Médicos reclutados por Insabi ante COVID denuncian que no les renovaron contratos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Cuartoscuro Archivo

Médicos reclutados por Insabi para enfrentar COVID denuncian que ya no les renovaron contratos

Aseguran que los han dejado sin trabajo, pese a la promesa del presidente de que habría plazas para el personal de salud que ha estado atendiendo a los pacientes con COVID-19.
Foto: Cuartoscuro Archivo
9 de noviembre, 2020
Comparte

En mayo, en el pico de la pandemia, Daniel Isaac Canché Ojeda, enfermero contratado por Insabi para estar en el área COVID en la Clínica del ISSSTE de Cancún, Quintana Roo, entraba a su turno a las 2 de tarde y salía a la 12 o 1 de la madrugada. Eran hasta 13 horas de trabajo intenso, que le dejarán al menos secuelas psicológicas. Después de enfrentar eso, ahora no quieren renovarle su contrato. 

En la misma situación hay al menos otras 15 personas en tres estados de la República. 

Entérate: #PrimeraLínea, así trabaja personal médico en salas llenas de pacientes con COVID

A todos, aseguran, los han dejado sin trabajo, sin una explicación; pese a la promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador de que no se dejaría sin empleo al personal contratado por Insabi para atender la emergencia. 

En el área donde estaba Daniel, la de terapia intensiva, sólo había dos enfermeros por turno para atender a seis pacientes críticos. “Llegaban hasta tres al mismo tiempo, que necesitaban intubación. Acabábamos con uno e íbamos con el otro. Era mucho estrés, mucho cansancio. El traje de protección te lastima, te sofoca. Un día mi compañera, la enfermera que estaba conmigo en el turno, se desmayó”. 

Daniel Canché, de 24 años, dice que ni él ni su compañera se imaginaron que iban a estar en algo muy similar a una zona de guerra, “con tantos muertos. Hubo un día que entre los dos turnos murieron cinco pacientes”. Ahora que la situación está más controlada, el enfermero denuncia que ya no le refrendaron el contrato. 

“Después de todo lo que trabajamos, después de que nos arriesgamos, cuando mucho personal de base de los hospitales no quiso entrar a área COVID, después de las secuelas que tendremos porque yo he quedado con miedo: veo a un paciente y siento que se va a a morir, alguien de mi familia se enferma y me da terror. Me siento como un niño desvalido de siete años. Después de eso me han dejado sin contrato y a mi compañera también”. 

En abril, el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, detalló que se había contratado a más de 50 mil profesionales para atender la emergencia sanitaria en los hospitales. Pero que el faltante era de hasta 240 mil. 

Daniel Canché entró a trabajar como personal Insabi para atender la emergencia de COVID el 15 de abril. Su contrato y el de sus compañeros de turno, dos enfermeros más y un camillero terminó el 31 de octubre. Pensaron que se los renovarían, pero no. 

La única opción que le dieron a Daniel fue seguir cubriendo las suplencias en las que se ha empleado desde hace tres años en la clínica del ISSSTE, pero en donde gana apenas 300 pesos por cubrir un turno frente a los casi 10 mil a la quincena que le estaban pagando por atender a los enfermos de coronavirus. Explicación de por qué no le renovaban el contrato Insabi no le dieron ninguna. 

Daniel asegura que ni él ni sus compañeros cometieron negligencias, no tuvieron inasistencias ni roces laborales con nadie. Nunca les levantaron un oficio. Lo mismo afirma Ricardo Novelo, también enfermero de 26 años, que hasta el mes pasado trabajó en la primera línea del Hospital General de Cancún “Jesús Kumate Rodríguez”. 

Ricardo admite que tuvo algunos roces con el personal fijo del hospital. “Exigían un compañerismo que no era para ser más productivos o hacer mejor el trabajo. Si alguien se atrasaba, tenías que quedarte hasta que acabara el último, solo porque trabajaban mal, cosas así”, cuenta. 

El contrato de Ricardo se acabó el 30 de octubre y ya no le quisieron dar otro, como tampoco se lo dieron a cinco más de sus compañeros. 

“Soy el único de los que empezaron a trabajar,  de unas 50 o 60 personas, el 15 de abril al que no le renovaron el contrato. No me dieron ninguna explicación”. 

Él además de enfermería estudió música, así que antes estaba trabajando en una orquesta, mientras terminaba de estudiar su especialidad en cuidados intensivos. 

Ahora también se ha quedado con los estudios a medias, por el trabajo en el Hospital General dejó la especialidad. “Lo que me ofrecen es hacer suplencias, con las que ganaría unos 1,600 a la quincena. Si hubiera hecho algo mal, no me ofrecerían ni eso, ¿no?”. 

Ricardo dice que no aceptará las suplencias, porque con ese sueldo no le alcanza para cubrir los gastos de él, su esposa y su hija. Daniel, Ricardo y sus compañeros han buscado respuestas y apoyo en las autoridades de salud de sus estados y en el Insabi a nivel federal, pero unos y otros se echan la bolita y al final les acaban diciendo que todo cae en el ámbito de decisión de los hospitales. 

