628 mil dejarán estudios por crisis y falta de condiciones por COVID
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628 mil dejarán estudios por crisis económica y falta de condiciones provocada por COVID

México es el segundo país que tras la pandemia tendrá el mayor abandono escolar entre los 6 y 17 años, según cálculos del BID.
Cuartoscuro
17 de diciembre, 2020
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El impacto de la pandemia de coronavirus no sólo alcanza al sistema de salud, sino también al educativo: en México, 628 mil niños y jóvenes de 6 a 17 años de edad abandonarán los estudios, sobre todo por dos razones: la crisis económica que disminuye los ingresos de las familias y la falta de condiciones para el aprendizaje a través de la educación no presencial.

Te puede interesar: Regreso a clases presenciales será voluntario a partir de enero en estados con semáforo amarillo y verde: SEP

Esta es una de las conclusiones del análisis “Los costos educativos de la crisis sanitaria en América Latina y el Caribe”, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que calculó la deserción escolar adicional a la esperada según la tendencia en 18 países. Es decir, otro efecto de la COVID que, en este caso, significará un retroceso de casi una década. 

Hasta 2017, alrededor de 30% de los jóvenes entre 15 y 17 años estaba fuera de la escuela en México. Y sólo 7 de cada 10 estudiantes que ingresaban al nivel medio superior terminaban  en el tiempo reglamentario, de acuerdo con datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). 

Sólo de este nivel, hasta 2018 se estimaba que cada año más de 600 mil jóvenes abandonaban el bachillerato, lo que colocaba a México como uno de los países con las tasas de deserción más altas de Latinoamérica. Con la pandemia, esa tendencia aumentará. 

México, es el segundo país que tras la pandemia tendrá el mayor abandono escolar entre los 6 y 17 años, según cálculos del BID. 16% de quien deje la escuela lo hará por motivos económicos, mientras que 9% lo hará por razones académicas. “En el caso de México la influencia de la caída del PIB es determinante”, dice el estudio. 

En tanto, a nivel regional, 1.2 millones de personas en edad escolar saldría del sistema educativo a consecuencia de la pandemia, de ellos, 7% lo hará por razones económicas y 9% por académicas. 

Si bien la región había avanzado en la escolaridad de sus habitantes con tendencias favorables, la pandemia ocasionará que “la región pierda 67% de lo ganado en materia de incremento en asistencia escolar del grupo de 15 a 17 años a lo largo de la última década”. 

Esto significará que “en lugar de una tasa esperada de exclusión educativa del 18% para este grupo de edad en 2020, estimamos que el porcentaje de exclusión será de 22%, en promedio, regresando a niveles observados en 2012. Es decir, casi una década perdida”, afirman los investigadores.

Pero la afectación podría ser aún mayor, pues el efecto económico podría “perdurar mucho más en el tiempo, porque la recuperación del PIB (ingresos y desempleo) puede que no ocurra en el corto plazo”.

Sin embargo, la estimación del BID es conservadora. La propia proyección de la SEP anunciada en junio pasado era que 800 mil alumnos de tercero de secundaria no se inscribirían a media superior para el ciclo escolar 2020-2021. Mientras que en agosto, la SEP informó que 10% de los estudiantes de nivel básico y el 8% de nivel superior abandonaron sus estudios a causa de la pandemia de coronavirus. 

Aunque Animal Político ha solicitado la actualización de las cifras, después de iniciado el ciclo escolar, la dependencia a cargo de Esteban Moctezuma informó que entregará las cifras hasta que el semáforo esté en verde y se regresen a clases presenciales en el país. 

Alma Maldonado, investigadora del CINVESTAV-IPN, advierte que es necesario que la SEP de a conocer los datos y, sobre todo, emprenda una estrategia para retener a los estudiantes, pues hasta el momento “no hay esfuerzo integral para evitar que haya alta deserción en el sistema educativo”. 

“No hay datos, no hay programas serios de detección de estudiantes vulnerables o en situaciones difíciles. Es una gran ausencia del sistema educativo y conforme más tiempo pase, va a ser más grave la desconexión, la falta de comunicación con gran cantidad de estudiantes”, dice en entrevista. 

De acuerdo con sus cálculos, a nivel superior habría entre un 20% a 25% que dejaría de estudiar a raíz de la pandemia, lo que podría significar 800 mil jóvenes.

