Proyecto de Ley de Conacyt propone que Consejo de Estado tome las decisiones
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Proyecto de Ley de Ciencia de Conacyt propone que Consejo de Estado tome decisiones y deja fuera a científicos

Aunque el proyecto aún pasará por foros de consulta, ya está en manos del presidente y será él quien la presente ante las Cámaras para iniciar el proceso legislativo.
Cuartoscuro
17 de diciembre, 2020
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El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) entregó al presidente Andrés Manuel López Obrador un anteproyecto de iniciativa de Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación que, entre otras cosas, propone adelgazar la máxima autoridad en la materia para que ahora sea un Consejo de Estado, formado únicamente por dependencias del Poder Ejecutivo y que deja como invitados con voz pero sin voto a representantes de la comunidad científica.

Este Consejo de Estado para la Investigación Humanística y Científica, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación sustituirá al Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación. Se integrará por el presidente del país, la dirección de Conacyt, las Secretarías de Estado y representantes de los estados por regiones; mientras que deja fuera a otros que incluía antes, como la Academia Mexicana de Ciencias, los Centros Públicos de Investigación (CPI), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), el sector productivo y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, que ahora desaparece.

La nueva Ley, que sustituirá a la que está vigente desde 2002, tendría que haber estado lista este año, tras modificaciones al artículo 3 constitucional, pero el periodo ordinario de sesiones terminó el martes sin que hubiera una iniciativa formal, lo que generó la preocupación de que aprobara alguna propuesta en fast track. Pero finalmente Conacyt anunció que su propuesta de iniciativa pasará primero por foros de consulta para ser ajustada y hasta después se enviará al Congreso.

La incertidumbre empezó a principios del año pasado, cuando la senadora de Morena por Tlaxcala Ana Lilia Rivera presentó una iniciativa, pero recibió críticas porque ni siquiera pertenece a la Comisión de Ciencia y Tecnología. Luego, a finales de noviembre pasado, se filtraron páginas de un borrador de Conacyt, lo que alertó a varios científicos, como la red ProCiencia, que la semana pasada había publicado un comunicado reclamando que no se estaba permitiendo la participación de la comunidad científica.

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Este miércoles en conferencia de prensa, la directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, rechazó las críticas y presumió que se realizaron 287 conversatorios y mesas de diálogo entre 2019 y 2020, se recibieron 277 propuestas y respondieron 164 cuestionarios a través de una plataforma web habilitada para ello, y que en total opinaron 35 mil 698 miembros de la comunidad científica.

Aunque el texto final del anteproyecto no se ha publicado oficialmente; solo se distribuyó entre científicos que lo han compartido.

La funcionaria subrayó que aunque ahora se harán foros de consulta, la iniciativa está en manos del presidente Andrés Manuel López Obrador, que será quien la presente ante las Cámaras para iniciar el proceso legislativo.

Dirección centralizada y sin foro consultivo autónomo

El presidente de la Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología (Rednacecyt), Alonso Huerta, subrayó en entrevista que la importancia en el cambio de legislación es que pasa de ser una Ley Federal a una Ley General, es decir, que no solo regirá a órganos federales, sino que después cada estado deberá ajustar su marco legal en concordancia con lo que se apruebe.

De primer momento, le parece que el anteproyecto tiene una visión muy centralista. La Rednacecyt fue una de las organizaciones que había presentado una propuesta íntegra de texto para convertirse en nueva Ley; su presidente consideró que sí fueron retomados puntos planteados por la red, pero deseó que en los debates se pueda ampliar la inclusión de actores en el sistema de gobernanza del sector.

“Tampoco es que forzosamente queramos la redacción de la propuesta de la Rednacecyt, pero sí nos gustaría discutir el tema en estos espacios que se abren, con la finalidad de que quede un esquema más plural, más balanceado y equilibrado entre los diferentes actores, porque ahorita sí se acusa una presencia más importante de instancias del gobierno federal respecto a otros actores, lo que de alguna manera puede significar que las decisiones estén concentradas y no debidamente distribuidas como lo requiere un sistema de esta naturaleza”, comentó.

Uno de los miembros de ProCiencia, Juan Esteban Martínez, investigador del Instituto de Ecología (Inecol), también consideró que la nueva Ley debe implicar la participación de los tres niveles de gobierno y de todos los involucrados con el desarrollo de la ciencia en México.

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En su opinión, la propuesta presentada deja pasar la oportunidad de ser un buen marco jurídico y se queda encajonada en el modelo actual, donde las decisiones siguen recayendo en la junta de gobierno del Conacyt.

Las consultas del texto que se harán a partir de ahora estarán a cargo del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, lo cual llamó la atención porque el actual gobierno prácticamente lo desmanteló, creó un Foro paralelo, y el anteproyecto de Ley lo desaparece definitivamente.

La propuesta ya no considera su existencia, pero sí habla de un “órgano consultivo”, con opiniones no vinculantes y miembros que sean voluntarios, sin remuneración. El Foro, como fue creado en 2002, era una Asociación Civil que aunque no pagaba a sus directivos, sí recibía presupuesto de Conacyt para personal operativo y organización de actividades.

Julia Tagüeña, investigadora de la UNAM que fue coordinadora del Foro hasta el año pasado, opinó que una diferencia clave en el planteamiento de este nuevo órgano es que no será autónomo, porque va a estar supeditado al Conacyt.

“Aunque dice que va a tener decisiones autónomas, es evidente que ningún órgano que depende directamente de ti puedes decir que tiene una opinión autónoma. Yo sé que hubo muchas propuesta que se metieron a Conacyt pidiendo que se creara un órgano consultivo, no el mismo, uno nuevo, pero que volviera a ser autónomo, y no creo que la nueva Ley lo contemple, y eso es una de las cosas que se deben comentar en estos foros en enero. Queremos que haya una voz independiente ¿sí o no?”, señaló.

La experta consideró que de cualquier manera es una buena noticia que se vayan a realizar los foros y que será muy importante que ahora sí se pueda debatir sobre un texto concreto, ya que hasta ahora habían sido discusiones en abstracto.

Los científicos consultados coincidieron en que no es grave que se haya incumplido con el plazo para renovar la Ley, si es para garantizar un proceso de debate amplio sobre una propuesta concreta de redacción que ahora ya todos conocen y de la cual pueden opinar.

A continuación el anteproyecto.

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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