Unistmo despide a profesora que denunció, amonesta a maestro que hostigó
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Unistmo despidió a profesora que denunció acoso y solo amonestó a maestro por tocar a alumna

La universidad ha mantenido a dos profesores denunciados por hostigamiento ante la Fiscalía, incluso uno ya vinculado a proceso, mientras que a quienes acompañan a las alumnas a denunciar las acusa de dañar el prestigio de la institución.
Cuartoscuro
20 de noviembre, 2020
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La Universidad del Istmo, en Oaxaca, sancionó a un profesor que besó y tocó a una alumna en su cubículo solo con una amonestación por escrito y, aunque está vinculado a proceso por la Fiscalía del Estado por el delito de hostigamiento sexual, no lo ha separado del cargo argumentando que sería una violación a sus derechos laborales. Por otro lado, a una profesora la acaban de despedir por “falta de probidad u honradez”, al supuestamente dar clases también en otra institución académica, cuando debía tener exclusividad con la Unistmo. 

El oficio de la baja de Virginia Ilescas como profesora-investigadora de tiempo completo, asociada B, en la Licenciatura en Administración Pública, da como argumentos que se consultó la página web del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, donde aparece en el apartado “Claustro de Profesores”, y que vía mensajes confirmaron que ella imparte una materia de maestría.

La docente asegura en entrevista que esto es falso, ya que solo acudió a dar unas conferencias y le pidieron dirigir trabajos de titulación sin retribución económica, por lo cual aparece su semblanza en la página web, en la que incluso se señala que es profesora de la Unistmo.

Pero la investigación para sancionarla está vinculada a los casos de acoso sexual. Ella y otra maestra, Monsserrat Sánchez, han dado acompañamiento a las alumnas que decidieron tomar acciones contra profesores que las violentaron y acudir tanto a autoridades internas como externas. Además ayudaron a hacer denuncias públicas de sus casos en el marco del Día Internacional de la Mujer el pasado 8 de marzo.

Lee también: Organizaciones piden a Unistmo y autoridades justicia en casos de acoso sexual de profesores

Animal Político tiene copia de oficios que el profesor Sivlio “N”, vinculado a proceso por hostigamiento sexual, Guadalupe “N”, denunciado también ante la Fiscalía, y Gabriel S., otro señalado por las alumnas, enviaron entre el 9 y el 10 de marzo a las autoridades universitarias para interponer quejas contra esas profesoras. Con algunas frases casi idénticas, cada uno denuncia que “en contubernio”, ambas docentes “lesionan el buen nombre y prestigio” de la institución, “ocultándose bajo el discurso feminista”.

“Solicito que se investigue a dichas profesoras si han realizado algún delito o falta administrativa dentro de las instalaciones de esta Casa de Estudios y se proceda administrativamente, laboralmente y en su caso penalmente”, señala la carta de Guadalupe “N”.

La universidad, efectivamente, inició procedimientos administrativos en contra de ellas.

No solo los maestros presentaron quejas; también se empezaron a organizar grupos de alumnos que en pronunciamientos públicos, mensajes de Facebook, comunicados a medios e incluso formalmente ante la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, han repetido el discurso de que las dos académicas han generado un ambiente hostil en la universidad. A su vez, caen en discriminación al insinuar, según dicen, que todos en la institución son acosadores sexuales.

También repitieron la acusación de que se están escudando en el feminismo para evadir el hecho de que no tienen las capacidades suficientes para ser docentes. Esto a pesar de que Ilescas, por ejemplo, es integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y llegó a ser coordinadora de una de las maestrías de la Unistmo.

Denuncian persecución por su activismo contra el acoso sexual

Virginia Ilescas y Monsserrat Sánchez se conocieron apenas hace poco y sí se unieron en la ola de denuncias contra el acoso sexual que ha recorrido universidades de todo el país, pero no son nuevas en el feminismo y la defensa de las mismas causas.

