‘Le tenía pánico a la gente’: Salud mental, la otra afectada por COVID
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Andrea Paredes y Jesús Santamaría

‘No podía creer que le tenía pánico a la gente’: Salud mental, la otra afectada por COVID

El confinamiento, el saberse positivo, tener síntomas similares a COVID-19, el fallecimiento de conocidos y familiares está provocando que personas sin trastornos mentales debuten en estos, pero también está ocasionando recaídas en quienes ya los padecían.
Andrea Paredes y Jesús Santamaría
19 de noviembre, 2020
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Violeta nunca antes había padecido trastorno de ansiedad o ataques de pánico. Con 29 años, un trabajo estable en una empresa de comunicación y una vida independiente, el mundo parecía girar sin mayor problema. Entonces llegó la pandemia de COVID-19. 

El sábado 13 de junio de 2020 empezó con lo que para ella eran síntomas claros de la enfermedad. Estaba cansada, le dolía la cabeza y el cuerpo. Después empezó con tos. Llamó a Locatel. La anotaron como caso sospechoso. Le dijeron que se quedara en casa y que le darían seguimiento. No volvieron a contactarla hasta 15 días después. 

Sola en su departamento y sin la guía de ningún personal de salud, Violeta, a quien llamaremos así para reservar su identidad a petición suya, se empezó a angustiar. Dos veces sintió que no podía respirar. Le llamó a una amiga médica. Ella le pidió que le describiera qué sentía cuando no lograba jalar aire. La joven le describió que sentía una fuerte opresión en el pecho. 

“Me dijo que si la falta de aire fuera por COVID, sentiría un dolor en la espalda, que más bien todo indicaba que estaba teniendo ataques de pánico”. 

Lee: Mexicanos desconfían de servicios de salud públicos, prefieren los privados aunque no pueden pagarlos

“La pandemia global de COVID-19 y los cambios en la dinámica social como resultado de la misma han tenido impactos significativos en la vida de las personas, los cuales van más allá de las consecuencias directas de contagiarse del virus, e incluyen desafíos económicos, sociales y emocionales”, señalan los resultados de la *Encuesta de Acceso a la Salud y Estado de Derecho en el marco del COVID-19 del World Justice Project.

Según esta encuesta, el 27%, de los más de 2 mil entrevistados en todo el país, aseguraron que las medidas de seguridad de la cuarentena por la COVID-19 les habían ocasionado alguna enfermedad derivada del estrés. Casi 3 de cada 10 personas refirió este impacto en su vida y su salud. 

Silvia Morales Chaine, coordinadora de Centros de Formación y Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología de la UNAM, cuenta que, en la estrategia que pusieron en marcha junto con el Instituto Nacional de Psiquiatría de la Secretaría de Salud para dar atención telefónica en salud mental a la población general, han dado, en seis meses, 2,567 servicios especializados por casos de violencia, depresión y riesgo de autolesión o suicidio. 

“Para nosotros, en la UNAM, eso es un récord de atención. Nunca antes habíamos tenido tanta demanda”, señala Morales Chaine. 

Violeta no había caído en cuenta, pero había estado exponiéndose mucho a las noticias de la pandemia y la crisis económica, y lo había hecho encerrada en su departamento. Acabó con miedo de contagiarse y morir. 

Cuando su amiga le dijo que tenía ataques de pánico, trató de tranquilizarse pero para entonces vivía pegada al oxímetro con el que cada hora medía su nivel de oxígeno en sangre, que a veces solía bajar hasta 89 por el pánico. 

“Tres o cuatro veces al día sentía que me asfixiaba, sobre todo en las mañanas. La sensación era tan fuerte que necesitaba sacar la cabeza por la ventana y jalar aire”. 

La joven ya no podía salir a la tienda de la esquina por los víveres más indispensables sin sentirse aterrada y también le aterraba el contacto con la gente. 

