Se nos tapa la boca y nos piden silencio: Mujeres marchan para exigir alto a la violencia en CDMX
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Se nos tapa la boca y nos piden silencio: Mujeres marchan para exigir alto a la violencia en CDMX

Sobre un templete instalado frente a Palacio Nacional, se leyó un pronunciamiento y se escucharon testimonios dolorosos de violencia machista e inacción de las autoridades para resolver los casos.
26 de noviembre, 2020
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“La nota está aquí en este micrófono, no en las paredes”, dijeron familiares de víctimas de feminicidio o sobrevivientes de violencia machista mientras contaban sus historias desde el templete instalado en el Zócalo, el único punto de la marcha feminista de este miércoles en el que se desató algún choque entre manifestantes y policías.

La marcha de este 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y a la que asistieron entre mil y dos mil mujeres, según las organizadoras, lejos estuvo de ser como las últimas manifestaciones feministas en la ciudad: con policías rodeandolas, usando extintores para contenerlas y violentando su derecho a marchar.

La diferencia notoria fue la ausencia visible de policías en todo el trayecto del Monumento a la Revolución hasta el Zócalo, gracias a un acuerdo entre las organizadoras de la movilización y la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México (Secgob).

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Aunque en los alrededores había camiones y agentes preparadas, no estuvieron escoltando a ambos lados del contingente, como en otras ocasiones, y ni siquiera policías de tránsito se veían al paso. Solo 391 integrantes de un Grupo de Diálogo y Convivencia de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad, integrado por funcionarias de distintas dependencias que funcionaron como valla de paz, vestidas con color naranja y que por momentos incluso acompañaban las consignas feministas.

La marcha arrancó puntual a las 4 de la tarde y avanzó rápidamente, casi sin detenerse, por Paseo de la República y Avenida Juárez en el centro de la ciudad. La encabezaron familiares de víctimas y sobrevivientes, seguidas de otros grupos independientes de mujeres y organizaciones sociales como Las Constituyentes, Pan y Rosas y una representación indígena zapatista.

El llamado Bloque Negro, integrado por jóvenes que visten totalmente de ese color, se tapan el rostro y suelen tomar acciones directas -como se identifica a las pintas en mobiliario o edificios, así como otras reacciones para manifestarse-, iba a un lado, por momentos adelantándose o rezagándose. 

Pero ante la ausencia de policías, el grupo avanzó acompañando a la marcha y no hubo intercambio de agresiones; y ante una mayor presencia de vallas metálicas altas que protegían edificios y comercios, solo realizaron pintas a su paso y rompieron algunos cristales de mobiliario urbano, además de reclamar a los hombres que las grababan que no lo hicieran.

El contingente completo avanzó pacíficamente y a la vista de gente que estaba en el Centro Histórico por la calle 5 de mayo hasta llegar al Zócalo a las 5 de la tarde, ya que también se había acordado que las autoridades permitirían la entrada hasta ese punto, aunque permanezca el plantón de casas de campaña de la organización Frena contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sobre un templete instalado frente a Palacio Nacional, se leyó un pronunciamiento y se escucharon testimonios dolorosos de violencia machista e inacción de las autoridades para resolver los casos.

“Por todos lados se nos habla de la muerte, de una pandemia que ha conmocionado al planeta entero. Se imponen nuevas reglas, se fabrica una nueva normalidad que es funcional al capitalismo. Se nos cubre la boca, se nos pide silencio y se nos conmina al aislamiento. Pero nosotras, compañeras, vivimos estos tiempos de confinamiento de manera muy particular: nosotras resguardamos la vida no solo del COVID-19, sino también del riesgo a ser asesinadas brutalmente durante esta pandemia, y de la posibilidad de contagio al ver profundizada la precarización de nuestras vidas”, leyó una mujer para dar inicio al mitin.

Agregó que las estadísticas oficiales muestran que más de dos mil mujeres han sido asesinadas durante el confinamiento, y que más de ocho mil han denunciado haber sido violadas.

