Quioscos COVID de CDMX se saturan: personas esperan hasta 5 horas por una prueba
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Quioscos COVID de CDMX se saturan: personas esperan hasta 5 horas por una prueba

La gente está llegando a las carpas habilitadas para hacer los test desde las 5 de la mañana. Por día solo se reparten poco más de 100 fichas en cada módulo y hay que esperar en fila varias horas.
25 de noviembre, 2020
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Después de cinco horas de hacer fila, mucho de ese tiempo bajo el sol, Martha pasa a la carpa blanca de uno de los macro quioscos de la salud del gobierno de la Ciudad de México, habilitados para hacer pruebas de COVID-19. Una persona con el traje de seguridad como de astronauta le raspa la garganta con un hisopo. 20 minutos después tiene el resultado, es negativo. No tiene la infección, al menos eso dice el papel tamaño media carta que le han entregado. 

Lo que no sabe es por qué entonces tiene tos, gripa, dolor en el pecho y un rojo en los ojos que se acentúa por el contraste con su cubrebocas blanco. Dice que no le dijeron si tenía alguna otra cosa ni la mandaron con el médico. Pero ella está aliviada con el resultado. 

Los macro quioscos de la salud forman parte de la respuesta del gobierno capitalino ante el repunte de casos positivos en la ciudad. La capital reportó el 23 de noviembre 48% de ocupación hospitalaria, un índice de positividad (el número de personas en las que se confirma la infección de todas las que se hacen las pruebas) de 29% y 1,114 nuevos casos confirmados. 

Es, de acuerdo a los datos de la Secretaría de Salud federal, uno de los focos rojos del repunte en el país, por incidencia de casos positivos, junto con Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Baja California Sur, que tienen más de 70.0 por cada 100 mil habitantes. 

Lee más: ‘Estamos en el límite del semáforo naranja’: CDMX sigue en alerta, negocios volverán a cerrar a las 7 de la noche

En la ciudad, el 2 de septiembre se registraron 830 casos nuevos de COVID. La curva empezó a subir en la semana epidemiológica 38, del 13 al 19 de septiembre, ese día se registraron 1,152 casos nuevos. El 20 de octubre fueron 1,446. Después los números han tenido un comportamiento oscilante. El 31 de octubre, los casos nuevos fueron 1,267; el 10 de noviembre, 1,407 y este 23 de noviembre, 1,114.                   

Ante el repunte, el miércoles 18 de noviembre, el gobierno capitalino instaló 26 de estos macro quioscos para hacer pruebas de COVID-19, 70% de antígenos, ya avaladas por salud y Cofepris, y 30% PCR, en puntos de gran afluencia, como las explanadas de las alcaldías. 

Estos se suman a los quioscos para asesoría médica y pruebas instalados en las 158 colonias de atención prioritaria (que concentran el 41% de los contagios de COVID en la capital) y a la vigilancia epidemiológica casa por casa en estas mismas zonas. 

Preocupada por el repunte de casos en la CDMX, la población se ha volcado a los nuevos macro quioscos. 

Martha no se llama así, pero accede a contar cómo es esto de hacerse la prueba en estos lugares y por qué vino, solo si no tiene que dar su nombre. Dice que tiene tres familiares con COVID. “No vivo con ellos, viven en la casa de al lado, pero yo empecé con los síntomas desde el 17 de noviembre. Pensé que sí estaba enferma y me asusté. Tengo una nieta chiquita y no quería contagiarla. Necesitaba confirmar si estaba infectada para tomar medidas”. 

La mujer de unos 50 años cuenta que ella no vive en la CDMX, sino en Naucalpan, Estado de México. “Pero allá no hay de estos módulos. Estuve checando en internet y no hay. Tampoco están haciendo pruebas en el centro de salud de allá. Vine ayer (lunes) al medio día a preguntar si me la podían hacer aquí y me dijeron que sí, pero que ya no había fichas, que viniera hoy (martes) muy temprano”. 

Cuenta que este 24 de noviembre llegó a las 7 de la mañana al módulo y ya había una larga fila. “Hay personas que llegaron desde las 5am. A mí me tocó la ficha 72. Repartieron 120. Sí hubo gente que ya no alcanzó, pero fueron pocas, unas 10. Les dijeron que regresen mañana más temprano”. 

Sobre su no residencia en la Ciudad de México no le pusieron ningún pero, solo le pidieron su credencial de elector y llenar un formulario, donde debió registrar todos sus malestares. “Lo único que te dicen es que si no tienes síntomas mejor le cedas tu lugar a alguien que sí los tenga. No vi que le negaran la prueba a nadie. Pero tampoco vi a nadie que no viniera con síntomas”. 