Animal Político solicitó una entrevista para saber por qué a estos integrantes del personal de salud no les renovaron el contrato, pero hasta el cierre de esta edición no hubo ninguna respuesta por parte de la Secretaría de Salud e Insabi. 

En Chiapas también hay casos de este tipo, al menos el de cuatro médicos cubanos que también aseguran que después de haber estado en los peores momentos de la emergencia atendiendo en un hospital a los enfermos COVID ahora los dejan sin contrato. 

“Yo llegué a México el 12 de enero de 2020 y estaba trabajando en la jurisdicción sanitaria 7 de Tapachula, Chiapas. Cuando inició la contingencia dijeron que quién quería trabajar atendiendo pacientes COVID y yo y cuatro compañeros cubanos más dimos el paso al frente. Tuvimos una reunión con el secretario de Salud de Chiapas y nos hicieron muchas promesas, entre ellas que nos darían la plaza Insabi”, dice Yoan Herminio Santibañez. 

A la semana ya estaban en sala covid, en el Hospital General de Reforma. Durante tres meses estuvieron ahí, intubando y atendiendo a los pacientes graves. Después los mandaron a la Clínica de Atención Respiratoria COVID-19 en el municipio de Villaflores. Cuando el número de pacientes bajó, los enviaron a hacer brigadeo casa por casa, para identificar casos positivos. 

“Después de todo eso y de las promesas ahora preguntamos por la renovación del contrato, que terminó el 30 de octubre, y nadie sabe. A los de la jurisdicción sanitaria les cuestioné con quién podemos hablar para buscar una solución y nadie sabe”, cuenta Yoan. 

Tampoco a ellos les dieron una explicación. De los cinco médicos solo le renovaron el contrato al único que no sólo es médico general, sino que tiene una especialidad, la de intensivista. 

“Lo que creo es que como ya les hicimos la chamba y piensan que ya no nos necesitan, ya nos desechan. Eso no es justo. Yo tengo a mi hija y mi esposa no tiene trabajo. Así que nos quedamos sin ingresos”. 

En Morelia, Michoacán, Agustín Vargas, enfermero, dice que a él le pasó lo mismo en el Hospital Infantil Eva Sámano de López Mateos. Insabi lo contrató para atender a pacientes COVID-19 y ahora, después de que se terminó su segundo contrato por tres meses, el 27 de octubre pasado, ya no le dieron uno nuevo. 

Èl admite que sí tiene un oficio levantado, pero asegura que es porque pidió cambio de horario, después de cumplir turnos de 24×48. “Ya estaba cansado. Además en el contrato que firmamos no decía que cubriríamos roles así. Y pedir ese cambio y expresar mi descontento se consideró grilla, por eso me levantaron un oficio pese a que no cometí ninguna falta en el desempleo de mi labor con los pacientes”. 

Agustín cree que por eso es que ya no le dieron un contrato nuevo, como tampoco se lo dieron a otras 3 enfermeras contratadas por Insabi para la contingencia en el mismo hospital infantil de Morelia. 

Este lunes parte del grupo de personal de salud de Cancún a los que ya no les renovaron el contrato acudirán a Palacio Nacional e intentarán entregarle una carta al presidente para que sepa de su situación. Todos dicen que esperan una respuesta de él que públicamente ha prometido que quienes enfrentaron la pandemia de COVID no se quedarán sin empleo.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo Finlandia ha conseguido combatir con éxito las noticias falsas (y qué puede enseñarle al resto del mundo)

El país escandinavo es el que mejor logra contener la desinformación, según un estudio del Open Society Institute. Aquí te explicamos las claves de su éxito y qué lecciones deja para otros países.
23 de octubre, 2022
Comparte

En septiembre pasado, pocas horas después de que el presidente ruso Vladimir Putin llamara a 300.000 reservistas militares para luchar en Ucrania, un video que mostraba largas colas de autos en la frontera entre Finlandia y Rusia comenzó a circular en las redes sociales.

La Guardia Fronteriza de Finlandia se apresuró a señalar que era falso.

“Algunos de los videos fueron filmados antes y ahora se sacaron de contexto”, informó a través de Twitter.

El tuit fue rápidamente reproducido en la parte superior de la página en vivo sobre la guerra en Ucrania que publica el sitio web de noticias de la emisora nacional Yle.

La respuesta de la Guardia Fronteriza y de Yle destaca un elemento crucial del éxito de Finlandia contra la desinformación: la confianza pública en las autoridades y los medios.

Una sociedad de alta confianza

Finlandia es una sociedad de alta confianza. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 71% de la población finlandesa confía en el gobierno, en comparación con el promedio de la OCDE del 41%.

Y no es solo el gobierno: el parlamento, el servicio civil, la policía y los medios de comunicación disfrutan de altos niveles de confianza.

