Segalmex excedió gasto para Precios de Garantía y no aclaró destino de 3 mmdp
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Segalmex

Segalmex rebasó presupuesto aprobado para Precios de Garantía y no acreditó el destino de 3 mmdp

La Auditoría Superior de la Federación señaló en su informe sobre este programa que no solo no se acreditó el destino de ese total de recursos, sino que no hay información confiable sobre los subsidios, el padrón de beneficiarios y los precios.
Foto: Segalmex
4 de noviembre, 2020
Comparte

En 2019, Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), operadora de Precios de Garantía para Productos Alimentarios Básicos (PGPAB), no acreditó el destino de 3,027 millones de pesos.

Así lo documentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su informe sobre este programa, que forma parte de la evaluación a la cuenta pública 2019, y en el que se informa además que Segalmex ejerció 1,148 millones de pesos en gastos de operación (actividades administrativas), lo que significó 14.2% del presupuesto ejercido, cuando el límite máximo para ese tipo de gastos es de 5%.

Entérate: Fraudes en subsidios al campo: ASF presentó 20 denuncias penales por desvío de 790 millones con EPN

Esto, dice el informe de la ASF, “sin que la Secretaría de Agricultura (Sader), como coordinadora del sector, y Segalmex como operador del programa, tomaran las medidas pertinentes para racionalizar el gasto”.

En la auditoría también se revela que PGPAB recibió más recursos de los aprobados por la Cámara de Diputados en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF 2019). A este programa se le autorizaron 2 mil 100 millones de pesos más, por lo que pasó de un monto de 6 mil millones avalados por el legislativo a disponer de 8 mil 100 millones de pesos, de los que ante la ASF no ha podido acreditar el destino de 3 mil 27 millones de pesos.

Los precios de garantía están diseñados para elevar el precio a los productores por encima del precio de equilibrio de mercado, además de mantener los precios a los consumidores en o por debajo de este nivel. El gobierno paga la diferencia.

El antecedente de este programa en México data de 1953, cuando se establecieron los primeros precios de garantía al frijol, el maíz y el trigo. A partir de 1960 se incorporaron el arroz, los granos forrajeros (el sorgo y la soya), la semilla de algodón y el ajonjolí.

Para 1970 se introdujeron productos como el girasol y la cebada, y el listado incluía 12 diferentes productos. El organismo responsable de operar la política de precios de garantía fue la Conasupo, que se transformó en organismo público descentralizado del Gobierno Federal, y su objetivo prioritario fue la autosuficiencia alimentaria mediante la regulación de los precios del mercado.

Pero con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), desaparecieron los precios de garantía y comenzó una transición hacia un sistema de precios de referencia, lo que aceleró la desaparición de Conasupo y el inicio de esquemas de apoyo a la comercialización.

En el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 se indica que las políticas pasadas favorecieron la implantación de las agroindustrias y los megaproyectos abandonaron a comuneros, ejidatarios y pequeños propietarios, lo que ha provocado que México importe casi la mitad de sus insumos.

Con la llegada de la nueva administración federal, Segalmex agrupó a Liconsa y Diconsa y es responsable de fijar las directrices que rigen sus actividades.

Los precios de garantía volvieron apenas en 2019, con el objetivo de beneficiar a 2 millones de pequeños productores, a los que se apoyará por medio de un precio subsidiado a sus productos agrícolas: maíz, frijol, arroz, trigo panificable y leche.

En el caso del maíz, el frijol y la leche, el productor vende sus productos a Segalmex, quien los almacena y los vende a precios de mercado, absorbiendo la diferencia entre el monto pagado a precios de garantía y los precios comercializados de estos productos.

En el caso del arroz y el trigo panificable, el productor vende su producto a un molino o bodega de la industria privada y recibe una factura. Los molinos o bodegas registran las compras en el Sistema Segalmex y adjuntan las facturas. Segalmex recibe la información e inicia el proceso de apoyo al productor.

Con el propósito de fiscalizar, de manera integral al programa, en su primer año de operación, la ASF evaluó: su diseño; los mecanismos de operación para otorgar los subsidios; el ejercicio de los recursos y los mecanismos de evaluación.