Lee más: ¿Qué pasa con las clases en América Latina? La situación educativa ante la pandemia de COVID

Las razones académicas 

De acuerdo con el BID, otro factor para el abandono es la “dificultad” de adaptación a las modalidades de enseñanza remota no presenciales. De ahí que por carecer de las condiciones mínimas para el aprendizaje educación a distancia, al menos 600 mil alumnas y alumnos dejarían sus estudios en América Latina y el Caribe, adicionales al número previsto sin pandemia. 

Sus proyecciones determinan que el nivel educativo con mayor afectación es el de educación media superior y la clase social que registraría mayor abandono por estas causas es la “media vulnerable”.

Para determinar este efecto potencial de exclusión educativa, los investigadores tomaron el porcentaje de personas en edad escolar en cada clase social que vive en hogares que carecen simultáneamente de computadora, acceso a internet, y televisor; que tienen más de 3 personas en edad escolar en la familia, y cuya cabeza de familia tiene un nivel educativo máximo de educación primaria completa. 

También analizaron las condiciones del sistema educativo en el que cada país recibió la pandemia con base en cinco indicadores: conectividad en las escuelas, plataformas digitales, tutoría virtual, paquete de recursos digitales y repositorio de contenido digital. 

Entre los países analizados, sólo Uruguay tuvo los cinco componentes en la categoría de “más establecido”, seguido de Barbaos y Chile con tres categorías en ese nivel. 

México, en cambio, tiene cuatro categorías en el otro extremo calificadas como “menos establecido” y sólo el repositorio de contenido digital como “más establecido”, lo que se considera como una condición “no óptima”. 

Para contrarrestar este panorama, la Secretaría de Educación Pública puso en marcha la estrategia “Aprende en casa”, mediante la cual se ofrecen clases a través de canales de televisión abierta en distintos horarios para cada grado escolar. 

Sin embargo lo único que se sabe hasta el momento es que 71% de se encuentra satisfecho con la estrategia, pero no se conoce alguna evaluación respecto al nivel de aprendizaje de los estudiantes. 

Para Miguel Székely, uno de los autores del estudio del BID, “la estrategia de la SEP fue mala estrategia, porque sólo decidió lo más fácil, lo más barato, que fue llevar a todos los alumnos al siglo pasado con clases por televisión”, asegura en entrevista con Animal Político

En cambio, dice, otros países “no implementaron una solución, sino muchas soluciones. Si sólo tenían televisión, radio, si tenían posibilidad de tecnología, darles algo mejor.  Dar el mínimo para todos genera desigualdad y ni siquiera con esa opción puedes llegarle a los más pobres”. 

El efecto de esta decisión se verá en los años siguientes, pues el retroceso de una década, en un país como México que le había costado tanto trabajo en reducir la deserción escolar “es terrible”, y peor aún, hasta el momento no existe ninguna estrategia para abordar el problema. “La SEP se lavó las manos, puso todo en televisión y ‘lo damos por visto’”, acusa Székely. 

Aún sin saber si los alumnos de educación pública realmente están tomando clases, en los casos en que no sea así, “la interrupción prolongada de los estudios formales puede provocar pérdida de conocimiento y habilidades fundamentales adquiridas, como en la lectura y matemáticas”, sostiene el estudio “Desarrollo Humano y COVID-19 en México: desafíos para una recuperación sostenible”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicado en julio pasado. 

Esto “pondrá en desventaja a estudiantes de los quintiles más bajos que ya presentaban rezagos previos, dado que muchas veces tienen menos oportunidades para participar en la oferta educativa a distancia”.

Además, el cierre de los espacios educativos, que en muchas ocasiones representan una oportunidad para balancear las actividades de las familias en el hogar, tiene afectaciones en la convivencia familiar y en la salud emocional de los estudiantes, que enfrentan aumento de ansiedad por el confinamiento y limitaciones en su educación no formal, como dificultades en la convivencia entre pares y el aprendizaje colectivo, dice el estudio.

