Desempleo, menos ingresos, deudas: así afectó la COVID a los mexicanos
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Andrea Paredes y Jesús Santamaría

Desempleo, menos ingresos, deudas: así afectó la COVID en el bolsillo de los mexicanos

La pandemia afectó el bolsillo de más de la mitad de los mexicanos: algunos se quedaron sin trabajo, otros con menos sueldo lo que los llevo a endeudarse.
Andrea Paredes y Jesús Santamaría
18 de noviembre, 2020
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El COVID afectó el bolsillo de Francisco y de Caro. A él lo dejó sin trabajo y viviendo de sus ahorros, a ella con un 40% menos de sus ingresos, deudas con el banco y hasta sin línea de celular. 

Ambos forman parte del 52.4% de las personas a las que la pandemia dejó en problemas financieros, según la *Encuesta de Acceso a la Salud y Estado de Derecho en el marco del COVID-19 del World Justice Project.

Según estos resultados los más afectados económicamente por la pandemia de COVID fueron las personas de 26 a 45 años. En este grupo de edad, al que pertenecen Caro y Francisco, el 55.3% tuvieron problemas económicos, según el WJP y un 30.7% debieron buscar otro trabajo.

En ese poco más de 30% se encuentra Francisco, quien inició el 2020 con un nuevo trabajo en una agencia de marketing dedicada a la organización de eventos, activaciones y convenciones para promocionar productos. Pero ahora busca un nuevo empleo pues su empresa no pudo resistir la afectación económica por el COVID.

Al inicio de la pandemia, en marzo dejaron la oficina y trabajaron desde casa. Para junio la empresa revisó qué gastos podrían ahorrarse. Ahí empezaron los recortes de personal: de su equipo quedaron cuatro personas. Las marcas comenzaron a cancelar contratos. 

Eso complicó la situación, por lo que la empresa comenzó a pagarle un salario menor.

Lee: Mexicanos desconfían de servicios de salud públicos, prefieren los privados aunque no pueden pagarlos

“A los que nos quedamos nos pidieron que redujéramos nuestro ingreso durante algún tiempo para que la empresa siguiera funcionando. La baja de ingresos si era considerable con el 25% y así continuó hasta septiembre que dejé de trabajar ahí”, cuenta Francisco a Animal Político. 

Según la encuesta del WJP, el 62.2% de los encuestados que fueron afectados por la pandemia continuaron con su sueldo completo.

“Cuando las personas quedan desempleadas se agotan otras fuentes de riqueza las personas tienen que consumir sus activos”, explica Mariana Campos de México Evalúa.

La empresa liquidó a Francisco en septiembre conforme a la ley – según su salario original – además cuenta con ahorros que, dice, le permitirán vivir tranquilo 3 o 4 meses. 

“Hubo liquidación eso me permitió tener un poco más de ahorros, con los que ya contaba anteriormente, entonces me da cierto colchón para emprender la búsqueda (de trabajo). Me gustaría encontrar trabajo lo antes posible porque eso me ayudaría a mantener este dinero como un ahorro y que no sea algo que me pueda gastar y que termine mermando los ahorros que tenía”.

Daniel Urias, especialista en finanzas personales y fundador de Cooltura Financiera señala que ante la afectación que produjo la pandemia a sus finanzas “muchos tuvieron que actuar de manera reactiva y han sido los menos que tenían un fondo de ahorro para cubrir emergencias”.

Idealmente, “el fondo de ahorro debe ser igual a 6 meses de gastos básicos indispensables que debo hacer”.

Ahora Francisco es parte del 3.7% que la pandemia dejó sin empleo y del 26.7% que debe buscar un trabajo nuevo, según la encuesta del World Justice Project.

“No tener una ocupación de pronto es abrumador, el no saber qué es lo que tengo que hacer hoy porque es algo que viví durante una parte de la pandemia, como no caían proyectos estaba esperando a que hubiera un proyecto y de pronto tenía que cambiar mi ritmo a cuando no tenía algo que hacer”, añade Francisco.