Unos lugares atrás de ella en la fila estaba Gerardo Sánchez, él sí habitante de la alcaldía Azcapotzalco. Tenía tres semanas con síntomas de COVID. Se había hecho la prueba, pero solo la de sangre, la serológica, que la Secretaría de Salud ha dicho que no es adecuada para confirmar una infección en curso sino solo si el sistema inhume ya estuvo en contacto con el virus. Salió negativa, pero como Gerardo tenía síntomas se aisló. 

Lee: ¿Coincidiste con algún caso COVID? Con códigos QR te registrarán y alertarán en CDMX

“Todavía no me siento del todo bien, aun tengo como gripa. Pero ya hay que volver al trabajo, por eso vine. La prueba me volvió a salir negativa. Voy a presentar en la empresa el resultado y a ver qué me dicen, si es que ya vuelvo al trabajo o qué deciden. Igual yo me hice la prueba también porque necesitaba saber si de verdad no tenía COVID”. 

En el macro quiosco de la alcaldía Cuauhtémoc este 24 de noviembre se vivió algo muy similar al de Azcapotzalco. Cinthia Jocelyn Miranda y su mamá, María de Lourdes Navarro, llegaron a las 6:30 de la mañana y les tocó la ficha 113 y 114 de 130 que dieron. “Es que sí hay mucha demanda”, dicen. 

Aquí las pruebas estuvieron a punto de suspenderse por una manifestación feminista que estaba por arribar a la explanada de la delegación. “Nos dijeron que no se iban a hacer las pruebas por eso y la gente se puso pesada, pues es que nos sentimos mal y cómo vamos a venir mañana. Ya como la gente protestó, las empezaron a hacer. Yo pasé como a las 11:15 y salió negativo”, dice Cinthia.  

La mujer de unos 30 años dice que fue a hacerse la prueba porque ella ya dio positivo a COVID y quería confirmar si ya no tenía la enfermedad. Su madre, María de Lourdes, también se hizo la prueba hace tres semanas, pero ella salió negativa, pese a que tenía síntomas y había convivido con su hermana y su cuñada, quienes el 12 de noviembre fallecieron por el coronavirus. 

María de Lourdes dice que aun tiene mucha tos y gripa. De hecho tose varias veces durante la breve entrevista. Pero el resultado fue negativo por segunda vez, así que está más tranquila. “Hemos estado con miedo, la verdad, como estuvimos con mi hermana y mi cuñada, nos dio temor porque lo suyo fue como magia, el lunes las vimos y el miércoles ya habían muerto. Pero pues ya salió negativo el de nosotras dos”.

Con información de Itxaro Arteta

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Vacunas contra COVID: ¿por qué podrían desperdiciarse 241 millones de dosis?

Si los líderes mundiales se comprometieron a donar vacunas, ¿por qué siguen teniendo excedentes? ¿qué soluciones se están poniendo sobre la mesa para que no sean desechadas?
22 de septiembre, 2021
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Los países más ricos del mundo acumulan millones de vacunas contra la Covid-19 y siguen cerrando contratos con farmacéuticas, mientras algunos de los países más pobres todavía no han vacunado al 2% de su población.

Las estadísticas son contundentes: el excedente asciende a 1.200 millones de dosis, según un informe de Airfinity, una empresa de análisis de datos científicos que investiga el suministro global.

Una quinta parte de esas dosis –241 millones de vacunas– podría desperdiciarse si los países ricos no las donan.

Son vacunas que Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón no van a necesitar incluso aunque comenzaran a administrar una tercera dosis de refuerzo, pero que los países más pobres no pueden aceptar a menos que les queden un mínimo de dos meses de caducidad.

Mientras tanto, poco más de la mitad de la población mundial no ha recibido ni siquiera una dosis de la vacuna.

En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid-19, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un informe publicado el 1 de septiembre.

“Más de un tercio de los países de nuestra región aún no han vacunado al 20% de su población. Y en algunos lugares, la cobertura es mucho menor”, explicó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

vacuna contra el covid en Brasil

Mario Tama/Getty Images
En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid.

“Las tasas de vacunación siguen estando por debajo del 20% en varios países del Caribe y Sudamérica, y la cobertura sigue siendo de un solo dígito en naciones centroamericanas como Guatemala, Honduras y Nicaragua. […] Lamentablemente, los países con alta cobertura son la excepción en nuestra Región”, remarcó.

En cuanto a las cifras globales, según Human Rights Watch, el 75% de las vacunas contra la covid han sido enviadas a 10 países.

La Economist Intelligence Unit calculó que la mitad de todas las vacunas fabricadas hasta ahora solamente han llegado al 15% de la población mundial; los países más ricos del mundo administran 100 veces más vacunas que los más pobres.

Agathe Demarais, autora principal del estudio sobre las vacunas de The Economist, dice que no se tomaron en serio las promesas hechas al respecto: “Lo hemos visto mucho y sabemos que nunca va a suceder”, asegura.

¿Cuántas vacunas se prometieron y cuántas fueron entregadas?

