Zebadúa busca eludir la cárcel y negocia con FGR acusar a EPN y Robles
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Zebadúa busca eludir la cárcel y negocia con FGR acusar a EPN y Robles

El diario Reforma reveló que Zebadúa quiere ser testigo colaborador en el caso. El primer encuentro del exfuncionario y la FGR ocurrió el pasado 19 de octubre.
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2 de noviembre, 2020
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Emilio Zebadúa, exoficial mayor de la Sedesol y Sedatu y brazo derecho de Rosario Robles, puede salvarse de la cárcel, aun cuando es el principal implicado en más de 20 averiguaciones y carpetas de investigación abiertas en la Fiscalía General de la República (FGR) por el posible desvío de cinco mil millones de pesos.

Durante un año logró evitar su comparecencia antes los fiscales y jueces que siguen el caso de La Estafa Maestra y ahora, perdidos todos los recursos, ofreció a la FGR denunciar y probar que dicho fraude fue ejecutado por órdenes del expresidente Enrique Peña Nieto y la que fuera su jefa en esas dependencias Rosario Robles, y que el destino de los recursos eran las campañas del PRI, de acuerdo a lo publicado hoy por Reforma

Zebadúa comenzó una negociación con la FGR hace una semana con la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF) para buscar el denominado “criterio de oportunidad”, es decir, volverse testigo colaborador para denunciar a presuntos criminales de mayor rango, a cambio de que los casos en su contra sean cancelados.

El primer encuentro con Zebadúa ocurrió el pasado lunes 19 de octubre en las instalaciones centrales de la FGR en Ciudad de México, según confirmó Animal Político. La reunión estuvo encabezada por el propio titular de la SEIDF, Juan Ramos López, funcionario que además es considerado la mano derecha del fiscal General, Alejandro Gertz Manero.

El acercamiento de Zebadúa no es fortuito. Ocurre en un momento en que el exoficial Mayor ha perdido la mayor parte de los juicios de amparo que intentó promover en contra del citatorio que en su momento le giró un juez federal, a petición de FGR, para que compareciera a una audiencia en agosto de 2019. Misma audiencia a la que sí se presentó voluntariamente Robles y que dio pie a su encarcelamiento preventivo.

Con el paso de los meses Zebadúa amplió en juzgados federales de Chiapas sus demandas de amparo para que incluso no se le citara o no se procediera en su contra en ninguno de los casos que estaban abiertos, evitando con ello que se le giraran órdenes de aprehensión y se le considerara un prófugo de la justicia.

Los jueces federales que analizaron los casos terminaron concluyendo que no había razón para frenar las acciones legales en contra del exfuncionario y le negaron los amparos. Pero en los meses previos a dichas resoluciones y por cuestiones de procedimiento sí le concedieron suspensiones provisionales y definitivas lo que, en suma, le permitió al político chiapaneco permanecer mas de un año sin comparecer ante la justicia.

El que Zebadúa ya no cuente con recursos que frenen incluso su posible aprehensión es clave para la Fiscalía porque, de acuerdo con denuncias que han promovido tanto la Auditoría Superior de la Federación (ASF) como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), es el principal implicado en la trama de corrupción en dichas dependencias.

Lo anterior debido a que Zebadúa era el Oficial Mayor de Sedesol y Sedatu y por tanto el responsable último de autorizar la salida de los recursos. La FGR tiene en curso más de 20 averiguaciones y carpetas de investigación donde Zebadúa figura como probable responsable de delitos de corrupción, entre otros.

No obstante, el Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) abre la puerta a personas implicadas en ciertos delitos a negociar posibles salidas alternas a delincuentes que se declaren culpables, o incluso cancelar procesos en su contra si a cambio denuncian hechos de mayor gravedad o alcance.

La propia Rosario Robles había adelantado en una carta que hizo pública la semana pasada que excolaboradores suyos buscaban negociar acuerdos con la Fiscalía para denunciar a políticos de alto nivel a cambio de evitar la cárcel.

¿Qué sigue para Zebadúa?

El artículo 256 del CNPP señala que para conceder un criterio de oportunidad como el que busca Zebadúa se debe aportar información útil y fidedigna que facilite al Ministerio Público proceder en contra de personajes de mayor jerarquía criminal que el probable responsable que es investigado.

