Las deudas ambientales de México: defensores, presupuesto y COVID
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Las deudas ambientales de México en el 2020: defensores asesinados, menos presupuesto y el impacto del COVID

La pandemia de COVID-19 no detuvo los asesinatos a defensores ambientales ni el avance de megaproyectos como la refinería Dos Bocas o el Tren Maya.
Mongabay
Por Thelma Gómez Durán/Mongabay Latam
20 de diciembre, 2020
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La crisis ambiental que vive México desde hace años, y que se refleja en el avance de la deforestación o la pérdida de biodiversidad, no fue un tema que se atendiera en 2020. Científicos y activistas coinciden en que durante este año se confirmó que existe un desdén, desde el gobierno, hacia la agenda ambiental.

En diciembre de 2018, cuando comenzó la presidencia de Andrés Manuel López Obrador —llamada por él mismo como la “Cuarta transformación”—, en el ámbito científico ya se planteaba que existía una crisis ambiental en México y que era necesario trazar una ruta para revertir esta situación.

Lee: Latinoamérica: región donde más defensores ambientales fueron asesinados en 2019

Incluso, en octubre de 2019, un grupo interdisciplinario reunido en torno al Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones (SUSMAI) publicó un libro donde se planteaban caminos para atender asuntos como la pérdida de ecosistemas y biodiversidad, la contaminación, la falta de inversión en energías renovables, el acceso al agua de calidad, la erosión de los suelos, el agotamiento de las pesquerías, la destrucción de manglares y la creciente ilegalidad en el aprovechamiento forestal.

En la presentación del libro, el entonces secretario de ambiente y recursos naturales, el biólogo Víctor Toledo reconoció que era necesario declarar una “emergencia ambiental” en el país.

El 2020 terminó y otra emergencia, la de la pandemia del COVID-19, fue la protagonista del año. Las políticas públicas no se encaminaron a la atención de la crisis ambiental. El mejor reflejo de ello fue que, incluso, antes de la pandemia se disminuyó el presupuesto destinado a todo el sector ambiental y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha sido la dependencia que más cambios ha experimentado: en dos años han tenido tres diferentes titulares.

Los pequeños avances que se dieron en la agenda ambiental durante 2020, como la ratificación del Acuerdo de Escazú, se desdibujan ante el avance de la deforestación, las agresiones contra los defensores ambientales o una política energética que apuesta por los combustibles fósiles e ignora las consecuencias ambientales.

Lo preocupante: un golpe al sector ambiental

En los últimos cinco años, México ha visto cómo el presupuesto destinado al medio ambiente ha ido en picada: si en 2015 todo el sector ambiental contó con 67 976 millones de pesos (3 mil millones de dólares), en 2020 esa cifra cayó a 29 869 millones de pesos (1500 millones de dólares).

Ese castigado presupuesto llevó a que la Semarnat, pero también la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) trabajaran con recursos mínimos.

Además, en abril de 2020 —cuando la pandemia por el COVID-19 ya estaba instalada en el país— se publicó un decreto para que todas las dependencias del gobierno federal realizaran aún más ajustes presupuestales, ya que no se destinarían recursos para renta de oficinas, papelería, gasolina o viáticos.

Para la doctora Leticia Merino, coordinadora del Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones (SUSMAI), la reducción del presupuesto provocó “un desmantelamiento de las instituciones ambientales”, se dejó a las dependencias sin capacidad para cumplir con su funciones, entre ellas la vigilancia para combatir delitos ambientales.

Gustavo Alanís, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), resalta el caso de la Conanp, dependencia encargada de resguardar 182 áreas naturales protegidas del país, las cuales representan 90 millones de hectáreas del territorio nacional: si en 2016 llegó a tener 74 pesos (poco más de tres dólares) por hectárea, para 2020 solo contó con 9.56 pesos (medio dólar) por hectárea a su cargo. “Sin presupuesto suficiente se anula cualquier esfuerzo que se busque hacer, desde el sector público, para la aplicación de la ley ambiental”.