Garantizar un empleo

En los primeros cinco meses de contingencia, (desde marzo cuando inició la Jornada de Sana Distancia y hasta junio y julio cuando se dio la reapertura de algunos sectores) se perdieron en México un millón 117 mil 584 empleos formales, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

De acuerdo con el ensayo “The Twin Crises of Public Health and the Rule of Law”, publicado por World Justice Project, en un país donde hay estado de derecho el gobierno debe contar con “instituciones eficaces, transparentes y responsables que puedan defender la libertad, garantizar la seguridad pública, incluida la salud pública, y facilitar la prosperidad”.

Pero a decir de Mariana Campos, de México Evalúa, la ayuda que ha dado el gobierno a los ciudadanos para enfrentar las consecuencias económicas de la pandemia ha sido insuficiente.

Hasta septiembre, el gobierno federal otorgó 29 mil 795.5 millones de pesos repartidos en 1 millón 191,822 créditos a ciudadanos para enfrentar la crisis por el COVID.

“Si bien los créditos son importantes no es todo lo que se da en otros países, lo que se dan son políticas fiscales, por ejemplo, para prevenir el desempleo y cuando este ocurre apoyar con un seguro de desempleo nacional, porque el seguro de desempleo en la Ciudad de México es muy limitado y está pendiente el resto del país”, señala Campos.

Pero incluso un seguro de desempleo sería insuficiente, pues no alcanza a toda la población afectada. 

La organización Nosotrxs impulsa la creación de un ingreso vital de emergencia temporal para los momentos de crisis como el que ha dejado la pandemia. Esta protección proveniente del gobierno sería la base de un estado de Derecho y debería estar señalado en la Constitución Mexicana como un derecho para todos.

Proponen que las personas que han perdido su empleo, como Francisco tengan un ingreso mensual de 3,700 pesos por tres meses, para asegurar que tendrán acceso a la canasta básica alimentaria, que cuesta 1,615 pesos por persona, además de que podrán pagar servicios básicos.

Actualmente la propuesta está detenida en el Senado, donde se dio su discusión meses atrás.

Las deudas se vinieron encima

Caro es mesera en un restaurante en Lomas de Chapultepec. Su sueldo base es el mínimo (123.22 pesos al día, unos 3,696 pesos al mes) pero gracias a las propinas ganaba más del doble al mes.

Era suficiente para mantener a sus dos hijos de 14 y 17 años y sus gastos: comida, transporte, ropa, diversión y pagar su tarjeta de crédito y plan de telefonía celular.

Pero por la pandemia el restaurante cerró en los primeros meses – entonces solo recibió su sueldo base – y cuando volvieron las propinas que llegaban eran muy pocas. Caro fue parte del 74.5% que conservó su empleo pese a la pandemia pero también del 31.1% solo recibieron una parte de su salario, según la encuesta del World Justice Project.

“Pues vaya que sí tuve una severa afectación, además del adeudo que generé con quien me financió durante ese periodo, dejé de pagar mi plan, lo que me llevó a perder mi línea telefónica y un mal dato en buró, lo mismo que con mi tarjeta que tuve que dejar de pagar”, cuenta Caro a Animal Político.

“La enseñanza de esa pandemia es: elegir muy bien las deudas. Muchos llegaron con deudas de tarjeta de crédito por consumo de vacaciones y no fueron emergencias, la usaron como consumo cotidiano, eso genera desbalance”, explica Daniel Urías.

Esto le ocurrió a Caro. “Utilicé de más mi tarjeta porque antes de la pandemia podía pagar las mensualidades sin problema, pero después se me acumularon los pagos además de intereses, llegué a sobregirarme hasta por 8,000 pesos de los cuales solo he podido cubrir la mitad que no representa ni el pago mínimo. Mi tarjeta de débito también generó comisiones por saldo inferior, más de 1,000 pesos que tengo que cubrir para poder usarla”, explica.

Pese a que pidió ayuda a su banco para no pagar nada durante cuatro meses sin penalizaciones no ha podido ponerse al corriente y sus ingresos siguen mermados. “La clientela aún es poca y eso nos deja pocas propinas, que era de donde salía la mayor cantidad de mi sueldo”.

Si bien mantener condiciones para la creación de empleo es un reto y una obligación del Estado mexicano, la pandemia ha complicado el cumplimiento de este derecho, establecido en el artículo 123 de la Constitución: “Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo, conforme a la ley”.

