Estas son las pruebas contra Robles por presunta delincuencia organizada
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Dichos de cuatro excolaboradores y supuestas omisiones: las pruebas contra Robles por crimen organizado

Las investigaciones realizadas por la Fiscalía apuntan a que Robles presuntamente encabezaba la organización delictiva por haber sido la titular de la Sedatu cuando ocurrieron los desvíos.
Cuartoscuro
Por Arturo Ángel y Nayeli Roldán
7 de noviembre, 2020
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Con la información ofrecida ya por Emilio Zebadúa –quien fue la mano derecha de Rosario Robles y busca ser testigo colaborador para conseguir el perdón judicial– además de las declaraciones de cuatro exfuncionarios de la Sedatu y una denuncia penal interpuesta por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Fiscalía General de la República (FGR) acusa a la exsecretaria de Estado de presuntamente encabezar un grupo de delincuencia organizada para el desvío de recursos públicos. 

En septiembre de 2019, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) denunció a Rosario Robles, Emilio Zebadúa y dos de sus hermanos; a Ramón Sosamontes, exjefe de oficina de la Sedesol, y tres personas más ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) por presunto lavado de dinero.

Leer más: Juez gira orden de aprehensión contra Rosario Robles por lavado y delincuencia organizada

Las investigaciones derivadas de ello realizadas por la Fiscalía apuntan a que Robles presuntamente encabezaba la organización delictiva por haber sido la titular de la Sedatu cuando ocurrieron los desvíos, lo que supuestamente permitió librar la primera orden de aprehensión en contra Rosario Robles por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero. 

En cambio, Emilio Zebadúa ha conseguido evadir algún juicio gracias a los amparos interpuestos durante un año; y apenas este 19 de octubre ofreció a la FGR ser testigo colaborador; es decir, prometió entregar pruebas para inculpar a Rosario Robles y al expresidente Enrique Peña Nieto respecto al esquema de desvío. 

Esto pese a que la UIF encontró que Zebadúa, junto con dos hermanos gastaron 205 millones de pesos, sin que el monto correspondiera con los ingresos de ninguno de los tres. Mientras que en el análisis de los movimientos bancarios de Rosario Robles, no detectó gastos que rebasaran sus ingresos. 

Sin embargo, la UIF advierte que Robles, como titular de la Sedatu, tenía la obligación de vigilar que los recursos públicos se aplicaran en lo que fueron etiquetados, según establecen los reglamentos; por tanto, su incumplimiento provocó que probablemente “el patrimonio de la Secretaría fuese desviado a través del actuar de Emilio Zebadúa González”. 

Robles tenía la calidad de “garante del cuidado del presupuesto de la dependencia que encabezó, pero en el periodo de su administración fueron ejecutados actos mediante los cuales dicho presupuesto fuera empleado para fines distintos a los presupuestados, encubriendo por tanto, el destino final de los activos”, advierte la denuncia de la UIF.

Dicha denuncia, interpuesta ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, explica que el artículo 7 del Código Penal Federal establece que en los delitos de operación de recursos con recursos de procedencia ilícita también serán atribuibles el resultado “al que omita impedirlo”. Y, por lo tanto, el resultado –en este caso el supuesto desvío de recursos–, “es consecuencia de una conducta omisiva”. 

El nexo de causa consecuencia, agrega la UIF, es que si Rosario Robles hubiese hecho “acción alguna tendente a evitar el resultado material, evidentemente que el resultado no se hubiera producido” (el desvío). 

Fuentes judiciales confirmaron a Animal Político que Zebadúa ya acercó información a la Fiscalía sobre la presunta participación de Rosario Robles en el desvío de recursos públicos, para buscar un “criterio de oportunidad”, es decir, entregar pruebas de los posibles ilícitos a cambio de un perdón legal. 

También han sumado las declaraciones de otros cuatro exfuncionarios públicos de la Sedatu. Dos de ellos enfrentaron procesos judiciales por el posible delito de “uso indebido de atribuciones y facultades”, pero la Fiscalía General de la República desistió de la acusación desde mayo de 2019. 

Se trata de Marcos Salvador Ibarra, quien como director general de coordinación de delegaciones de la Sedatu firmó cuatro convenios con la Universidad Politécnica de Chiapas el 13, 15 y 16 de octubre de 2015, y otro con la Universidad Politécnica de Quintana Roo el 31 de diciembre, que suman un monto de 313 millones de pesos, presuntamente desviados. 

El segundo es José Atolino Orozco Martínez, exdirector general de Geoestadística y Padrón de Beneficiarios de la Sedesol y de Atención de Riesgos de la Sedatu, quien firmó en la Sedatu un convenio por 186 millones 113 mil 400 pesos con la Universidad Politécnica de Chiapas en 2015 para la hacer una serie de estudios, análisis y proyectos que no se cumplieron.

