99 programas sociales del Gobierno tienen bajo desempeño u opacidad: GESOC
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Archivo Cuartoscuro

99 de 116 programas sociales del Gobierno Federal tienen bajo desempeño u opacidad: GESOC

Los 99 programas sociales representan el 67% del total del presupuesto aprobado en 2019.
Archivo Cuartoscuro
3 de noviembre, 2020
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La agencia de Gestión Social y Cooperación (GESOC) relevó que el 67% del presupuesto de los programas sociales federales ejercido durante el primer año del actual gobierno en México, se destinó a “programas opacos o con desempeño limitado”, lo anterior como parte de la conclusión que arrojó el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales 2020 (INDEP 2020), dado a conocer este martes.

GESOC detectó que 99 de los 116 programas sociales implementados por el gobierno federal, que representaron el 67% (646 mil 139 millones de pesos) del total del presupuesto aprobado en 2019, “no están en condiciones de resolver el problema público que les dio origen debido a su bajo desempeño u opacidad”. 

La agencia GESOC estableció para los 116 programas cinco diferentes Niveles de Desempeño (ND), esto para determinar cuáles si cumplieron con el problema publica que atiende cada uno.

Lee: Programas sociales tienen desempeño insuficiente pese a mayores recursos: Coneval

En el “ND Optimo” expuso que 9 de los 116 programas, entre estos: “Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores”, el “Sistema Nacional de Investigadores (SNI)”, las “Becas de posgrado y apoyos a la calidad”, entre otros, si contaron “con una alta calidad de diseño, un avance significativo en su cumplimiento de metas y una cobertura sustantiva de su población potencialmente beneficiaria”. 

Estos 9 programas representaron el 23.78% (232 mil 276 mdp) del total del presupuesto aprobado para temas sociales en 2020. 

Aparte, otros 8 programas sociales presentaron un ND de “Alto Potencial”, entre los que destacaron: “Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria” y “Atención a la Salud del ISSSTE”, entre otros, pues contaron con “niveles adecuados de calidad en su diseño y alcanzaron un avance destacado en su cumplimiento de metas, pero no cuentan con el presupuesto suficiente para cubrir de forma significativa a su población potencialmente beneficiaria”.

El presupuesto para estos 8 programas representaron el 12.62% (123 mil 309 mdp) del total de los recursos sociales en 2020.

La GESOC también detectó que otros 10 programas presentaron un ND “Mejorable”, entre estos: “Programa de Formación y capacitación de recursos humanos para la salud de SS, Atención a la salud de SS, Seguro de Vida para Jefas de Familia de Bienestar”, entre otros”, pues si bien son “programas que han conseguido una cobertura sustantiva de su población potencialmente beneficiaria; sin embargo, presentan problemas en la consecución de metas, y cuentan con una calidad de diseño media”. 

Estos 10 representaron un presupuesto del 32.49% (317 mil 368 mdp) del total de los recursos destinados en 2020. 

Además, 47 de los 116 programas presentaron un “ND Escaso”, entre estos: el “Programa Nacional de Reconstrucción de SEDATU”, el “Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente”, “Sembrando Vida de Bienestar”, “Programa de Becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez de la SEP”, entre otros, pues éstos reportaron “bajos niveles de cobertura de su población potencialmente beneficiaria, así como valores bajos de calidad en su diseño y/o avances mediocres en su cumplimiento de metas”. 

Lee: AMLO apuesta a programas sociales y megaobras ya iniciadas contra crisis por COVID-19

Estos programas representaron un presupuesto del 19.80% (193 mil 377 mdp) del total del dinero destinado a proyectos sociales en 2020.

En el quinto nivel, catalogado como “Dispersión de la Política Social Federal”, colocaron 32 programas, entre estos: “Programa de Microcréditos para el Bienestar de la SE, Programa para el Bienestar Integral de los Pueblos Indígenas del INPI, Programa de Becas Elisa Acuña de la SEP”, entre otros, “dado su bajo nivel de cobertura”.

De acuerdo con GESOC,  “estos programas no están en condiciones de resolver el problema público que les dio origen a pesar de que cuentan con una alta calidad en su diseño y reportan buenos avances en su cumplimiento de metas”. 

“Su presupuesto representó el 10.88% (106 mil 236 mdp) del total” de los recursos sociales en 2020. 

La GESOC determinó que aun cuando  en términos generales, sólo 17 (de 116) programas contaron con un desempeño destacado, “en el Proyecto de Presupuesto de Egresos (PPEF) 2021, el Ejecutivo Federal propone que únicamente continúen 11 de estos programas con una asignación presupuestaria de 288 mil 998 mdp”. 

“En contraparte, se identificaron 99 programas que obtuvieron un bajo desempeño o que operaron en condiciones de opacidad, de los cuales, se propone en el PPEF 2021, que únicamente continúen operando 63 de ellos con una asignación presupuestaria de 659 mil 533 mdp”. 

Ante este panorama, la GESOC lanzó ocho recomendaciones a la Cámara de Diputados “para dotar de mayor racionalidad a las asignaciones presupuestales de los programas y acciones federales de desarrollo social, fortalecer su transparencia y rendición de cuentas y orientar las asignaciones presupuestarias hacia las carencias sociales más apremiantes”.

  1. Endurecer las medidas de transparencia y rendición de cuentas en el Decreto de Presupuesto 2020 a los 3 programas presupuestarios (Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes de la SS; Investigación en Cambio Climático, sustentabilidad y crecimiento verde de la SEMARNAT; Apoyos a centros y organizaciones de educación de la SEP) que no proveen la información mínima necesaria para estimar su desempeño y para los cuales el Ejecutivo propone una asignación presupuestaria conjunta para el año 2020 de 4 mil 546 millones de pesos.
  2. Blindar los niveles de presupuesto asignados a los 9 programas presupuestarios que obtuvieron un Nivel de Desempeño Óptimo y para los que el Ejecutivo propone una asignación presupuestaria conjunta en 2021 de 168 mil 123 millones de pesos.
  3. Priorizar en los incrementos presupuestarios a los 8 programas que poseen un Alto Potencial de Desempeño y para los cuales el Ejecutivo propone una asignación presupuestaria conjunta para 2021 de 120 mil 874 millones de pesos.
  4. No incrementar el presupuesto a programas con dispersión/bajo/escaso desempeño y exigir una agenda de mejora sustantiva pública, precisa y monitoreable de estos programas.
  5. La administración federal 2019–2024, debe plantear una revisión integral de la política social para evitar los actuales niveles de dispersión y priorizar el uso de recursos públicos en programas que contribuyan a aminorar la reducción del ingreso de los hogares a causa de la contingencia generada por el COVID-19. 
  6. Generar un mecanismo de seguimiento específico para los programas sociales prioritarios.
  7. Monitorear el desarrollo de la implementación de los programas de Salud que sustituyen al Seguro Popular y que serán ejecutados por el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI).
  8. Vigilar el cumplimiento del mandato presupuestario del Legislativo, al dar seguimiento puntual a la implementación de programas sociales a los cuales se les aprueba presupuesto y que el Ejecutivo debe respetar dicho mandato, evitando disminuciones sustanciales de recursos a lo largo del ejercicio fiscal que limiten o hagan imposible la operación de dichos programas.

El documento del informe completo se puede consultar en www.indep.gesoc.org.mx

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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