Clasifican caso Cienfuegos por riesgo diplomático e indagatoria en curso
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Cuartoscuro

México reserva por cinco años el caso Cienfuegos: argumenta riesgo diplomático e indagatoria en curso

La Fiscalía y Relaciones Exteriores argumentan que se puede poner en riesgo el caso contra el general y las relaciones presentes y futuras con Estados Unidos.
Cuartoscuro
Por Alberto Pradilla y Arturo Ángel
19 de diciembre, 2020
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La Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) declararon como reservada por un periodo de cinco años toda la información relacionada con la detención en Estados Unidos del general Salvador Cienfuegos y su posterior retorno a México después de que las autoridades del país vecino se desistiesen en su causa por narcotráfico. 

Entre los datos que la administración federal quiere que permanezcan ocultos están: las muestras de descontento expresadas por gobierno de Andrés Manuel López Obrador tras la detención de Cienfuegos, la queja por no haber sido informado sobre la investigación y las pruebas de Washington contra el exsecretario de la Defensa

La razón fundamental para la clasificación, según ambas instituciones, es que el general se encuentra sometido a un proceso de investigación por parte del Ministerio Público, tal y como le fue comunicado al propio Cienfuegos al ser puesto en libertad, y que tampoco se desea poner en riesgo la relación con Estados Unidos.

Salvador Cienfuegos fue detenido en Los Ángeles, California, el 16 de octubre, acusado de vínculos con el cartel de los Beltrán Leyva. Un mes después, y tras las quejas de México, la Fiscalía de EU se desistió de la acusación y el general regresó como hombre libre. La FGR anunció que le había notificado la existencia de un proceso en su contra, pero no tomó medidas cautelares. 

En dos solicitudes de acceso a la información, Animal Político requirió el contenido de la nota diplomática que el Ejecutivo envió a EU para quejarse por la investigación contra Cienfuegos y no haber sido informada, así como el oficio que Washington devolvió con un anexo de más de 700 páginas en las que se incluyen las pruebas contra el general.

Sobre los cientos de páginas con las presuntas pruebas, la SRE solo reconoce haber recibido el documento en sobre cerrado y haberlo trasladado a la FGR, sin guardar una copia. 

La Fiscalía que encabeza Alejandro Gertz Manero, por su parte, es quien determina la clasificación de los documentos por un periodo que podría extenderse hasta cinco años. 

Según asegura la institución, revelar los datos que forman parte de una carpeta de investigación podría perjudicar las pesquisas e incluso favorecer la destrucción de pruebas. No obstante, Cienfuegos, que podría ser el principal interesado en acabar con los señalamientos en su contra, lleva en libertad desde el 17 de noviembre. 

Según la respuesta de FGR, entregar la información “perjudicaría las facultades de reacción e investigación a cargo del Ministerio Público de la Federación, afectando con ello las líneas de posibles investigaciones en contra de miembros de la delincuencia, así como disminuir la capacidad para allegarse de los elementos necesarios para el esclarecimiento de los hechos probablemente constitutivos de delito y en su caso, los datos de prueba para sustentar ante el Órgano Jurisdiccional competente la imputación correspondiente”.

 “Al otorgar la información de su interés se expondría la eficacia de esta Fiscalía General de la República, en virtud que podrían alterarse los medios de prueba recopilados para sustentar la mencionada formulación de la imputación; y la información solicitada se encuentra relacionada con una carpeta de investigación en trámite”, afirma en su oficio de respuesta.

Ocultan reclamo diplomático por riesgo en “negociación”

El 17 de noviembre, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, confirmó públicamente que México había hecho un reclamo diplomático al gobierno de Donald Trump, debido a que no fueron notificados que desde hace casi un año existía una investigación y orden de aprehensión en contra del general Salvador Cienfuegos.

“El 28 de octubre enviamos una nota diplomática a la embajada de los Estados Unidos manifestando lo que yo llamé el profundo extrañamiento por la falta de información sobre la investigación que condujo a la detención del exsecretario de la Defensa, independientemente de su inocencia o culpabilidad en los hechos a los que hace alusión la investigación…”, dijo el Canciller.

Animal Político solicitó a la SRE una copia en versión pública de dicha nota diplomática. La respuesta de la dependencia es que era información “reservada” y que por decisión de su Comité de Transparencia era procedente dicha reserva por un periodo de cinco años.

El argumento de la dependencia y su comité es que la fracción II del artículo 113 de la ley General de Transparencia contempla que puede clasificarse como información reservada toda aquella que pueda “menoscabar la conducción de las negociaciones y relaciones internacionales”. 

Y a criterio del gobierno la nota diplomática enviada al gobierno estadounidenses por el caso Cienfuegos encuadra en esa hipótesis.

“La información está reservada ya que su divulgación podría afectar el funcionamiento adecuado del andamiaje institucional construido entre ambos países para la atención de intereses comunes para la cooperación internacional sobre seguridad”, señaló la Cancillería.

La SRE añade que se pretende no poner en riesgo un futuro acuerdo con el gobierno estadounidense: “La divulgación de la “nota diplomática del 28 de octubre de 2020, podría menoscabar la conducción de la relación bilateral entre México y los Estados Unidos de América, en tanto que al momento se explora renovar los puntos de acuerdo de ambos Estados.

Como exige la ley al momento de clasificar una información, la Cancillería acompañó su posición con la denominada “prueba de daño” en la que sostiene que es mayor el perjuicio que se causaría revelando el contenido de esta nota que ocultándola.

Las conclusiones de dicha prueba de daño van del “menoscabo en la cooperación en temas de seguridad y combate al crimen organizado” hasta “dañar la confianza mutua” o una “disrupción del diálogo diplomático” y una “vulneración al orden jurídico internacional”.

Pese a que Animal Político expresamente solicitó la posibilidad de que se elaborara una versión pública del documento como alternativa a clasificar la información, Relaciones Exteriores no hizo mayor pronunciamiento al respecto.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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