Los otros declarantes son Armando Saldaña, exdirector general de Ordenamiento Territorial, quien denunció penalmente que su firma en convenios con universidades fue falsificada y María del Carmen Gutiérrez Medina, quien fungió como Titular de la Unidad de Políticas, Planeación y enlace Institucional de la Sedatu.

Es una infamia y una venganza política: Robles

Rosario Robles calificó como una “infamia” la orden de aprehensión girada en su contra por lavado de dinero y delincuencia organizada, y aseguró que se trata de una “venganza política”, resultado de rencillas del pasado y de su negativa a delatar con testimonios a modo a compañeros suyos a cambio de obtener algún beneficio.

La reacción de la exfuncionaria fue comunicada a este medio por su abogado Epigmenio Mendieta, quien se presentó antes del mediodía en el penal femenil de Santa Martha Acatitla para avisarle a Robles de la emisión de la referida orden de arresto.

De acuerdo con el litigante, Robles lamentó la emisión de dicha orden y consideró que la intención que tiene le Fiscalía y el actual gobierno federal es mantenerla “a como de lugar en prisión”. Ello como una presunta medida de presión mientras no acceda a delatar a otros políticos. 

En síntesis, acusó que se trata de una “presa política”, y lamentó que excolaboradores suyos como Emilio Zebadúa se presten a “traiciones” y a declarar hechos que son falsos.

Los gastos de Robles y Zebadúa 

La investigación sobre los movimientos financieros de Rosario Robles a cargo de la UIF, revelan que la funcionaria declaró ante el SAT ingresos por 19 millones de pesos ganados como funcionaria entre 2013 y 2018. Además de depósitos bancarios que incluye uno por 50 mil pesos de una hermana; de la aseguradora Metlife México S. A. de C. V. y la nómina de Sedesol que suman 3 millones 519 mil pesos en 2015 y 2018. 

Como “actividades inusuales”, según la UIF, están dos cosas: los consumos por 4.5 millones de pesos a través de su tarjeta de crédito American Express y en algunos casos aparece como beneficiaria su hija Mariana Moguel Robles ocurridos de 2016 a 2019; y los donativos otorgados por la Sedatu, dependencia de la que era representante” a tres fundaciones por un monto total de 15 millones 831 mil pesos entre 2015 y 2016. 

También se refieren los 45 viajes al extranjero realizados por Robles entre 2004 y 2019, aunque la UIF no refiere que estos no correspondan a sus ingresos o los detalles de gastos al respecto. 

Sin embargo, la UIF sí encontró movimientos financieros sospechosos de su subordinado, Emilio Zebadúa y sus hermanos, José Ramón Zebadúa y Lourdes Zebadúa, quienes gastaron 205 millones de pesos de 2014 a 2019, y en ninguno de los casos correspondió con sus ingresos.

José Ramón Zebadúa, quien es apoderado legal de Emilio Zebadúa, transfirió al extranjero 57 millones de pesos; pagó 45 millones de pesos en su tarjeta American Express y adquirió un inmueble en el Estado de México por 3 millones de pesos. 

En tanto, Lourdes Zebadúa gastó 58 millones de pesos en casinos, industria que según la UIF funciona para el blanqueo de capitales presumiblemente de origen ilícito, y 26 millones de pesos en tarjetas de crédito. 

Con esta evidencia, la denuncia penal interpuesta por la UIF incluye también a los hermanos Zebadúa por el posible delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, es decir, lavado de dinero. 

La estrategia jurídica 

Respecto a la estrategia jurídica que tomarán, el abogado Mendieta indicó que lo primero será esperar a que su clienta sea notificada formalmente de la orden de arresto en su contra. A partir de ese momento podrán tener acceso a la carpeta de investigación iniciada y conocer los datos de prueba.

Adelantó que cuando se lleve a cabo la audiencia inicial para que la FGR presente la imputación (que muy posiblemente se realice en un formato de videoconferencia) solicitarán un plazo de 144 horas para presentar datos y tratar de que su clienta no sea vinculada a proceso.

“Lo que sí puedo asegurarte desde ahora es que a Robles la imputan por ser la jefa de quien realmente tiene gastos inexplicables que es Zebadúa. Porque a Rosario llevan años investigándola y no le han encontrado ni propiedades ni un peso de origen inexplicable, porque no los hay” dijo el litigante a Animal Político.

El defensor finalmente dijo que promoverán una demanda de amparo con la finalidad de que Robles no sea trasladada a un penal de alta seguridad, como comúnmente sucede con los imputados en casos de crimen organizado.