En su primer año, Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos, documentó la ASF, otorgó 45,300 subsidios; de ese total, 24,583 (54.3%) fueron para productores de trigo panificable; 16,377 (36.2%), para productores de frijol; 3,699 (8.2%), para productores de maíz, y 641 (1.4%), para productores de arroz.

De los 8 mil 100 millones de pesos que ejerció, acreditó con sus bases de datos la entrega de 3 mil 923 millones de pesos en subsidios para la compra de los granos y mil 148 millones de pesos en gastos de operación, sin que acreditara el destino de 3 mil 027. 5 millones de pesos.

La ASF identificó que el programa Precios de Garantía presentó deficiencias en la integración y registro de información contable y financiera, por lo que no siguió las mejores prácticas para el control del uso de los recursos públicos y tampoco facilitó el registro y la fiscalización de los activos, pasivos, ingresos y gasto en general.

De acuerdo con el informe de la ASF, en 2019, Segalmex fue líquida y solvente; sin embargo como financió a sus proveedores, contó con activos ociosos que denotaron ineficiencias en el manejo de sus recursos y los recursos generados en su operación fueron deficitarios, en un horizonte de vencimiento inferior a un año estaría impedida para cubrir sus obligaciones.

El informe de la ASF también reveló que el programa careció de un padrón estructurado y sistematizado de beneficiarios.

Solo construyó el padrón de productores de maíz y frijol, en el que se identificaron 57,365 productores de maíz y 5,866 de frijol, pero esto no fue una herramienta útil porque no cumplió con los elementos mínimos establecidos en el Acuerdo por el que se emiten los Lineamientos para la Integración del padrón.

Las deficiencias en esto no permiten garantizar que los apoyos del programa se destinaron a los pequeños y medianos productores.

Además, los indicadores fueron útiles para medir el incremento del ingreso de los beneficiarios, y no se dispuso de una metodología para determinar los precios de garantía, ni de políticas y procedimientos para regular los principales procesos.

Tampoco se acreditó la elaboración de un plan de negocios; no se diseñó la integración de una área responsable facultada para sancionar las conductas e imponer medidas disciplinarias a los servidores públicos que incurrieran en faltas y careció de mecanismos para garantizar que los integrantes del Consejo de Administración no presentaran conflicto de interés en el desempeño de sus funciones.

No contó con mecanismos para evitar actos de corrupción, ni procedimientos de sanción para los funcionarios públicos que incurrieran en dichos actos.

Y no operó con políticas formalizadas y aprobadas en su manual de operación para la adquisición, acopio, distribución, almacenamiento y comercialización de maíz, frijol y leche: careció de un programa de adquisiciones por producto; no dispuso de un programa de acopio calendarizado de los destinos y cantidades de granos; no acreditó los informes y resultados de las tomas físicas de inventarios; no contó con mecanismos para el control de estos, ni de las mermas por producto, y no informó sobre el destino del maíz y la leche que se acopiaron.

La ASF emitió diversas recomendaciones sobre los procesos y vacíos de Precios de Garantía, así como 10 solicitudes de intervención al Órgano Interno de Control en Segalmex, para identificar las causas por las que no tomó las medidas pertinentes para racionalizar el gasto destinado a actividades administrativas; no acreditó contar con información accesible, confiable, verificable, veraz y oportuna para justificar el destino total de 3 mil 027.5 millones de pesos y no dispuso de información para explicar las inconsistencias identificadas en los Estados Financieros 2019, entre otros aspectos.

Las acciones que se presentan en los informes de la ASF se encuentran sujetas a un proceso de seguimiento de 30 días hábiles, por lo que en razón de la información y consideraciones que en su caso proporcionen las entidades fiscalizadas, podrán confirmarse, solventarse o modificarse.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La gran escasez de productos que afecta al mundo (y por qué puede producirse un efecto látigo)

Autos, madera, muebles, materiales de construcción, comida... muchos productos están agotados por un gigantesco cuello de botella en los envíos internacionales en medio de los cambios que ha provocado la pandemia en el comercio internacional.
13 de agosto, 2021
Comparte

Es difícil imaginar que en Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, exista escasez de ciertos productos.

