Estas son las pruebas contra Robles por presunta delincuencia organizada
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Cuartoscuro

Dichos de cuatro excolaboradores y supuestas omisiones: las pruebas contra Robles por crimen organizado

Las investigaciones realizadas por la Fiscalía apuntan a que Robles presuntamente encabezaba la organización delictiva por haber sido la titular de la Sedatu cuando ocurrieron los desvíos.
Cuartoscuro
Por Arturo Ángel y Nayeli Roldán
7 de noviembre, 2020
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Con la información ofrecida ya por Emilio Zebadúa –quien fue la mano derecha de Rosario Robles y busca ser testigo colaborador para conseguir el perdón judicial– además de las declaraciones de cuatro exfuncionarios de la Sedatu y una denuncia penal interpuesta por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Fiscalía General de la República (FGR) acusa a la exsecretaria de Estado de presuntamente encabezar un grupo de delincuencia organizada para el desvío de recursos públicos. 

En septiembre de 2019, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) denunció a Rosario Robles, Emilio Zebadúa y dos de sus hermanos; a Ramón Sosamontes, exjefe de oficina de la Sedesol, y tres personas más ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) por presunto lavado de dinero.

Leer más: Juez gira orden de aprehensión contra Rosario Robles por lavado y delincuencia organizada

Las investigaciones derivadas de ello realizadas por la Fiscalía apuntan a que Robles presuntamente encabezaba la organización delictiva por haber sido la titular de la Sedatu cuando ocurrieron los desvíos, lo que supuestamente permitió librar la primera orden de aprehensión en contra Rosario Robles por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero. 

En cambio, Emilio Zebadúa ha conseguido evadir algún juicio gracias a los amparos interpuestos durante un año; y apenas este 19 de octubre ofreció a la FGR ser testigo colaborador; es decir, prometió entregar pruebas para inculpar a Rosario Robles y al expresidente Enrique Peña Nieto respecto al esquema de desvío. 

Esto pese a que la UIF encontró que Zebadúa, junto con dos hermanos gastaron 205 millones de pesos, sin que el monto correspondiera con los ingresos de ninguno de los tres. Mientras que en el análisis de los movimientos bancarios de Rosario Robles, no detectó gastos que rebasaran sus ingresos. 

Sin embargo, la UIF advierte que Robles, como titular de la Sedatu, tenía la obligación de vigilar que los recursos públicos se aplicaran en lo que fueron etiquetados, según establecen los reglamentos; por tanto, su incumplimiento provocó que probablemente “el patrimonio de la Secretaría fuese desviado a través del actuar de Emilio Zebadúa González”. 

Robles tenía la calidad de “garante del cuidado del presupuesto de la dependencia que encabezó, pero en el periodo de su administración fueron ejecutados actos mediante los cuales dicho presupuesto fuera empleado para fines distintos a los presupuestados, encubriendo por tanto, el destino final de los activos”, advierte la denuncia de la UIF.

Dicha denuncia, interpuesta ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, explica que el artículo 7 del Código Penal Federal establece que en los delitos de operación de recursos con recursos de procedencia ilícita también serán atribuibles el resultado “al que omita impedirlo”. Y, por lo tanto, el resultado –en este caso el supuesto desvío de recursos–, “es consecuencia de una conducta omisiva”. 

El nexo de causa consecuencia, agrega la UIF, es que si Rosario Robles hubiese hecho “acción alguna tendente a evitar el resultado material, evidentemente que el resultado no se hubiera producido” (el desvío). 

Fuentes judiciales confirmaron a Animal Político que Zebadúa ya acercó información a la Fiscalía sobre la presunta participación de Rosario Robles en el desvío de recursos públicos, para buscar un “criterio de oportunidad”, es decir, entregar pruebas de los posibles ilícitos a cambio de un perdón legal. 

También han sumado las declaraciones de otros cuatro exfuncionarios públicos de la Sedatu. Dos de ellos enfrentaron procesos judiciales por el posible delito de “uso indebido de atribuciones y facultades”, pero la Fiscalía General de la República desistió de la acusación desde mayo de 2019. 