Entérate: Las batallas para aprender en casa: así se ven las clases en medio de la pandemia

Estrategia local

A diferencia de lo que ocurre con la SEP, encargada de establecer una política federal, en el ámbito estatal cada gobierno puede aplicar las estrategias acordes a su comunidad. La Secretaría de Educación y Cultura de Sinaloa, por ejemplo, previó con anticipación que la deserción sería un problema en medio de la pandemia y, según el titular, Juan Alfonso Mejía, “focalizaron esfuerzos”. 

En entrevista con Animal Político explica que la entidad registra una deserción de 1.6% que equivale a 10 mil alumnos de educación básica menos en el actual ciclo escolar, pero la cifra es menor a la prevista a nivel nacional. 

“La pandemia nos llevó a poner atención a ciertos aspectos como el seguimiento a la trayectoria, nos propusimos combatir la deserción, porque ahí estaba el desafío de la pandemia”, dice, por eso el foco estuvo en los 132 mil alumnos que cambiarían de escuela por nivel escolar, es decir, quienes pasaban de preescolar a primaria y de primaria a secundaria. 

Primero, flexibilizando los procesos administrativos, como extender las inscripciones hasta julio, pese a que en un año habitual se cerraba en mayo. También permitieron la inscripción sin algún documento como certificados o actas de nacimiento. 

Al tener ubicados a quienes cambiarían de nivel escolar, detectaron que 16 mil alumnos no se habían inscrito, por lo que enviaron cartas personalizadas a las familias para “invitar a los padres” a inscribir a sus hijos. Y, esos mismos datos se enviaron a los directores de las escuelas para que buscaran “en tierra” a los alumnos. “Así lograron recuperar a más de 9 mil estudiantes”, afirma el secretario Mejía. 

Las razones por los que no los habían inscrito, dice, se centraron en que se les había pasado la fecha de trámite y pensaron que se les complicaría la inscripción, por la incertidumbre de la pandemia y desconocimiento sobre cómo serían las nuevas clases. 

Sin embargo, dice el secretario, la estrategia para las clases también fue diversa. Si bien se sumaron a la propuesta federal de las clases por televisión con el programa Aprende en Casa, en algunas regiones se usó más bien la radio y en otras escuelas el teléfono celular fue la mejor herramienta y en otros casos el uso de cuadernillos provistos por la secretaría estatal. 

“La plataforma por excelencia es el maestro, por eso todo se hizo conforme a sus necesidades. Porque ni los padres son asesores pedagógicos, ni los maestros estaban en la escuela. La decisión se enfocó en ‘qué tiene que aprender un niño para que al regresar a la escuela no se frustre’”, y lo mismo aplicará para el regreso a la nueva normalidad, insiste Mejía: focalización.

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Cómo el mundo puede acabar dividido en dos según el riesgo de COVID

Ricos y pobres, países vacunados y no vacunados. Esa podría ser la realidad global en unos meses. Pero varios expertos advierten que un virus del covid-19 incontrolado en un país supone un riesgo para los demás.
27 de marzo, 2021
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A medida que avanzan los programas de vacunación contra la covid-19 en distintos países, especialmente en los más ricos, el mundo podría quedar dividido a final de año por zonas de riesgo.

Según el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, se espera que las naciones europeas, las de Oceanía, Israel y partes de Asia como Singapur y Corea del Sur, restablezcan el comercio, el turismo y los viajes entre estos territorios desde mediados de año, posibilitando que sus economías vuelvan a funcionar.

Los países que no completen la vacunación de la población y no controlen la aparición de nuevas variantes pueden terminar aislados del resto del mundo y clasificados de manera oficial o informal como zonas de riesgo “amarillas” o “rojas”.

Mapa

BBC
¿Acabará el mundo dividido en dos?

“Podríamos ver una división por zonas de riesgo. Por ejemplo, el sudeste asiático y Europa serán verdes. El naranja es para la India y parte de África. Y el rojo puede ser Sudáfrica, Brasil y Estados Unidos, donde vemos altas tasas de transmisión y vacunación insuficiente”, ejemplifica Tang.

“ pueden existir oficialmente, para viajar, o incluso solo en la mente de las personas”.

Las naciones que sufrirán mayor aislamiento son aquellas que no han adoptado sistemáticamente medidas de control del covid-19 ni negociado con anticipación la compra de vacunas, como es el caso de Brasil, que ya superó los 300.000 muertos por coronavirus y es visto por los científicos como una potencial fuente de variantes.