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COVID: la conversación en un autobús que llevó a salvar cientos de miles de vidas

Un encuentro de dos científicos en un autobús condujo a un ensayo clínico para encontrar tratamientos para salvar vidas de enfermos de COVID-19.
27 de marzo, 2021
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El ensayo clínico llamado RECOVERY (Random Evaluation of Covid-19 Therapy o Evaluación aleatoria de terapias para covid-19) inició en marzo de 2020 para probar medicamentos que ya existían en pacientes con covid y estudiar si éstos tenían un efecto sobre la enfermedad. Gracias a este ensayo se han salvado cientos de miles de vidas.

Todo comenzó en el autobús número 18 en Londres. Mientras se abría paso entre el tráfico, dos pasajeros estaban enfrascados en una conversación.

Lo que acordaron en ese trayecto, que tuvo lugar antes del confinamiento en la ciudad por covid-19, cambiaría el curso de la pandemia y posiblemente el futuro de la medicina.

Llevó al trabajo conjunto de investigadores, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) y 40.000 pacientes de covid en un esfuerzo especialmente adaptado a un sistema nacional de salud pública.

Y salvaría la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo. La conversación de estos dos pasajeros llevó a la creación del ensayo clínico Recovery.

Los dos pasajeros del autobús eran el profesor Martin Landray, médico y diseñador de ensayos de fármacos a gran escala, y Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust, uno de los mayores organismos de financiamiento para investigación médica del mundo y uno de los fundadores de Recovery.

La fecha era el 9 de marzo de 2020. Ambos discutían la pandemia inminente, las escenas que se veían en Italia, que fue el primer país de Europa en sentir el impacto devastador del virus, y la inevitabilidad de que Reino Unido se enfrentaría a lo mismo.

“Lo que acordamos en ese viaje en autobús fue que el tsunami llegaría en un par de semanas y teníamos que tener un ensayo en funcionamiento en dos semanas”, explica el profesor Landray al programa Inside Health de la BBC.

“Nueve días después, se inscribió al primer paciente, y el año que pasó ha sido extraordinario”, agrega.

Dos semanas antes, el profesor Landray le había enviado un correo electrónico a Jeremy Farrar para subrayar la importancia de los ensayos.

Lo que pasó a ser uno de los momentos más importantes en el enlace de vínculos científicos comenzó cuando Farrar respondió: “Será mejor que hable con Peter”.

Píldoras de dexametasona

Science Photo Library
El ensayo Recovery ha salvado la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo.

Las campanas de alarma ya habían estado sonando para el profesor Peter Horby desde el 2 de enero, cuando surgieron informes de una “neumonía viral” en Wuhan, China.

Para Horby, esto tenía todas las características del síndrome respiratorio agudo severo (o SARS) de 2003.

“Para mí estaba bastante claro que había un problema que podría salirse de control si no teníamos cuidado”, señala el profesor Horby, un destacado experto en enfermedades nuevas y emergentes.

Ya había ayudado a establecer dos ensayos de medicamentos en Wuhan, pero debido al confinamiento allí, no obtuvieron ningún resultado.

“Las salas de hospitales estaban abarrotadas”

Juntos, el profesor Horby y el profesor Landray formarían el eje científico que definiría el tratamiento de covid.

Se vieron impulsados por los errores del pasado. El peligro en una pandemia es que todos empiezan a correr como pollos sin cabeza y los científicos y médicos actúan solos, cada uno probando diferentes tratamientos en un pequeño número de pacientes; creando mucho ruido, pero sin respuestas.

El ruido ya estaba aumentando. Se presentaba como evidencia ensayos con una decena de pacientes o experimentos con células en un laboratorio.

Incluso el presidente Donald Trump estaba proclamando los beneficios del medicamento contra la malaria hidroxicloroquina, cuando la evidencia era escasa o inexistente.

El objetivo de Recovery era brindar claridad en medio del caos.

Hubo cuatro claves en el éxito de Recovery:

  • Se puso en marcha rápidamente, en un mundo en el que las pruebas pueden tardar más de un año en configurarse.
  • Era grande, involucraba a todos los hospitales de pacientes graves y a uno de cada 10 pacientes con covid en Reino Unido, por lo que incluso se pudo encontrar medicamentos que tuvieran solo un beneficio moderado.
  • Los pacientes fueron asignados al azar para recibir atención estándar o un medicamento experimental, de modo que los médicos pudieran ver la diferencia entre los dos.
  • Y fue simple.
Una dosis de dexametasona

Reuters
Uno de los fármacos involucrados en el ensayo fue la dexametasona, un esteroide.

El Recovery tuvo un marcado contraste con el ensayo clínico moderno, que se arrastra bajo el peso de la burocracia, los contratos con todos los hospitales, los criterios estrictos sobre los participantes y una gran cantidad de trabajo para quienes miden y recopilan datos.

Si el ensayo iba a tener éxito, era necesario trabajar en salas sometidas a una intensa presión.

