Alejandra fue despedida por Toks un día antes de ser operada
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Tomada de video de Toks

Alejandra fue despedida por Toks un día antes de ser operada; denuncian más ceses por pérdidas en pandemia

Videos filmados por los trabajadores muestran el momento en el que un grupo recibe la noticia de que serán dados de baja.
Tomada de video de Toks
30 de diciembre, 2020
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Alejandra Pérez Páramo, de 51 años, fue despedida de Toks este 28 de diciembre. Junto a ella, otro grupo de aproximadamente 50 personas fue citado para firmar una “baja voluntaria” en las oficinas que la cadena de restaurantes tiene en San Cosme, junto al Metro Revolución.

Tres días después de la Navidad, con problemas respiratorios y la víspera de ser sometida a una operación, la empresa en la que trabajó los últimos ocho años dio le dio de baja y le ofreció un finiquito de 35 mil pesos. 

Leer más | La otra pandemia: aumentan 25% quejas de trabajadores por abusos laborales

“Las señoras de Recursos Humanos dijeron que la empresa estaba pasando un momento muy difícil y por eso había las bajas, porque nunca hablaron de despidos, sino de bajas”, explica Pérez Páramo.

Son las 13 horas del martes 29 de diciembre y le faltan dos para entrar a quirófano. Sus preocupaciones son muchas: primero, recuperarse de la intervención. Luego tocará pensar en la situación económica que le deja su despido y otras consecuencias como perder el derecho al IMSS. En octubre le detectaron problemas respiratorios y necesita medicamentos. Sin el seguro, cree que no podrá costearlos. 

Por el momento, considera que no pueden expulsarle. Su permiso, firmado por la misma empresa, concluye este miércoles 30. Y a partir de entonces empiezan los días de recuperación de la cirugía. La incertidumbre es qué ocurrirá entonces.

Por el momento ha sido expulsada de los grupos de WhatsApp del trabajo. Muchos de sus compañeros están en la misma situación: algunos despedidos desde ya y otros de permiso y esperando que se cumpla el plazo con la orden expresa de que no pueden regresar a su puesto.  

Animal Político quiso conocer la versión de Toks. Tras hablar con la centralita, una telefonista dijo que algún responsable devolvería la llamada, pero no se recibió respuesta al cierre de la nota.

“Ningún empleador puede despedir por motivo de la contingencia”, explica Paul Ortiz, director general de Trabajo y Previsión Social de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México, que recuerda que cualquier modificación contractual tiene que ser revisada por la Junta de Conciliación y Arbitraje, que determina la legalidad del proceso.

En caso de que los empleados consideren que son víctimas de alguna irregularidad, pueden recurrir a la Procuraduría de Defensa del Trabajo o pedir que se realice una inspección. Por último, señala que el gobierno de la capital puso en marcha un apoyo de 2 mil 100 pesos para los restauranteros afectados por el cierre en diciembre. 

“¿Para qué vas a pasar con tu abogado?”

El caso de Alejandra Pérez Páramo no es el único en Toks, pero sirve como ejemplo de lo ocurrido en los últimos días. El domingo 27,  trabajadores de diversas unidades de esta compañía restaurantera recibieron mensajes de sus gerentes para que se presentasen al día siguiente en las oficinas de San Cosme.

Algunos estaban de permiso sin goce de sueldo desde el 21 de diciembre, tres días después de que el gobierno de la Ciudad de México decretase el semáforo rojo por el repunte de contagios de COVID-19. 

“Íbamos en ascuas, a ver que nos iban a decir. Al llegar, después de dos horas de espera, nos dicen que nos iban a liquidar y nos dan hojas con la leyenda de retiro voluntario”, dice Enrique Ortega, de 58 años y trabajador en la unidad Centralia hasta que fue liquidado. Su principal queja: el “maltrato” al que, a su juicio, le sometió Toks. 

Algunos de los trabajadores grabaron videos del momento en el que las trabajadoras de Recursos Humanos les instan a pasar de uno en uno a su despacho. En una de las grabaciones, una de las empleadas pide ser acompañada por un asesor legal. “¿Para qué vas a pasar con tu abogado? Ni siquiera te he explicado cuál es la situación”, responde la representante de Toks.

En otros videos se observa a un representante sindical argumentar que la empresa puede ejecutar los despidos, pero siempre de acuerdo a la ley, abonando todas las compensaciones reglamentarias, y no del modo en el que pretendía hacerlo. 

Algunos empleados, una minoría, aceptaron firmar los papeles que ofrecía la empresa. El resto permaneció allá durante varias horas, hasta las 5 de la tarde, exigiendo que llegase algún supervisor. Nadie hizo acto de presencia. Entonces, recomendados por un representante sindical, decidieron abandonar el local de forma pacífica. Próximamente se reunirán para promover una demanda colectiva. 