Ilescas recuerda que desde que entró a trabajar a la Unistmo en la carrera de Administración Pública, en octubre de 2015, entabló amistad con una enfermera que era hostigada por un académico y aunque no hicieron denuncia, la ayudaba haciéndose presente en los espacios y horarios en los que la trabajadora estaba expuesta al acecho. Y así enumera varios casos en los que ha apoyado a mujeres que han sido incomodadas o agredidas por maestros o compañeros.

Sánchez se incorporó en noviembre de 2017 para dar clases en la Licenciatura en Derecho y cuando se dio cuenta de la gran cantidad de académicos varones que tienen una relación de pareja con alumnas o exalumnas, empezó a hablarle a sus estudiantes de lo que es el acoso sexual. Entonces hubo jovencitas que tuvieron la confianza de acercarse a ella y contarle experiencias de hostigamiento que habían vivido: fue así que dos casos terminaron en las denuncias que actualmente está procesando la Fiscalía del Estado de Oaxaca.

De tu interés: Profesor procesado por hostigamiento sexual sigue dando clases en Universidad de Oaxaca

Tampoco son nuevas las quejas contra ellas por sus actitudes y desempeño académico, que aseguran, responden a una persecución desde la misma Unistmo.

La estudiante “Mar”, quien tiene la carpeta de investigación contra Silvio “N”, contó a este medio que ella misma llegó a firmar una carta en contra de una de ellas bajo la presión de un profesor que les decía que en la universidad no hay lugar para feministas.

Este año, antes de la suspensión de actividades presenciales en marzo por la pandemia de COVID-19, ya se les habían abierto dos procedimientos administrativos internos. Pero el definitivo contra Ilescas, que acaba de terminar en su despido, es apenas de octubre pasado, justo después de que la vinculación a proceso de un maestro el 10 de septiembre se volvió noticia nacional.

Animal Político fue uno de los medios que reportó el caso, para lo cual entrevistó al vicerrector Israel Flores, quien confirmó que internamente solo se había sancionado a Silvio “N” con una amonestación que quedará en su expediente. Pero después de la publicación, criticó que no se hubieran reflejado las voces de otros estudiantes, ante lo cual se le señaló que había apertura para cualquier aclaración o para ampliar el tratamiento del problema de acoso sexual.

En lugar de eso, envió un comunicado señalando que “profesores y los alumnos son ciudadanos mayores de edad, que tienen derecho a establecer y mantener las relaciones que libremente decidan”, y acusando que dos maestras tienen una campaña de desprestigio contra la universidad. Además de que el 16 de octubre, otra alumna se comunicó por teléfono directamente para exponer una serie de quejas sobre actitudes de la maestra Virginia Ilescas, que ni siquiera había sido mencionada en el reportaje original.

Tres días después, la profesora fue notificada del nuevo procedimiento en su contra, que se acaba de resolver en menos de un mes.

En el oficio de notificación no solo se hace referencia a sus supuestas violaciones a la “exclusividad” de trabajar solo para la Unistmo, sino que trae a colación que en su expediente hay, “entre lo más importante y trascendente”, dos quejas en su contra ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca “por presuntas violaciones a sus derechos humanos”, presentadas por alumnos de la carrera en la que da clases y de Derecho, con los que no tiene vinculación.

“Situación que si bien es cierto no forma parte de este asunto, ya que corresponderá a dicha autoridad resolver la procedencia o improcedencia de la queja presentada por esos alumnos, cierto resulta también que servirá para valorar las defensas que hizo valer la Dra. Virginia Ilescas”, consigna el documento.

Defensoría de DDHH ve con preocupación actitud de la Unistmo

El titular de la comisión local de Derechos Humanos, José Bernardo Rodríguez Alamilla, explica en entrevista que tienen dos expedientes relacionados con la Unistmo que les preocupan mucho. No son las quejas contra las maestras, sino, por el contrario, las demandas que ellas han puesto ante el hostigamiento laboral y físico del que han sido víctimas, y los expedientes por acoso sexual de los maestros a las chicas que también acudieron a la Fiscalía.

