investigadores equiparan con Los Zetas por su violencia y modelo organizativo, es un reto que afrontan las autoridades. Para Javier Garza, la enseñanza de La Laguna es la colaboración por encima de divisiones políticas.

El ebook se puede descargar de manera gratuita en los siguientes enlaces:

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Por qué la Iglesia de Inglaterra es copropietaria de los éxitos musicales de Beyoncé o Rihanna (y otros temas)

La Iglesia de Inglaterra se encuentra entre los inversores de una empresa que ha ido adquiriendo los derechos de míticas canciones. Y no es la única.
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19 de octubre, 2020
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¿Sabías que la Iglesia de Inglaterra es copropietaria de la canción Single Ladies de Beyoncé, la famosa Umbrella de Rihanna y el éxito SexyBack de Justin Timberlake?

Suena extraño, pero la institución es uno de los cientos de inversionistas de una compañía llamada Hipgnosis, que durante los últimos tres años ha estado adquiriendo uno a uno los derechos de miles de canciones exitosas.

Hasta ahora, ha gastado más de 1,000 millones de dólares en música de Mark Ronson, Chic, Barry Manilow y Blondie.

Su última adquisición es el catálogo de canciones de LA Reid, lo que significa que tiene participación en temas como End Of The Road de Boyz II Men’s, I’m Your Baby Tonight de Whitney Houston y Don’t Be Cruel de Bobby Brown.

Cuando esas canciones se reproducen en la radio o aparecen en una película o programa de televisión, Hipgnosis gana dinero.

Y también sus inversores como son la Iglesia de Inglaterra y las gestoras de fondos Aviva, Investec y Axa.

‘Más valioso que el oro’

Según el fundador de Hipgnosis, Merck Mercuriadis, la música que ha comprado es “más valiosa que el oro o el petróleo”.

“Estas excelentes y exitosas canciones son muy predecibles y fiables en sus fuentes de ingresos“, explica.

“Si tomas una canción como Sweet Dreams de Eurythmics o Livin ‘On A Prayer de Bon Jovi, estás hablando de tres o cuatro décadas de ingresos seguros”.

Merck Mercuriadis y Nile Rodgers

LAYTON THOMPSON
Hipgnosis fue lanzado en la Bolsa de Valores de Londres en 2018 por Mercuriadis y el asesor de Hipgnosis, Nile Rodgers de Chic.

Dice que las canciones de éxito son una inversión estable porque sus ingresos no se ven afectados por los cambios en la economía.

“Cuando la gente está contenta vive con una banda sonora de canciones”, explica.

“Pero también en momentos menos buenos, como el tipo de desafíos que hemos experimentado durante los últimos seis meses debido a la pandemia, las canciones reconfortan y ayudan a escapar”.

“Así que siempre se consume música y ésta siempre genera ingresos”.

De hecho, con los usuarios de Spotify aumentando en un promedio mensual del 22% entre marzo y julio, las ganancias por derechos de transmisión han aumentado durante la pandemia de COVID-19.

Como resultado, el precio de las acciones de Hipgnosis han aguantado las turbulencias vistas en otro tipo de negocios.

Una larga carrera

Mercuriadis, de Quebec, Canadá, empezó a trabajar en la industria de la música después de llamar a la oficina de Virgin Records en Toronto todos los días durante meses hasta que le dieron un empleo en el departamento de marketing.

Allí trabajó con artistas como UB40, The Human League y XTC.

En 1986, se unió a Sanctuary Group, convirtiéndose finalmente en su CEO, donde dirigió las carreras de Elton John, Iron Maiden, Guns N ‘Roses, Destiny’s Child y Beyoncé, además de trabajar en el relanzamiento de la carrera de Morrissey en 2004.

Kanye West lo llamó recientemente una “de las personas más poderosas y conocedoras de la industria de la música”.

Beyoncé en un concierto.

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Merck Mercuriadis trabajó con estrellas como Beyoncé.

Despedido por decir la verdad

“He tenido la suerte de poder trabajar con todas las personas con las que siempre quise trabajar”, dice Mercuriadis.

Dice que la clave para manejar a cualquier artista de éxito es “luchar duro por ellos” y “decir la verdad”, incluso cuando sea incómodo.

“Lo que la mayoría de la gente no se da cuenta es que, si tienes una carrera tan larga como la de Elton, serás el artista más genial del mundo siete veces. De la misma manera, serás el artista menos genial otras siete veces”.

“La vida real significa decir: ‘Aquí es donde estamos actualmente, aquí es donde queremos estar, y esto es lo que tenemos que hacer para llegar allí. Así que a subámonos las mangas, ensuciemos nuestras manos y no nos quedemos atascados”.

Admite que en el pasado fue “despedido por decir la verdad”, aunque no menciona nombres.

“Pasa todo el tiempo. No todo el mundo quiere decir la verdad y aún hay menos personas dispuestas a escucharla”.

La idea de Hipgnosis surgió en 2009, cuando se lanzó Spotify en Reino Unido.

“Pude ver que el streaming iba a cambiar el panorama y que iba a hacer que la industria de la música volviera a tener mucho éxito”, dice.

The Eurythmics, Blondie y Barry Manilow

Getty Images
Hipgnosis ha adquirido los derechos de los hits de Dave Stewart, Blondie y Barry Manilow, entre otros.