“Me daba miedo que me llevaran la comida, sentía que me iban a contagiar, la recibía con guantes y desinfectaba todo. Un día me quedé sin internet y no quería llamar a la compañía porque no quería que enviaran un técnico. Estuve paralizada como una hora frente al teléfono y solo llamé porque si no no podía trabajar”, cuenta. 

Juan José Sánchez Sosa, profesor emérito y exdirector de la Facultad de Psicología de la UNAM, dice que tanto el sector salud como esta casa de estudios han documentado que hay ciertas afectaciones psicológicas derivadas de la pandemia que están generando padecimientos. 

Entre los más frecuentes está la ansiedad, “esta especie de miedo flotante que en este caso no es tan flotante porque sabemos bien que ese miedo es a la COVID”, explica Sánchez Sosa. 

También están los síntomas depresivos, como una tristeza profunda que no se puede quitar con nada y que impide disfrutar las cosas. “Empezamos a dejar de hacer cosas que hacíamos, empezamos a dejar de disfrutarlas, descuidamos nuestra apariencia y lo que estamos haciendo, empezamos a comer demasiado o dejamos de comer, dormimos demasiado”. 

Lee: Desempleo, menos ingresos, deudas: así afectó la COVID en el bolsillo de los mexicanos

Además puede haber enojo, violencia familiar, irritabilidad, intolerancia, un estado de alerta permanente, hiperactividad, problemas para concentrarse.

El médico psiquiatra Gady Zabick Sirot, actual titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), explica que todos estos padecimientos de ansiedad o de ataques de pánico pueden derivar en otros de tipo físico. 

“Un cuadro clínico ansioso, junto con un cuadro clínico depresivo es una condición que puede afectar muchas funciones fisiológicas, como el apetito, el sueño, y las personas pierden peso, su inmunidad está disminuida y esto va teniendo repercusiones”.

Cóctel de estrés 

De acuerdo a los resultados de la encuesta telefónica realizada por WJP, las mujeres resultan más afectadas. De los hombres que respondieron, 25.7% dijeron que las medidas de seguridad de la cuarentena por la COVID-19 sí les habían ocasionado alguna enfermedad derivada del estrés y 73.6 que no. Mientras que de las mujeres, 28% dijeron que sí y 71.1% que no. 

Violeta no entendía lo que le pasaba. “Fue incomprensible para mí cómo podía amanecer llorando, cómo podía dormir poco, cómo ya ni comía, cómo podía tener tanto miedo. Yo era joven, sana, independiente y de pronto sentía que ya no era funcional, que con este antecedente ya no saldría adelante. Estaba sentada tratando de comer y me ponía a llorar”. 

Sánchez Sosa explica que ante la pandemia, la población se encuentra en una situación que combina modalidades del estrés que casi nunca ocurren juntas. Es un cóctel difícil de sobrellevar. 

En México, explica el WJP, algunos de los impactos más frecuentes de la pandemia incluyen la pérdida de ingreso o trabajo, así como enfermedades derivadas del estrés.

El estrés no es más que la tensión creada por un cambio interno o externo que amenaza nuestra existencia organizada y requiere adaptación inmediata.

El WJP señala en el ensayo “The Twin Crises of Public Health and the Rule of Law”, que justo cuando las sociedades requieren de un estado de derecho fuerte para responder a la pandemia, las normas de buen gobierno y su capacidad para cumplirlas se deterioran.

Uno de los retos que ha revelado la pandemia, además de la crisis de salud pública, explica el WJP son las barreras al acceso al sistema de salud público, así como retos en materia de cobertura, y trato justo, imparcial y oportuno en las clínicas. 

En esta crisis sanitaria al estrés crónico de la vida moderna y acelerada se le agregan episodios de estrés agudo, por ejemplo, por saberse positivos, percibir los síntomas, escuchar las noticias, tener miedo por la familia, por la muerte de una persona cercana. “Y lo que tenemos entonces es un estrés complicado, mezcla del crónico y el agudo”, explica el doctor en psicología y desarrollo humano. 

