FGR se desiste de solicitar captura de Videgaray por traición a la patria
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FGR da marcha atrás a petición de capturar a Videgaray por traición a la patria… por ahora

El fiscal responsable del caso envió al juez federal un oficio donde pide retirar la solicitud planteada, y que se tome por no presentada. No obstante, la carpeta de investigación sigue abierta y podría presentarse una nueva petición por los mismos delitos o por otros.
Cuartoscuro
5 de noviembre, 2020
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La Fiscalía General de la República (FGR) desistió de su intento de obtener una orden de aprehensión en contra del exsecretario de Hacienda Luis Videgaray Caso por el delito de traición a la patria y otros de tipo electoral y de corrupción. Esto luego de que el juez le pidiera mas información para sustentar el caso.

El desistimiento cancela, por ahora, el intento de la FGR de llevar al exfuncionario a tribunales. No obstante, la Fiscalía continuará integrando la carpeta de investigación en contra de Videgaray y otros altos exfuncionarios del sexenio pasado, y si lo considera procedente, podría presentar nuevamente la solicitud de orden de aprehensión por estos u otros delitos.

Así lo confirma un oficio que la FGR envió al juez federal José Artemio Zúñiga Mendoza adscrito al Centro de Justicia Federal del Reclusorio Preventivo Norte, y al que Animal Político tuvo acceso. En dicho documento los fiscales le piden al juez que incluso considere como no presentada la solicitud de arresto contra Videgaray Caso.

“Me permito solicitarle que me tenga por desistido de la solicitud de orden de aprehensión realizada mediante oficio UIL-B-CGI-223/2020 del 26 de octubre, y que en consecuencia se tenga por no presentada”, indica el oficio firmado por el fiscal Kristian Javier Jiménez Hernández de la Unidad de investigación B de la Coordinación General de investigación de la FGR.

Como el documento menciona, la solicitud de orden de aprehensión en contra de Videgaray Caso se presentó oficialmente el pasado lunes 26 de octubre ante el referido centro de justicia en la Ciudad de México.

Un día después, el martes 27 de octubre, el juez federal Zúñiga Mendoza notificó a los fiscales un auto (resolución judicial) donde les pide esclarecer diversos puntos de la carpeta de investigación que le presentaron en contra del exsecretario de Hacienda. Ello como paso previo a pronunciarse sobre si conceder o no la orden de arresto.

En respuesta, el fiscal Jiménez Hernández informa al juez de la decisión del Ministerio Público de ya no buscar la orden de aprehensión, aunque recalca la intención de dejar abierta la posibilidad de realizar una nueva solicitud en el futuro si así lo consideran procedente.

Esta cronología de hechos confirma lo que la Fiscalía había señalado el 3 de noviembre en un comunicado oficial, en el que informaba que el juez no había rechazado la solicitud de orden de aprehensión. Lo que ocurrió realmente, es que fue la propia FGR quien se desistió luego de que el juzgador pidiera esclarecer algunos de los datos.

Sobre este desistimiento Animal Político pidió a la FGR más información o un posicionamiento. La dependencia indicó que la posición institucional era la misma del referido comunicado.

¿Qué sigue para Videgaray y Lozoya?

Lo que los oficios ministeriales y el propio comunicado de la FGR confirman es que sí existe una carpeta de investigación en curso en contra de Luis Videgaray y de otros posibles involucrados por presunto financiamiento ilegal a campañas electorales y diversos hechos de corrupción.

Se trata de la carpeta de investigación número FGR/SEIDF/CGI-CDMX/0000865/2020 iniciada por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF) que es encabezada por Juan Ramos, funcionario considerado como mano derecha del fiscal General, Alejandro Gertz Manero.

Dicha carpeta, indicaron autoridades federales a este medio, se abrió a partir de la denuncia que presentó el exdirector General de Pemex, Emilio Lozoya Austin, por los supuestos pagos que la constructora brasileña Odebrecht hizo para financiar la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, y para sobornar a legisladores a cambio de la probación de la reforma energética.

El portal LatinUs reveló que a partir de las indagatorias vertidas en dicha carpeta la Fiscalía presentó la solicitud de orden de aprehensión en contra de Videgaray Caso por los delitos de cohecho, traición a la patria, asociación delictuosa y delitos electorales. Solicitud que, como se describió arriba, ya fue retirada por los fiscales.

El que no exista una orden de aprehensión en contra de Videgaray significa que no es considerado prófugo de la justicia y puede desplazarse libremente en México o el extranjero. Aunque se encuentre inmerso en una investigación en curso, la Constitución establece que se le debe considerar inocente.

Una posibilidad que tiene la FGR es citar de forma voluntaria a Videgaray a comparecer ante el Ministerio Público para que rinda una declaración ministerial. A su vez el mismo podría presentarse voluntariamente para tomar conocimiento de los hechos en los cuales figura como probable responsable.