De acuerdo con la organización Nosotrxs, el gobierno debe replantear el concepto de estado de derecho para todas las personas, protegiendo particularmente a aquellas  con afectaciones económicas derivadas de la pandemia; tal y como lo establece la Meta 1.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

El estado “se obliga a tomar las medidas apropiadas y realizar las acciones necesarias para crear un entorno propicio para que existan oportunidades de empleo productivo, así como protección contra el desempleo”, explica Jaime Araiza Hernández de Nosotrxs.

Agrega que “la ausencia de políticas públicas para proteger al empleo resulta violatorios de los derechos humanos y del bloque constitucional”.

El World Justice Project señala que además de resolver la crisis de salud pública que generó la pandemia, el gobierno mexicano debe impulsar “soluciones de gobernanza y del fortalecimiento del Estado de Derecho pues esto “contribuye a la erradicación de las causas estructurales que subyacen en las prácticas discriminatorias, desigualdad, y precariedad de trato desde la institucionalidad pública a las personas”.

Planear y ahorrar para el futuro

Francisco vivirá de su liquidación y ahorros hasta que encuentre un nuevo empleo, mientras que Caro continúa recortando sus gastos para comenzar a ahorrar un poco para pagar sus deudas.

Urias da algunos consejos para ambos: organizar el presupuesto, en ingresos, pagos y gastos fijos. Lo importante es optimizar los gastos y cubrir las necesidades básicas. Esta revisión se debe hacer por lo menos una vez al mes.

También recomienda no depender de una sola fuente de ingresos. “En cuanto haya estabilidad busca una fuente o dos de ingreso, porque si una vela se apaga que la otra quede encendida”.

Campos recuerda que aún hay incertidumbre y que puede “tomar muchos muchos años regresar a los niveles (de crecimiento) anteriores” a la pandemia.

“Nada quita que en noviembre o en febrero del próximo año, si todavía no tenemos la vacuna, no haya que hacer otro confinamiento y otro paro de actividades económicas como el que hicimos en abril”, agrega.

 

*Conoce los resultados de la “Encuesta de Acceso a la Salud y Estado de Derecho en el marco del COVID-19 del World Justice Project: Encuesta telefónica nacional aplicada a 2352 personas mayores de 18 años en México. Realizada entre el 4 julio y 16 agosto de 2020”. 

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La pesadilla de la montaña de basura tan alta como un edificio de 18 pisos en India

El primer ministro Narendra Modi anunció a principios de mes un plan para cerrar los enormes vertederos a cielo abierto en los que se acumula basura desde hace años.
19 de octubre, 2021
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Las “montañas de basura” de India pronto serán reemplazadas por plantas de tratamiento de desechos, prometió el primer ministro Narendra Modi a principios de este mes. Saumya Roy* escribe para la BBC sobre la más antigua de todas, tan alta como un edificio de 18 plantas, ubicada en la ciudad costera occidental de Bombay.

Todas las mañanas Farha Shaikh se para en la cima de una montaña de desechos de más de un siglo de antigüedad en Bombay, esperando que los camiones de basura suban.

Esta joven de 19 años ha estado hurgando en este vertedero del suburbio de Deonar desde que tiene memoria.

Normalmente recupera de entre los desechos viscosos botellas de plástico, vidrio y alambre que luego vende en los prósperos mercados de residuos de la ciudad.

Pero, sobre todo, busca teléfonos móviles rotos.

Cada pocas semanas Farha encuentra un celular “muerto” en la basura y con sus escasos ahorros lo repara.

Una vez que cobra vida, pasa las tardes viendo películas, jugando a los videojuegos, enviando mensajes de texto y llamando a sus amigos.

Cuando días o semanas después el aparato vuelve a dejar de funcionar, la conexión de Farha con el mundo exterior se desvanece.

Entonces regresa a las largas jornadas de rebuscar entre la basura, para conseguir botellas que vender y celulares que restaurar.

Deonar

Saumya Roy

Más de 16 millones de toneladas de desechos forman la montaña de basura de Deonar, ocho de ellas repartidas en una extensión de 121 hectáreas.

Los desechos se apilan hasta alcanzar una altura de 36,5 metros.

Se puede ver el mar desde la cima y sobre los sólidos montones de basura se han construido villas miseria.