En los hechos esto se traduce en que Zebadúa deberá aceptar sostener ante un juez los hechos que declare ante la Fiscalía convirtiéndose de esta forma en un testigo colaborador. Además, y por regla general debería cubrir de alguna manera (devolución de bienes o dinero) el daño que haya causado.

En el caso de Zebadúa, como en el de Robles, dicho daño asciende a cinco mil millones de pesos. A Robles, a diferencia de Zebadúa, no se le ha responsabilizado de ordenar la salida del dinero pero sí de no evitarlo (omisiones), y la Fiscalía ha pedido que regrese dicha cantidad de dinero.

La concesión de criterios de oportunidad es una práctica que ya se ha presentado en grandes casos de corrupción en los últimos años. Sucedió con los desvíos millonarios en el gobierno de Javier duarte en Veracruz, donde los fiscales aceptaron retirar cargos al menos a tres implicados, incluyendo el propio extesorero del estado Tarek Abdalá, a cambio de que declararan en contra del propio Duarte.

El caso mas reciente es el del exdirector de Pemex Emilio Lozoya quien ya denunció hechos de corrupción ante la FGR implicando incluso a expresidentes, con lo que busca obtener el criterio de oportunidad y que así se le cancelen los procesos abiertos en su contra por los casos Odebrecht y Agronitrogenados. En este caso en particular la Fiscalía aun no decide si conceder o no dicho beneficio a Lozoya.

Con información de Arturo Angel y Reforma (suscripción necesaria). 

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Día de Muertos: de dónde viene la relación especial de México con la muerte

Mientras en muchos lugares el Día de Muertos está marcado por lágrimas y tristeza, en México se rodea de un halo de fiesta y color, de celebración a la vida y de reencuentro con los difuntos.
1 de noviembre, 2020
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“El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte acaba por negar a la vida”.

Pocas frases como esta de Octavio Paz definen mejor la postura que los mexicanos mantienen ante la muerte y de la que presumen con tremendo orgullo cada año en el Día de Muertos.

Mientras en buena parte del planeta esta fecha está marcada por la tristeza y las lágrimas, en México se rodea de un halo de fiesta y color, de celebración a la vida y de reencuentro con los difuntos que se cree que regresan a nuestro mundo por un día.

Y lejos de perder fuerza con el paso de los años, esta particular manera de celebrar el Día de Muertos va pasando de generación en generación. Como en el caso de Gabriela Luna, una joven de Ciudad de México que asumió esta tradición tras la pérdida de su abuela materna.

“Ella ponía un altar gigante, así que cuando se va, yo asumo la tradición que ella me enseñó y le dedico la ofrenda cada año. Para mí es una forma de no perder una costumbre en la que siento que los que no están, me acompañan”, le dice a BBC Mundo.

Gabriela Luna

GABRIELA LUNA
Gabriela comenzó a colocar cada año su altar de muertos tras el fallecimiento de su abuela materna.

“Sin duda genera una identidad para nosotros los mexicanos, porque muy en el núcleo de esta práctica se encuentra nuestro código principal: la familia”, asegura esta artista del modelado de lana.

La pandemia de covid-19 limita esta vez las tradicionales visitas a cementerios y panteones de México por parte de familiares que, cada año, comparten con quienes ya no están su comida y música favoritas.

También impedirá los clásicos desfiles donde la catrina, la icónica calavera sonriente popularizada por Diego Rivera, era su mayor símbolo.

Se trata de un Día de Muertos lleno de misticismo que provoca curiosidad y fascinación a partes iguales en el resto del mundo… aunque también confunde a quienes les cuesta comprender esta posición de los mexicanos ante la muerte.

Día de celebración, no de tristeza

Para entender el origen de esta relación hay que retroceder hasta la Mesoamérica de hace miles de años. Algunos de los pueblos originarios organizaban fiestas para guiar a los muertos en su recorrido al Mictlán, el inframundo de la mitología mexica.

Cementerio en Mexico

Getty Images
Las luces, colores, música y comida favorita de los fallecidos inundan cada año los cementerios de México.