Hasta la fecha, alrededor de 9 millones de personas han recibido al menos una dosis de vacuna en el país. El número puede parecer alto, pero representa solo el 4,26% de la población brasileña.

Hoy, Brasil solo tiene dosis de las vacunas Oxford-AstraZeneca, que serían insuficientes para inmunizar a toda la población mayor de 18 años en 2021.

El 15 de marzo, el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, prometió comprar más de 100 millones de dosis de vacunas de Pfizer y Johnson & Johnson.

Vacunación en Brasil

REUTERS/Ricardo Moraes
Brasil vacunó a 9 millones de personas, lo que es impresionante en números absolutos. Pero eso representa poco más del 4% de la población y faltan dosis para el resto.

Los países pobres, que carecen de recursos para adquirir vacunas, también sufrirán el aislamiento, lo que aumentará la desigualdad social entre los hemisferios norte y sur, dice el profesor Peter Baker, subdirector del departamento de Salud Global y Desarrollo del Imperial University College de Londres.

“Podríamos terminar el año con un sistema de zonificación, con partes del mundo vacunadas y partes no”, dijo a BBC News Brasil.

“Y si decidimos adoptar políticas basadas en la inmunidad adquirida por los países a través de la vacunación, veremos limitaciones en los derechos, los viajes y la economía de los países pobres que ya están teniendo dificultades para acceder a las vacunas”.

Turismo en zonas verdes

Actualmente, los países de los que han surgido variantes preocupantes del coronavirus -Brasil, Sudáfrica y Reino Unido- son los que acumulan más restricciones de entrada a otras naciones, según una encuesta del diario Folha de S.Paulo.

Pero Reino Unido puede salir de esta “zona roja”, ya que después del actual confinamiento, impuesto a principios de enero, la tasa de infección se ha reducido en dos tercios.

La previsión es que toda la población mayor de 18 años reciba al menos una dosis de vacuna antes del 31 de julio.

Durante este período, otras naciones europeas y asiáticas también deberían haber alcanzado el nivel del 60% al 70% de la población vacunada, porcentaje necesario para que la circulación del virus comience a ralentizarse incluso en ausencia de medidas de contención.

Para el profesor Julian Tang, es probable que estas naciones en la “zona verde” mantengan durante todo el año y parte de 2022 restricciones de vuelo a regiones del mundo que no han logrado vacunar a sus poblaciones.

Pero incluso si eso no sucede, dice, la demanda de viajes a países en la zona roja se reducirá de forma natural debido a los riesgos.

Es decir, los países no vacunados con tasas de contagio aún elevadas pueden acabar aislados por el resto del mundo, principalmente para contener el riesgo de que nuevas variantes del coronavirus salgan de estos territorios y se propaguen en grandes cantidades.

La Abadía de Westminster se ha convertido en un centro de vacunación

REUTERS/John Sibley
El confinamiento en vigor desde enero en Reino Unido ha reducido las infecciones por coronavirus en dos tercios. El pronóstico del gobierno es vacunar a todos los mayores de 18 años para fines de julio.

“Lo que creo que sucederá es que la gente se sentirá cómoda viajando entre países que han vacunado a sus poblaciones, como entre Reino Unido y Europa, o Reino Unido y el sur de Asia, Australia, Nueva Zelanda”, dice el profesor de la Universidad. de Leicester.

“Pero es posible que estas personas no estén dispuestas a viajar a regiones como Brasil, por ejemplo, porque el virus no está controlado mediante vacunación y, por eso, puede surgir una variante resistente a la vacuna”.

Pasaporte verde

La realidad de Israel, el país con la mayor tasa de vacunación hasta la fecha, da pistas sobre cómo se producirá esa división a nivel mundial.

Según datos de la plataforma Our World in Data, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), el país tiene hoy la tasa de vacunación más alta del mundo, con 98,85 dosis administradas por cada 100 habitantes.

A modo de comparación, la tasa brasileña es de 4,58 dosis administradas por cada 100 habitantes.

En Israel no es obligatorio vacunarse, pero en la práctica, las personas que no se vacunen terminarán aisladas del resto de la población, sin poder frecuentar la mayoría de los espacios públicos.