Alanís también menciona el caso de la Profepa que, al perder el 60 % de su presupuesto, no puede realizar sus funciones de inspección y vigilancia: “se están cometiendo una gran cantidad de delitos ambientales en total impunidad”.

La austeridad que se aplica a las dependencias ambientales no se mira en otros temas a los que el gobierno federal dirige los reflectores.

La construcción de la refinería Dos Bocas, a la que se destinaron 41 mil millones de pesos (2 mil millones de dólares), o Sembrando Vida, que recibió casi el mismo presupuesto que todo el sector ambiental. Este programa, a cargo de la Secretaría del Bienestar, consiste en otorgar un apoyo económico mensual a quienes realicen plantaciones de árboles frutales y maderables.

El doctor Exequiel Ezcurra, profesor de la Universidad de California Riverside y quien ha recibido varios premios por su trabajo de investigación e impulso a la conservación de diferentes ecosistemas, señala que si bien es aplaudible el reforestar la zona del trópico mexicano, el programa tiene sus “claros-oscuros. En algunas zonas, Sembrando Vida está impulsando monocultivos —como de árbol de teca— que no ayudan a recuperar los servicios ecosistémicos de la selva”.

Para la doctora Leticia Merino, la desigual distribución del presupuesto solo muestra un desconocimiento del tema ambiental: “Se cree que cuidar el medio ambiente es igual a plantar árboles frutales… Sembrando Vida es un programa de agroforestería, que puede ser loable en lugares donde hay mucho deterioro, pero en realidad es un programa clientelar. No se entiende lo ambiental ni hay interés en el tema.”

Lo inquietante: una secretaría debilitada

En 2020 quedó aún más claro que al interior del gabinete de López Obrador existen fuertes presiones para no avanzar en temas ambientales. Y el episodio que mostró esta lucha fue la renuncia de Víctor Toledo Manzur como titular de la Semarnat.

Durante el año y tres meses que estuvo al frente de la Semarnat, Toledo Manzur concentró gran parte de su trabajo en impulsar la agroecología y prohibir el uso de varios herbicidas, principalmente el glifosato. En noviembre de 2019, detuvo las importaciones de este producto, acción que lo enfrentó con varios miembros del gabinete y el sector agroindustrial.

Plaguicidas-México

En México se negó la importación de glifosato a finales de noviembre de 2019. Foto: Cortesía Semarnat

A finales de agosto, Toledo Manzur presentó su renuncia como titular de la Semarnat; después de que se filtró un audio donde menciona que la cuarta transformación “está llena de contradicciones” y que miembros del gabinete favorecen a los agronegocios y a la minería.

Desde septiembre de 2020, la titular de la Semarnat es María Luisa Albores, quien estaba al frente de la Secretaría de Bienestar y a cargo del programa Sembrando Vida. Para este texto, Mongabay Latam solicitó una entrevista a la Semarnat, pero no se tuvo respuesta.

El doctor en ciencias biológicas y especialista en ecotoxicología Omar Arellano, quien forma parte del grupo de científicos que impulsa la prohibición de sustancias peligrosas, señala que se han dado muchas presiones dentro y fuera del gabinete para que no se avance en temas como la prohibición de sustancias químicas peligrosas, entre ellas el glifosato.

El investigador recuerda que, incluso, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) se comprometió a tener una regulación más estricta para 183 sustancias peligrosas y actualizar el catálogo de plaguicidas. “En realidad no ha pasado nada. Todo se quedó en el discurso”. Con la llegada de la pandemia por el COVID-19, apunta, “se debilitó mucho el sector ambiental. No cuaja una política ambiental que de verdad sea restaurativa y de contención”.