La diferencia entre dosis que se prometieron entregar y las que efectivamente fueron entregadas es abismal.

enfermera

Getty Images
Los países ricos podrían tener 1.200 millones de dosis más de las que necesitan para fin de año, mientras otros no llegan al 2% de vacunación.

En junio, los miembros del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a donar 1.000 millones de dosis a países pobres durante el año siguiente.

Reino Unido comprometió 100 millones a esa promesa; hasta ahora, ha donado algo menos de nueve millones.

El presidente estadounidense Joe Biden prometió 580 millones, de los cuales Estados Unidos ha entregado hasta ahora 140 millones.

La Unión Europea prometió 250 millones de dosis para finales de año; ha enviado alrededor del 8% de ellas.

gráfico

BBC

Los fallos del Covax

Varios países de ingresos medios compraron vacunas a través del Covax, el plan global respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar que las dosis se distribuyen de manera equitativa entre todas las naciones.

A través de la alianza se compran y luego se venden vacunas a bajo costo a países de ingresos medios, y son donadas a países pobres.

Pero el Covax se ha enfrentado a un importante problema de suministro.

Planeaban distribuir 2.000 millones de dosis en 2021. La mayoría de ellas provenían de una instalación en India, pero cuando una segunda ola de infecciones paralizó el país asiático en mayo, el gobierno emitió una prohibición de exportación.

Desde entonces, el Covax se ha basado en dosis donadas por países ricos y el suministro ha sido muy lento.

“Actualmente, las dosis tienden a compartirse en volúmenes bajos, con poca antelación y con fechas de vencimiento más cortas que las ideales, lo cual hace que sea un gran esfuerzo logístico asignarlas y entregarlas a países capaces de absorberlas”, le dijo a la BBC Aurélia Nguyen, directora ejecutiva del programa Covax.

jeringuillas de vacunas contra el covid en un contenedor en España

AHMAD GHARABLI/Getty Images
Millones de vacunas corren el riesgo de ser desperdiciadas si no se toman medidas.

¿Por qué hay un excedente?

El excedente no se debe para nada a un problema de suministro global.

Según el estudio de Airfinity, los fabricantes de vacunas están produciendo actualmente unas 1.500 millones de dosis cada mes. Habrán producido 11.000 millones de dosis para final de año.

“Están produciendo una gran cantidad de dosis. Se ha incrementado enormemente en los últimos tres o cuatro meses”, dice el doctor Matt Linley, investigador principal de Airfinity.

“No creo que los países ricos fueran necesariamente codiciosos, es más que no sabían qué vacunas iban a funcionar, así que tuvieron que comprar varios tipos de ellas”, añade Linley.

Con su reciente investigación, Airfinity espera mostrar a los gobiernos que existe un suministro saludable de vacunas y que no necesitan mantener excedentes.

En lugar de eso, pueden donar lo que no necesitan ahora y estar seguros de que se producirán más dosis en los próximos meses.

“No quieren que los pille desprevenidos”, le dice a la BBC Agathe Demarais. “También se trata de presión política interna porque parte del electorado probablemente estaría muy descontento de ver que se donan vacunas, si existe la sensación de que todavía se necesitan en ‘casa'”.

vacuna contra el covid

Andriy Onufriyenko/Getty Images
La presión política puede ser un factor determinante de la acumulación de vacunas.

El gobierno británico dice que no tiene una reserva de vacunas y ha llegado a un acuerdo con Australia para compartir cuatro millones de dosis que serán devueltas de la asignación de Australia a finales de año.

“El suministro y la entrega de vacunas se han gestionado cuidadosamente en Reino Unido para ofrecer a todos los que cumplen los requisitos la oportunidad de vacunarse lo antes posible”, dice un vocero del Departamento de Salud y Asistencia Social.

La semana que viene se celebrará en Nueva York, EE.UU., el segmento de alto nivel de la Asamblea General de la ONU. Su presidente, el embajador de Maldivas, Abdulá Shahid, dijo que planea convocar a una reunión con líderes y expertos para discutir cómo cerrar la brecha en el acceso a las vacunas.

Las miradas también están puestas en una cumbre anunciada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el próximo miércoles para pedir a los líderes mundiales que se comprometan a vacunar al 70% de la población mundial para septiembre del próximo año.

Falta de compromiso

Aurélia Nguyen cree que los gobiernos no son los únicos que deben actuar.

“También necesitamos que los fabricantes cumplan con sus compromisos públicos con Covax y nos den prioridad sobre los acuerdos bilaterales con naciones que ya tienen dosis suficientes”.

“Si los fabricantes globales de vacunas están produciendo 1.500 millones de dosis cada mes, la pregunta que debe hacerse es: ¿por qué tan pocas llegan a los países pobres?

“Donde la necesidad de Covax es mayor, los gobiernos deberían cambiar su lugar en la cola para que podamos obtener las dosis que hemos ordenado con anterioridad”.


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