“Los datos están ahí a pesar del discurso presidencial que busca minimizar e invisibilizar la violencia a la que nos estamos enfrentando las mujeres y las niñas”.

En el Zócalo se rompe acuerdo de paz

Mientras ocurrían los pronunciamientos, algunas de las jóvenes del Bloque Negro comenzaron a retirar las vallas que protegían la Catedral e incluso subieron a las rejas. De pronto, aparecieron desde un costado decenas de policías mujeres que formaron una fila hasta cubrir totalmente el templo. Estaban en la parte interna, por lo que no hubo contacto con las manifestantes, que tan solo lanzaron cohetones que no llegaron a alcanzarlas.

Pero después de eso, las chicas se movieron hacia Palacio Nacional para quitar también esas vallas. Entonces se repitió la aparición inmediata de decenas y decenas de policías; y lo mismo ocurrió minutos después cuando las jóvenes tumbaron parte de las protecciones que rodeaban al campamento de Frena e incluso arrancaron algunas tiendas de campaña vacías a las que luego prendieron fuego.

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El gobierno de la Ciudad de México emitió por la noche un comunicado en el que dividió a las mil participantes en dos contingentes y acusó que uno de ellos fue quien rompió lo acordado previamente.

“Una de las colectivas de Acción Directa incumplió el acuerdo de manifestarse pacíficamente al derribar las vallas que se encontraban frente a Palacio Nacional, por lo que elementos del agrupamiento Ateneas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) conformaron un cerco para evitar vandalizaciones en el edificio. Posteriormente, elementos de la SSC mantuvieron su presencia y realizaron acciones de contención para prevenir enfrentamientos entre las personas que se encuentran acampando en la Plaza de la Constitución”, afirmó.

Aunque la Red Rompe el Miedo, que monitoreó el desarrollo de la marcha, criticó la reacción de la policía.

“Según los protocolos de actuación policial, los elementos de seguridad deben estar a una distancia que justo no genere un clima adverso para el ejercicio de la protesta. Y en diversas ocasiones se vio el acercamiento de los elementos lo que generó encono con manifestantes”, señaló la coordinadora, Paula Saucedo.

Por alrededor de una hora, se repitieron los episodios en los que las jóvenes retiraban vallas, llegaban policías, había empujones en los que a veces les quitaron escudos y respondieron activando extintores, aunque en mucho menor cantidad que durante la pasada marcha por la legalización del aborto el 28 de septiembre. Y al seguir llegando más elementos a rodear a las manifestantes, ellas gritaban que no se dejaran encapsular y corrían hacia otro punto de la explanada, donde volvía a darse una escena similar.

Las víctimas sobre el templete reclamaban que la policía no actuara con la misma celeridad para buscar a sus agresores, a los feminicidas que les quitaron a una mujer de su familia. Recordaban también, en medio del sonido de cohetones y el polvo verde que despiden los extintores que usan las agentes, la represión que ha sufrido el movimiento feminista en los últimos tiempos: los disparos en una marcha en Cancún, Quintana Roo, el pasado 9 de noviembr; las detenciones y golpes en el Estado de México el 11 de septiembre; agresiones en  León, Guanajuato, el 22 de agosto; y distintas represiones y encapsulamiento de manifestantes durante la jornada por la legalización del aborto el 28 de septiembre.

Al final, el Zócalo quedó completamente rodeado por agentes, solo con la salida abierta por 5 de mayo. Según el comunicado de la Secgob, participaron mil 500 del cuerpo Ateneas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), además de 80 elementos de Bomberos, 44 del Escuadrón de Rescates y Urgencias Médicas (ERUM) y 23 de Protección Civil.

El saldo oficial fue de 20 civiles que recibieron atención médica en el lugar y 23 policías lesionadas, seis de ellas que fueron trasladadas a un hospital. Mientras que “20 mujeres con actitud muy violenta fueron retiradas del lugar para evitar la generación de violencia”.

