Hasta 30 mil menores empezarán a trabajar por el impacto de la pandemia
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Cuartoscuro

Hasta 30 mil menores de edad empezarán a trabajar por el impacto de la pandemia

Especialistas señalan que el trabajo infantil perpetúa la pobreza de las familias; OIT calcula que 30 mil menores de edad podrían incorporarse al mercado laboral en México por la pandemia.
Cuartoscuro
2 de diciembre, 2020
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El impacto de la pandemia de COVID-19 en la economía de México provocará que muchos niños, niñas y adolescentes se incorporen al mercado laboral para tratar de mejorar los ingresos de sus familias. La proyección de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es que el trabajo infantil en el país suba entre 0.7 y 1%, lo que implica entre 21 mil y 30 mil menores de edad, de acuerdo con Marisela Reyes, de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), por su parte, ha calculado el incremento del trabajo infantil en México en un poco menos, 0.4%, pero ha subrayado que será un retroceso de dos años en lo que se había avanzado en cuanto a combate de este problema, subrayó Alejandro López Mercado, director de Administración del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna).

Los especialistas participaron en la presentación del informe Infancia con derechos: Trabajo infantil y Trabajo infantil forzoso en México, de las investigadoras Alicia Vargas y Sandra Mejía, publicado por la Red de Mujeres Sindicalistas y la Fundación Friedrich Ebert.

Vargas remarcó que cuando aumenta la pobreza, aumenta el trabajo de menores de edad, a pesar de que éste no sirve como mecanismo para salir de ella, sino todo lo contrario.

“El trabajo infantil lo que sí perpetúa es la propia pobreza de las familias. El ingreso que se genera por el trabajo infantil no es lo suficientemente importante como para poder disminuir la pobreza de la familia; solamente es un paliativo que contribuye a atender las necesidades inmediatas, la urgencia inmediata de adquisición de bienes, a veces alimentarios, a veces escolares, a veces de vestimenta… lo más inmediato, pero que no necesariamente el niño que trabaja se convierte en un sostenedor fundamental y estratégico para modificar la pobreza de la familia”, afirmó.

La correlación entre pobreza y trabajo infantil se ve más acentuada entre población indígena, que es también la que tiene peores condiciones económicas, según muestran las mediciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“Entre la población no-indígena, 15.7% de niñas y niños trabajan, mientras que en la población indígena el trabajo infantil representa más del doble, sobrepasando 36% de los niños y niñas indígenas que trabajan. (…) Unicef nos señala que 40% de las niñas y niños que trabajan no van a la escuela, pero en la población indígena el porcentaje se eleva hasta casi 60%”, destaca el informe.

Los datos oficiales son que de los más de 29 millones de menores entre 5 y 17 años que hay en el país, 3.6 millones trabajan, alrededor del 11%. Y de esos, 1.2 millones no tienen la edad mínima legal para trabajar, que son 14 años, de modo que no están bajo ningún tipo de supervisión o regulación, lo cual deja en desprotección sus derechos humanos.

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Las especialistas hicieron énfasis en la necesidad de abordar el problema del trabajo infantil también con perspectiva de género. La pandemia ha agravado y visibilizado que mucho del trabajo no remunerado de las tareas de cuidado y del hogar lo realizan niñas y adolescentes mujeres.

El 9.9% de servicios domésticos los realizan niñas, mientras que solo hay un 1.1% de niños. Además, la brecha salarial empieza desde esas edades: en las zonas más urbanizadas, los varones menores de edad que ganan tres salarios mínimos son cinco veces más que las mujeres que llegan a percibir eso.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2021
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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