La deuda: agenda climática desdibujada

En México no solo se construye una nueva refinería en el estado de Tabasco, justo en terrenos donde antes había mangle; también se han destinado recursos para la modernización de centrales eléctricas que funcionan con carbón, diésel, gas y petróleo.

Estos proyectos muestran que “se dio la espalda al impulso de las energías limpias y el tema del cambio climático está desaparecido. Los esfuerzos están dirigidos a impulsar el uso de energías fósiles y frenar las energías renovables. Se impulsan acciones contrarias a una política climática que permitan avanzar en el cumplimiento de compromisos internacionales, entre ellos el Acuerdo de París”, señala Adrián Fernández Bremauntz, doctor en ciencias y director ejecutivo de la Iniciativa Climática de México.

Entre los compromisos que México adoptó, y que se establecieron en la Ley General de Cambio Climático, están el reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % de los niveles del 2000 para 2050; así como tener deforestación cero para 2030.

A un paso de terminar el año, el pasado 14 de diciembre, el gobierno mexicano actualizó las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés); es decir, las metas del país para cumplir con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, las cuales son las mismas que ya se tenían desde 2015.

A mediados de diciembre aún estaba pendiente la publicación del Programa Especial de Cambio Climático 2020-2024, aprobado desde agosto.

El investigador Exequiel Ezcurra recuerda que en el sexenio de Felipe Calderón y después con Enrique Peña Nieto se impulsaron a las energías renovables, pero no por un interés ambiental: “solo se buscó beneficiar a las grandes empresas; a las renovables se les ha visto como un negocio de grandes corporaciones y no como una oportunidad de empoderamiento de las comunidades o de los ciudadanos”.

Sin embargo, el doctor Ezcurra señala que el camino que tomó la administración de López Obrador, al colocar a los combustibles fósiles como palanca de desarrollo para el país, “va a tener impactos fuertes sobre el medio ambiente a largo plazo”.

Para Ezcurra, construir la refinería de Dos Bocas en las tierras bajas de Tabasco, es motivo de preocupación por varias razones. La primera es el impacto ambiental que ya está generando en esa región de lagunas costeras y manglares: “esa zona ambientalmente frágil se va a transformar en un paisaje industrial”.

La segunda preocupación del investigador tiene como sustento estudios científicos en los que participó y que muestran que, durante la última etapa interglaciar, esa área estaba bajo el agua. “Esa zona se va a inundar, como ya sucedió en noviembre pasado. Seguirá inundándose”, advierte.

Lo malo: la deforestación se extiende

México se ubica entre los diez países que más bosques primarios han perdido a nivel mundial, de acuerdo con el más reciente estudio de la Universidad de Maryland, publicado por Global Forest Watch (GFW). En 2019, el país se quedó sin 65 000 hectáreas de bosques primarios, la cifra más alta que se ha documentado desde 2001.

La tendencia continúa en 2020, de acuerdo con lo observado por investigadores y organizaciones no gubernamentales que trabajan el tema y que, a finales de noviembre de 2020, participaron en un conservatorio sobre deforestación organizado por el Observatorio Académico de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Lo grave: asesinatos de defensores ambientales

México se encuentra entre los cuatro países más peligrosos para los defensores ambientales, después de Filipinas, Colombia y Brasil, de acuerdo con el informe que la organización Global Witness presentó en julio de 2020. En el país se asesinaron a 19 defensores de ambiente y territorio en 2019.

En 2020, la violencia contra los defensores ambientales continúo. El año comenzó con la noticia de la desaparición de Homero Gómez González, defensor de la mariposa monarca, quien dos semanas después fue encontrado muerto.

Ni siquiera la pandemia del COVID-19 fue suficiente para inhibir las agresiones en contra de los defensores de ambiente y territorio. Entre abril y mayo fueron asesinados Adán Vez Lira, defensor de una zona de manglares, en Veracruz; Isaac Herrera Avilés, abogado que defendió una zona boscosa en Jiutepec, Morelos, y Eugui Roy Martínez Pérez, estudiante de biología en Oaxaca.