Alrededor de las 6 de la tarde, las manifestantes empezaron a dispersarse y las familias de víctimas y sobrevivientes dieron por concluido el mitin. Solo quedaron pequeños grupos que prendieron fuego a escudos policiacos, pancartas y algunas casas de campaña, y que seguían derribando vallas metálicas, mientras la noche iba cayendo y la explanada fue quedando solo llena de policías.

 

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Giorgia Meloni, la controvertida política de extrema derecha en curso de convertirse en la primera mujer en gobernar Italia

Su partido, Hermanos de Italia, tiene sus raíces políticas en el Movimiento Social Italiano (MSI), que surgió de las cenizas del fascismo de Mussolini.
25 de septiembre, 2022
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Giorgia Meloni

Reuters
Giorgia Meloni tiene 45 años.

Durante 40 años, Anna Maria Tortora ha vendido sus tomates maduros y pepinos frescos a clientes fieles en su puesto del mercado de Roma. No se dio cuenta de que la joven que solía hacer cola de la mano de su abuelo ahora estaría en camino de convertirse en la próxima primera ministra de Italia.

“Era una persona maravillosa”, recuerda, “y enamorado de su nieta”.

Con esa niña, Giorgia Meloni, que llevó a su partido al primer lugar en las elecciones de este domingo, Anna Maria se enorgullece.

“¡La crié con mis frijoles! Comió bien y creció bien”.

El mercado está en Garbatella, un barrio obrero del sur de Roma y tradicionalmente un bastión de la izquierda, un lugar incongruente para escuchar esto de una política que se podría convertir en la primera líder de extrema derecha de Italia desde Benito Mussolini.

Una vez que se confirmen los resultados de las elecciones anticipadas de Italia, el presidente del país, Sergio Mattarella, consultará a los líderes del partido para determinar quién puede liderar un gobierno estable.

Meloni, como favorita, argumentará que es la primera opción.

“Ella no es representativa de esta zona, que históricamente es roja”, dice Marta, una compradora que empuja su cochecito entre los puestos de verduras.

Su anciana madre, Luciana, me dice que la perspectiva le asusta. “Soy profundamente antifascista”, añade. “Si ella entra, será un período muy feo”.

La etiqueta de fascista es algo que Giorgia Meloni rechaza con vehemencia. Hablando en inglés, español y francés en un video reciente, insistió en que había consignado la ideología a la historia.

Problemas de la historia

Pero la historia es parte del problema en un país que no tuvo equivalente a la desnazificación de Alemania después de la guerra, lo que permitió que los partidos fascistas se reformaran.

Fundado en 2012, Hermanos de Italia tiene sus raíces políticas en el Movimiento Social Italiano (MSI), que surgió de las cenizas del fascismo de Mussolini.

El partido mantiene el logotipo de los partidos de extrema derecha de la posguerra: la llama tricolor, a menudo percibida como el fuego que arde en la tumba de Mussolini.

“Giorgia Meloni no quiere dejar caer el símbolo porque es la identidad de la que no puede escapar; es su juventud”, dice Gianluca Passarelli, profesor de ciencias políticas en la Universidad Sapienza de Roma.

“Su partido no es fascista”, explica.

- Anna Maria

BBC
Anna Maria conoció a Meloni cuando era niña.

“El fascismo significa obtener el poder y destruir el sistema. Ella no hará eso y no podría. Pero hay alas en el partido vinculadas al movimiento neofascista. Ella siempre ha jugado de alguna manera en el medio”, agrega.

Camino hacia la política

Aunque ahora trata de proyectar una imagen más suave, la juventud de Meloni está anclada en la derecha dura, y entre comienzos humildes: clave de su imagen de mujer del pueblo.

Nacida en Roma en 1977, tenía solo un año cuando su padre, Francesco, abandonó a la familia y se mudó a las Islas Canarias.