Por edad, de acuerdo a la encuesta del WJP, la afectación más grande está en el grupo de 46 a 60 años, en el que 28.7% dijeron que sí tienen un padecimiento derivado del estrés y 70.6% que no. 

Mientras que el grupo de edad de 18 a 25 años el 24.9% dijo que sí tiene una afectación por el estrés de la pandemia y 74.7 que no. 

Martha Elena Echeverría, de 59 años y ya pensionada, dice que sentía una enorme angustia. “Tenía la boca seca, pensé que me estaba volviendo diabética y tomaba más agua. Un día me empecé a sentir mal y me fui a mi recámara. Sentía que me faltaba el aire, que me asfixiaba. Pensé que me iba a dar un infarto. Llamé a mi hermano que es médico pediatra y me dijo, eso es ansiedad”. 

Ella nunca la había padecido, por eso no sabía cómo era y tampoco había relacionado que varias cosas la estaban afectando: el encierro, escuchar las noticias, las charlas de su hermano médico, la preocupación por su madre, ya muy mayor, y su nieto, aún muy menor y, sobre todo, el que su hija no pudiera dejar de ir al trabajo y tuviera que andar en transporte público. 

“Mi hija trabaja en una empresa del sector financiero, de las que no pararon. Y en las tardes, cada que daba la hora en la que yo sabía que ya iba a tomar el transporte público, me daba mucha angustia”. 

Martha llegó al punto de no poder salir ni al patio. “Sentía que ni adentro de la casa estaba a salvo, que el bicho se metía. Tenía un vacío en el estómago, pero no podía comer porque sentía que no había desinfectado bien la comida y el bicho estaba ahí”. 

Zabick Sirot explica que las condiciones de vida por la pandemia pueden hacer que las personas que no han tenido antes un trastorno de ansiedad o ataques de pánico debuten con ellos, como en el caso de Martha y Violeta. 

“Todos, pero principalmente los que vivimos en las grandes ciudades estamos muy expuestos a estresores, ahora además hemos visto cambiar mucho los hábitos de vida, y algunas personas necesitaban esta gota que derramara el vaso, para que una situación que habían logrado contener se desbordara por completo”.

Los nuevos estresores, señala Zabicky Sirot, también condicionan a que quienes ya tenían un problema de salud mental previo se les pueda agudizar.

Eso le sucedió a Monserrat Muñoz, de 31 años. En abril de 2019, empezó a tener ataques de pánico, justo un año después del asesinato de su hermano. 

“Busqué una terapeuta y me dijo que era tristeza acumulada. Con las terapias ya había mejorado. Antes de COVID ya no tenía ataques de pánico, en marzo ya no tenía. Empecé a tenerlos otra vez en junio. Sobrellevé bien los primeros meses del confinamiento: marzo, abril y mayo. Me llenaba de actividades para estar ocupaba. Pero en junio empecé otra vez con los ataques de pánico, sobre todo los fines de semana, por las mañanas”. 

Una de las partes difíciles del confinamiento para Monserrat es cuidar a su hija de cinco años, mantenerla entretenida y ayudarla en sus clases escolares; mientras sigue con su trabajo, se encarga de las faenas del hogar y lidia con las restricciones sanitarias. 

“Es difícil porque yo trabajo en una editorial y aunque he podido trabajar a distancia, tengo video llamadas frecuentemente en la mañana, cuando ella tiene sus clases y si las está siguiendo sola se distrae mucho. Y cuando no tiene nada que hacer se aburre mucho, quiere que yo juegue con ella, pero yo debo trabajar y piensa que no quiero jugar. Además está la parte de que no la dejaban entrar al súper, ahora ya la dejan, pero yo tenía que ver a quien se la encargaba para no dejarla sola. Ha sido difícil”, cuenta Monserrat. 

Cómo combatir estos trastornos

Primero hay que entender que es normal sentir miedo o ansiedad en una crisis sanitaria como la actual. Tanto Sánchez Sosa como Zabicky Sirot coinciden en que hay técnicas que pueden ayudar a controlar estas sensaciones, como la respiración diafragmática, la meditación y el yoga. 