Se trata de Marcos Salvador Ibarra, quien como director general de coordinación de delegaciones de la Sedatu firmó cuatro convenios con la Universidad Politécnica de Chiapas el 13, 15 y 16 de octubre de 2015, y otro con la Universidad Politécnica de Quintana Roo el 31 de diciembre, que suman un monto de 313 millones de pesos, presuntamente desviados. 

El segundo es José Atolino Orozco Martínez, exdirector general de Geoestadística y Padrón de Beneficiarios de la Sedesol y de Atención de Riesgos de la Sedatu, quien firmó en la Sedatu un convenio por 186 millones 113 mil 400 pesos con la Universidad Politécnica de Chiapas en 2015 para la hacer una serie de estudios, análisis y proyectos que no se cumplieron.

Los otros declarantes son Armando Saldaña, exdirector general de Ordenamiento Territorial, quien denunció penalmente que su firma en convenios con universidades fue falsificada y María del Carmen Gutiérrez Medina, quien fungió como Titular de la Unidad de Políticas, Planeación y enlace Institucional de la Sedatu.

Es una infamia y una venganza política: Robles

Rosario Robles calificó como una “infamia” la orden de aprehensión girada en su contra por lavado de dinero y delincuencia organizada, y aseguró que se trata de una “venganza política”, resultado de rencillas del pasado y de su negativa a delatar con testimonios a modo a compañeros suyos a cambio de obtener algún beneficio.

La reacción de la exfuncionaria fue comunicada a este medio por su abogado Epigmenio Mendieta, quien se presentó antes del mediodía en el penal femenil de Santa Martha Acatitla para avisarle a Robles de la emisión de la referida orden de arresto.

De acuerdo con el litigante, Robles lamentó la emisión de dicha orden y consideró que la intención que tiene le Fiscalía y el actual gobierno federal es mantenerla “a como de lugar en prisión”. Ello como una presunta medida de presión mientras no acceda a delatar a otros políticos. 

En síntesis, acusó que se trata de una “presa política”, y lamentó que excolaboradores suyos como Emilio Zebadúa se presten a “traiciones” y a declarar hechos que son falsos.

Los gastos de Robles y Zebadúa 

La investigación sobre los movimientos financieros de Rosario Robles a cargo de la UIF, revelan que la funcionaria declaró ante el SAT ingresos por 19 millones de pesos ganados como funcionaria entre 2013 y 2018. Además de depósitos bancarios que incluye uno por 50 mil pesos de una hermana; de la aseguradora Metlife México S. A. de C. V. y la nómina de Sedesol que suman 3 millones 519 mil pesos en 2015 y 2018. 

Como “actividades inusuales”, según la UIF, están dos cosas: los consumos por 4.5 millones de pesos a través de su tarjeta de crédito American Express y en algunos casos aparece como beneficiaria su hija Mariana Moguel Robles ocurridos de 2016 a 2019; y los donativos otorgados por la Sedatu, dependencia de la que era representante” a tres fundaciones por un monto total de 15 millones 831 mil pesos entre 2015 y 2016. 

También se refieren los 45 viajes al extranjero realizados por Robles entre 2004 y 2019, aunque la UIF no refiere que estos no correspondan a sus ingresos o los detalles de gastos al respecto. 

Sin embargo, la UIF sí encontró movimientos financieros sospechosos de su subordinado, Emilio Zebadúa y sus hermanos, José Ramón Zebadúa y Lourdes Zebadúa, quienes gastaron 205 millones de pesos de 2014 a 2019, y en ninguno de los casos correspondió con sus ingresos.

José Ramón Zebadúa, quien es apoderado legal de Emilio Zebadúa, transfirió al extranjero 57 millones de pesos; pagó 45 millones de pesos en su tarjeta American Express y adquirió un inmueble en el Estado de México por 3 millones de pesos. 

En tanto, Lourdes Zebadúa gastó 58 millones de pesos en casinos, industria que según la UIF funciona para el blanqueo de capitales presumiblemente de origen ilícito, y 26 millones de pesos en tarjetas de crédito. 

Con esta evidencia, la denuncia penal interpuesta por la UIF incluye también a los hermanos Zebadúa por el posible delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, es decir, lavado de dinero. 