Pero comprar un auto nuevo, muebles o materiales de construcción, dejó de ser una tarea fácil.

En muchos casos los consumidores deben esperar meses antes de conseguir el producto que están buscando.

Es que el atasco en la salida de contenedores desde los principales puertos del mundo está provocando interrupciones intermitentes en las cadenas de suministro.

Y como muchas empresas mantienen los inventarios al mínimo para abaratar costos, cuando ocurren situaciones como éstas, se quedan sin la cantidad de productos necesarios para satisfacer la demanda.

“Algunos consumidores no van a encontrar las cosas que necesitan”, advirtió Neil Sunders, analista de comercio minorista de la consultora GlobalData Retail.

Una demanda que ha crecido en los últimos meses en el contexto de una reactivación económica tras un 2020 que marcó una de las peores recesiones globales de las últimas décadas.

El problema es que con la pandemia se alteró el ritmo del flujo del comercio internacional y cuando aumenta el consumo en varios países a la misma vez, los puertos, las vías oceánicas, los trenes y aviones que transportan los productos no dan abasto.

Como tampoco han dado abasto algunas industrias que producen piezas esenciales para la fabricación de otros productos, como es el caso de los microchips.

Autos, computadoras, muebles, ropa, comida

Justamente la escasez de semiconductores le ha provocado problemas a los fabricantes de autos, computadoras, laptops, celulares o consolas de videojuegos.

“Puede tomar uno hasta dos años antes de que la industria se pueda poner al día con la demanda”, declaró el director ejecutivo de la empresa Intel, Patrick Gelsinger.

Kia Telluride

Getty Images
Algunos autos tienen meses de demora en su entrega.

Lo mismo está pasando con algunos materiales para fabricar ropa, zapatos, comida… la lista es interminable.

Con un equilibrio tan precario, un tifón en China o el cierre de una fábrica en Vietnam por covid-19, genera una especie de caos.

“Nadie puede conseguir nada”, dijo Steve Lamar, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Ropa y Calzado. “Compra tus regalos de navidad ahora”.

Como muchos contenedores están varados en algunos puertos, el precio de los fletes se ha disparado.

Fábrica de zapatillas

Getty Images
Muchas marcas globales tiene sus fábricas repartidas por Asia. Cualquier interrupción en la cadena genera retrasos en la llegada de productos.

Y algunas firmas como Legwear & Apparel, que fabrica productos para marcas como Puma, Champion y Skechers, confirmó que los costos de los fletes han escalado.

Christopher Volpe, director de Operaciones y Finanzas de la compañía, dijo en declaraciones al diario Washington Post que están pagando unos US$24.000 para enviar contenedores desde Asia a EE.UU., cuando el precio solía ser US$2.000 antes de la pandemia.

Las historias de restaurantes que han tenido que cambiar su menú se repiten todos los días, desde Corea del Sur a Estados Unidos.

Aunque estas sean situaciones excepcionales, la disrupción del comercio internacional es una tendencia.

“Hasta bien entrado 2022”

Algunos vendedores minoristas han dicho que solo tienen suficientes productos para satisfacer la demanda por un poco más de un mes, una situación que implica uno de los más bajos niveles de inventarios desde 1992, según la Oficina del Censo de EE.UU.

Contenedores en China

Getty Images
Uno de los efectos de la pandemia ha sido la interrupción del equilibrio en las cadenas globales de suministro de productos.

Hay mucha incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en el futuro, más ahora que la variante Delta del coronavirus está propagándose con mayor velocidad.

Las interrupciones en el suministro podrían continuar “hasta bien entrado 2022″, declaró hace unos días el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, James Bullard.

Según como evolucione la demanda y la oferta, habrá unas semanas en que los consumidores verán escasez de ciertos productos y más tarde serán otros.

En estos días se ha hecho más difícil encontrar materiales de plástico para embalaje, bolsas de papel, carne o aceite para cocinar.

