CDMX se prepara con médicos foráneos y más camas ante COVID
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Cuartoscuro

CDMX se prepara con refuerzo de médicos foráneos y más camas ante saturación de hospitales

En total, 113 trabajadores de la salud llegaron de cuatro estados para reforzar durante 14 días tres hospitales de la capital.
Cuartoscuro
12 de diciembre, 2020
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La Ciudad de México tiene el 65% de las camas disponibles ocupadas y 4,517 personas ingresadas, por ello se prepara para aumentar su capacidad hospitalaria y el número de médicos para atender la emergencia causada por el aumento de casos de COVID

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, informó a través de su cuenta de Twitter que trabaja con el Insabi, IMSS, ISSSTE, Sedena y Semar para ampliar la capacidad hospitalaria de la capital. 

Y es que en la semana del 7 al 12 de diciembre las hospitalizaciones por COVID subieron 7%: de 58% a 65%. Actualmente hay 6,959 camas disponibles, según datos del gobierno local.

La secretaria de Salud de la capital, Oliva López, dijo en conferencia este sábado que esta semana la disponibilidad creció con 94 en el hospital del Ajusco Medio, 142 en la Unidad Temporal CitiBanamex, además de las que de volvieron a reactivar para atender COVID en hospitales de la ciudad, en total, hay 600 camas más. 

Aquí puedes consultar la disponibilidad de hospitales en en Valle de México

“Estamos viendo si CitiBanamex crece un poco más”, agregó la médica.

Hasta el momento, dijo, la mayor ocupación la registran los institutos nacionales de salud.

Refuerzos foráneos

La doctora López también explicó que médicos de entidades en semáforo verde ya amarillo llegaron esta semana para ayudar al personal de salud local.

“Estamos reforzando con personal de otras entidades que tienen menos presión hospitalaria y están enviando personal para reforzar esta capacidad”, dijo Oliva López.

Este viernes, la Secretaría de Salud federal detalló el número y los lugares de donde provienen los médicos. 

Alejandro Svarch Pérez, titular de la Coordinación Nacional Médica del Insabi detalló que esta semana ocho médicos y seis enfermeras de Campeche; de San Luis Potosí, cuatro médicos y 10 enfermeras y enfermeros; de Veracruz, 20 médicos y médicas y cinco enfermeros y enfermeras; de Chiapas 50 médicos y médicas y 25 enfermeros y enfermeras.

Este personal médico estará en la ciudad los próximos 14 días. En total son 113 trabajadores de la salud que reforzarán y relevarán a sus compañeros en el Hospital General de México, al Hospital Enrique Cabrera y al Hospital de Tláhuac. 

“Es muy importante reconocer a este personal que viene a la Ciudad de México arriesgando incluso su vida, trabajando con profundo amor y solidaridad para darle mayor capacidad de atención a la población de la Ciudad de México”, señaló Svarch Pérez.

Svarch Pérez llamó al personal de salud a sumarse a la convocatoria de contratación de Médicos del Bienestar para la Ciudad de México.

“Es importante relevar a los compañeros y a las compañeras que han estado con un profundo coraje y con una profunda abnegación, una profunda humanidad trabajando en las áreas COVID”, dijo en la conferencia de este viernes. 

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Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
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Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


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