Fondo de Salud tuvo en 2019 menos dinero del que le corresponde: ASF
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Fondo de Salud para el Bienestar tuvo en 2019 menos dinero del que le corresponde y reglas deficientes: ASF

La Auditoria Superior de la Federación señala en su informe sobre esta bolsa de recursos deficiencias que le impidieron cumplir con sus objetivos y generaron cierta opacidad.
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1 de noviembre, 2020
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De acuerdo al análisis presentado por la Auditoria Superior de la Federación (ASF) al Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud (FSPSS), en 2019, el gobierno federal mexicano le canalizó al Fondo de Protección Contra Gastos Catastróficos (FPGC) solo 10 mil 400 millones de pesos, cuando se le debieron transferir 13 mil 999 millones. Los 3 mil 599 millones 803 mil pesos que no se transfirieron pudieron significar la realización de 21,759 cirugías de cáncer de mama.

En los días recientes este fideicomiso y su fondo principal, el de Gastos Catastróficos, han estado en el foco del debate, puesto que la Cámara de Diputados aprobó quitarle 33 mil millones de pesos, que irán a parar a la Tesorería de la Federación, para pagar las vacunas de COVID-19, según lo argumentado por los legisladores de Morena y el gobierno federal.

Ahora como parte de las auditorias presentadas a la cuenta pública 2019, la ASF documenta que no solo se le canalizaron menos recursos, sino que el fideicomiso tiene deficiencias en sus reglas de operación y en el sistema para gestionar las intervenciones validadas, autorizadas y pagadas.

Lee: Fondo de Salud para el Bienestar: ¿Cómo se gastarán ahora los 33 mil mdp?

Fue el 16 de noviembre de 2004 cuando se constituyó este fideicomiso, con el propósito de crear un mecanismo ágil y transparente que permitiera al gobierno federal la aplicación de recursos para apoyar económicamente a los beneficiarios del Sistema de Protección Social en Salud con los tratamientos y medicamentos asociados, que se consideren gastos catastróficos.

Al inicio de su operación, en 2004, el fideicomiso cubrió cinco padecimientos, que se incrementaron a 66 en 2018.

El 29 de noviembre de 2019 se publicó el decreto para crear el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que asumió todos los derechos y obligaciones de la extinta Comisión Nacional de Protección Social en Salud. Con este decreto se previó la conformación del Fondo de Salud para el Bienestar, en sustitución del FSPSS.

Las tareas que se le asignaron fueron las dar la atención a las enfermedades que provocan gastos catastróficos y a las necesidades de infraestructura, así como a complementar los recursos para el abasto y distribución de medicamentos e insumos. Los recursos del fondo provenían antes del gobierno federal, de los gobiernos estatales y de las familias beneficiarias, las que ahora ya no harán ninguna aportación.

El año pasado, las aportaciones federales al FSPSS estuvieron incluidas en el presupuesto del programa U005 “Seguro Popular”, a cargo de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS), ahora Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

De los 69 mil 887 millones 720 mil 400 pesos ejercidos en ese programa, señala la ASF, 15 mil 405 millones 666 mil 800 pesos (22.0%) fueron transferidos al fideicomiso, mediante 24 transferencias por concepto de aportaciones federales.

De esos 15 mil millones, 67.5% (10 mil 400 millones 195 mil 700 pesos) fueron para el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos y 32.5% (5 mil 005 millones 471 mil 100 pesos) para el Fondo de Previsión Presupuestal (FPP), otra bolsa, pero destinada a infraestructura en las entidades con mayor marginación.

Con el propósito de verificar que las aportaciones federales al FSPSS en 2019 correspondieran con los porcentajes establecidos en la Ley General de Salud (LGS), de 8.0%, para el FPGC y de 3.0% para el FPP, se revisó la base de cálculo para la determinación de los montos y se encontró que estos difirieron de los reportados en la Cuenta Pública 2019.

Al FPGC se le transfirieron solo 10 mil 400 millones 195 mil 700 pesos, cuando se le debieron transferir 13 mil 999 millones 999 mil 100 pesos, monto con el que se pudieron haber realizado 21,759 cirugías de cáncer de mama.

Además, de las 64,568 atenciones médicas validadas por las unidades hospitalarias para ser apoyadas con el FPGC, en 2019 el Comité Técnico del FSPSS autorizó el 59.2% (38,213 atenciones), por un monto de un mil 964 millones 346 mil 400 pesos, que representó 64% de los 3 mil 068 millones 969 mil 600 pesos que sufragaron las unidades médicas en la atención de los beneficiarios. En tanto que el 40.8% (22,919 atenciones) quedó pendiente de autorización, y el 0.7% (440 atenciones) no fue autorizado.

Respecto al FPP, en 2019, se le transfirieron 5 mil 005 millones 471 mil 100 pesos, monto inferior en 0.1 puntos porcentuales al 3.0% establecido en la LGS, con lo que se quedó con unos 249 millones menos.