Señala que el punto de referencia tradicional que mide el éxito de la industria es el disco de platino, que en Estados Unidos representa un millón de ventas.

Suena impresionante, dice, hasta que te das cuenta de que una película de éxito como Toy Story 4 vendió 43 millones de entradas.

“Lo que revelan esas cifras es que aunque a la gran mayoría de la población le encanta la música, muy pocos se llevan la mano al bolsillo y sacan un billete de diez y pagan”.

El streaming cambió eso, dice, porque quienes antes consumían música de forma pasiva estaban dispuestos a pagar una suscripción mensual.

Se estima que 88 millones de personas están suscritas a servicios de streaming en Estados Unidos, más de una cuarta parte de la población.

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las discográficas, Hipgnosis no se centra en encontrar el “próximo superventas”.

Un tercio de las canciones que posee tienen más de 10 años y el 59% tienen entre 3 y 10 años.

Menos del 10% son versiones recientes.

“Lo único que tienen todas mis canciones en común es que son culturalmente importantes”, dice Mercuriadis.

‘Cada canción es una minimarca’

La idea de invertir en las ganancias futuras de un artista no es nueva.

David Bowie

Getty Images
David Bowie en 1973 en un concierto en Los Angeles, California.

En 1997, David Bowie se financió con unos activos, denominados “bonos Bowie”, que otorgaban a los inversores una participación en los derechos de canciones como Life On Mars y Heroes.

El lado negativo era que se trataba esencialmente de un préstamo.

Si Bowie no ganaba tanto dinero como se predijo, habría tenido que renunciar a los derechos de sus canciones.

Mercuriadis dice que sus acuerdos son “más sofisticados”.

Paga a los artistas con 15 años de los derechos por adelantado.

Teniendo en cuenta la desgravación fiscal, muchos se van con “unos 25 años de dinero de una sola vez”, dice.

A cambio, Hipgnosis posee las canciones a perpetuidad.

Para los artistas, la atracción no es solo el dinero, sino que Hipgnosis actúa como una “empresa de gestión de canciones” en lugar de simplemente explotar un éxito para respaldar nueva música (que es como funcionan la mayoría de sellos y editores).

“Se trata de ver cada canción como una minimarca en sí misma”, dijo Dave Stewart de Eurythmics después de vender su catálogo a la compañía el año pasado.

“La gente de todo el mundo que canta Sweet dreams are made of this puede que no sepa quién soy yo o quién es Eurythmics, pero se saben la canción. El enfoque es el de comprar estas canciones clásicas y mantenerlas vivas y construir pequeños mundos a su alrededor”.

“Eso está bien para mí porque cuando salgo y toco esas canciones, lo que quiero es que la gente las conozca. Él es muy proactivo”.

Merck Mercuriadis, Nile Rodgers y Dave Stewart

CAITLIN MOGRIDGE
Mercuriadis y Rodgers firmaron su acuerdo con Dave Stewart de The Eurythmics el año pasado.

Para una empresa que ha basado su estrategia en ganancias futuras, Mercuriadis debe ser consciente de las críticas que a las compañías de streaming por lo que pagan a los artistas.

¿Apoya las campañas actuales #BrokenRecord y #FixStreaming, que abogan por un pago más justo?

“Sí, los servicios de streaming deben pagar más dinero a los compositores”, dice.

Mejor pago

“Aunque creo que la campaña #BrokenRecord es imperfecta ya que ha enfocado sus esfuerzos contra estos servicios los verdaderos villanos son las principales compañías discográficas que se están quedando con la mayor parte del dinero”.

“La forma en que funciona el modelo económico es que Apple, Amazon y Spotify se quedan con el 30% del dinero y pagan el 70% a los titulares de los derechos. Tal como está actualmente, de los 70 peniques por dólar que corresponden al autor, 58.5 van a parar a la discográfica. El artista obtiene, en el mejor de los casos, una sexta parte de eso, es decir, 11.5 peniques por la canción”.

“Creemos que es hora de que las compañías discográficas den un paso al frente y reconozcan que existe un desequilibrio real entre lo que se paga por grabar la música y lo que se paga por la canción”.

De hecho, la campaña ha sido igualmente crítica tanto por las compañías de streaming como por los sellos discográficos, pero Mercuriadis dice que la industria debería centrarse primero en aumentar la base global de suscriptores de los servicios de streaming de 450 millones a 2,000 millones de cara a finales de esta década.

“Porque si eso se hace realidad, las ganancias de los compositores serán muy significativas”.

Merck Mercuriadis

Jill Furmanovsky
Merck Mercuriadis dirigió a artistas como Elton John y Iron Maiden antes de lanzar su última compañía.

Para entonces, espera que Hipgnosis tenga un catálogo de alrededor de 60.000 canciones.

En ese momento, la compañía saldrá del negocio de adquisiciones y se centrarán en colocar sus éxitos en videojuegos o programas de televisión, conseguir nuevos artistas y asegurarse de aparecen en listas de reproducción destacadas.

“Estas grandes canciones son la energía que hace girar al mundo”, dice.

¿Hay un catálogo de canciones que le encantaría tener en sus manos?

“Todo el mundo quiere a los Beatles“, sonríe.

“Es el mejor conjunto de canciones jamás escrito”.

“No me gustaría vivir en este mundo si los Beatles no fueran parte de él”.


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