Para las docentes, la Defensoría dictó medidas cautelares, es decir, que se garantizará que no sufran ningún acto de molestia en su trabajo.

Pero la Universidad no las aceptó. El argumento fue que anteriormente las comisiones de derechos humanos no podían intervenir en asuntos laborales, pero desde hace dos años, explica Rodríguez Alamilla, ya no es así.

Por lo que volvieron a emitirlas, y la Unistmo las rechazó una segunda vez.

“Las medidas que nosotros dictamos en su momento no fueron aceptadas por parte de la autoridad universitaria, por el tema este laboral. Ellos lo que dicen es que no tiene que ver con una revancha, sino que es un tema administrativo laboral, y entonces niegan. Evidentemente nosotros hemos vuelto a reiterar estas medidas cautelares, y en algún momento lo hicimos de manera urgente, porque consideramos, presumíamos que hay un asunto de sí probables violaciones a derechos humanos. Es algo que la autoridad puede o no aceptar; el tema es que si no acepta y hay una violación a derechos humanos como tal, ahí nosotros podemos incluso acreditar un tema de responsabilidad directa ya para con la autoridad”, comentó en entrevista.

Además, consideró que el argumento de que es un problema laboral ni siquiera es válido, porque el problema va más allá e implica violencia de género.

Por ahora están en fase de integración del expediente. Si finalmente se acreditan las violaciones a derechos de las docentes, indica, se emitirá una recomendación, con sanciones específicas contra los funcionarios involucrados, y acciones solicitadas a la universidad. Ya que es un problema a nivel institución, afirmó que deben generar garantías de que no se repetirá de nuevo, con medidas como la creación de un protocolo para atender el acoso sexual.

Por ahora, Ilescas dice que teme incluso por su integridad, ya que durante meses, ella, Sánchez y las alumnas que alzaron la voz contra el acoso han estado recibiendo insultos por redes sociales, en la calle o, incluso, han llegado a las puertas de sus casas.

Animal Político trató de contactar nuevamente al vicerrector Flores para conocer su versión de lo ocurrido pero no hubo respuesta ni en el teléfono de su oficina ni por su correo electrónico personal.

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Segunda Guerra Mundial: la monja que salvó en secreto a 83 niños judíos de la persecución nazi

Un convento del sur de Francia refugió a decenas de niños judíos durante la invasión alemana.
6 de septiembre, 2020
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Denise Bergon

BBC
La hermana Denise Bergon se convirtió en la salvadora de muchas familias judías.

Dos niñas judías de la región de Alsacia corrieron un gran peligro cuando Alemania invadió Francia hace 80 años.

Mientras sus padres y hermana menor fueron capturados y asesinados, ellas sobrevivieron junto a decenas de niños judíos.

Y todo gracias a la valentía de una monja de un convento cerca de Toulouse.

Hélène Bach tenía 12 años y jugaba en el jardín junto a Ida, su hermana pequeña. Entonces vieron cómo se acercaba rápido un camión militar.

Las dos niñas y su madre abandonaron su casa en Lorena, al noreste de Francia, tras la invasión alemana en mayo de 1940. Se dirigieron hacia la “zona libre” en el sur del país.

Para evitar que toda la familia fuese capturada, decidieron que el padre, Aron y la hija mayor, Annie, viajaran separados.

Pero cuando Aron y Annie fueron arrestados en 1941 y llevados a un campo de detención cerca de Tours, la madre de Hélène rentó una casa en la zona.

Allí se quedaron viviendo durante un año, hasta que llegó un vehículo con soldados alemanes.

Hélène e Ida, de ocho años, corrieron a la cocina para avisar a su madre.

“Mi madre nos dijo que huyéramos y nos escondiéramos en el bosque. Tomé la mano de mi hermana pequeña pero no quería venir conmigo. Quiso regresar con su madre. La dejé ir y volvió”, dice Hélène.