Francesco era de izquierda, su madre Anna era de derecha, lo que provocó especulaciones de que su trayectoria política estuvo motivada en parte por el deseo de vengarse de su padre ausente.

La familia se traslada entonces a Garbatella, cerca de sus abuelos.

Allí, a los 15 años, Meloni se unió al Frente Juvenil, el ala juvenil del MSI neofascista, y luego se convirtió en presidenta de la rama estudiantil del sucesor del movimiento, Alianza Nacional.

Giorgia Meloni,

Getty Images
Giorgia Meloni iespera formar un gobierno de extrema derecha con Silvio Berlusconi (C) y Matteo Salvini

Marco Marsilio estaba celebrando una reunión en la oficina de MSI en Garbatella cuando Giorgia Meloni llamó a su puerta en 1992.

Diez años mayor que él, se convirtió en un amigo cercano y aliado político y hoy es presidente de la región de Abruzzo.

“Aquí estaba esta chica esbelta, pero siempre muy seria y decidida”, dice. “Te fijarías en ella porque en las reuniones de estudiantes, detendría a cualquiera que le quitara el micrófono”.

A lo largo de los años, compartieron vacaciones familiares, debates y reuniones sociales, y él la ha visto crecer en seguridad en sí misma.

“Ella tenía sus inseguridades en ese entonces”, dice Marsilio, “pero tal vez eso fue una fortaleza porque la hizo leer un expediente más, en lugar de menos, antes de abordar un problema”.

Carrera política

En 2008, a los 31 años, Giorgia Meloni se convirtió en la ministra más joven de Italia, designada para la cartera de Juventud y Deporte por Silvio Berlusconi.

Después de formar su propio partido en 2012, obtuvo solo el 4% de los votos en las últimas elecciones de 2018.

Ahora, como el único partido importante que se ha mantenido fuera del gobierno de coalición de unidad nacional de Mario Draghi, se prevé que los Hermanos de Italia obtengan entre el 22 y el 26 % de los votos.

Su alianza de derecha con Silvio Berlusconi y el partido de extrema derecha Liga del exministro del Interior Matteo Salvini fijó una mayoría parlamentaria.

Women walk passed a 'Meloni' campaign sign in Garbatella

BBC
A campaign poster for Giorgia Meloni in Garbatella, Rome

Pero aunque ha tratado de tranquilizar a los aliados occidentales de Italia, por ejemplo, apoyando firmemente la línea pro-ucraniana del gobierno de Draghi, sus políticas sociales conservadoras de línea dura están preocupando a muchos.

“¡Sí a la familia natural, no a los grupos de presión LGBT!”, dijo en un mitin reciente del partido Vox de extrema derecha de España.

Meloni ha pedido un bloqueo naval de Libia para detener los barcos de inmigrantes.

“Meloni no es un peligro para la democracia, sino un peligro para la Unión Europea”, dice el profesor Passarelli, quien la pone en el mismo molde que los líderes nacionalistas en Hungría y Francia.

“Está del mismo lado que Marine Le Pen o Viktor Orban. Y quiere una ‘Europa de las naciones’, para que todos estén básicamente solos. Italia podría convertirse en el caballo de Troya de Putin para socavar la solidaridad, por lo que le permitiría seguir debilitando a Europa.”

Otras controversias

En su intento de convertirse en la primera mujer en ser primera ministra de Italia, ha afirmado su identidad femenina, pero, según cree Passarelli, de una manera política y machista.

“El dominio de la familia italiana es la ‘mamma’. Ella es la figura machista que controla la cocina. Meloni lo usa inteligentemente porque va directamente al núcleo de nuestro sistema”, dice.

Para sus aliados, la mujer representaría el cambio político radical que necesita Italia, dado su largo estancamiento económico y por ser una sociedad vista como una gerontocracia.

“Me siento genial, como un padre que lleva a su hija al altar”, dice Marco Marsilio.

“No habríamos fundado el partido a menos que pensáramos que ella tenía el potencial para esto”, agrega.


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