Alcalde en Campeche también quiere dar dióxido de cloro; Salud no lo avala
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Alcalde en Campeche también quiere dar dióxido de cloro contra COVID, pero Salud estatal no avala su uso

Aunque el alcalde del municipio de Campeche ha insinuado que el dióxido de cloro es una cura para la COVID-19, la evidencia científica dice lo contrario.
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24 de noviembre, 2020
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En redes sociales circula un video en donde el alcalde del municipio de Campeche, Eliseo Fernández Montufar, dice que está investigando al dióxido de cloro (CDS) como una posible medida para responder a la pandemia de COVID-19, e incluso habló de la instalación de una planta para que la gente tenga acceso a esa sustancia, en su localidad. 

Sus dichos han sido escuchados y replicados por grupos que defienden el uso del dióxido de cloro como un “medicamento” capaz de prevenir y hasta de curar la COVID-19. 

Pero lo cierto es que no existen pruebas científicas que demuestren la efectividad de esta sustancia como un tratamiento médico. 

Por el contrario, en México y en todo el mundo las autoridades sanitarias han alertado desde hace varios años que los CDS son un químico peligroso, que no está hecho para consumo humano. 

¿Qué dijo el alcalde de Campeche?

En entrevista para un medio local,  Eliseo Fernández Montufar dijo: “Estamos pensando seriamente en montar una planta (de dióxido de cloro) en el municipio de Campeche, si es lo que ayuda salvar vidas para apoyar a todo el municipio a quienes lo quisieran tomar como medida curativa e incuso preventiva”. El video ya se compartió miles de veces en Facebook.

Esto luego de narrar que muchas “personas que usan el dióxido de cloro” se lo recomendaron como una opción para hacer frente a la pandemia. También dijo que fue a una reunión con “médicos militares” que le explicaron el supuesto funcionamiento de esta sustancia como tratamiento para COVID-19. 

“Es una sustancia que oxigena rápidamente la sangre, todos sabemos que cuando una persona tiene COVID-19 baja la oxigenación de la sangre, y han salido adelante con esta sustancia”, señaló. Pero lo cierto es que la evidencia científica señala justo lo contrario. 

Luego de reunirse con los “médicos militares”, Montúfar dijo que está “pensando seriamente en montar una planta de dióxido de cloro en el municipio de Campeche”. “Creo que ante una circunstancia en donde corre peligro la vida de muchas personas hay que ver todas las opciones. Este es un virus atípico, señaló”. 

Montúfar no es el único alcalde que, sin importar las recomendaciones de las autoridades sanitarias, señalan al dióxido de cloro como una sustancia que se puede consumir para prevenir o curar la COVID.

 Jonathan Avalos Rodríguez, alcalde de Francisco I. Madero, en Coahuila, anunció que dará mil tratamientos de dióxido de cloro a pacientes que padezcan dicha enfermedad, pues según él, esta sustancia ha ayudado a pacientes con coronavirus.

¿Campeche está tratando a enfermos por COVID-19 con dióxido de cloro? 

Los dichos de Montúfar tuvieron tanta repercusión que incluso otros portales de internet en México y Perú lo retomaron bajo el titular: “Alcalde de Campeche atribuye el semáforo verde al dióxido de cloro”. 

Es verdad que Campeche fue el primer estado mexicano que logró calificar dentro del semáforo epidemiológico con el color verde, lo que significa que el riesgo de contagio es tan bajo que se permite realizar todas las actividades sin ningún tipo de restricción particular. 

Sin embargo, la Secretaría de Salud de Campeche desmiente que este hecho tenga algo que ver con el Dióxido de Cloro (CDS). De hecho, a través de Comunicación Social, la Secretaría de Salud en Campeche nos aclaró que no avalan el uso de CDS. 

También nos explicó que en Campeche se sigue la normativa sanitaria para atender la emergencia de COVID-19 establecida a Nivel Nacional por la Secretaría de Salud, y las recomendaciones emitidas a nivel internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

De acuerdo con la Secretaría, el lograr el semáforo verde se debe a la colaboración de la ciudadanía que ha adoptado responsablemente las medidas de seguridad sanitaria y no tiene nada que ver con el uso del dióxido de cloro. 

Buscamos a Fernández Montufar y al gobierno del municipio para aclarar los señalamientos del alcalde, pero hasta la redacción de esta nota no hemos obtenido respuesta. 

¿El dióxido de cloro es un tratamiento para COVID-19?

Hasta el momento, la OMS señala que “aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad”. Por lo que no recomienda automedicarse con ningún fármaco.

Ante los cuestionamientos de la supuesta efectividad del dióxido de cloro para tratar la COVID-19, el 16 de julio la Organización Panamericana de la Salud (OPS) desaconsejó su uso. Señaló que “no recomienda utilizar productos a base de dióxido de cloro o clorito de sodio por vía oral o parenteral en pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19, ni en ningún otro caso, porque no hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos”.