A veces se debe a problemas con el flujo de trenes y camiones, otras veces porque no llegó el envío internacional, o por falta de mano de obra.

Un nuevo desequilibrio

“Creo que el principal efecto de la escasez global de muchos bienes será un mayor desequilibrio de inventarios en el futuro”, dice Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard.

Ante la escasez actual, explica en diálogo con BBC Mundo, las empresas están pidiendo órdenes adicionales o tratando de conseguir sus productos a través de canales logísticos obstruidos.

Fabricación de contenedores

Getty Images
El “efecto látigo” se produce cuando las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

Con el tiempo, cuando los proveedores se pongan al día, “es probable que veamos excedentes en muchas áreas”, apunta.

Es parte del desequilibrio en el sistema.

“Esto sucedió con los rollos de papel higiénico durante el último año. Primero hubo desabastecimientos y luego excedentes”, explica el economista.

Es lo que se conoce como el “efecto látigo” en las cadenas de suministro. Ocurre porque las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

“Otra cosa que será difícil de evitar serán las presiones inflacionarias. Muchos costos de logística han alcanzado récords últimamente y, eventualmente, alguien tiene que pagar por ellos”, señala Shih. “Posiblemente serán los consumidores”.

Y, por otro lado, las empresas más pequeñas que no puedan traspasar los costos, se exponen a una situación crítica en sus finanzas.

Precios de los embarques disparados

En Europa el fenómeno es similar.

Las tarifas de flete desde Shanghái a Rotterdam (Países Bajos) han aumentado hasta 596% en comparación con el precio del año pasado, según las últimas cifras del Drewry World Container Index.

Según cálculos de Bloomberg, los cuellos de botella de la cadena de suministro global han multiplicado las tarifas en las rutas populares hasta seis veces en el último año.

Así, los costos de envío más altos y las dificultades para reabastecer los inventarios rápidamente, argumentan expertos, terminarán afectando a los consumidores en la mayor parte de los países.

Efectos globales que llegan a América Latina

Una situación que ya está dejando huellas en América Latina.

Bodega de productos

Getty Images
Consumidores latinoaméricanos han tenido que esperar meses por algunos productos.

“Nunca había visto algo así”, cuenta Blanca Figueroa desde Chile, una profesora jubilada que hace poco llegó a vivir a su nuevo departamento en Santiago y le ha resultado muy difícil conseguir todos los productos que necesita.

“Es muy difícil comprar. He buscado sillones, mesas, sillas, camas. Para conseguir algunos productos hay que esperar meses“, agrega.

Una situación parecida se vive en otros países de la región.

Por ejemplo en El Salvador, los precios del acero y derivados como el hierro, así como tubos PVC, pintura, solventes y productos a base de plástico han aumentado a causa del incremento en el valor de los envíos internacionales y el alza en el precio del petróleo, en un margen que bordea el 30% o el 50% según el producto.

Es que el sector de la construcción en Latinoamérica ha tenido complicaciones para conseguir varios de los suministros que necesita, tal como ocurre en Estados Unidos.

“Los precios de los fletes marítimos internacionales han pegado mucho y el aumento de la demanda provocó que bajara la capacidad de espacio para estos países en desarrollo”, dijo el gerente de sucursales de Viduc Ferreterías, Danilo Blanco, a El Diario de Hoy.

Trabajadores de la construcción

Getty Images
El sector de la construcción es uno de los más afectados en Latinoamérica.

En México, el valor de los productos de la industria química, el plástico y el hule lideraron el aumento de precios en el país en el mes de julio, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En el caso de los autos usados, también han subido los precios, como ha ocurrido en varios países de la región.

“Estamos viendo un incremento en los precios, tanto por una mayor demanda, como porque no hay vehículos nuevos en el mercado”, dijo Alejandro Guerra, director general de Kavak, una empresa dedicada a la compraventa de autos “seminuevos”, en declaraciones al periódico Expansión.

En diálogo con BBC Mundo, Gerardo Tajonar, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), dijo que las disrupciones en las cadenas de suministros han afectado a varios sectores del país, particularmente la manufactura.