Escape

Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

BBC
Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

Sola en el bosque, Hélène permaneció escondida hasta que todos se fueron.

Entonces volvió a la casa y encontró algo de dinero que su madre dejó sobre la mesa.

“Sabía que regresaría”, dijo.

Hélène se fue a la casa de unos amigos en la zona. Jamás volvió a ver a su madre y hermana pequeña.

La hermana mayor de Hélène, Annie, también logró escapar. Tras pasar un año en el campo de Tours, consiguió escabullirse entre las verjas y salir corriendo.

Annie, de 16 años, viajó sola hasta la casa de su tía en Toulouse, pero ni siquiera allí estaba a salvo.

La familia de su tía no estaba registrada como judía y podía hacerse pasar por católica, pero Annie no podía.

Un día en otoño de 1942, la policía llamó a la puerta. Ordenaron que se les mostrara el libro de familia de todos.

“La suerte de mi vida fue que Ida, mi prima, había ido a comprar el pan. Así que mi tía me presentó como Ida. Por eso a veces creo en los milagros”, cuenta Annie.

Poco después de la llegada de Annie a Toulouse, su tía recibió una carta de Hélène desde su escondite. Entonces coordinó su rescate.

Así, una joven mujer de la Resistencia Francesa se presentó una noche en la casa donde Hélène se estaba quedando.

“Dijo que venía a buscarme”, recuerda.

Para mostrar confianza, la mujer le enseñó una fotografía suya que su tía le había dado.

La familia Bach antes de la guerra.

BBC
La familia Bach tuvo que huir de forma separada. No todos corrieron con la misma suerte.

Fue un viaje difícil. La mujer llevaba documentos falsos en que ambas eran descritas como estudiantes. Fueron detenidas e interrogadas en varias ocasiones.

Políticas antijudías

El gobierno del mariscal Philippe Pétain, con sede en Vichy, aprobó leyes antijudías, permitió que los detenidos en Baden, Alsacia y Lorena fueran internados en su territorio y confiscó varias propiedades y negocios.

El 23 de agosto de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Geraud Saliège, escribió una carta a sus clérigos pidiéndoles que la leyesen a sus congregaciones.

“En nuestra diócesis han ocurrido escenas perturbadoras. Están separando familias y mandando a sus miembros a destinos desconocidos. Los judíos son hombres y mujeres, parte de la raza humana. Son nuestros hermanos. Un cristiano no puede olvidarse de eso”, decía la carta.

El arzobispo protestó ante las autoridades por las acciones contra los judíos, pero la mayoría de la jerarquía católica francesa guardó silencio.

De 100 obispos franceses, Saliège fue uno de los únicos seis que se pronunciaron en contra del régimen nazi.

“Respuesta al llamado”

La monja Denise Bergon atendió al llamado de Saliège. Esta joven era la madre superiora del Convento de Nuestra Señora de Massip en Capdenac, situado a 150 kilómetros del noreste de Toulouse.

“Este llamado nos conmovió profundamente y tal emoción se apoderó de nuestros corazones. La respuesta favorable a esta carta fue testimonio de la fuerza de nuestra religión sobre cualquier raza o partido“, escribió Bergon en 1946, tras terminar la guerra.

El arzobispo de Toulouse.

BBC
El arzobispo de Toulouse fue uno de los pocos obispos que se pronunció en contra del nazismo.

“También fue un acto de patriotismo, ya que al defender a los oprimidos estábamos desafiando a los perseguidores”, añadió.

El convento gestionaba un internado y Bergon confiaba en que fuese posible esconder niños judíos entre sus alumnos católicos. Sin embargo, le preocupaba poner en peligro a las otras monjas y el acto de deshonestidad que supondría su idea.

Pidió consejo al arzobispo Saliège y la respuesta fue clara: “Mintamos, hija mía, siempre y cuando salvemos vidas humanas”.