Lee el reportaje completo en Mongabay Latam

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Coronavirus: la enfermera que ‘vacunó’ a miles con agua salina en Alemania

Las autoridades en Frisia, Alemania, temen que más de 8.500 personas, muchas de estas vulnerables, pudieron haber recibido la falsa vacuna.
12 de agosto, 2021
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Centro de vacunación en la ciudad de Dresde, Alemania

Getty Images
El engaño sucedió en un centro de vacunación como este de la ciudad de Dresde.

Una enfermera está siendo investigada por haber inyectado con agua salina en lugar de con una vacuna de covid-19 a miles de personas en Alemania.

El engaño sucedió entre marzo y abril de este año en un centro de vacunación de la provincia de Frisia, una zona rural en la costa del mar del Norte.

Aunque la inyección de una solución de agua salina es inocua, se estima que unos 8.600 residentes recibieron la falsa vacuna, muchos de ellos de avanzada edad, por lo que están en un grupo de alto riesgo si se contagian de coronavirus.

El subdirector de policía de Wilhelmshaven-Frisia, Peter Beer, dijo en rueda de prensa que, basados en los testimonios de testigos, había “una sospecha razonable de peligrosidad”.

Las autoridades están instando a las personas que pudieron ser afectadas a que se vuelvan a poner una vacuna.

No hay mucha información con respecto a la enfermera responsable del engaño -que no ha sido identificada- pero se sabe que trabajaba para la Cruz Roja y estaba encargada de llenar los viales con las vacunas Pfizer, Moderna o AstraZeneca.

A finales de abril se supo de una situación de intercambio de la solución en los viales, pero en el momento se creyó que había sido un incidente único, según el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

En esa ocasión, la enfermera reconoció que había llenado seis jeringas con solución salina en lugar de la vacuna Pfizer. Uno de los viales se cayó al piso mientras lo mezclaba y trató de ocultarlo, escribe el diario alemán.

Las manos de una enfermera inyectando el brazo de una paciente

Getty Images
La enfermera estaba encargada de llenar los viales con la vacuna.

Las autoridades procedieron a verificar el nivel de protección de más de 100 personas vacunadas ese día mediante pruebas de anticuerpos.

La policía y la fiscalía continuó investigando y encontraron indicios concretos de nuevos casos durante la indagación de testigos de mediados a finales de junio, de acuerdo al subdirector de policía Beer.

Se ha podido establecer que unas 10.000 vacunas estarían comprometidas.

“Estoy completamente estupefacto ante este episodio”, comentó el concejal de Frisia Sven Ambrosy, al tiempo que instó a la revacunación de los afectados lo más pronto posible.

“Debemos evitar el daño a estas personas, incluso si no sabemos realmente cuántas personas están afectadas”, declaró.

No está claro cuáles fueron los motivos de la enfermera para efectuar el engaño, pero con anterioridad había manifestado su escepticismo contra las vacunas en las redes sociales, según los investigadores.

El caso de la enfermera ha sido remitido a una unidad especial que investiga crímenes políticamente motivados.

Protesta del grupo antivacuna Querdenken en Stuttgart, Alemania

EPA
Los grupos antivacuna han ganado adeptos en Alemania.

En Alemania, grupos que se oponen a las vacunas han tomado fuerza y ganado adeptos con sus mensajes infundados y teorías de la conspiración en las redes, y multitudinarias marchas de protesta.

Uno de estos grupos, Querdenken, tiene vínculos con la extrema derecha, y el verano pasado intentó penetrar y tomar por la fuerza el Bundestag (Parlamento de Alemania) al final de una manifestación en Berlín.

Esas acciones han engendrado una nueva corriente de personalidades en las redes sociales que promueven la desinformación, reclutan seguidores y hasta venden mercancía alusiva a su postura.


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