“Las salas estaban abarrotadas, los médicos estaban abrumados con pacientes enfermos. Para que un ensayo clínico funcione, este no puede interferir con la atención médica”, dice la Dra. Raha West, médica de cuidados intensivos en Buckinghamshire, quien dirigió el ensayo en su hospital.

“Con el Recovery esto fue fácil”.

El profesor Landray dice que “eliminaron todo” para que el Recovery fuera tan básico que inscribir a un paciente en el ensayo era tan fácil como recetar el medicamento.

Uno de los primeros desafíos fue decidir qué medicamentos deberían estar involucrados.

El coronavirus era una entidad nueva, un desconocido sin reglamentos a seguir.

El profesor Horby y el profesor Landray seleccionaron los medicamentos más prometedores para enfermedades similares o los que habían surgido de las pocas investigaciones sobre covid.

Si el paciente quería participar, su médico seleccionaría en una computadora cuáles de los medicamentos involucrados en el ensayo eran seguros según el historial médico del paciente y la computadora decidiría qué medicamentos se debían administrar.

El fármaco dexametasona, un esteroide antiguo y barato que ya se había utilizado en infecciones respiratorias, se convirtió rápidamente en una fuente de controversia.

La reacción fue dura y rápida y se acusó a los dos expertos de comportamiento poco ético y peligroso.

La dexametasona calma el sistema inmunológico y algunos argumentaron que era lo peor que se podía hacer cuando el cuerpo estaba combatiendo una infección.

“Tengo un cajón lleno de cartas que me dicen que estoy matando gente”, me dijo el profesor Horby. Pero lo tranquiliza saber que también tiene un cajón de “cartas de amor y correos de elogios”.

Saltando de alegría

dexametasona

Getty Images
El tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

Cada fármaco que probaron fue puesto a prueba porque pensaron que existía la posibilidad de que funcionara. La dexametasona fue el primero que lo demostró.

Apenas 100 días después de ese trascendental viaje en autobús, el profesor Landray y el profesor Horby se prepararon para contarle al mundo sus hallazgos.

Sabían que estaban a punto de cambiar el tratamiento para los pacientes en todas partes y habían pasado una semana repasando los números repetidamente para estar seguros.

El 16 de junio estaban listos.

“Fue un resultado hermoso, hermoso”, dice el profesor Landray.

El profesor Horby recuerda a su jefe saltando de alegría al otro lado de una videollamada cuando transmitió los resultados.

Para quienes estaban conectados a un ventilador, como Katherine Millbank, el fármaco redujo la posibilidad de morir en un tercio.

Ella fue una de las primeras pacientes que obtuvo el medicamento en el ensayo.

Cuando las enfermeras corrieron las cortinas alrededor de su cama, todos los que estaban en la sala de cuidados intensivos la aplaudieron.

“Estoy eternamente agradecida con todos ellos por salvarme”, le dijo Katharine a Inside Health.

Cuatro horas después del anuncio, el tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

La doctora Raha West rompió a llorar cuando llegaron los resultados. Todos los pacientes que inscribió en el ensayo terminaron recibiendo dexametasona.

“Nunca lo olvidaré, fue muy emotivo”.

Ahora se estima que la dexametasona sola ha salvado cientos de miles de vidas; posiblemente más de un millón.

El Recovery mostró que otro fármaco, tocilizumab, también salva vidas.

Pero el ensayo también se enfrentó a fracasos. El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, la combinación de lopinavir / ritonavir que se usan contra el VIH y el antibiótico azitromicina habían sido promocionados, pero finalmente se demostró que no tenían ningún efecto.

Su éxito dependió de la disposición de los pacientes, que en uno de los momentos más espantosos de sus vidas, estuvieron dispuestos a participar.

Aiden Temple, de 10 años, que tenía un trastorno inmunológico poco común después de contraer el virus, quiso hacer la diferencia.

“Fue muy aterrador, pero me sentí bastante orgulloso de poder ayudar a otras personas a mejorar rápidamente”, dijo.

También se necesitaron los esfuerzos de miles de médicos y enfermeras, así como de un equipo de unos 20 científicos en Oxford, para recopilar y analizar los datos.

El Recovery logró algo que ninguna otra prueba ha obtenido. Ya tiene garantizado un lugar en los libros de historia solo por su papel en la pandemia de covid.

La esperanza es que sea un catalizador de cambio en la medicina para hacer ensayos de estilo Recovery que brinden respuestas sobre los mejores tratamientos para otras infecciones, como la fiebre de Lassa, o que finalmente demuestren si las píldoras de vitamina D son la cura para todo lo que a menudo se dice que son.

“Creo que ha establecido un nuevo estándar para lo que se puede lograr y no solo durante las pandemias”, me dijo el profesor Landray.

“Sería una farsa si volviéramos a una situación en la que a veces se necesitan años para que un ensayo despegue”.


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