83 niños judíos

En el invierno de 1942, la hermana Bergon recogió a varios niños judíos que se escondían en los bosques y valles en las inmediaciones de su región.

Mientras las tropas alemanas y fascistas intensificaron la búsqueda de judíos, el número de niños refugiados en el convento llegó a ascender a 83.

Entre ellos se encontraba Annie, cuya tía consideró que allí estaría más segura que en Toulouse. Poco después, también llegó Hélène, acompañada por su guía de la Resistencia.

Denise Bergon junto a una chica, posiblemente Annie.

BBC
Annie junto a la hermana Bergon.

“Al llegar, la hermana Bergon me llevó a una habitación e intentó hacerme sentir que mis padres seguían aquí. Se portó como si fuera mi madre”, describe Hélène.

Pero a la chica le pesaba mucho lo que había sucedido con Ida, su hermana pequeña.

“Siempre pensaba que si mi hermana no me hubiera soltado la mano, ahora estaría en el convento conmigo”, dice.

Albert Seifer era otro de los niños de Alsacia que se refugió en el convento.

“Estábamos rodeados por muros altos, como en un fuerte. Estábamos muy contentos. No sentimos la guerra a pesar de estar rodeados de peligro”, cuenta Albert.

El jardín actualmente.

BBC
El convento dio refugio a 83 niños y a varias pertenencias de valor de sus familias.

Parientes y cuidadores enviaban s sus niños con dinero, joyas y otros bienes de valor para pagar por el refugio antes de intentar salir de Francia.

La hermana Bergon registró cómo transcurrieron esos días.

“Desde comienzos de 1944, la búsqueda de judíos se volvió más estrecha y numerosa. Nos llegaban solicitudes de refugio de todas partes. Recibimos cerca de 15 niñas pequeñas. Algunas de ellas consiguieron escapar milagrosamente de la persecución de la Gestapo”, escribió en 1946.

“Se convirtieron en nuestros niños. Nos comprometimos a devolverlos a salvo a sus familias”, añadió.

Además de Bergon, las únicas personas que sabían la verdad sobre el origen de los niños eran la directora de la escuela, el capellán y otras dos hermanas.

Las otras 11 monjas sabían que los niños eran refugiados de la región de Alsacia y Lorena, pero desconocían que eran judíos.

Como los niños no estaban familiarizados con los ritos católicos, la forma que encontraron de no levantar sospechas fue haciéndose pasar por comunistas.

“En el este de Francia había muchas ciudades industriales cuyos trabajadores eran comunistas. Hacíamos como que no sabíamos nada sobre religión”, dijo Annie.

Peligro extremo

Mientras la guerra se alargaba, los niños corrían más peligro y esto preocupaba a la hermana Bergon.

“Aunque todos los documentos comprometedores y la joyería de las familias de los niños estaban escondidos en varias esquinas del convento, no nos sentíamos seguros. Así que una noche, mientras todos dormían, cavamos un agujero profundo en el jardín del convento y enterramos todo lo que pudiera ser comprometedor”, escribió Bergon en su diario.

Ventana en uno de los dormitorios de los niños.

BBC
Mientras más se alargaba la guerra, más peligro corrían los niños.

Annie recuerda el día de 1944 en que abrió la puerta a un miembro de la Resistencia que se presentó en el convento con una advertencia.

“Rápido, debo hablar con tu directora. ¡Es muy urgente!”

El hombre contaba que el convento había sido denunciado, que se había corrido la voz de que ocultaba niños judíos.

La hermana Bergon trazó un plan con la Resistencia, quien accedió a lanzar tiros de advertencia si el enemigo se acercaba.

“Los niños dormirían emparejados: los mayores con los menores. A la primera detonación, se irían deprisa pero en silencio hacia los bosques y abandonarían la casa”, apuntó Bergon en su diario.

Pero pronto decidió esconder a los niños sin esperar a que llegaran los invasores. Un grupo, donde estaba Annie, fue llevado a la capilla.