La estrategia jurídica 

Respecto a la estrategia jurídica que tomarán, el abogado Mendieta indicó que lo primero será esperar a que su clienta sea notificada formalmente de la orden de arresto en su contra. A partir de ese momento podrán tener acceso a la carpeta de investigación iniciada y conocer los datos de prueba.

Adelantó que cuando se lleve a cabo la audiencia inicial para que la FGR presente la imputación (que muy posiblemente se realice en un formato de videoconferencia) solicitarán un plazo de 144 horas para presentar datos y tratar de que su clienta no sea vinculada a proceso.

“Lo que sí puedo asegurarte desde ahora es que a Robles la imputan por ser la jefa de quien realmente tiene gastos inexplicables que es Zebadúa. Porque a Rosario llevan años investigándola y no le han encontrado ni propiedades ni un peso de origen inexplicable, porque no los hay” dijo el litigante a Animal Político.

El defensor finalmente dijo que promoverán una demanda de amparo con la finalidad de que Robles no sea trasladada a un penal de alta seguridad, como comúnmente sucede con los imputados en casos de crimen organizado.

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'Me mandaban coronas de muerto': ser trans en México, el segundo país del mundo con más agresiones al colectivo

Kenya Cuevas dice que es una sobreviviente. Ha presenciado la violencia machista en la familia, la calle y la justicia en México, así como un transfeminicidio que cambió su vida.
31 de marzo, 2022
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Ser una persona trans es difícil en cualquier parte del mundo, pero en México puede implicar la muerte.

En 2021 se colocó como el segundo país con más asesinatos de personas trans en el mundo (46 casos), solo superado por Brasil (92), según el monitoreo de la organización Transgender Europe.

Y la violencia cotidiana contra la comunidad no es menor alarmante.

Kenya Cuevas Fuentes lo ha vivido.

Desde los 9 años huyó de la violencia machista en su casa y a esa edad entró al mundo del trabajo sexual, con la explotación, violencia y consumo de drogas que conlleva.

En 2016 vivió un momento transformador de su vida al ser testigo del asesinato de una amiga, el primer transfeminicidio reconocido como tal por las autoridades en México.

Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, Cuevas cuenta su historia, que refleja cómo vivir como una persona trans en una sociedad transfóbica puede convertirse en un riesgo de muerte.


Soy una mujer sobreviviente.

Una mujer luchadora que ha tenido que pasar por procesos de vida difíciles, que inició su vida en una familia disfuncional, prácticamente desde que yo recuerdo.

Soy la menor de siete hermanos y ellos siempre eran violentos. Eran mucho mayores que yo y uno de ellos era alcohólico. Mi madre vivía en Estados Unidos y mi padre tenía otra familia.

Estábamos al resguardo de mi abuela materna, que nos educó con valores. Sin embargo, también había mucho machismo, poca información sobre la diversidad LGBT, no había un reconocimiento claro de la identidad de género, la expresión de género en esos años .

Y esto generaba una violencia en la que fui creciendo.

Pero las escenas importantes que yo recuerdo y que transformaron mi vida ocurrieron a los 9 años.

A esa edad mi abuela fallece de un paro cardíaco y yo siendo la menor me quedo al resguardo de mis hermanos, que eran los primeros actores de la violencia familiar. Una de mis hermanas murió y quedamos seis.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y la violencia crecía. No me daban de comer, no me llevaban a la escuela, no me atendían. Cuando salí a buscar comida encontré un empleo y a ganar un dinero. Y al darse cuenta mis hermanos me dijeron “aquí quien trabaja da un gasto” y me quitaban mi sueldo.

Y llegó el momento en que me cansé de que mis hermanos me golpearan, me discriminaran.

“Haz lo que te pidan”

Un día me salí a caminar al centro de la ciudad, a la Alameda Central, y yo no sabía qué hacer con mi vida, pero lo único que sabía era que ya no quería regresar a mi casa, a esta violencia.

Llegó la noche, y en la oscuridad, una mujer caminó hacia mí. Yo no sabía que era una mujer trans, pero mi corazón en ese momento se identificó con esa mujer, quería ser como ella.

Me dijo “ponte a trabajar, habla con los señores de los carros y te van a llevar aquí a la vuelta, te van a pagar tanto dinero y haz lo que te pidan”. Así fueron sus palabras textuales.