En caso de que la Fiscalía decidiera solicitar de nuevo una orden de aprehensión en contra del exsecretario de Hacienda y que esta fuera concedida por un juez federal, se iniciaría entonces un procedimiento para detener y presentar ante el juez a Videgaray. Dado que se conoce públicamente que el exfuncionario vive en Estados Unidos, lo procedente sería una solicitud de extradición a aquel país.

En contra de todo lo anterior el exfuncionario federal también tiene la posibilidad de interponer demandas de amparo.

El que se pueda judicializar un caso en contra de Videgaray y de otros exfuncionarios afecta directamente la situación legal de Emilio Lozoya, quien aun cuando se encuentra en libertad provisional está procesado por lavado de dinero y asociación delictuosa en los casos Odebrecht y Agronitrogenados.

Lozoya busca que la FGR le otorgue un criterio de oportunidad y lo vuelva testigo colaborador a cambio de retirar los cargos en su contra. Pero para que ello ocurra, de acuerdo con la ley, no basta con que presente una denuncia, sino que debe aportar evidencia que permitan a los fiscales abrir procesos en contra de las personas que denuncie.

Animal Político publicó la semana pasada que los procesos penales en contra de Lozoya continúan en curso. Existe un plazo de seis meses otorgado por dos jueces federales, del que ya pasó mas de la mitad, para que la FGR determine si acusa formalmente al exdirector de Pemex para ir a juicio o si se desiste del proceso en contra suya.

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Lilly

Cómo funciona el bamlanivimab, el primer medicamento diseñado específicamente contra la COVID-19

La terapia, aprobada por la FDA en Estados Unidos para uso de emergencia, consiste en anticuerpos monoclonales que se unen al virus para bloquear la infección.
Lilly
16 de noviembre, 2020
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La agencia reguladora de medicamentos norteamericana, FDA (Food and Drug Administration), acaba de emitir una autorización de uso de emergencia (EUA, Emergency Use Authorization) para el tratamiento de la COVID-19 de intensidad leve a moderada en pacientes adultos y pediátricos que no han sido hospitalizados.

La terapia, todavía en investigación, está basada en anticuerpos monoclonales y tiene el nombre de bamlanivimab.

Este agente terapéutico, desarrollado por la compañía farmacéutica Eli Lilly, es un anticuerpo monoclonal similar a los que formaban parte del cóctel de medicamentos para la COVID-19 que se administró a Donald Trump.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Por lo general, los anticuerpos son grandes proteínas integrantes del sistema inmunológico necesarias para identificar y neutralizar objetos extraños al organismo, como bacterias y virus.

En el caso concreto de los anticuerpos monoclonales (mAbs, del inglés monoclonal antibodies), se trata de glicoproteínas producidas por el clon de una célula híbrida (creada a partir de la fusión de una sola célula madre del sistema inmune y una célula plasmática tumoral) y diseñada para atacar a un antígeno concreto.

Su producción se basa en el establecimiento de linfocitos B inmortales modificados para producir una inmunoglobulina específica.

Según el nivel de pureza de la inmunoglobulina, ésta puede ser completamente murina, quimérica, humanizada o completamente humana.

Los anticuerpos monoclonales se seleccionan cuidadosamente y se dirigen contra una molécula concreta que desempeña una función clave en un proceso patológico, y suelen utilizarse en el tratamiento de ciertas enfermedades como el cáncer o la artritis reumatoide.

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Pruebas de estabilidad de los materiales de los ensayos clínicos.

¿Y los anticuerpos neutralizantes?

Los anticuerpos neutralizantes constituyen una de las posibles defensas que tiene el sistema inmunitario frente a las infecciones.

Estos anticuerpos permiten contrarrestar y eliminar el efecto de microorganismos invasores, y su actividad se desencadena, por ejemplo, gracias a proteínas situadas en la superficie de los virus, a las que se unen para “bloquear” la infección.

En este sentido, la comunidad científica lleva tiempo estudiando si la respuesta defensiva mediante anticuerpos neutralizantes puede inducir inmunidad efectiva y duradera.

Y, más concretamente, se está investigando si los anticuerpos generados por pacientes que han estado en contacto con el coronavirus SARS-CoV-2 podrían utilizarse como base para nuevos tratamientos de la COVID-19.

Sin embargo, aunque los anticuerpos neutralizantes se generan cuando una persona sufre una infección y parece que juegan una función importante en la respuesta inmunitaria, su papel concreto en los engranajes de la COVID-19 no está del todo dilucidado.

Los estudios llevados a cabo hasta el momento con el virus SARS-CoV-2 señalan que los anticuerpos neutralizantes aparecen unas dos semanas tras comenzar la infección, y que su pico máximo de actividad se situaría entre las semanas 4 y 6.