De cualquier forma, el dióxido de cloro y sus derivados mejor conocidos como MMS (sustancia mineral milagrosa) son catalogados por autoridades sanitarias a nivel mundial como una sustancia tóxica que no está hecha para consumo humano, pues si bien no hay pruebas de su efectividad como tratamiento médico para COVID-19 o para cualquier otra cosa, sí hay pruebas de las consecuencias negativas que tomar esta sustancia puede traer al organismo. 

“No existe evidencia científica, repito, no existe evidencia científica ni en México ni en el mundo que muestre que el dióxido de cloro es un producto eficaz, y tampoco necesariamente seguro para el control, prevención o tratamiento de COVID-19”, advirtió el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell

¿El dióxido de cloro afecta la salud? 

Las autoridades sanitarias en Estados Unidos, Chile, Argentina, España, Ecuador, Colombia, Perú y Paraguay son algunas de las que han desaconsejado su ingesta por no considerarlo medicamento ni una sustancia segura de consumir. 

En México, el 23 de julio la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) señaló que “no cuenta con evidencia científica que determine el uso de dicho producto para el tratamiento de ninguna enfermedad”. 

Carlos Antonio Rius, académico de la Facultad de Química de la UNAM, nos contó que el dióxido de cloro se ha usado como un desinfectante, también se ha usado como blanqueador para telas y para papel. Dice que es muy bueno para desinfectar corrientes de agua pero eso no significa que sea bueno para que las personas lo puedan consumir. 

El académico señala que se puede usar como desinfectante en poca cantidad durante un periodo corto de tiempo, pero también dice que el dióxido de cloro y el clorito de sodio son un desinfectante porque oxidan las membranas de las bacterias o de los virus y los desactiva; pero al ser una sustancia muy oxidante también va a reaccionar con las células del cuerpo. 

Por eso es falso que el dióxido de cloro activa la oxigenación de la sangre, pues de hecho disminuye la hemoglobina, que es el mecanismo por donde se transporta el oxígeno en la sangre. Es decir, el dióxido de cloro  disminuye la capacidad de oxigenación.

El químico explica que el ácido clorhídrico y el clorito de sodio con el que se hacen los MMS o CDS son sustancias muy baratas y con una inversión bajísima pueden tener ganancias muy altas. Esa podría ser una razón por la que el dióxido de cloro ha tenido tanta promoción por quienes lo comercializan, pese a las advertencias de las autoridades sanitarias.

 El doctor Omar Francisco Carrasco Ortega, jefe del Departamento de Farmacología, de la Facultad de Medicina de la UNAM, dice que el dióxido de cloro es considerado como un tóxico. Según el especialista la evidencia señala que inclusive a concentraciones tan bajas, como 15 g por litro, puede ser letal.

“Si nosotros inhalamos sustancias que tengan dióxido de cloro o cítrico, podemos causar inflamación de células respiratorias, como los leucocitos, y se puede causar una cosa que se llama neumonitis química. Podemos observar edema de pulmón”  advierte. 

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Escándalos con la vacuna del coronavirus: cómo la lucha contra el COVID-19 desnuda viejos vicios de América Latina

El desarrollo de vacunas para combatir el coronarios ilusionó a la región, golpeada con especial dureza por la pandemia. Después surgieron los problemas.
27 de febrero, 2021
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En Argentina, Ecuador y Perú, los escándalos tumban a ministros de Salud. En Brasil, hubo al mismo tiempo escasez y desperdicio de vacunas. Y en otros países de la región recién llegan las primeras dosis.

La vacunación contra el COVID-19 se volvió de pronto un espejo flamante de viejos problemas del subcontinente como la corrupción, el favoritismo, la falta de planificación o la incapacidad para resolver grandes desafíos.

Cuando México protestó la semana pasada en Naciones Unidas por el “acaparamiento” de vacunas en los países ricos, puso el foco sobre algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud: la alarmante brecha en la distribución global de las dosis.

Pero el rezago de la vacunación en Latinoamérica respecto a otras regiones se debe también a deficiencias propias, advierten expertos.

Por ejemplo, la carencia de materiales elementales como viales o filtros en México retrasó el envase y la distribución de millones de dosis de la “vacuna latinoamericana” producida en Argentina tras un acuerdo con la farmacéutica AstraZeneca.

“Hay una cuestión de dependencia externa, pero esa dependencia también es un fallo de América Latina: no tenemos la capacidad de producir esas vacunas, mientras que India o China, que eran tan subdesarrollados como nosotros hace 30 años, logran hacerlo”, dice Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud (IEPS) en Brasil, a BBC Mundo.

“Terminemos con la payasada”

Con cerca de un cuarto de las muertes por COVID-19 en el mundo, pese a tener 8,5% de la población global, América Latina ha sido golpeada con especial dureza por la pandemia.

La región también sufrió el año pasado el peor desplome económico mundial tras la llegada del coronavirus, con una contracción de 7,4% del PIB según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Exministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos

Getty Images
El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, renunció tras un escándalo por el envío de vacunas a un geriátrico donde estaba su madre.

