Solicitudes de asilo al alza, se acercan al nivel que se tenía antes de COVID
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Solicitudes de asilo al alza, se acercan al nivel que se tenía antes de la pandemia

Más de 32 mil personas han solicitado refugio en México durante 2020, que a pesar del coronavirus se convierte en el segundo año con mayor número de demandas de protección.
Cuartoscuro Archivo
17 de noviembre, 2020
Comparte

Un total de 4 mil 690 personas solicitó asilo en México en octubre, según las cifras de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar). Se trata del cuarto mes consecutivo en el que se incrementa el número de extranjeros que pidió protección en el país y ya casi alcanza las cifras previas a la pandemia de Covid19. A pesar del coronavirus, en 2020 se registraron 32 mil 272 peticiones de refugio, por lo que se superan las 29 mil 630 de 2018, convirtiéndose en el segundo año con mayor número de aplicaciones a la Comar. 

A pesar de que los casos de contagio están en auge en al menos siete estados, el flujo de personas que llegan de otros países para pedir asilo se ha incrementado. Esto puede explicarse, en parte, por la relajación de las medidas de confinamiento en otras zonas y la reapertura de las fronteras centroamericanas, que tuvo lugar en septiembre. “Sigue la tendencia al alza. Octubre estuvo al 82% del promedio del primer trimestre y suponemos que llegaremos, al menos, a los 40 mil a final de año”, explica Andrés Ramírez, coordinador general de la Comar. 

Entérate: Migrar bajo las leyes del COVID, las vías del tren volvieron a ser la ruta de migrantes

A principios de año, cuando la Covid19 todavía no se veía como la pandemia que iba a asolar el mundo, el número de personas que solicitaba asilo en México estaba en ascenso. En enero se tramitaron 5 mil 986 peticiones, en febrero 5 mil 910 y en marzo 5 mil 286. En ese momento, la Comar esperaba que 2020 volviese a batir récords en número de solicitudes de asilo. El incremento de las restricciones para alcanzar Estados Unidos y pedir protección convirtieron al país en una segunda opción para personas llegadas de Honduras, Haití, Cuba, El Salvador o Venezuela, por mencionar los cinco países con mayor número de solicitantes este año.

En marzo se decretó la pandemia y los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala) decretaron confinamientos y toques de queda, así como cerraron las fronteras. Esto dificultó la llegada de nuevos solicitantes de asilo, tanto de los países centroamericanos como de otras partes del mundo que debían atravesar Centroamérica para alcanzar México. En realidad, todo el flujo hacia Estados Unidos quedó paralizado. La frontera norte cerró y Washington implementó el Título 42, que le permite expulsar a cualquier persona que cruce irregularmente sin darle opción a pedir asilo. Además, en México los albergues estaban cerrados, ya que sus responsables tenían miedo de no poder gestionar la pandemia y que las personas beneficiarias pudiesen contagiarse. 

En abril se registraron apenas 977 solicitudes de asilo y en mayo 943. En junio, sin embargo, la cifra comenzó tímidamente a remontar, con 1 mil 260 aplicaciones para protección. 

A partir de entonces, la curva fue en ascenso: 1 mil 806 en julio, 2 mil 015 en agosto, 3 mil 399 en septiembre y 4 mil 690 en octubre. 

Esta tendencia no es exclusiva de México. El Programa de Protección de Migrantes, por el que los solicitantes de asilo en Estados Unidos son devueltos a México para seguir su caso después de un acuerdo entre los gobiernos de Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, también experimentó un descenso notable y una recuperación progresiva.

Según datos de la Universidad de Siracusa, que actualiza mensualmente las cifras mediante solicitudes de acceso a la información en Estados Unidos, en septiembre un total de 1 mil 133 personas fueron devueltas a México siguiendo estos protocolos, lo que todavía está lejos de los 2 mil 282 expulsados en marzo pero que mantiene una tendencia al alza. En abril fueron 204, en mayo, 136; en junio, 215; en julio, 379 y en agosto 817. Esto implica que estas personas lograron pedir refugio en Estados Unidos pero que fueron expulsadas para seguir su corte al sur del Río Bravo. A día de hoy los procesos de asilo están paralizados, por lo que deberán esperar un tiempo que puede extenderse por más de un año ya que hay cientos de audiencias pendientes. 

En todo este tiempo al menos 197 mil personas fueron devueltas desde Estados Unidos por el Título 42, sin opción a pedir asilo. La mayoría de ellas eran mexicanos. El resto tenía opción a solicitar refugio en México, aunque muchos de ellos o no quieren y prefieren ser deportados a sus países o no son informados de este derecho. Comar todavía no tiene oficinas en las ciudades del norte, por lo que estos trámites deben pasar a través del Instituto Nacional de Migración (INM) y no siempre sus funcionarios explican a los extranjeros todas las opciones que les ofrece la ley. 

México es cada vez más un país de destino para personas que huyen de la violencia y no solo un lugar de tránsito para llegar a Estados Unidos. Desde 2013, un total de 42 mil 555 personas recibieron refugio o algún tipo de protección complementaria, mientras que 16 mil 290 fueron rechazados.

A pesar de las dificultades provocadas por la Covid19, en lo que llevamos de año la Comar tramitó 11 mil 936 casos, de los que 9 mil 046 fueron positivos, es decir, recibieron refugio o alguna protección complementaria. Esto implica que el 76% de los solicitantes podrá quedarse en México bajo algún tipo de protección. 

Honduras (con un 84% de positivos), Venezuela (98%), Cuba (30%), El Salvador (81%) y Guatemala (50%) son los países con mayor numero de resoluciones tramitadas este año. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
Comparte

Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ZdWiKvBoZeA

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.