Esto se debe a que las personas vacunadas reciben el llamado “pasaporte verde”, un documento electrónico que permite el acceso a restaurantes, gimnasios, teatros, cines y otros establecimientos.

El país inició la apertura gradual de la economía después de tres confinamientos con duras medidas de contención.

En cierto modo, esta división entre vacunados y no vacunados, con el segundo grupo aislado, es lo que podría replicarse a escala global.

“Se espera que la mayoría de los países ricos vacunen a sus poblaciones este año. Pero la mayor parte del mundo no podrá hacerlo. Y estas dos cosas, desafortunadamente, están ligadas entre sí”, dice el profesor Peter Baker.

“Los países ricos están comprando dosis de vacunas por encima de lo que necesitan y esto está limitando el acceso a otros países. Y, en naciones como Tanzania y Brasil, el mensaje político está afectando la demanda de vacunas, lo cual es un problema”, agrega el profesor británico.

Según los investigadores entrevistados por BBC News Brasil, el mayor problema de tener partes del mundo sin inmunización masiva contra la covid-19 es la aparición de variantes que resisten el efecto de las vacunas.

El virus incontrolado en un país es una amenaza global

El investigador Charlie Whittaker, del Imperial College, advierte que, aunque se imponen restricciones de viaje entre países, el mundo solo estará completamente protegido de la covid-19 si todas las naciones inmunizan a sus poblaciones.

Personas comparten un coche abarrotado en Sudáfrica, uno de los países más afectados por el covid-19

REUTERS/Siphiwe Sibeko
Los países ricos compraron gran parte de las dosis de vacunas disponibles en 2020, dejando a las naciones pobres sin acceso, advierten los investigadores entrevistados por BBC News Brasil.

Whittaker dirigió una investigación sobre la variante de Manaos, en Brasil, que reveló que esa cepa es entre 1,4 y 2,2 veces más transmisible que el virus original.

El estudio también demostró que esta variante, apodada P.1, es capaz de evadir al sistema inmunológico de infecciones previas en un 25% a un 61% de los casos.

Esto significa que puede reinfectar fácilmente a cualquiera que haya tenido covid-19.

Aunque muchos países han impedido vuelos desde Brasil e impuesto cuarentenas y pruebas de covid-19 a quienes desembarcan desde allí, ya se ha detectado P.1 en 25 países.

También la variante del Reino Unido se ha extendido a EE.UU., y la de Sudáfrica llegó a Europa.

“Nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo. Y asegurarnos de que estamos a salvo significa limitar la posibilidad de que surjan variantes. Las medidas de control son útiles para lograr esto, pero quizás aún más importante es garantizar una estrategia de vacunación global justa. Ningún país debería quedar atrás”, le dijo a Whittaker a BBC News Brasil.

Y para que el hemisferio sur no se quede atrás, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado abogando por que los países ricos donen sus vacunas excedentes a los países pobres y contribuyan económicamente a la compra de vacunas para las regiones más afectadas por el covid-19.

El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó a declarar que “el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico” al criticar el hecho de que los jóvenes ya están recibiendo la vacuna contra la covid-19 en los países ricos, mientras que los ancianos en países pobres podrían tener que esperar hasta 2021 y 2022 sin acceso a la primera dosis siquiera.

Dejar países tendrá un coste para todos

El profesor de Salud Global Peter Baker, del Imperial College, advierte que dejar descontrolado el virus en países emergentes y pobres puede generar costos humanos y económicos para todas las naciones, ya que pueden surgir nuevas variantes, totalmente resistentes a las vacunas.

Si esto ocurre, será necesario desarrollar y administrar a todas las poblaciones la tercera y cuarta dosis de las vacunas existentes en la actualidad.

“En lugares de infección descontrolada y bajas tasas de vacunación, probablemente aparecerá una variante que sea fuertemente resistente a las vacunas. Entonces tendremos que reajustar nuestras vacunas, rehacer la investigación y rehacer los procesos regulatorios”, dice.

“Es preocupante ver que varios países del hemisferio sur se han quedado atrás porque los países desarrollados han comprado la gran mayoría de las vacunas. La experiencia con las variantes de Brasil, Reino Unido y Sudáfrica muestran que el virus no respeta las barreras internacionales. Para solucionar este problema, necesitamos una iniciativa global “, concluye el investigador Charlie Whittaker.


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