También hay que empezar a hacer cosas para las que por lo general no se tiene tiempo, como leer, aprender un idioma, hablar con parientes que queremos y amigos, tratar de ayudar a alguien.

Y lo más importante, hay que cuidarse y buscar la forma de adaptarse, recomienda el especialista de la UNAM. 

“Hay personas que están aumentando la percepción de riesgo de la posibilidad de infección, pero ya sabemos cómo se contagia este virus y cómo reducir las probabilidades de contagio, si usamos cubrebocas, si nos lavamos las manos, si no estamos demasiado cerca de la gente, si hacemos eso deberíamos tener la tranquilidad básica de que estamos haciendo lo necesario para no contagiarnos”.

Además, dice, “hay que irnos acostumbrando a que lo más probable es que nos convenga adoptar por mucho tiempo estas estrategias y hay que adaptarnos. No hay que pensar que no hay forma de comunicarse o de compartir con quienes queremos porque no podemos estar a un metro de distancia, porque entonces sí nos vamos a sentir mal pero es una reacción exagerada”.

Si estas estrategias no funcionan y el miedo y la angustia no solo no ceden sino que causan sufrimiento y empiezan a provocar conductas y reacciones que interfieren con la vida y la rutina entonces hay que buscar ayuda profesional. 

En el caso de Violeta, ella acudió primero a una psicóloga, quien la refirió también con una psiquiatra. “En mi caso, dice, voy a estar en tratamiento con fármacos durante un año, pero ya estoy mucho mejor, ya estoy empezando a recuperar mi vida”.

Montserrat está en consultas con la terapeuta que la trataba desde antes de la recaída y ha ido mejorando de a poco. A Martha la atendió una sola vez por teléfono una psicóloga privada que le recomendó un familiar, le dijo que le echara ganas y que estaría bien. 

Martha ha buscado por su cuenta estrategias para relajarse y lidiar con la angustia y los ataques de pánico. Pero está considerando buscar otra opción. 

Los especialistas consultados subrayan que nadie debe lidiar solo con esto, que para nada es cuestión de echarle ganas cuando ya se trata de un trastorno. Y tampoco se trata de automedicarse ni de consumir sustancias. 

En la encuesta realizada por el WJP, 5.8% de los consultados dijo que había aumentado su consumo de alcohol o de alguna droga. 

Zabicky Sirot dice que desafortunadamente algunas de las personas que estaban en tratamiento por adicciones están recayendo. En los Centros de Integración Juvenil se tiene registrado un 30% de incremento en el número de atenciones por recaídas. 

En cambio, el miedo a un factor que complica los cuadros de COVID ha hecho que 45% más personas pidan atención de primera vez para dejar de fumar.  Sobre el consumo de alcohol no hay datos exactos todavía, pero el comisionado teme que haya aumentado y lo mismo el consumo de fármacos para dormir y para la ansiedad, lo que en ningún caso es recomendable sin supervisión médica.

 

*Conoce los resultados de la “Encuesta de Acceso a la Salud y Estado de Derecho en el marco del COVID-19 del World Justice Project: Encuesta telefónica nacional aplicada a 2352 personas mayores de 18 años en México. Realizada entre el 4 julio y 16 agosto de 2020”. 

 

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¿Biden o Trump, quién le conviene más a México como presidente de EU?

¿Qué diferencias marcará en las áreas de interés mutuo para México y EU que el próximo inquilino de la Casa Blanca sea el demócrata Joe Biden o el republicano Donald Trump? 3 analistas responden a BBC Mundo.
30 de octubre, 2020
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Si prácticamente todo el planeta seguirá lo que ocurra en las elecciones de Estados Unidos este martes 3 de noviembre, la atención desde México será probablemente aún mayor.

La más que estrecha relación que mantiene con su vecino del norte, principal destino de los mexicanos que deciden migrar, hace siempre que quien gane estos comicios sea determinante para el futuro de la agenda bilateral entre ambos países.