“Las señoritas de Recursos Humanos nos dijeron que la empresa no va a negociar, que es lo que nos corresponde, si no lo que pueden hacer a buscar quien los asesore. Aquí no tienen nada que hacer. Ya no son empleados”, recuerda Pérez Páramo.

Los despidos son el cierre de un año complicado en Toks. Al inicio de la pandemia, recuerdan tanto Pérez Páramo como Orgtega que fueron enviados a casa percibiendo íntegramente su salario. Sin embargo, algunos de sus compañeros fueron despedidos. De hecho, la empresa fue señalada en una conferencia matutina por el presidente Andrés Manuel López Obrador tras haber recibido denuncias por irregularidades con los empleados. 

En el caso de Pérez Páramo, recuerda que regresó al trabajo en julio, cuando comenzó la reapertura. Sin embargo, llegó el nuevo cierre en diciembre por el incremento de los contagios en el Valle de México. Lo que en un primer momento parecía una medida para mitigar el golpe provocado por el cierre terminó con el intento de que un grupo de trabajadores firmase su baja voluntaria.

“No están obligados a firmar esas bajas voluntarias”, dice Paul Ortiz, que lamenta que la Secretaría de Trabajo capitalina ha recibido múltiples denuncias por despidos injustificados o porque un empleador deja de pagar a sus trabajadores amparándose en la crisis de la COVID-19. 

Mientras Alejandra Pérez Páramo se recupera, pone voz a sus compañeros despedidos: “Lo que queremos es que nos devuelvan nuestro puesto de trabajo”. 

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Qué saben los científicos de lo que se siente en el momento en que morimos

¿Qué sucede cuando llega el momento de pasar de esta vida a lo que sea que sigue? ¿Sentimos algo o es una gran nada?
12 de julio, 2022
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¡Ah, la vida! Esa cosa en la que naces y te haces un poco más grande, te enamoras de una persona (o de pescar), tal vez produces algunas personas más pequeñas, y luego, antes de que te des cuenta, es hora de la siguiente parte: la muerte. La inevitable desaparición de nuestro ser.

Hay una gama ecléctica de formas en que podrías morir.

Comúnmente es por una enfermedad cardíaca o cáncer, pero hay incluso alrededor de 600 víctimas anuales de la asfixia autoerótica.

No importa cómo ocurra, en algún momento experimentarás la muerte clínica, que es algo así como la vida, pero sin respiración ni circulación sanguínea.

En otras palabras, es el comienzo del paso de esta vida a lo otro.

Para la mayoría de las personas, la muerte no es completamente instantánea.

Entonces, ¿qué puede decirnos la ciencia moderna sobre la experiencia de esos momentos finales?

¿Qué se siente al morir?

En la última etapa cuando se acerca la muerte, las personas suelen estar muy insensibles, por lo que normalmente imaginamos que la experiencia es un desvanecimiento somnoliento e inconsciente de la vida.

Pero algunos experimentos cuentan una historia muy distinta.

La Parca

Getty Images
Quizás sea más colorido…

En 2013, científicos de la Universidad de Michigan midieron la actividad cerebral de unas ratas de laboratorio mientras morían.

Y sucedió algo muy interesante.

Después de que las ratas experimentaran un paro cardíaco –sin latidos cardíacos ni respiración-, sus cerebros mostraron un aumento de la actividad global, con niveles de ondas gamma bajas que estaban más sincronizadas en todo el cerebro que en los estados normales de vigilia de las ratas.

E, increíblemente, ese tipo específico de actividad cerebral se ha relacionado con la percepción consciente de las personas en estudios anteriores.

En otras palabras, esas ratas podrían haber estado experimentando algo mientras estaban entre la muerte clínica y la muerte cerebral completa.

El experimento desafió la suposición de que el cerebro está inactivo durante la muerte.

Por el contrario, parecía que antes de la inconsciencia duradera podría haber un período de mayor consciencia y planteaba: ¿qué estaban experimentando las ratas mientras morían?, ¿podría ser lo mismo cierto para las personas?

Sorpresas

Los humanos tenemos cerebros más grandes y complejos que los de las ratas, pero un experimento muy interesante realizado en el Imperial College de Londres en 2018 arrojó algo de luz sobre cómo podría sentirse morir en los seres humanos.

Paisaje psicodélico

Getty Images
¿Un final psicodélico?

Los científicos querían investigar las similitudes entre dos fenómenos muy diferentes.

Por un lado, las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, las alucinaciones experimentadas por alrededor del 20% de las personas que han sido reanimadas después de la muerte clínica.

Por otro lado, las alucinaciones provocadas por DMT, una droga psicodélica (que genera de manera confiable un amplio espectro de efectos subjetivos en las funciones cerebrales humanas, incluida la percepción, el afecto y la cognición).

Así que les administraron dosis de DMT a los sujetos del estudio y, una vez regresaron a la realidad, les pidieron que describieran sus experiencias utilizando la lista de verificación comúnmente utilizada para evaluar las experiencias cercanas a la muerte.

Y se sorprendieron al ver una cantidad increíble de puntos en común.