Yo obedecí, hablé con uno de un carro y me llevó al hotel mientras yo le platicaba mi historia de vida, de mi mamá y mis hermanos. Lloré y lloré y le decía “yo quiero quedarme contigo”.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Él se sorprendió pero me dijo: “No puedo llevarte conmigo. Pero te voy a dejar la habitación pagada por una semana y dinero para que comas”.

Tenía 9 años y fue mi primer cliente en el trabajo sexual. Obviamente tuve mucho dolor, fue mi primera práctica sexual y yo no sabía cómo reaccionar.

“Te vamos a arreglar”

Me di cuenta que era un hotel que hospedaba a mujeres trans que ejercían el trabajo sexual.

Todo el tiempo las mujeres vivimos violentadas también en un tema de vivienda, porque la gente que renta departamentos no nos acepta y eso hace que los hoteles sean como nuestra residencia.

Les decían “vestidas”, porque en ese momento “trans” no existían.

Me acerqué a una y le dije “yo quiero ser como tú”, y con el dinero que había ganado me llevaron a un local de pelucas y accesorios de todos colores y sabores.

Compramos una peluca, pestañas, maquillaje, de todo. Yo estaba muy emocionada y me empezaron a arreglar. Y recuerdo una frase que fue muy tajante: “Esta es la primera y la única vez que te vamos a arreglar. Si tú no aprendes es por pendeja”.

Puse muchísima atención y fue el primer momento en que pude arreglarme, con esta figura arreglada, afeminada.

Me quedé contemplando el espejo, pues fue uno de los momentos más felices de mi vida porque logré identificarme y verme realmente como esa mujer que vivió engañada y encerrada en un cuerpo varonil.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y me dijeron “vámonos a trabajar, porque ya te acabaste tu dinero y qué vas a comer mañana”.

“Me quedé en la calle”

Me presentaron con una madrota, a quien le dijeron que yo era menor de edad: “Es nuestra hija”.

Y recuerdo muy bien que Angélica, como se llamaba, respondió: “Pues a mí me vale madre si es menor de edad o no, a mí que me den mi renta de 1,500 pesos y que se ponga a trabajar”.

Era uno de los puntos “permitidos” para el trabajo sexual en Ciudad de México.

Todo el mundo quería irse conmigo y me iba muy bien. Muchos años después entendí por qué: era una niña de 9 años. Por obvias razones llegué a tener una clientela alta.

Ya cuando pasó la “novedad”, bajó el trabajo, pero entonces encuentro otra parte del trabajo sexual. Y es que hay otros clientes que buscan una compañía para consumir sustancias, tener fiestas.

Y si no le entras a ese tipo de dinámicas, no trabajas.

Yo seguía siendo una niña con mucho resentimiento, con mucho dolor, mucho sufrimiento real. Y fui presa fácil de las drogas, de esa puerta falsa.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Eso fue deteriorándome. Ya no pagaba la renta, ya no comía, todo me lo chingaba en la droga. Perdí todo y me quedé en la calle.

Eso me llevó a vivir 20 años de mi vida en esas condiciones. Limpiando parabrisas, viviendo en los parques. Cuando alguien me llevaba al hotel, era mi oportunidad de bañarme y lavar mi ropa.

En todo ese proceso viví mucho en las drogas. Y a pesar de entrar a rehabilitación, la abstinencia me hacía caer de nuevo al consumo, además de que no había una comprensión por mi identidad de género y no me permitían ser yo.

Al llegar a la mayoría de edad, como eran programas para menores, ya no me permitían el acceso. Tenía que pedir monedas en la calle o a mis conocidas.

“Los custodios me vendían”

Después de 20 años de esta vida, un día en 1999 llegué a comprar droga a un picadero. Y ahí de pronto tiran la puerta y gritan “¡policía judicial!”

Nos tiran al suelo y la vieja que vendía la droga la avienta a un lado mío.

“¿Desde cuándo vendes?”, me preguntó un policía. “No, pues yo no vendo, jefe, vine solo por mis piedritas”, le dije.

Me mandaron a la cárcel por “posesión, distribución y venta de cocaína” que entonces era mucho más penado.

