El crimen organizado repunta tras una breve pausa por COVID-19: informe
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El crimen organizado repunta tras una breve pausa por COVID-19, revela informe

Las actividades delictivas tuvieron una pequeña pausa los primeros meses de la pandemia pero los grupos ilícitos fueron capaces de reforzarse, alerta investigación.
Cuartoscuro
13 de noviembre, 2020
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La pandemia por COVID-19 impactó en el crimen organizado pero los grupos delictivos lograron recuperarse y existe el riesgo de que, ante la escasez de recursos, sus estructuras se vean reforzadas. Esta es una de las conclusiones que aparecen en el informe “Violencia a prueba de virus: crimen y COVID-19 en México y el Triángulo Norte” elaborado por International Crisis Group. 

El tránsito de personas y mercancías fue limitado, lo que afectó a negocios ilícitos como el tráfico de migrantes o el transporte de drogas. Sin embargo, los grupos delictivos fueron rápidos en adaptarse a las nuevas circunstancias y la suspensión de algunas de sus actividades duró poco tiempo. “El intercambio de bienes ilícitos ya parece estar volviendo a la normalidad, mientras que resurge la extorsión”, asegura el informe.

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“Las perspectivas de seguridad en México y el norte de Centroamérica son poco prometedoras mientras persista la pandemia. Si (los gobiernos) no abordan alguna de las causas del dominio criminal sobre las comunidades pobres, es probable que aquellos que están cometiendo delitos violentos se fortalezcan”, señala el informe.

“Va a crecer la pobreza y esto es un riesgo a largo plazo de que más jóvenes sin oportunidades se alisten como sicarios o dentro de las estructuras de grupos criminales”, dijo Falko Ernst, investigador y uno de los autores del documento. 

El efecto inmediato de la pandemia fue “la desaceleración de las actividades económicas ilícitas”. Sin embargo, “los grupos criminales pronto se recuperaron por diversos medios”. 

Aunque en México no se decretó una cuarentena como tal, el tráfico de estupefacientes se vio afectado por las restricciones. Según recuerda el informe, nuestro país es el mayor exportador a Estados Unidos de heroína y marihuana y, junto con China, de metanfetaminas y fentanilo. Al interrumpirse la producción china de precursores se limitó la producción de drogas, según explica el informe. No obstante, el parón duró poco tiempo por la reactivación de la producción en China e India, por lo que para finales de abril (apenas dos meses después del primer caso oficial en México, declarado el 28 de febrero) el flujo se restituyó.

Otra de las dificultades que afectó al tráfico de estupefacientes fue el cierre de las fronteras en Colombia, desde donde se importa la cocaína para trasladarla a Estados Unidos. 

El huachicoleo también se vio afectado por la pandemia. “Los precios históricamente bajos del petróleo y el bajo consumo interno de gasolina redujeron considerablemente los ingresos de los grupos criminales involucrados en hurto de combustible”, dice el informe. 

La escasez provocada por la pandemia también llevó a grupos criminales a tratar de buscar el favor del público con el reparto de despensas. Su objetivo, según el informe, es más a largo plazo y busca que los ciudadanos voten por los candidatos que ellos mismos apoyen de cara a las elecciones del próximo año. Según el informe, en muchos casos los paquetes de alimentos distribuidos fueron robados en empresas legales o financiados mediante una mayor extorsión a empresas locales. 

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El informe advierte que las redes delictivas mexicanas han sido capaces de especializarse en otras actividades que no fueran el tráfico de drogas, como la extorsión a actividades lícitas como la producción agrícola o la minería. Estas actividades también sufrieron parones, por lo que hubo grupos criminales que intensificaron sus esfuerzos para conquistar nuevos territorios. 

En este sentido, el informe asegura haber detectado no menos de 198 grupos armados activos. La pervivencia de los grupos locales tiene un impacto especial en el intento de avance por parte del Cartel Jalisco Nueva Generación, que se ha encontrado con mucha resistencia en diversos estados en los que trata de imponerse. 

Algunos observadores esperaban que la pandemia redujese los delitos violentos. Sin embargo, “los efectos del virus sobre la violencia han sido fugaces”. “El gobierno fue lento y desigual en su respuesta al virus, y los delitos violentos se han mantenido esencialmente constantes. Aunque las autoridades sugirieron medidas de contención desde el principio, estas fueron en su mayoría voluntarias. Ante el aumento de en contagios y muertes, el gobierno federal algunas restricciones (…) pero siempre se le dio una mayor prioridad a la actividad económica. La ausencia de restricciones en el acampo parece ser consistente con un ritmo ininterrumpido de derramamiento de sangre y desplazamientos”, dice el documento. 