En el plano económico, México logró posicionarse como el primer socio de EU como resultado de la reciente implementación del tratado comercial entre los países de Norteamérica (T-MEC) y, sobre todo, gracias a la guerra comercial que EU mantiene con China.

Mientras, la seguridad sigue siendo una de las grandes prioridades de dos países que comparten más de 3,000 km de frontera terrestre, la más transitada del mundo y foco estratégico para el narcotráfico.

¿Qué diferencias marcará en las áreas de interés mutuo para México y EU si el próximo inquilino de la Casa Blanca es el demócrata Joe Biden? ¿Y si continúa el republicano Donald Trump?

una niña en México mira a través de la frontera.

Getty Images
Migración y seguridad son dos de las grandes prioridades de la agenda México-EU.

BBC Mundo se lo preguntó a analistas que acumulan amplio conocimiento sobre estas cuestiones.

Arturo Sarukhánfue embajador de México en EU entre 2007 y 2013 (durante los gobiernos de George Bush y Barack Obama); Kenneth Smithfue jefe en las negociaciones del T-MEC por parte de México; y Duncan Woodes director del Instituto México del Centro Wilson de Washington.

1. Migración

Pese a la extrema dureza del discurso de Trump contra la migración, es habitual que se recuerde el hecho de que -a falta de los datos de 2020- durante los primeros años de los mandatos de Obama hubo más deportaciones que en el gobierno de Trump.

Gráfico deportaciones

BBC

Sin embargo, Sarukhán cree que hacer esta comparación sobre las deportaciones desde EU -de las que en torno a la mitad corresponden cada año a ciudadanos mexicanos- es una “falsa equivalencia”.

“Obama cometió un error táctico al creer que con esos niveles altos de deportación, aplicando la ley de aquel momento, iba a conseguir que los republicanos fueran menos reacios a apoyar una reforma migratoria integral. Pero jamás los convenció”, le dice a BBC Mundo.

“Pero eso no se puede comparar con la manera en que Trump presionó y amenazó a México con aranceles para asumir políticas como el programa Remain in Mexico , o con el discurso antiinmigrante, xenófobo y antimexicano de la actual administración”, agrega.

Respecto al futuro en esta materia, los expertos no pronostican grandes cambios con independencia de quién sea el próximo presidente estadounidense.

Wood cree que “si Biden como presidente se muestra mucho más liberal en migración, veríamos una ola de mexicanos y centroamericanos llegando y creando una crisis en la frontera por la que los republicanos los criticarían como nunca antes”.

Gráficos detenciones

BBC

“Independientemente de que seas demócrata o republicano, la opinión pública no va a estar a favor de un incremento en el número de inmigrantes legales a EU, sobre todo en época de crisis económica”, apunta Smith.

Así que aunque ven muy poco probable que Biden emprendiera una reforma migratoria integral, los analistas sí creen que podría cambiar políticas específicas como preservar el programa DACA para evitar la deportación de los inmigrantes que llegaron a EU siendo niños (en el último debate electoral, prometió facilitar que los dreamersconsiguieran la ciudadanía estadounidense) o rebajar los requisitos para la obtención de visas.

Y, por supuesto, dejar a un lado la famosa promesa de Trump de construir el muro entre ambos países.

2. Seguridad y narcotráfico

Junto a la migración, la seguridad fronteriza y el trasiego de sustancias ilícitas a través de ella continuará siendo una de los principales puntos de la agenda con México para el próximo presidente estadounidense.

En el caso de Trump, Sarukhán pronostica “más de lo mismo” y una postura salpicada por amenazas como cuando advirtió a México en septiembre de sanciones si no hacía más por combatir el narcotráfico.

Un policía federal de México observa a través de la barrera fronteriza a una patrulla fronteriza de EE.UU.

AFP
El gobierno de México deberá trabajar con el próximo presidente estadounidense en mejorar la seguridad fronteriza.

Si Biden fuera presidente, en cambio, cree que aprovecharía su extensa experiencia política para reconducir la relación en materia de seguridad y fomentar una mayor cooperación.