Eso no significa que los finlandeses crean todo lo que leen en los periódicos y nunca busquen información en las redes sociales. Pero cuando lo hacen, la mayoría tiene la capacidad de evaluar críticamente la información. Esto hecho ha sido respaldado por estudios.

Los más preparados

En un estudio anual del Open Society Institute, el país escandinavo encabeza una tabla global que mide la resiliencia a la desinformación.

En el llamado Índice de Alfabetización Mediática, que mide la capacidad de discernir entre noticias verdaderas y falsas, con puntuaciones que van del 0 al 100, Finlandia sacó un 75, la calificación más alta.

Bandera de Finlandia con un brazo delante sosteniendo una medalla de oro

Getty Images
Finlandia, el número uno a la hora de combatir la desinformación.

En comparación, la vulnerabilidad de algunas de las principales potencias occidentales al llamado “fake news” es mucho mayor.

En Europa, Alemania y Reino Unido sacaron 61 en alfabetización mediática. Mientras que España 58, Francia 57 e Italia 48.

Del otro lado del Atlántico, en América del Norte, Canadá sacó 68 y Estados Unidos 60. (América Latina no fue incluida en el índice).

La baja puntuación de EE.UU. genera preocupación entre quienes creen que la desinformación podría jugar un papel clave en los próximos comicios legislativos de medio término, que se disputarán en noviembre.

A pesar de que existe un mayor enfoque en abordar las afirmaciones falsas y engañosas en las redes sociales, incluso de parte de los propios gigantes tecnológicos, la desinformación aún se filtra por las grietas.

Las lecciones de Finlandia

¿Cómo ha logrado Finlandia combatir la epidemia de noticias falsas que se esparce online y qué puede enseñarle al resto del mundo?

La piedra angular de su estrategia para no dejarse engañar por la desinformación está en su sistema escolar.

El pensamiento crítico y la alfabetización mediática han sido parte del plan de estudios finlandés durante mucho tiempo.

El plan se actualizó en 2016 para enseñar a los niños las habilidades que necesitaban para detectar el tipo de información fabricada que se difundió ampliamente ese año en las redes sociales durante la campaña electoral de EE.UU.

“Enseñamos pensamiento crítico en varias materias. Por ejemplo, en las clases de Matemáticas observamos cómo se pueden manipular las estadísticas”, explicó a BBC News Marika Kerola, profesora en la ciudad norteña de Oulu.

La docente Marika Kerola

Marika Kerola
La docente Marika Kerola dice que las escuelas enfatizan el pensamiento crítico en todas las materias. Marika Kerola

“En Arte, un proyecto típico sería que los niños crearan sus propias versiones de un anuncio de shampoo. Puede ser una imagen que muestre que el cabello no es tan brillante o radiante como se prometía en la botella”, señaló.

En las clases de idiomas, comparan la misma historia escrita como un texto basado en los hechos y como propaganda, dijo.

En Historia, comparan, por ejemplo, los carteles de la época de la Segunda Guerra Mundial en la Alemania nazi y en EE.UU.

Instituciones

Otra línea central de defensa contra las noticias falsas es la Agencia Nacional de Suministros de Emergencia del gobierno.

“En pocas palabras, Finlandia tiene un modelo de seguridad integral financiado con fondos públicos”, dice Markus Kokko, jefe de comunicaciones del Centro Europeo de Excelencia para Contrarrestar las Amenazas Híbridas.

El gobierno trabaja con empresas privadas y los medios de comunicación para desarrollar la resiliencia de la sociedad ante las amenazas y preparar a las personas para todo tipo de perturbaciones”, explica.

Además de una agencia del gobierno central, Finlandia tiene varias ONG y organizaciones voluntarias que luchan contra las noticias falsas. El servicio de verificación de hechos Faktabaari es probablemente el más conocido de ellos.

El enfoque de Finlandia se centra en adelantarse a la ola de desinformación y su experiencia sugiere que la moderación proactiva en tiempo real, que aborda las publicaciones falsas antes de que tengan la oportunidad de propagarse, marca una diferencia.

Biblioteca pública en Finlandia

Getty Images
Muchos piensan que la amplia red de bibliotecas públicas de Finlandia también contribuye a una alta alfabetización mediática.

En ese sentido, habrá que esperar para ver si las medidas anunciadas por varios gigantes tecnológicos para evitar la diseminación de noticias falsas durante los comicios legislativos en EE.UU. funcionan.

Meta, propietaria de Facebook e Instagram, dos de las redes sociales que más se utilizaron para esparcir desinformación en elecciones pasadas, anunció que tiene más de 40 equipos trabajando en las elecciones, además de asociaciones con 10 organizaciones de verificación de hechos en EE.UU.

No obstante, los expertos reconocen que todas estas medidas son apenas curitas sobre una herida que es mucho más difícil de curar.

No existe una solución rápida para restaurar y reparar la fe en las instituciones, que es una de las mayores fortalezas de Finlandia.

*Este artículo es una adaptación de este reportaje en BBC News, producido por la corresponsal en Finlandia Erika Benke y la corresponsal de desinformación Marianna Spring


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.