Para la atención de las necesidades de infraestructura para atención primaria y especialidades básicas en las entidades federativas con mayor marginación social se destinó el 2.1% (3 mil 705 millones 446 mil 400 pesos), superior en 0.1 puntos porcentuales al 2.0% establecido (3 mil 499 millones 999 mil 800 pesos).

Mientras que para atender las diferencias imprevistas en la demanda de servicios (a causa de una epidemia, por ejemplo) se destino el 0.7% (mil 749 millones 999 mil 900 pesos), esto es 0.3 puntos porcentuales menos que el 1.0% (449 millones 975 mil 400 pesos) dispuesto en la Ley General de Salud, sin que el INSABI explicara las causas y efectos.

En cuanto al desarrollo de la infraestructura de alta especialidad y de nuevas tecnologías, en 2019, el Comité Técnico del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud no autorizó apoyos financieros para estos proyectos, a pesar de que en el Plan Maestro de Infraestructura se registraron ocho proyectos en unidades hospitalarias que proporcionan servicios médicos de alta especialidad.

En 2019, con cargo a la subcuenta “Infraestructura Física” del FPP, se financiaron 76 proyectos, por 3 mil 661 millones 621 mil 900 pesos, autorizados durante el periodo 2011-2019, de los que el 40.8% (31 proyectos) no se ubicó en entidades federativas, municipios o localidades de alta o muy alta marginación social, de acuerdo con los criterios del Conapo, ni estuvo previsto en el PMI de 2019, por lo que se no acreditó que esos proyectos se enfocaron en racionalizar la inversión pública en infraestructura y garantizar la operación sustentable.

En relación con el pago de las diferencias imprevistas en la demanda de los servicios de salud, se verificó que la sub subcuenta “Diferencias en la Demanda y Garantías de Pago” dispuso de un monto de mil 300 millones 024 mil 500 pesos al cierre de 2019. El Insabi informó que ningún régimen estatal solicitó el apoyo económico, por lo que los recursos fueron transferidos a la sub subcuenta “Alta especialidad”.

Por lo que se refiere a la vigilancia de la operación del FSPSS, la Secretaría de Salud no realizó dicha actividad para verificar el cumplimiento de los fines, ni la aplicación de los apoyos financieros del fideicomiso en 2019.

Sin reglas robustas

La evaluación de la ASF, cuyo objetivo fue fiscalizar la eficiencia, eficacia y economía del FSPSS, abarcó: su diseño; la integración y operación de su Comité Técnico; el desempeño financiero; la autorización, la aplicación y la cobertura de los apoyos para la atención de intervenciones y medicamentos asociados a las enfermedades que provocan gastos catastróficos, así como para el desarrollo de infraestructura y adquisición de equipamiento de alta tecnología.

La revisión se enfocó en el ejercicio 2019, y tuvo como referente el periodo 2013-2018 en la comparación del presupuesto erogado, así como en los resultados relacionados con la cobertura del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos.

En la auditoría se señala que el FSPSS dispuso de reglas de operación, aprobadas por el Comité Técnico de dicho fideicomiso, en sesiones realizadas el 22 de mayo y el 28 de junio de 2019, las cuales tuvieron por objeto justo regular la operación del fideicomiso y establecer las bases, requisitos y modalidades para el acceso al FPGC y al FPP.

La ASF identificó en esas reglas deficiencias que afectaron la instrumentación, puesto que no se definió de manera precisa a la población objetivo; no se incluyeron mecanismos que permitieran la obtención de información y la evaluación de los beneficios económicos y sociales; no se establecieron criterios para que los responsables ajustaran las modalidades de la operación o para decidir sobre su cancelación.

Además, puesto que el 29 de noviembre de 2019 se modificó el Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud (FPSS) por el Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI), se indicó que las reglas de operación del nuevo fondo serían emitidas previa opinión de la SHCP, y establecerían la forma en que se ejercerán los recursos del mismo.

En el transitorio segundo del decreto que creó el Insabi y modificó todas las estructuras mencionadas se señala que el Ejecutivo Federal deberá emitir las disposiciones reglamentarias que permitan proveer en la esfera administrativa lo previsto en el decreto, dentro de los 180 días siguientes a su entrada en vigor, por lo que las reglas de operación del Fondo de Salud para el Bienestar debían haberse emitido el 29 de junio de 2020; sin embargo, al 16 de octubre de 2020, no se habían publicado.

Ante esto, la ASF recomienda que ya se emitan y en estas se incluya: la definición precisa de la población objetivo; los mecanismos para la obtención de información y la evaluación de los beneficios económicos y sociales; los criterios que permitan a los responsables ajustar las modalidades de su operación o cancelarlo.

Los resultados, observaciones y acciones contenidos en la auditoría se comunicarán a la entidad fiscalizada, en términos de los artículos 79 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 39 de la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, para que en un plazo de 30 días hábiles presente la información y realice las consideraciones que estime pertinentes.