Otros disponían altares con ofrendas para recordar a los muertos y se colocaban cráneos como símbolos de la muerte y el renacimiento.

Según una antigua leyenda, Quetzalcóatl -el dios en forma de serpiente emplumada- bajó al inframundo y depositó su semen sobre unos huesos molidos para dar vida al ser humano, por lo que para aquellos pueblos los restos de huesos simbolizaban de cierto modo la semilla de la vida.

Porque, sin lugar a dudas, si había un mensaje central en estas celebraciones del culto a los muertos era la creencia de que sus almas acaban por regresar al mundo de los vivos.

Así que, ¿por qué asociar el Día de Muertos con la tristeza si, según la cosmovisión indígena, es precisamente el día en que quienes se fueron de nuestro lado nos vienen a visitar?

Pan de muerto

Getty Images
Los mexicanos esperan ansiosos seta época del año par disfrutar del tradicional pan de muerto, que simula tener unos huesos en la parte superior.

Para ellos, la muerte no era otra cosa que un símbolo de la vida que se representa en el altar ofrecido a los difuntos.

Miles de años después, millones de hogares mexicanos siguen colocando con sumo cariño y detalle sus altares en los que se combinan multitud de símbolos, comida, papel picado y fotos de personas fallecidas.

Es precisamente este recuerdo de quienes ya no están lo que permite -junto a la ayuda de las velas y de la olorosa flor de cempasúchil- que las almas de los difuntos encuentren el camino de regreso a casa para convivir con la familia y disfrutar de los alimentos dispuestos en los altares en su honor.

“Es una gran fiesta quizá equiparable a la Navidad de Europa. Es fiesta porque está ese recuerdo de los muertos que regresan. Incluso hay leyendas sobre familias que no ponen ofrenda, y los muertos vienen a recordarles que lo hagan”, dice Andrés Medina, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

La influencia española

Pero la llegada de los españoles a México influyó radicalmente en la celebración de su Día de Muertos.

Por ejemplo, fueron ellos los que hicieron coincidir la fiesta de los muertos de los indígenas -que duraban dos meses- con las celebraciones católicas del Día de Todos los Santos y los Fieles Difuntos (1 y 2 de noviembre).

Desfile por el Día de Muertos en Ciudad de México.

AFP
Aunque el Día de Muertos en México se concentra actualmente en el 1 y 2 de noviembre, las celebraciones tradicionales se prolongaban por dos meses.

En la actualidad, el Día de Muertos mexicano es el resultado de una mezcla de estas dos culturas, de tradiciones precolombinas y católicas.

Aunque a juzgar por lo diferente que son hoy en día las celebraciones en México y España, pareciera que la primera cultura pesó mucho más que la segunda.

Para el escritor y antropólogo Claudio Lomnitz, una de las razones es que el “proceso de modernización” de los rituales sobre la muerte que sucede en Europa y parte de América desde el siglo XVIII no tuvo el mismo efecto en México, que ya se acercaba al final de su etapa colonial.

“España ya entraba en guerra en Europa y la Corona tenía problemas financieros como para preocuparse de esto”, le dice a BBC Mundo el autor de “Ideas de la muerte en México”.

“Además, en México la presencia de la Iglesia -sobre todo en el siglo XIX, pero también antes- era menos fuerte que en España, por lo que el culto popular pudo florecer mucho más al estar menos dominado por el clero”, agrega.

Un hombre con una gran montaña de flores de cempasúchil.

Getty Images
La flor de cempasúchil no puede faltar en los altares de muertos en México.

Esta postura ante la celebración continuó aún después de la independencia de México.

“Incluso los liberales como Benito Juárez, que eran muy anticlericales y contrarios a estos rituales que consideraban supersticiosos, acabaron por aceptar esta celebración diciendo que era una fiesta popular nacional y evitando su asociación tan cercana con la Iglesia”, dice el experto.

Lo inédito de la celebración mexicana

Algunas de estas tradiciones del culto a los muertos no son, sin embargo, exclusivos de México: algunas también se pueden encontrar cada Día de Muertos en lugares de Bolivia, Perú, Colombia o parte de Centroamérica, entre otros.