Pero existen aún muchas incógnitas: no se ha confirmado si todos los pacientes infectados generan anticuerpos neutralizantes; qué factores determinan su aparición y actividad (edad del paciente, gravedad de la infección).

Tampoco si sus niveles de neutralización son siempre suficientes para conferir protección, ya que estos niveles son muy variables y no se detectan en el 10-30 % de los pacientes.

La entrada de SARS-CoV-2 en las células se inicia por la interacción del dominio de unión al receptor (RBD) de la glicoproteína viral Spike (S) con la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2), que actúa como receptor del virus en la superficie de la célula diana.

Los mAb neutralizantes más potentes se dirigen al RBD y algunos pueden actuar simplemente compitiendo con el receptor para unirse a la proteína S.

¿Qué es el bamlanivimab?

El bamlanivimab es un anticuerpo monoclonal IgG1-kappa humano recombinante neutralizante contra la proteína Spike del virus SARS-CoV-2, y no está modificado en la región Fc.

Este agente está autorizado para el tratamiento de pacientes con resultados positivos en las pruebas del SARS-CoV-2 que tengan 12 años de edad o más y pesen al menos 40 kilogramos y que tengan un alto riesgo de progresar a COVID-19 grave u hospitalización.

Esto incluye a aquellos pacientes que tienen 65 años de edad o más, o que presenten ciertas afecciones médicas crónicas.

El bamlanivimab es un medicamento que debe ser aplicado por vía intravenosa, por lo que los pacientes deben acudir a un centro hospitalario para que les sea administrado.

Si bien se sigue evaluando la seguridad y la eficacia de esta terapia en fase de investigación, los ensayos clínicos han confirmado que el bamlanivimab, en comparación con placebo, reduce las hospitalizaciones o las entradas a los servicios de urgencia relacionadas con la COVID-19 en pacientes con alto riesgo de progresión de la enfermedad, dentro de los 28 días posteriores al inicio del tratamiento.

Por este motivo, su uso es recomendable en las primeras fases de la enfermedad, a ser posible en los primeros 10 días tras la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Sin embargo, el bamlanivimab no está autorizado en el caso de pacientes hospitalizados por COVID-19 o que requieran oxigenoterapia, ya que no se ha demostrado un beneficio significativo del tratamiento con este anticuerpo monoclonal en pacientes hospitalizados con COVID-19.

Y, de hecho, los mAb, como el bamlanivimab, pueden estar asociados con peores resultados clínicos cuando se administran a pacientes hospitalizados con COVID-19 que requieren alto flujo de oxígeno o ventilación mecánica.

Con respecto al perfil de seguridad, los efectos adversos de los mAb, en general, se pueden agrupar en dos tipos diferentes: los derivados de la acción del anticuerpo, como infecciones oportunistas, infecciones comunes o desarrollo de fenómenos autoinmunes; y los derivados de la administración de proteínas: reacciones anafilácticas, síndrome de liberación de citoquinas y desarrollo de anticuerpos.

En el caso concreto del bamlanivimab, las reacciones adversas más frecuentemente comunicadas a la FDA han sido náuseas, mareos, dolor de cabeza, prurito, hipersensibilidad inmediata no grave, diarrea y vómitos.

hospital

Getty Images
Las hospitalizaciones por coronavirus en muchos países han aumentado durante las últimas semanas.

En conclusión

El bamlanivimab constituye una nueva herramienta terapéutica en la lucha contra la COVID-19 que ha sido autorizada de forma condicional en EE.UU., bajo el epígrafe de Emergency Use Authorization, lo que implica, al igual que ocurre en Europa, que satisface una necesidad médica no cubierta, en la medida en que el beneficio para la salud pública de su inmediata disponibilidad es superior a la incertidumbre derivada de la limitación de los datos clínicos disponibles.

Sin embargo, la compañía farmacéutica responsable del desarrollo, Eli Lilly, debe comprometerse a proporcionar más datos clínicos que completen la información sobre eficacia y seguridad del medicamento, a medida que se van obteniendo de los resultados de los ensayos clínicos en marcha.

Y solo cuando estos datos sean positivos se concedería la autorización completa y definitiva, mientras que, en caso contrario, habría que retirar el medicamento del mercado.

El bamlanivimab abre una nueva y esperanzadora ventana en la terapia de la COVID-19, pues, al contrario que otros fármacos disponibles en el mercado para otras enfermedades y que han demostrado una cierta eficacia en esta patología (remdesivir, plitidepsina, dexametasona, hidroxicloroquina, etc.), éste es el primer medicamento desarrollado y autorizado específicamente para el tratamiento de los pacientes de COVID-19.

La batalla final contra el virus ha comenzado.

*Francisco López-Muñoz es profesor de farmacología y vicerrector de investigación y ciencia de la Universidad Camilo José Cela y Jose Antonio Guerra Guirao es profesor de farmacología y toxicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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