“Él ha estado presente en todos los capítulos relevantes de la relación entre México y EU de los últimos 20 o 30 años (…). Por eso entiende, a diferencia de Trump, la imperiosa necesidad de la colaboración y la responsabilidad compartida”, asegura.

“Es decir, que así como México tiene que confrontar al crimen organizado y reducir los grupos de estupefacientes a través de la frontera, EU tiene un papel que jugar en detener el trasiego de armas y de dinero en efectivo hacia México. Y esto Biden lo entiende muy bien”.

Wood cree que una hipotética presidencia demócrata sería una oportunidad para repensar y fortalecer los mecanismos institucionales de cooperación entre ambos países.

Por ejemplo, le dice a BBC Mundo, “enfocándose en la corrupción, que es un tema muy importante para Biden y obviamente también para AMLO, así que esto podría ser un nuevo frente en la relación bilateral”.

3. Economía

En el área económica, parece obvio que Trump seguiría impulsando el tratado de libre comercio T-MEC aprobado durante su mandato y que entró en vigor el pasado mes de julio en México, EU y Canadá.

Sin embargo, Smith alerta de una “volatilidad” del republicano identificada en situaciones como cuando amenazó a México con incrementar arbitrariamente los aranceles si no llegaba a un acuerdo en materia migratoria, pese a que ello no está permitido ni en el actual tratado ni en el anterior (TLCAN).

Los representantes de Canadá, México y Estados Unidos durante la firma del T-MEC.

Reuters
Los representantes de Canadá, México y Estados Unidos valoraron positivamente la firma del T-MEC.

Y aunque en el seno de los demócratas se criticaron abiertamente algunos aspectos del nuevo acuerdo, los expertos consultados ven muy poco probable que Biden decidiera abrir de nuevo una negociación del tratado.

Smith recuerda cómo antes de que el acuerdo fuera votado en el Congreso, el Partido Demócrata negoció para hacerle modificaciones adicionales para, por ejemplo, fortalecer las normas laborales.

“Obtuvieron una serie de, digamos, victorias ante la administración de López Obrador que satisfacen lo que buscaban en la negociación. No creo que renegociar el acuerdo fuera una de las prioridades para Biden, tendrá temas más importantes que resolver en una situación de crisis económica”, le dice a BBC Mundo.

En contraste a la guerra comercial con China promovida por Trump, Smith cree que Biden apostaría por negociar y tratar de recuperar la relación con el gigante asiático.

“Y es un tema difícil porque, aunque a México le haya beneficiado sustituir a China en el mercado estadounidense, la economía mundial tardará más en salir del hoyo si sigue escalando esta guerra comercial. Por eso creo que es preferible que se elimine”, opina el asociado del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).

Banderas Estados Unidos, China con reyes de ajedrez.

Getty Images
La guerra comercial entre China y EU benefició al rol de México en el mercado estadounidense.

El experto cree que una victoria demócrata también podría tener efectos en México por el apoyo del propio Biden a iniciativas como Buy American (“Comprar estadounidense”) para fomentar las compras gubernamentales de productos nacionales y la inversión de empresas en el país en lugar de en el extranjero.

Sin embargo, el embajador Sarukhán cree que este “nacionalismo económico” hay que enmarcarlo en un contexto de campaña electoral y en el deseo de Biden de “recuperar a los votantes de cuello azul” u obreros que los demócratas perdieron en 2016 en estados clave como Míchigan, Wisconsin y Pensilvania.

4. Política ambiental

Otras cuestiones del T-MEC a las que un gobierno demócrata daría mucha más importancia que los republicanos es a las relativas a materia ambiental. Y eso, prevén los expertos, también impactaría la relación con México.

Sarukhán afirma que “las energías renovables y la economía verde serán fundamentales para Biden, por lo que podría haber tensión por la presión que ejercería sobre México para que esté más alineado con esos paradigmas que EU querría impulsar para Norteamérica”.