La pérdida de empleos y el incremento de la pobreza es un riesgo del que advierte el informe. “Los estados se enfrentan a grupos criminales revitalizados que se han adaptado a las restricciones de la pandemia, en medio de una de las recesiones económicas más marcadas que se hayan registrado en la región, con la probabilidad de que la pobreza, la necesidad y la desigualdad se agudicen aún más, llevando así a nuevos reclutas a los brazos de las organizaciones criminales y ayudando a estas a consolidar su control sobre las comunidades”, indica. 

Ante esta situación, el informe llama la atención sobre las carencias del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Por un lado, advierte sobre su dependencia a unas instituciones de seguridad cada vez más militarizadas, en referencia a la Guardia Nacional. “Mientras continúen estas políticas, existe el riesgo de que los grupos criminales se fragmenten aún más mientras se intensifica la competencia violenta por los ingresos ilícitos”, afirma. 

“Ante un posible aumento en el reclutamiento por parte de grupos criminales, su atrincheramiento en comunidades vulnerables y un regreso a los altos niveles de violencia a manos de estos, los gobiernos deben desarrollar políticas dirigidas a prevenir un mayor deterioro de la seguridad pública”, dice el documento. Los planes, en opinión de los autores del informe, no deberían descuidar el papel de las estrategias de seguridad dirigidas a contener la agresión y proteger a las personas más vulnerables, pero también garantizando que “las zonas empobrecidas reciban apoyo material y técnico para que sus pobladores cuenten con formas de sobrevivir sin involucrarse en actividades ilícitas”. “Al hacerlo, los gobiernos y socios extranjeros también ayudarían a mitigar el cada vez más exacerbado éxodo de mexicanos y centroamericanos que huyen de la región”, dice. 

En este sentido, Ernst Falko recordó las dudas suscitadas por diversos agentes sobre la efectividad de los programas sociales del ejecutivo de Amlo. 

Entre las recomendaciones lanzadas está el establecimiento de planes de seguridad integrales que ataquen al crimen pero también a sus fuentes, que se fomenten alternativas a la integración en grupos criminales, que se proteja a la población civil a través de despliegues policiales focalizados, que se fortalezcan las instituciones locales de seguridad y justicia y que se introduzcan incentivos para reintegrar socialmente a los efectivos más jóvenes de los grupos criminales. 

“El impacto económico de la COVID-19 podría durar mucho más que el contagio mismo, a medida de que tanto el sector formal como el informal se debilitan, la pobreza y la desigualdad aumentan. Las autoridades deberían combinar las medidas de vigilancia policial focalizada con la inversión de fondos de emergencia (…) dando prioridad a las regiones más expuestas a la pandemia y sus consecuencias, incluidas las áreas afectadas por el aumento de la violencia”. 

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Cuán necesaria es una tercera dosis y otras 3 incógnitas que han surgido durante la vacunación

Tras medio año de vacunación global, nuevas dudas aparecen para científicos y ciudadanos sobre qué tanto protegerán las vacunas y cuán cerca estamos de derrotar al virus.
17 de julio, 2021
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Ya han pasado siete meses desde que la británica Margaret Keenan recibiera la primera vacuna contra la covid-19 en el mundo y arrancara una batalla contrarreloj contra el patógeno.

Países como Reino Unido, Israel o Estados Unidos parecen estar cerca del nivel requerido de vacunación para valorar la vuelta a la normalidad.

Estos siete meses de inmunización masiva también han estado marcados por ritmos desiguales entre países pobres y ricos y la amenaza de nuevas variantes.

Si bien la mayoría de vacunas aprobadas muestran una alta efectividad contra casos graves y muertes, varias incógnitas han surgido durante las campañas de vacunación.

¿Necesitaremos una tercera dosis? ¿Son realmente las vacunas la salida de la pandemia?

En BBC Mundo abordamos estas y otras preguntas clave.

¿Necesitaré una tercera dosis de la vacuna?

Poner una tercera dosis es un debate alimentado por varios hechos en las últimas semanas.

Pfizer se prepara para solicitar una tercera dosis de refuerzo a reguladores estadounidenses.

El sistema de salud público de Reino Unido valora hacerlo a los pacientes más vulnerables.

E Israel ya comenzó a administrarla a pacientes de cáncer, receptores de transplante y otros que han sufrido una disminución de la protección de la vacuna.

Administración de la tercera dosis en Israel.