“El capellán era un hombre fuerte y podía levantar los bancos. Abrió una trampilla en el suelo y nos metieron allí”, recuerda Annie.

El agujero medía 2,5 metros de largo y tenía 1,5 metros de altura.

Annie junto a la trampilla de la capilla.

BBC
Annie junto a la trampilla de la capilla.

Allí se escondieron siete niños durante cinco días.

No podían pararse o acostarse. Solo se les permitía salir por tiempos cortos, a primera hora de la mañana, para ejercitarse, comer, beber e ir al baño.

Aquellos días bajo el suelo marcaron a Annie para siempre. Desde entonces no puede dormir sin un pequeña luz encendida.

Hélène tuvo algo más de suerte y fue llevada a una casa con otra familia local.

Trampilla.

BBC
La trampilla donde escondieron a los niños es diminuta.

Las tropas alemanas no entraron en el convento, pero dejaron rastros de destrucción en las inmediaciones.

“Encontramos miembros de la Resistencia muertos y abandonados en el camino”, cuenta Annie.

Como muestra de respeto, depositaron flores encima de los cadáveres.

En junio de 1944, las tropas fascistas que rondaban el aire se desplazaron al norte para repeler los desembarcos de los Aliados en Normandía.

En el camino participaron en dos masacres para castigar a los lugareños por las actividades de la Resistencia en la zona.

Una vez en Normandía, fueron aplastadas por la Segunda División Blindada de Estados Unidos. Perdieron 5,000 hombres, más de 200 tanques y otros vehículos de combate.

Fin de la guerra

Tras la liberación del sur de Francia en agosto de 1944, los niños judíos comenzaron a abandonar el convento.

Albert Seifer se reunió con su familia, incluyendo su padre, quien logró regresar con vida del campo de concentración de Auschwitz.

Annie y Hélène no tuvieron tanta suerte.

Las hermanas Hélène y Annie en las puertas del convento.

BBC
Hélène y Annie siguen visitándose tanto como pueden.

Su tía sobrevivió, pero sus padres e Ida, la hermana pequeña, fueron asesinados en Auschwitz.

Annie se instaló en Toulouse, se casó, tuvo hijos y recientemente se convirtió en bisabuela. Todavía se reúne con Albert, ahora de 90 años.

Hélène se casó y tuvo un hijo, instalándose en Richmond, al oeste de Londres. Con 94 y 90 años, las hermanas viajan entre Londres y Toulouse para verse tan a menudo como pueden.

A ambas les entristeció despedirse de la hermana Bergon y la visitaron de forma regular el resto de su vida.

Cuando los hijos de Annie eran pequeños, los llevaba a menudo consigo para recordarles esa etapa de la historia, lo que soportó el pueblo judío.

La hermana Bergon permaneció en el convento y continuó trabajando hasta su muerte en 2006 a la edad de 94 años. Más adelante ayudó a niños desfavorecidos y luego a inmigrantes del norte de África.

Denise Bergon

BBC
La hermana Betgon continuó realizando labores humanitarias durante el resto de su vida.

En 1980 recibió honores por parte del Centro Conmemorativo del Holocausto y fue nombrada como “Justa de la Naciones”.

Una calle lleva su nombre en Capdenac, pero aparte de eso, el único monumento de su hazaña se encuentra en los terrenos del convento.

Foto de sobrevivientes junto a Bergon.

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Hélène (a la izquierda), Annie (a la derecha) junto a la hermana Bergon en el memorial del convento.

“Este cedro fue plantado el 5 de abril de 1992 en memoria de la salvación de 83 niños judíos (de diciembre de 1942 a julio de 1944) por Denise Bergon (…) a petición de Monseñor Jules-Geraud Saliège, arzobispo de Toulouse”, dice la conmemoración.

Se encuentra cerca del lugar donde Bergon enterró las joyas, el dinero y los artículos valiosos que dejaron los padres, y que devolvió intactos después de la guerra para ayudar a las familias a comenzar de nuevo.


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