En el Reclusorio Norte violentaban a las mujeres trans. A mí me llegaron a violar. Los custodios me vendían con internos para sus fiestas y orgías nocturnas de las personas que realmente vendían droga y secuestraban y tenían mucho dinero.

Reclusorio Norte de Ciudad de México

Getty Images

Ahí las personas trans teníamos que satisfacer a muchas personas.

Y un día me peleé con un interno que me quería violentar. Tenía una navaja, pero logré quitársela y se la enterré en el estómago. Y eso motivó a que me trasladaran al penal de Santa Marta Acatitla .

Salí después de 10 años y tres rebajas de sentencia.

Un juez determinó mi absolución del delito porque consideraba que yo no había sido la responsable de las sustancias que habían encontrado. Me dicen “gracias por participar, uste no fue, discúlpenos”.

“Ese día cambió mi vida rotundamente”

Ya había dejado las drogas y al salir me empiezo a capacitar en un proceso de aprendizaje, en la promoción contra el VIH y empiezo a dar consejería, aplicación de pruebas. Y empiezo a aplicar esto con las trabajadoras sexuales, que eran mis compañeras.

Empecé a encontrar que muchas trabajadoras sabían desde hace mucho tiempo que tenían VIH pero no se habían atendido. Otras que ni se imaginaban que vivían con VIH. Las que decían que sí les daba miedo pero no usaban protección.

De 2010 a 2016 me profesionalicé en estos acompañamientos de activismo que realizaba aunque no fuera visible porque lo hacía entre el trabajo sexual. Me decía “que lo que haga mi mano derecha no lo sepa la izquierda”.

Al llegar el 30 de septiembre de 2016, ese día cambió mi vida rotundamente.

Fui testigo del transfeminicidio de Paola Buenrostro, mi amiga, una mujer trans de 24 años que fue asesinada. Era mi compañera desde hacía muchos años en el trabajo sexual.

Varias rechazamos a un sujeto que solicitó servicio sexual, pero Paola aceptó subirse al vehículo y cuando avanza unos pocos metros, escuchamos gritos de auxilio: “¡Kenya, Kenya!”

Vi cómo forcejeaban y escuché tres detonaciones de armas de fuego.

Me quedé impactada, no me podía mover. Y él al darse cuenta de que vi todo, me miró fijamente a los ojos, me apuntó con el arma y accionó el gatillo.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Todavía claramente tengo la imagen de su dedo jalando el gatillo, pero no sale la bala porque el arma se encasquilló. Así que pude detenerlo.

Llega una patrulla y lo detienen en flagrancia, con mi amiga agonizando, con el arma en la mano. Y yo grabé un video que publiqué poco después.

Pero entonces nos encontramos con un sistema discriminatorio, violatorio de derechos humanos, de no acceso a la justicia y criminalizante de las mujeres trans y el trabajo sexual, por sus propios prejuicios y creencias y posturas políticas.

Me negaron el acceso al caso porque dijeron que no era testigo sino una “curiosa” en el lugar.

Me las arreglé para tener un documento de acceso a una audiencia y cuando el juez preguntó si había un testigo, el Ministerio Público me dijo “te invito a que te vayas para que no contamines la audiencia”.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Yo sin saber de leyes, sin saber leer ni escribir, pero confiando en las autoridades y pensando que el hombre fue detenido en el lugar de los hechos, pensé que lo iban a tener en la cárcel.

Pero el juez lo dejó en libertad porque el Ministerio Público no llevó pruebas.

Amenazamos al fiscal y nos entregaron el cuerpo. Lo llevamos a la avenida Insurgentes y su ataúd lo pusimos ahí.

Fue nuestra manera de gritarle a la sociedad que a las mujeres trans nos mataban y a nadie le importaba, que a las mujeres trans no nos reconocían, nos violentaban, no nos daban oportunidades laborales, ni de salud, ni de vivienda, ni de derechos humanos.

Una protesta por el caso Paola Buenrostro

Getty Images

Pareciera que todo el mundo tiene la autorización de golpearnos y violentarnos. Y eso fue un impacto ante los medios de comunicación.

Entonces fue que empezó toda una lucha de visibilidad.