Getty Images
Israel ya ofrece una tercera dosis a sus pacientes más vulnerables.

Israel y Reino Unido vivieron varias semanas de desplome en casos, hospitalizaciones y muertes, pero recientemente reportan un repunte considerable de infecciones, impulsados por el avance de la más contagiosa variante Delta, detectada por primera vez en India.

Los expertos analizan los que previsiblemente serán los primeros experimentos para administrar un tercer pinchazo, aunque la Organización Mundial de la Salud(OMS) se opone e insiste en priorizar donar dosis a los países más rezagados.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en EE.UU., explica que “actualmente no hay suficientes datos para apoyar el uso de una vacuna de refuerzo para ningún paciente”.

“Vacunas como las de Pfizer, Moderna o Janssen son altamente efectivas protegiendo contra cuadros severos, hospitalizaciones y muertes de cualquier variante, incluyendo la Delta”, argumenta a BBC Mundo.

“Hay infecciones en personas con pauta completa de vacunación, pero esto no es tan prioritario para la salud pública como las hospitalizaciones y muertes. Aunque se reporten vacunados con infección sintomática, por lo general la severidad no ha sido alta”, complementa Wilbur Chen, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en EE.UU.

Mujer dentro de autobús en Londres, Reino Unido.

TOLGA AKMEN / GETTY
La rápida expansión de la variante Delta ha acelerado aún más la vacunación en Reino Unido y originado dudas sobre cuánto protegerán las vacunas.

“La vacunación sigue protegiendo contra la formas más severas de la enfermedad”, coincide con Badley.

En el futuro puede haber excepciones.

“Es posible que una variante más resistente a las vacunas requiera de una dosis diseñada específicamente para esa mutación”, dice Badley.

“No sé si esto pueda pasar en el futuro ‘cercano'”, dice Chen a BBC Mundo.

Hay que tener en cuenta que no todos respondemos igual a la vacunas.

“Especialmente aquellos con un sistema inmune debilitado, como pacientes que han recibido un transplante de órgano”.

Es por ello que, aunque no esté entendido completamente ahora, “sería bueno tener dosis de refuerzo aprobadas por los reguladores, listas para usarlas por si las necesitamos”, opina William Schaffner, profesor de medicina preventiva en la Universidad Médica Vanderbilt en Tennessee, Estados Unidos.

En resumen, ahora es difícil asegurar si la población general necesitará esa dosis extra. Todo dependerá de cuánto dure la inmunidad ofrecida y las variantes que aparezcan. Lo que nos lleva a la siguiente incógnita.

Paciente en la unidad de cuidados intensivos de un hospital en Argentina.

NICOLAS AGUILERA / GETTY
Hasta el momento, las vacunas siguen demostrando una alta efectividad contra las variantes, incluyendo la Delta, que avanza rápidamente por el mundo entero.

¿Se desvanece la protección de las vacunas?

“Al igual que con los productos del supermercado, uno espera una caducidad corta para las frutas y una larga para los alimentos en conserva. ¿Qué pasa con las vacunas?”, compara Wilbur Chen.

Que llevemos siete meses de vacunación implica que no existen evidencias contundentes sobre cuánto dura la protección a largo plazo.

Mientras más tiempo pase y más datos disponibles tengamos, los científicos podrán evaluar mejor cuándo empieza a desvanecerse la protección.

“Algunas vacunas que conocemos solo protegen por un corto período de tiempo, como la de la influenza anual o la antitifoidea, y para ellas se necesitan dosis de refuerzo. Otras duran mucho tiempo, como la de la fiebre amarilla o el sarampión”, contextualiza Chen.

Otro motivo por el cual es difícil saber cuánto dura la protección de las vacunas es por el tipo de defensa que nuestro cuerpo utiliza para neutralizar el virus.

“Los niveles de anticuerpos no son siempre predictivos de la protección. Los datos actuales sugieren que la memoria de las células B puede ser más fiable. Cuando se comprenda mejor, entonces puede que necesitemos una dosis de refuerzo para la inmunidad que mengua en el tiempo”, explica Badley.

Test rápido de coronavirus.

Getty Images
Se habla mucho sobre por cuánto tiempo mantenemos los niveles de anticuerpos tras infectarnos o vacunarnos, pero estos no son la única forma de medir qué tan protegidos estamos.

Los expertos piden distinguir entre dosis de refuerzo y modificaciones de dosis.

Las primeras se destinan a ampliar la protección. Las segundas a combatir nuevas variantes.

“Si una nueva variante evade la protección de las vacunas que tenemos eso es algo muy diferente. Se requeriría una nueva vacuna para neutralizar la nueva variante”, explica Schaffner.