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Cómo es la primera vacuna de ADN del mundo para COVID-19 (sin agujas) aprobada por India

India aprobó el uso de emergencia de una nueva vacuna de ADN, la primera en el mundo. Te contamos de qué se trata y cuáles son sus ventajas y desventajas.
21 de agosto, 2021
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El ente regulador de medicamentos de India aprobó la primera vacuna de ADN del mundo contra la COVID-19 para uso de emergencia.

Según un estudio provisional citado por el fabricante de vacunas Cadila Healthcare, la vacuna ZyCoV-D de tres dosis previno la enfermedad sintomática en el 66% de los vacunados.

Las vacunas de ADN anteriores han funcionado bien en animales, pero no en humanos.

India ha administrado hasta ahora más de 570 millones de dosis de tres vacunas aprobadas previamente: Covishield, Covaxin y Sputnik V.

Aproximadamente el 13% de los adultos han completado su ciclo de vacunación y el 47% ha recibido al menos una vacuna desde el comienzo de la campaña en enero.

Cadila Healthcare dijo que había realizado el mayor ensayo clínico de la vacuna en India hasta la fecha con 28 mil voluntarios en más de 50 centros.

La tercera fase clave de los ensayos clínicos se llevó a cabo en el pico de la segunda ola mortal del virus y esto, según su fabricante, reafirma la “eficacia de la vacuna contra las cepas mutantes”, especialmente la variante delta que es altamente infecciosa.

¿Pero cómo funciona esta vacuna y qué la hace diferente?

Traspaso de información

El ADN y el ARN son componentes básicos de la vida. Son moléculas que llevan información genética que se transmite de padres a hijos.

Vacuna

Getty Images
Una de las ventajas de la vacuna india de ADN es que no necesita temperaturas muy frías para conservarse.

Al igual que otras vacunas, una vacuna de ADN, una vez administrada, le enseña al sistema inmunológico del cuerpo a combatir el virus real.

ZyCoV-D utiliza plásmidos o pequeños anillos de ADN, que contienen información genética, para suministrar la vacuna entre dos capas de la piel.

Estos plásmidos llevan información a las células para producir la “proteína espiga”, que el virus utiliza para adherirse e ingresar a las células humanas.

La mayoría de las vacunas contra la COVD-19 funcionan dándole instrucciones al cuerpo para que produzca un fragmento de la proteína espiga para activar el sistema inmunológico, y hacer que éste produzca anticuerpos y se enseñe a sí mismo a combatir el virus.

Sin aguja

Esta es la primera vacuna de ADN humano contra la covid-19.

Vacunación

Getty Images

Hay una serie de vacunas de ADN aprobadas en Estados Unidos, por ejemplo, para su uso en animales, incluida una vacuna para una enfermedad equina y otra contra el cáncer de piel para perros.

Actualmente, se están probando más de 160 vacunas de ADN diferentes en ensayos clínicos en humanos en EE. UU.

Variante delta

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La mayoría son para el tratamiento de cánceres existentes y un tercio para el tratamiento del VIH.

ZyCov-D es también la primera vacuna de India para la COVID-19 sin agujas.

Se administra con un inyector desechable sin aguja, que utiliza un delgado chorro del líquido para penetrar en la piel y distribuir la vacuna en el tejido adecuado.

Ventajas

Científicos dicen que las vacunas de ADN son relativamente baratas, seguras y estables.

También se pueden almacenar a temperaturas más altas (entre -2 a 8° C).

Cadila Healthcare afirma que su vacuna mostró una “buena estabilidad” a 25° C durante al menos tres meses; esto ayudaría a que la vacuna se transportara y almacenara fácilmente.

Desventajas

Las vacunas de ADN desarrolladas para enfermedades infecciosas en humanos han fallado en el pasado.

“El problema es que funcionan bien en animales. Pero no terminan ofreciendo el mismo nivel de protección en la respuesta inmune en humanos”, señaló Gagandeep Kang viróloga y primera mujer india en ser elegida como miembro de la Sociedad Real de Londres.

El desafío, dice, fue cómo introducir el ADN plasmídico en la célula humana para que diera una respuesta inmunitaria duradera.

Jeremy Kamil, virólogo del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Luisiana en Shreveport, EE.UU., comparte su visión.

Vacunas

Getty Images

“Las vacunas de ADN plasmídico se han probado en el pasado. Pero sabemos que es muy difícil introducir el ADN plasmídico en el núcleo de las células humanas, especialmente en los adultos”, indicó Kamil.

Las vacunas de ARNm, que utilizan ARN mensajero, una molécula para producir las proteínas, como Pfizer o Moderna, no necesitan llegar al núcleo de la célula para ser efectivas y ofrecer una mayor eficacia y es probable que produzcan una inmunidad más duradera.

El otro inconveniente potencial es que ZyCoV-D requiere tres dosis, en lugar de dos. El fabricante de la vacuna dice que está evaluando la posibilidad de ofrecer dos dosis.

“Me encantaría que una empresa de vacunas superara los inmensos desafíos para que funcione. Pero es imperativo que los datos de eficacia se examinen de forma independiente”, concluyó Kamil.


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