En este contexto, el descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus ilusionó a los latinoamericanos con ver pronto la luz al final del túnel.

Sin embargo, los esfuerzos de vacunación regional han estado marcados por polémicas, demoras y frustraciones.

Las renuncias de los ministros de Salud en Argentina, Ecuador y Perú ocurrieron después que en sus países se denunciara favoritismo en el acceso a las vacunas que escasean para la población en general.

El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, dimitió a su cargo este viernes, en medio de investigaciones por el envío de parte de las primeras dosis de vacunas a un geriátrico privado donde estaba su madre.

En Argentina y Perú se reveló que funcionarios, exgobernantes o personas influyentes también se vacunaron de forma preferencial, sin seguir las reglas puestas al resto de la población.

Durante una visita a México esta semana tras pedir la dimisión de su ministro, el presidente argentino, Alberto Fernández, buscó enterrar el escándalo: “Terminemos con la payasada”, dijo.

El presidente argentino, Alberto Fernández, durante una visita a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Getty Images
El presidente argentino, Alberto Fernández, se refirió a la polémica por “vacunas VIP” en su país durante una visita a su par mexicano López Obrador.

El mandatario aludió a la investigación judicial abierta sobre el caso denominado “Vacunatorio VIP” en su país y sostuvo que “no hay ningún tipo penal en Argentina que diga ‘será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila'”.

Pero otros creen que estos casos son síntomas de antiguos vicios de la región, como el irrespeto a las normas o el uso de recursos públicos para beneficio de algunos.

“En todos los países donde saltan escándalos se repite una práctica bastante común: eludir las estructuras formales del Estado para canalizar las vacunas sin planes y protocolos claros y transparentes de atención a las poblaciones vulnerables. Más bien lo contrario: protejo y atiendo a los míos”, escribió Felipe Burbano de Lara, sociólogo, politólogo y columnista del diario El Universo de Ecuador.

Chile es el país de la región donde el proceso de inoculación avanza de forma más aceitada: casi 17% de su población de 19 millones fue vacunada en febrero.

Plan de vacunación masiva en Chile.

Getty Images
En Chile la campaña de vacunación masiva avanza con rapidez.

El caso chileno es visto como una prueba de que en la región es posible vacunar a tasas similares o incluso superiores al mundo desarrollado gracias a una robusta red de atención de salud que falta en otros países, además del poder adquisitivo y la rapidez del gobierno para comprar millones de dosis.

Pero tampoco Chile ha estado libre de polémicas en su campaña de vacunación: al menos 37.000 personas en ese país se adelantaron a su turno sin tener factores de riesgo, según datos oficiales.

“Ninguna fuerza”

Otro país latinoamericano que evidencia los contratiempos de vacunación en la región es Brasil, donde menos de 4% de la población ha recibido dosis hasta ahora.

Además de tener sus propias denuncias de irregularidades en el acceso a las vacunas, Brasil experimenta una escasez de dosis que expertos atribuyen a errores de planificación del gobierno de Jair Boslonaro.

Grandes ciudades brasileñas como Río de Janeiro, Porto Alegre o Salvador llegaron a suspender las inoculaciones por falta de vacunas, mientras también se reportaban en el país desperdicios de dosis abiertas que perdieron validez antes de ser inyectadas.

Vacuna en Rio de Janeiro

EPA/ANTONIO LACERDA
La primera etapa de vacunación en Brasil tuvo al mismo tiempo escasez y desperdicio de dosis.

Los países más rezagados de América Latina en la carrera de la vacunación contra el COVID-19 son Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay, que apenas importaron sus primeras dosis esta semana, mientras Cuba aún busca desarrollar sus propias vacunas.

Algunos observan que otra característica histórica de la región, como la falta de unidad y coordinación entre los países, también afectó sus posibilidades de demandar más vacunas al resto del mundo.

“América Latina no negocia como bloque, sino que cada país negocia como puede, entonces claro que no tiene ninguna fuerza”, señala Lago.

Se estima que, sin acelerar su ritmo actual de vacunación, varios países latinoamericanos podrían tardar años en alcanzar los niveles de inmunidad necesarios en sus poblaciones para volver a la normalidad.

Ciudad de Panamá

Getty Images
La lentitud de la vacunación en América Latina puede profundizar viejos problemas sociales de la región, como la desigualdad.

Como si se tratara de un círculo vicioso, esto amenaza a su vez con profundizar problemas sociales de una región que ya era considerada la más desigual del mundo.

Nora Lustig, una profesora de economía en la Universidad de Tulane, advierte que los efectos podrían llegar incluso a largo plazo por el cierre de escuelas para niños de familias de bajos recursos.

“En la medida que no tengas la capacidad de crear un espacio de normalidad a través de un proceso de vacunación más rápido”, dice Lustig a BBC Mundo, “vas a tener un impacto sobre la economía, la desigualdad y la pobreza”.


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