En ese caso, los expertos aseguran que modificar una vacuna es un proceso “más sencillo que crear una desde cero y que se haría relativamente rápido, en semanas o pocos meses”.

Además, ya existe una larga experiencia modificando vacunas.

“Cada año se analizan las variantes circulantes de la gripe por el mundo, que no siempre coinciden en el mismo hemisferio o continente. Entonces, cada país prepara vacunas específicas para esas variantes. Algo parecido sucedería con el coronavirus si se da el caso”, explicó hace unos meses a BBC Mundo el doctor José Manuel Bautista, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, en España.

En cualquier caso, para evitar que nuevas variantes lastren los esfuerzos actuales de inmunización, es preciso controlar al virus y proteger a la mayor cantidad de población mundial cuanto antes.

Es por ello que la OMS se ha pronunciado en contra de estar pensando en dosis de refuerzo sin antes conseguir altos niveles de inmunización global.

¿Cuánto tiempo puede tomar vacunar al mundo entero?

En muchos de los países más ricos, como Estados Unidos, Reino Unido, Israel o los miembros de la Unión Europea, la vacunación promedia el 50% de la población, cerca ya de la inmunidad de grupo.

Vacunación en Nicaragua el pasado abril.

MAYNOR VALENZUELA / GETTY
Países de menos recursos, como en Centroamérica o África, apenas alcanzan más de un 10% de población total inmunizada.

Sin embargo, países con menos recursos van a un ritmo mucho menor. En América Latina, salvo Chile, la mayoría de países han vacunado entre un 10% y un 40% de sus poblaciones. En Centroamérica incluso menos.

En África, muchos países no superan el 10% de vacunados.

En una entrevista reciente con BBC Brasil, John McConnell, editor jefe en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, reveló que con el ritmo actual será necesario hasta 2023 para que las vacunas estén disponibles para todos en el mundo.

“La comunidad mundial necesita asistir a muchos países que no tienen programas efectivos de vacunación. Más allá de razones humanitarias, debe haber un interés propio en suprimir el covid-19 a nivel mundial para impedir la aparición de nuevas variantes que luego se expandan”, dice Schaffner.

“No podemos dividir más al mundo priorizando dar dosis de refuerzo cuando todavía no existe evidencia científica que la justifique. Esto solo va a beneficiar a los países ricos“, coincide Chen.

¿Significará la vacunación mundial el fin del covid-19?

Desde que comenzó la pandemia se dice en que la inmunidad de grupo, superando la enfermedad o vacunándonos, significaría controlar la pandemia.

Controlar no es lo mismo que erradicar. Esto último es una posibilidad que algunos científicos ven cada vez más lejos, incluso imposible.

Turistas caminando en Barcelona.

Getty Images
Varios indicios apuntan a que tendremos que aprender a convivir el coronavirus, incluso si ya nos hemos vacunado.

“Anticipar ‘el fin del coronavirus para siempre’ es algo que debemos evitar. No es posible. Como la influenza, el Sars Cov-2 es ya parte de nuestro ambiente microbial y tendremos que lidiar con él. Este virus es parte de la ‘nueva normalidad’“, apunta Schaffner.

Es algo que también empiezan a asumir algunos gobiernos.

En medio de un considerable aumento de casos tras vacunar a más de la mitad de la población, Reino Unido ya decidió levantar todas las restricciones el 19 de julio.

La medida generó controversias y los científicos la consideran riesgosa. Sin embargo, el ministro de Sanidad británico, Sajid Javid, la defendió con el argumento de que “había que aprender a vivir con el virus” y que “no existía el momento perfecto para reabrir el país”.

Ante la casi imposibilidad de eliminar el virus por completo, Wilbur Chen guarda alguna esperanza, aunque solo en un plano que ahora mismo es puramente teórico.

“Si en teoría vacunamos a jóvenes, ancianos, adultos y niños, podemos tener la posibilidad de eliminar al virus, lo cual no prevendría que un nuevo virus emerja”, explica el académico.

“Eliminamos la viruela con vacunas y casi eliminamos la polio también, aunque ahora podemos ver con claridad que las infecciones están resurgiendo en zonas donde no se ha podido mantener una vacunación activa”, ejemplifica.

Los científicos insisten en que comprender este virus requiere tiempo y es un proceso constante. Algunas incógnitas se despejarán, nuevas surgirán. Lo que está claro es que la mejor arma, las vacunas, ya la tenemos.

La consigna es seguir vacunando y cada vez más rápido.


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