La Casa de las Muñecas Tiresias

Empezamos a exponer este problema sistemático e institucional en todos los procesos de nuestra vida. Cómo ya hemos normalizado la violencia en nuestras vidas, interiorizándola y llevándola hasta con nuestras propias pares.

Y al mismo tiempo de alzar la voz, empecé a recibir amenazas de muerte por el activismo. Me mandaban coronas florales de muerto, me llamaban para decirme que me iban a matar.

Tuve un atentado en 2017, ingresaron a mi domicilio y ahí mataron a una compañera. Tras esto me negaron la protección como activista y defensora de derechos humanos.

Pero con la insistencia en las denuncias es como hemos logrado que el de Paola Buenrostro fuera reconocido como el primer transfeminicidio de la historia de México.

Un acto de disculpas de la Fiscalía por el caso Paola Buenrostro

FGJCDMX
La Fiscalía de Ciudad de México pidió perdón en 2021 por las omisiones en el caso de Paola Buenrostro.

Es la expresión más violenta que pueda experimentar un ser humano, el transfeminicidio, por la modalidad en cómo nos asesinan.

A partir de entonces fundamos la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es una organización sin fines de lucro que da acompañamiento integral para los procesos de identidad, salud, trabajo, vivienda, derechos humanos. De todas las personas diversas y todas las personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad: personas de la calle, consumidores de sustancias, trabajadores sexuales, personas con VIH y todo el colectivo LGBT.

Brindamos un albergue para que las mujeres vivan un proceso de deconstrucción y construcción y así mismo de reconocimiento de los derechos propios y que se construyan académicamente y profesionalmente para colocarse en la sociedad.

También nos ocupamos de recuperar los cuerpos de las mujeres que mueren en situación de violencia extrema, para darles cristiana sepultura.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

El activismo que hacemos se ha convertido en uno de los más reconocidos del México, pero no solo defendemos a las personas trans, sino que en cualquier causa contra la discriminación ahí va a estar la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es parte de un trabajo de responsabilidad y de reconocimiento y de gestión que inició la noche del 30 de septiembre de 2016, cuando mataron a Paola Buenrostro.

“Es algo que te impacta para toda la vida”

Encontrar tu identidad sexual en un entorno incomprensivo es algo que te impacta para toda la vida.

Cuando no se tiene un acompañamiento ni un reconocimiento de esa identidad, lo que hacemos es salir a buscar el lugar donde nos sintamos seguras, donde sí nos identifiquemos.

Es a lo que nos orillan a hacer a las mujeres trans. Salimos de nuestras casas a temprana edad, a vivir la violencia que acabo de relatar.

Lanzan a estas mujeres a la discriminación, a que su expectativa de vida sea de 35 años por la violencia extrema a la que se enfrentan en espacios donde sí son aceptadas como el trabajo sexual, las drogas y los lugares en donde no hay ninguna formación.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

¿Qué le diría a un niña que está en este reconocimiento? Que siempre luche por lo que quiera ser. Que no haga lo que los demás quieran que haga. Todo lo que se imagine puede ser real.

Si tú lo imaginas y lo quieres en tu vida, va a ser real. No va a haber ningún impedimento para que tú lo logres.

Sí creo que en México hemos avanzado mucho.

Antes la causa no era visible, no era acompañado de las autoridades, y la comunidad trans estaba más segregada dentro de la comunidad LGBT.

Tras el asesinato de Paola Buerostro fue visible ante la sociedad, los medios, las autoridades y la academia y se ha logrado ante todos los contextos que se requiere inclusión de todas las comunidades poco favorecidas.

A quienes aún sienten transfobia les digo: dense la oportunidad de conocer a personas trans, a personas diversas.

Mujeres trans de Ciudad de México

CAMTAC

Dense cuenta que somos personas que reímos, que cagamos, que sentimos y que lloramos, igual que ellos.

No sean generadores de violencia a través de la ignorancia. Y prepárense para enfrentarse a sí mismos, deconstruyan sus prejuicios, para que no generen ni discursos ni violencia ni odio.

Yo soy una mujer libre y como otras trans, nos podemos desenvolver en cualquier ámbito social, económico, laboral, comunitario, sin problemas.

Y como siempre digo: nuestra mayor venganza es que seamos felices.


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