Gases nocivos y contaminantes

Los desechos en descomposición liberan gases nocivos como metano, sulfuro de hidrógeno y monóxido de carbono.

Y en 2016 fue escenario de un incendio que ardió durante meses y llenó de humo gran parte de Bombay.

De acuerdo a un estudio que el regulador de polución de la India llevó a cabo en 2011, otros incendios similares contribuyeron con el 11% del material particulado que inunda el aire de Bombay, una de sus principales causas de contaminación.

Los vecinos de los alrededores llevan luchando en los tribunales desde hace 26 años, exigiendo el cierre del vertedero de Deonar.

Pero esa montaña de basura no es una excepción en el país. Una investigación realizada en 2020 por el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente (CSE), un think tank independiente con sede en Nueva Delhi, identificó en toda India 3.159 montañas de este tipo que contienen 800 millones de toneladas de desechos.

Estas han sido durante años un dolor de cabeza para funcionarios y políticos.

El 1 de octubre, Modi anunció un “programa nacional de limpieza” de casi US$13.000 millones que incluirá la instalación de una serie de plantas de tratamiento de aguas residuales para reemplazar gradualmente los vertederos de basura al aire libre como el de Deonar.

Pero los expertos se muestran escépticos.

“Si bien se ha logrado en ciudades más pequeñas, es difícil proporcionar una solución para las montañas de desechos a esta escala”, dice Siddharth Ghanshyam Singh, subdirector de programas de CSE.

“Se reconoce que es un problema, pero hemos aceptado que si vamos a vivir en grandes ciudades como Bombay o Nueva Delhi estas montañas de basura van a estar allí”, señala Dharmesh Shah, coordinador en el país de la Alianza Global para Alternativas de Incineradores, una coalición de grupos que abogan por la reducción de residuos.

Deonar

Reuters
La montaña de basura se incendi[o en marzo de 2016;.

Desde el año 2000, India ha aprobado regulaciones que obligan a los municipios a que procesen los desechos.

Pero la mayoría de los estados informan de un cumplimiento solo parcial y no hay suficientes plantas de tratamiento de desechos.

Bombay, la capital comercial y del entretenimiento de la India y hogar de unos 20 millones de personas, tiene una sola planta de este tipo.

Ahora hay planes para instalar una planta que convierta los residuos en energía en Deonar.

Modi dijo que espera que el plan cree nuevos empleos ecológicos. Pero esto preocupa a los recolectores como Farha que llevan toda la vida dedicados a ello.

Aunque desde el incendio de 2016 acceder a la montaña de basura de Deonar se ha vuelto más difícil.

El municipio incrementó la seguridad para evitar que los recolectores entren y provoquen incendios: las llamas derriten la basura más liviana, quedando con ello expuesto el metal que se vende a precios altos.

Los recolectores que logran colarse a menudo son golpeados, detenidos y expulsados, aunque algunos sobornan a los guardias o acceden al vertedero antes del amanecer, cuando comienzan las patrullas de seguridad.

Pero ese no es el único motivo por el que los recolectores de basura de Deonar han visto su modo de vida. Y es que ahora gran parte de la separación de residuos se hace en la ciudad.

Como consecuencia, Farha no tiene teléfono desde hace meses. Y se ve obligada a sobornar a los guardias con al menos 50 rupias (US$0,67) todos los días para entrar y trabajar en los terrenos de Deonar.

Para recuperar esto, incluso pensó en buscar entre la basura que comenzó a llegar desde las salas del hospital en las que se atendía a los pacientes de covid-19 el año pasado.

Pero su familia le pidió que no recogiera esos desechos “dañinos”.

Así que ahora se queda cerca, observando a los recolectores que usan equipo de protección para seguir recogiendo plástico bajo la lluvia para revender.

La ciudad estaba enviando basura nueva y, como lo habían hecho durante años, las montañas tenían que acomodarla y los recolectores tenían que recolectarla y revenderla.

“El hambre nos matará si no nos mata la enfermedad”, dice Farha.

*Saumya Roy es una periodista con sede en Bombay y autora del libro Mountain Tales: Love and Loss in the Municipality of Castaway Belonging (Profile Books / Hachette India).


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