Extinción de fideicomisos quita apoyos económicos a víctimas de violencia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Extinción de fideicomisos golpea a víctimas: suspenden apoyos económicos mensuales

Víctimas dejaron de recibir apoyos como los de viáticos, para trasladarse y revisar los expedientes de sus casos; también respaldo para despensas o rentas.
Cuartoscuro Archivo
17 de noviembre, 2020
Comparte

Esta nota la leyeron antes nuestros suscriptores. Suscríbete a Animal Político y lee contenido antes que nadie.

Jessica Molina tenía previsto viajar a Ciudad de México a finales de mes. Entre los días 23 y 27 de noviembre estaban programadas sesiones con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y la Fiscalía General de la República (FGR) para revisar el expediente de la desaparición de su esposo, Daniel Trejo, capturado por marinos cuando estaba en su domicilio en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en marzo de 2018. 

Finalmente, la visita no podrá tener lugar. Un funcionario de la CEAV escribió a Molina y al resto de compañeras del colectivo el martes 10 de noviembre explicando que, por la entrada en vigor del decreto que ordena la desaparición de 109 fideicomisos entre los que se encuentra el Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral a víctimas, no hay dinero disponible para pagar el viaje. 

“Las comparecencias que habían agendadas en Fiscalía se podrán llevar a cabo solo en caso de que ustedes vengan con sus propios recursos”, les dijo.

Consciente de que muchas de las afectadas no cuentan con fondos para desplazarse, el funcionario les planteó que trataría de agendar reuniones por videollamada. “No es lo mismo. No vamos a poder seguir la investigación. No podremos ojear la carpeta y cuestionar”, se queja Molina. Su esposo es una de las 47 víctimas de desaparición forzada registradas en Nuevo Laredo entre enero y junio de 2018. La FGR investiga los hechos en 34 carpetas en las que ya han sido señalados nueve integrantes de la Unidad de Operaciones Especiales de la Marina. 

La suspensión de viajes para revisar expedientes es una de las primeras consecuencias de la extinción del fondo, que tenía un monto de 574 millones 511 mil 883,86 pesos y su objetivo era “brindar los recursos de ayuda y la reparación integral de las víctimas de delito y las víctimas de violaciones a los derechos humanos, siguiendo criterios de transparencia, oportunidad, eficiencia y rendición de cuentas”. Entre las ayudas: pago de despensas básicas y rentas a víctimas de delito, y apoyo para búsquedas o viajes como el que Molina y sus compañeras tenían previsto en dos semanas.

“Tenemos mucho tiempo esperando, una está ilusionada por poder ver el expediente y lo suspenden. En mi caso, era para ver las copias de la investigación, tengo pidiéndolas desde que desaparecieron a mi hermano. Ahora que nos aceptan para ir y no hay viáticos”, se queja Fabiola Reyes Lima, hermana de Simeón Reyes Lima, desaparecido y asesinado en mayo de 2018, presuntamente por efectivos de la Marina. 

La CEAV confirmó que los fondos de los que disponía el fideicomiso ya han sido traspasados a la Tesorería General, siguiendo la orden firmada el 6 de noviembre por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Según la institución, el objetivo es seguir dando estos apoyos y, para ello, aseguran que han mantenido reuniones durante toda la semana con representantes de la secretaría de Hacienda. A día de hoy no hay certeza sobre cuándo se podrá retomar el sistema de ayudas económicas a víctimas. 

Animal Político consultó a la secretaría de Hacienda sobre los planes para reactivar el apoyo a víctimas, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta. A mediados de octubre, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, hizo públicos varios videos a través de Twitter en los que aseguró que “la desaparición de los fideicomisos no va a poner en riesgo ni un solo peso” de los beneficiarios. En la grabación, en la que defiende las extinciones por no ser herramientas transparentes y resultar ineficientes en la gestión de los recursos, afirma que se garantizará que el dinero llegue. 

En el caso de las víctimas, dijo el secretario que más de 430 millones de pesos ya se operaban a través del presupuesto a pesar de que la transferencia final se realizaba desde el fideicomiso.

El gobierno de López Obrador justificó la suspensión de los fideicomisos como mecanismo contra la corrupción. Sin embargo, está previsto que buena parte de los fondos centralizados sean destinados a la compra de vacunas contra la COVID-19 y otras apuestas estratégicas como los megaproyectos y los programas sociales. 

Mientras CEAV y Hacienda hablan sobre cómo organizar la dispersión de los fondos, víctimas como Jessica Molina se ven obligadas a suspender su viaje para revisar el expediente. La última vez que pudieron ver la carpeta y los avances en la investigación fue en diciembre de 2019, hace casi un año. 

Otra de las consecuencias de la eliminación del fideicomiso es que ya no se están pagando los apoyos mensuales que percibían las víctimas para despensas o rentas. El 30 de septiembre recibió un email de la CEAV en el que aseguraba que se adelantarían los pagos de octubre, noviembre y diciembre para poder hacer frente a la contingencia provocada por la COVID-19, pero nunca recibió ningún depósito. “Supongo que ya no lo van a hacer, si se ha extinguido el fondo”, explica. Su preocupación es para compañeras como Erika Arredondo, madre de Julio César Viramontes Arredondo, desaparecido por marinos en febrero de 2018. En su caso, según denuncia, no ha recibido recursos durante todo el año. 

“¿Cómo voy a pagar la renta? ¿Cómo sigo pagando?”, se pregunta Fabiola Reyes. Explica que dejó la vivienda en la que residía por recomendación de sus asesores legales, ya que existía el riesgo de que tomaran represalias contra ella. Desde que fue reconocida como víctima, el fondo se hacía cargo de su renta. “Me fui por miedo, porque nos recomendaron que saliéramos, que nos iban a ayudar”, dice. 

Animal Político consultó sobre cuántas personas pueden estar afectadas por estos recortes, pero la CEAV indicó no disponer de un censo. 

Cuando los diputados debatieron la extinción de los fideicomisos a primeros de octubre, un grupo de víctimas se manifestó ante la cámara para exigirles que reconsiderasen. Su principal temor era exactamente lo que está ocurriendo: que el trasvase de dinero de la CEAV a Hacienda afectase a los damnificados por la violencia. Entre las manifestantes se encontraba Delia Quiroa. Su madre y su hermano fueron secuestrados en 2013. Dos de los implicados en la captura de la mamá ya fallecieron, por lo que la CEAV debe hacerse cargo de la indemnización de forma subsidiaria. Asegura que estaba previsto que el pago se efectuase el 15 de noviembre, pero recientemente recibió el aviso de que no se abonaría la compensación hasta que Hacienda emita sus lineamientos. Además, Quiroa también tiene pendiente recibir la compensación derivada de la recomendación 39/2020 emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y que señala a varios miembros de la CEAV por violentarla a ella y a otras siete personas más durante el plantón que realizaron en las oficinas de la institución en febrero de este año. 

“Por eso convocamos a las protestas en la cámara de diputados y el Senado. Porque sabíamos que esto iba a ocurrir”, asegura.

Nadie sabe con exactitud cuántas personas están siendo afectadas. Pero son cientos las víctimas que mensualmente reciben las ayudas económicas o que dependen del dinero de la CEAV para buscar a sus seres queridos, o para poder revisar las carpetas de investigación. Desde ahora tampoco saben cuándo podrán volver a recibir estos apoyos.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
Comparte

En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ZfhoPrrOp20

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.