Tanto las experiencias de ECM como las de DMT incluyeron sensaciones como “trascendencia del tiempo y el espacio” y “unidad con objetos y personas cercanas”.

La experiencia de casi morir resultó ser sorprendentemente similar a un poderoso alucinógeno.

¿Un final psicodélico?

Cuando consideramos la muerte, pensamos en ella como un sombrío proceso de incorporación. Pero la ciencia pregunta: ¿y si es psicodélico?

Neurocientífico Chris Timmermann.

BBC
El neurocientífico Chris Timmermann dirigió en 2018 una investigación sobre la experiencia de la muerte.

Le preguntamos al doctor Chris Timmermann, quien dirigió la investigación en el Imperial College de Londres, qué podía decirnos este experimento sobre la muerte.

“Creo que la principal lección de la investigación es que podemos encontrar la muerte en la vida y en las experiencias de la vida”, señaló.

“Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica.

“Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte.

“También hay regiones específicas en el cerebro, como lo que llamamos los lóbulos temporales mediales -áreas que se encargan de la memoria, el sueño e incluso el aprendizaje- que podrían estar relacionadas también con esas experiencias.

“En cierto modo, nuestros cerebros están simulando de alguna manera una forma de realidad”.

Alrededor del 20% de las personas que han sido pronunciadas clínicamente muertas y viven reportan ECM.

¿Será que todas las experimentan y solo unas pocas las recuerdan o que esas experiencias son muy raras?

“Es una gran posibilidad que haya una falta de recuerdo debido a diferentes razones”, explicó Timmermann.

“En nuestra experiencia con el DMT psicodélico hemos visto que, cuando les damos altas dosis, hay una parte de la experiencia que también se olvida.

“Lo que creo que pasa es que la experiencia es tan novedosa, que es inefable o difícil de poner en palabras.

“Cuando una experiencia trasciende la capacidad de describirla con el lenguaje, tenemos dificultades para recordarla.

“Pero también podría ser que algunas personas simplemente no la experimenten”.

¿Qué investigación adicional a partir de ahí podría ayudar a nuestra comprensión de la muerte?

“Es muy interesante lo que está sucediendo en estos días con los escáneres cerebrales y cómo podemos descifrar lo que está sucediendo en el cerebro, cómo eso se remonta a la experiencia”, respondió.

“Hay escaneos que se realizan en personas en los que puedes reproducir, si están viendo una película, qué tipo de película están viendo.

“Por lo tanto, es factible que en algún momento nuestras técnicas de imágenes cerebrales lleguen a ser tan avanzadas que podamos leer la mente de las personas para que nos acerquemos a comprender cuáles son los mecanismos cerebrales que sustentan estas experiencias tan extraordinarias e inusuales”.

Optimista

La ciencia de la muerte es un paisaje bastante turbio, pero lo que ya sabemos pinta una imagen sorprendentemente optimista.

Silueta en paisaje sereno

Getty Images

Por ejemplo, sabemos que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte a menudo informan sentimientos de tranquilidad y serenidad y muestran una reducción duradera en el estrés asociado con la muerte.

También sabemos que las ECM se describen abrumadoramente como libres de dolor, lo que significa que esa mayor consciencia que podríamos experimentar al morir también es probable que sea indolora…

Y, tal vez, un poco divertida.

La investigación también muestra que las personas tienden a perder sus sentidos en un orden específico.

Primero, el hambre y la sed, luego el habla y la visión.

La audición y el tacto parecen durar más tiempo, lo que significa que muchas personas pueden escuchar y sentir a sus seres queridos en sus momentos finales, incluso cuando parecen estar inconscientes.

Y un escáner cerebral reciente de un paciente con epilepsia moribundo mostró actividad relacionada con la memoria y los sueños, lo que llevó a la especulación de que incluso podría haber algo de verdad en eso de que “ves la vida pasar ante sus ojos”.

Mano de mujer madura

Getty Images

Finalmente, sabemos por estos experimentos que la experiencia de la muerte podría involucrar una conciencia elevada, posiblemente alucinatoria. Un último viaje psicodélico antes de la nada.

“En una sociedad como la nuestra, en la que tendemos a negar la muerte y tratamos de ponerla debajo de la alfombra, creo que esta es una de las grandes lecciones que la investigación psicodélica puede darnos: cómo incorporarla en nuestras vidas“, concluyó Timmermann.

En última instancia, todos vamos a morir. Pero estos experimentos mostraron que la transición entre la vida y la muerte podría ser mucho más experiencial, emocional e incluso psicodélica de lo que podríamos esperar.

Estamos programados como animales a temerle a nuestra desaparición, pero comprender la muerte más profundamente ayuda a relajarnos un poco.

Esos últimos momentos pueden no ser aterradores. Son solo parte de un viaje inevitable con destino desconocido, probablemente indoloro y potencialmente psicodélico.

* Si quieres ver el video original de BBC Reel, haz clic aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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