Lo que sí hace único el caso de México es cómo “nacionalizó” con orgullo estas costumbres como símbolo del país.

Mural de Diego Rivera

Getty Images
Aunque la Catrina fue mundialmente popularizada por Diego Rivera, el origen de este personaje es la Calavera Garbancera, una figura creada por el caricaturista José Guadalupe Posada.

“En otros países son costumbres folclóricas o pueden verse como algo pasado de moda. Durante años, se inhibió la celebración de muertos por considerarla no moderna o contraria a los valores liberales”, dice Lomnitz.

“En cambio, en México la fiesta creció enormemente. Solo aquí hubo una elaboración cultural de esto como algo que reflejara el espíritu colectivo nacional, es único en esto”.

Y ese nacionalismo fue más exaltado a partir de un episodio clave en la historia del país: la Revolución Mexicana.

“Aparte de la tradición de los pueblos, llegó la promoción de un gobierno con afán de reproducir un discurso nacionalista muy fuerte”, opina Medina, quien celebra que se siga conmemorando este día aunque lamenta que parte de la población no conozca realmente su significado.

“En el Día de los Niños Muertos (1 de noviembre) hay lugares donde grupos de niños van de casa en casa pidiendo su calaverita como ofrenda, un dulce. Ellos representan a esos niños muertos que regresan para esos días, aunque quizá ni lo sepan y para la gente haya perdido esa idea”, le dice a BBC Mundo.

¿Qué refleja esto de los mexicanos?

Para Lomnitz, esta visión ante la muerte refleja la estrecha relación de los mexicanos con sus difuntos. “No con la muerte en general, sino con sus fallecidos”, subraya.

Y por otro lado, cree que pone de manifiesto una sensibilidad y sentido del humor macabro muy especial que el país muestra, por ejemplo, a la hora de utilizar la muerte para hacer críticas político sociales a través de los textos conocidos como “calaveritas literarias”.

El propio André Bretón, el teórico francés considerado padre del surrealismo, calificaba a México como la patria del humor negro por sus numerosas costumbres que concilian la vida y la muerte.

Sin embargo, los expertos niegan que esta celebración suponga que México se burla de la muerte o que no recibe con pena y dolor cuando llega este momento de la vida.

“La celebración de muertos no significa que los mexicanos no tengan miedo a la muerte. Más bien es la alegría porque los muertos regresan. Pero creo que ha habido una malinterpretación, una lectura superficial de nuestra fiesta”, explica Medina.

Imagen de la película "Coco" de Disney Pixar (Foto: Disney Pixar)

BBC
La película “Coco”, de Disney Pixar, popularizó la tradición mexicana del Día de Muertos en medio mundo. (Foto: Disney Pixar)

Esa idea en parte se tiene también en los muchos países en los que el Día de Muertos mexicano se ha hecho muy popular en los últimos años.

Georgina Larruz, mexicana de 30 años que estudia en Rusia , le tuvo que explicar a sus alumnas de español que esa celebración que conocieron en buena parte (como millones de personas en el mundo) gracias a la película animada “Coco” es mucho más que diversión, canciones y alcohol.

“Es una fiesta que nos une como comunidad, y. el hecho de yo poner aquí mi ofrenda, a miles de kilómetros de casa, te hace sentir esa conexión con tu familia, con tus muertos y, en definitiva, con lo que eres”, le dice a BBC Mundo desde Moscú.

Atar de Georgina Larruz

GEORGINA LARRUZ
A Georgina le tocó recurrir a productos rusos para elaborar su pequeño altar de muertos en su residencia estudiantil en Moscú.

Desde Ciudad de México, Gabriela Luna coincide en lo satisfactorio que es pensar que hay un puente gracias al cual, los familiares fallecidos regresan este día “honrándonos y acompañándonos”.

“Ya solo en virtud de eso, me parece que nosotros deberíamos seguir preservando esos colores, que además nos hacen a los mexicanos tan característicos y tan únicos en el mundo”, afirma orgullosa.

Tras la celebración de este atípico Día de Muertos, tendrá que pasar otro año hasta que los recuerdos en la memoria de los vivos en México vuelvan a lograr el regreso, al menos por unas horas, de las almas de sus difuntos.


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