“Las empresas mexicanas no tenían un plan de contingencia, las tomó por sorpresa. Por eso hay que crear estrategias de mitigación de riesgo”.

Trabajadora en fábrica

Getty Images
La manufactura en México ha sentido el impacto de las disrupciones en las cadenas de suministro a nivel global.

El mes pasado, cuenta, el comercio internacional de México (importaciones y exportaciones subió cerca de 30%). Sin embargo ahora, con la llegada de una tercera ola de covid-19, el futuro se vuelve un poco más impredecible.

“A nivel del consumidor yo diría que se ha visto un aumento de precios en bienes más bien suntuarios como autos, productos de diseño, ropa de marcas, pero no en la canasta básica”, agregó.

“Más que escasez,yo diría que hay falta de variedad en algunos productos“.

Quien tampoco ve una perspectiva estratégica global muy clara para enfrentar estas contingencias es Gerard Reinecke, especialista principal en Políticas de Empleo, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“El problema con las cadenas globales está influyendo en el empleo, pero aún no tenemos cómo cuantificarlo, es demasiado pronto”, explica.

De todos modos, si las cosas continúan así, los consumidores se verán afectados por precios más altos en algunos productos o tendrán que esperar más tiempo para conseguirlos.

Durante la pandemia, los costos de transporte de las importaciones en Latinoamérica se han disparado. Por ejemplo, el costo del flete de un contenedor entre Shangái y América del Sur antes de la crisis sanitaria era de unos US$2.000 promedio.

Ahora subió a cerca de US$7.000, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Contendedores

Getty Images
El precio de los fletes marítimos en la región se ha disparado.

Según Mauricio Claver-Carone, presidente del BID, la pandemia ha expuesto las vulnerabilidades de la región, pero también está dando una gran oportunidad para resolver los problemas.

“Tenemos que facilitar la inversión en las cadenas de suministro y aumentar la integración intrarregional”, le dice a BBC Mundo.

Una integración escasa, agrega, considerando que Latinoamérica es una de las regiones menos integradas del mundo, lo cual aumenta la dependencia de la región de los productos importados.

Solo el 14% de nuestro comercio ocurre a nivel intrarregional, comparado con el 59% de Europa y el 41% de Asia Oriental, explica Claver-Carone.

Por décadas los expertos en comercio internacional han recomendado mejorar la integración regional, pero lo cierto es que poco se ha avanzado.

Según Gerard Reinecke, Latinoamérica podría rearticular algunas cadenas a mediano y largo plazo pero, hasta ahora, “no hay muchos indicadores de que eso esté ocurriendo”.

Tal parece que ante el nuevo escenario y la incertidumbre que provoca la variante delta del coronavirus, las empresas y países que no reaccionen a tiempo, o que no tengan la capacidad de asegurar un flujo constante de suministros, pueden comenzar a quedar rezagados.

Quién llevará la delantera

En medio de las alteraciones inducidas por la pandemia, “estamos viendo cambios importantes en la ventaja competitiva internacional“, le dice a BBC Mundo William Lazonick, presidente de la Red de Investigación Académico-Industrial de EE.UU. y profesor de la Universidad de Massachusetts.

Trabajador de empresa tecnológica

Getty Images
Los problemas logísticos en el comercio internacional pueden cambiar la ventaja competitiva de algunos países.

Cambios en industrias esenciales relacionadas con la aeronáutica, la microelectrónica, los equipos de comunicación, la energía limpia o los productos farmacéuticos.

Es que la escasez global de muchos bienes no solo refleja los efectos de la pandemia y la política de las empresas de mantener inventarios reducidos al mínimo en las últimas décadas.

Refleja también, dice Lazonick, que las principales empresas estadounidenses de alta tecnología han “desperdiciado su liderazgo mundial” y pone sobre la mesa dudas sobre qué tan agresivas han sido algunas empresas en repartir dividendos sin hacer las inversiones necesarias para cuando se producen momentos de emergencia como el actual.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=XIphRMBUYy0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.