En ese sentido, Smith califica de “focos rojos o alertas” algunos grandes planes de infraestructura impulsados por López Obrador como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o el Aeropuerto de Santa Lucía.

Vía de ferrocarril

Getty Images
El impacto ambiental de grandes proyectos de AMLO como el Tren Maya podría chocar con la postura de un gobierno demócrata en EU.

“El gobierno mexicano tiene que tener cuidado porque en muchos proyectos ha habido un desacato, o digamos que no ha habido el mismo grado de cumplimiento de administraciones anteriores a la hora de, por ejemplo, elaborar una manifestación de impacto ambiental”, dice.

Wood coincide en que, frente al desinterés de un gobierno de Trump, Biden como presidente se enfocaría en el cambio climático y tendría como prioridad volver a adherirse al Acuerdo de París del que el actual gobierno estadounidense anunció su retirada.

“Y para eso va a buscar el apoyo de sus aliados, como México, pero este está en una posición un poco difícil porque lo que está haciendo hoy en día no es consistente con el espíritu del tratado”, le dice a BBC Mundo.

5. La relación de AMLO con los candidatos

Otro factor que influirá en la agenda entre ambos países será, sin duda, la relación que mantengan sus presidentes.

Pese a sus en ocasiones duros mensajes hacia México, Trump y AMLO siempre han presumido en público de tener una muy cordial relación, como cuando el presidente mexicano hizo este año su primer viaje oficial al extranjero para reunirse con su homólogo en Washington.

Con el candidato demócrata, en cambio, su relación es prácticamente inexistente.

“Nosotros llevamos muy buena relación con el gobierno de EU, con este gobierno; y el que llegara, si no fuese el presidente Trump, tampoco habría ningún problema“, dijo López Obrador este jueves.

López Obrador y Trump en la Casa Blanca

Reuters
López Obrador y Trump mostraron una sintonia peculiar en su primer encuentro personal este año en Washington.

“La percepción del Partido Demócrata es que este gobierno mexicano se ha metido en la cama con el gobierno de Trump. La visita de AMLO a Washington generó mucho malestar entre los demócratas y habrá que ver de qué tamaño es la factura”, reflexiona Sarukhán.

Ante la pregunta de cuál de los dos candidatos a presidir EU le conviene más a México de cara a sus propios intereses, Wood cree que las dos opciones “son muy complicadas”.

“Pero en cuanto al gobierno de AMLO, él ya entiende cómo manejar su relación con Trump. Así que, de ganar Biden, tendrá que aprender cómo manejar la relación y los avances serán mucho más lentos tras la elección”, dice.

Sarukhán no tiene ni la más mínima duda al responder que lo que conviene a México es el triunfo de Biden porque “no hay político en EU que tenga su experiencia en la relación con México”.

“El hecho de que México no sea usado como una piñata electoral es una gran ganancia, y sabemos que de ganar Trump, va a seguir usando México y la frontera como un instrumento de distracción, de movilización política”, asegura.

Biden, Calderón y Pelosi

Getty Images
Biden (en la imagen tras el presidente mexicano Felipe Calderón) posee gran conocimiento sobre la realidad mexicana y latinoamericana, pero deberá iniciar su relación con el gobierno de AMLO casi desde cero en caso de ganar las elecciones.

Smith cree también que el giro en la Casa Blanca a un presidente demócrata podría ser “positivo” para México.

“La ventaja que tenemos es que la personalidad y el interés que ha mostrado Biden anteriormente hacia América Latina abren el espacio para que haya un diálogo constructivo entre ambos gobiernos”, dice.

Uno de los grandes problemas, según Wood, es que Washington tiene otras prioridades en política exterior antes que México, como su relación con China, Rusia, Irán o Corea del Norte.

“Las dos naciones tienen una interdependencia mutua aunque asimétrica, ya que México necesita mucho mas a EU… Por esto va a tener que superar sus problemas con cualquier nuevo gobierno estadounidense, sea el que sea”, remata.

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BBC

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