Pacientes con COVID padecen por hospitales; GEA e INER están llenos
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Andrea Vega

Un peregrinar de horas: pacientes con COVID padecen por hospitales; GEA e INER, llenos

En la CDMX, las instituciones de salud emblema de la atención por COVID, como el INER, el GEA González, La Raza del IMSS, el 1 de Octubre del ISSSTE, están otra vez al tope y las personas van de uno lado a otro intentado conseguir un lugar donde los atiendan.
Andrea Vega
1 de diciembre, 2020
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Marco Elizalde espera sentado en una banca del camellón que está justo enfrente de la puerta de urgencias del Hospital GEA González en la Ciudad de México (CDMX). Es el segundo hospital al que intenta ingresar a su padre, este 30 de noviembre. En el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) no quisieron recibirlo. El hombre, de 54 años, tiene síntomas evidentes de COVID, le cuesta respirar.

“Solo le hicieron una valoración. Me dijeron que necesita intubación. Trae 86 de oxigenación en sangre. Pero que ahí no lo pueden ingresar porque están llenos, que lo trajera acá al GEA González, y pues aquí lo están valorando, pero ya me dijeron que tampoco hay lugar, que van a ver nada más si es candidato para mandarlo con oxígeno a casa”, cuenta el joven a Animal Político.

Leer más | Los ciudadanos decidieron que era suficiente COVID y hospitales volvieron al caos: personal de salud

El Hospital GEA González en efecto aparece en el Sistema de Información de la Red IRAG (Infección Respiratoria Aguda Grave) con 100% de ocupación en sus camas con ventilador.

Pero el INER no. De acuerdo a la Red IRAG, el Instituto de Enfermedades Respiratorias tiene, con fecha de corte de la información al 29 de noviembre, 61% de disponibilidad en sus camas con ventilador.

Al enterarse de eso, Marco salta de la banca y enfila los pasos al INER, a una cuadra de distancia del GEA González. Al llegar, cruza unas palabras con la policía que está en la puerta de urgencias y lo dejan pasar al área de Trabajo Social.

El joven sale unos 10 minutos después. Le han dicho que la información en la Red IRAG no está actualizada, que ellos están llenos y que incluso esperan a un par de ambulancias para que se lleve a dos pacientes a otros hospitales, ahí ya no caben, le refrendan.

“Les dije que si van a enviar a dos pacientes a otros hospitales, entonces que mi padre sea el tercero, porque en el otro hospital ya me dijeron que no hay lugar tampoco”, narra Marco, mientras se enfila con pasos rápidos hacia el GEA.

En cinco minutos cruza la puerta de esa institución y sale con su padre, quien es guardia de seguridad en una empresa privada. Trabajador considerado esencial de los que nunca tuvieron el privilegio de poder quedarse en casa.

El señor se ve pálido y está agitado. Así le sigue el paso a su hijo, de vuelta al INER. Los dos desaparecen por la puerta de urgencias. Vuelven a valorar al señor, pero no logran que lo ingresen ni que les dispongan una ambulancia. Los envían por su cuenta a otro hospital, el de la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena), cerca de la estación Periférico, del Tren Ligero.

“Me dieron la lista de los hospitales que tienen disponibilidad y el de la Sedena sí tiene lugar, está en verde, porque no está saturado”, dice Marco.

Padre e hijo dejan lo que en el inicio de la pandemia se conoció como la zona cero, justo por tener al hospital que recibió al primer paciente con COVID, el INER, y por albergar a otros tres hospitales emblema de la atención a estos afectados: el GEA González, el Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán y el Instituto Nacional de Cardiología.

Solo que al inicio de la pandemia esta de verdad parecía una zona cero de guerra, con las calles desoladas y los negocios cerrados. Hoy –pese al repunte de casos COVID en varias entidades del país, entre ellas la Ciudad de México– la gente camina tranquila por la calle, eso sí con cubrebocas, y los negocios, incluidos los puestos de comida callejera, colocados frente a los hospitales, están abiertos.

Esto no parece la zona cero ya, pero el caos está de vuelta, con los pacientes y familiares buscando atención médica.

En la Ciudad de México, de acuerdo al reporte de la situación de COVID del gobierno de la capital del 29 de noviembre, hay 54.5% de disponibilidad en camas con capacidad de intubación y 43.6% de disponibilidad en camas de hospitalización general.

La jefa del gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, alertó, desde el pasado 26 de noviembre, que la capital del país ha reportado un aumento en el número de casos de COVID-19, así como en hospitalizaciones y defunciones por la enfermedad.

También reconoció que ha aumentado el número de personas que están ingresando a los hospitales y dijo que se realizan ajustes para evitar la saturación.

En el rato que Marco estuvo sentado en la banca frente al GEA, Animal Político constató que llegaron dos personas, una en un vehículo particular y otra en un taxi, solicitando atención. Diligente, el guardia del lugar salió con sillas de ruedas para hacer más cómodo el ingreso de los afectados.

“Parece que están recibiendo a todo el mundo, pero ya adentro te dicen que no hay lugar y que van a valorar a tu familiar nada más y a ver si aguanta con oxígeno en casa”, dice Marco.

Para el joven y su padre, que también se llama Marco Elizalde, las vueltas no terminan en el INER y el GEA. “En el de Sedena –dice a este portal ahora ya en un mensaje de voz por WhatsApp– nos dijeron que ese ya no es hospital COVID, y nos mandaron al IMSS, al Vicente Guerrero”.

A las 6 de la tarde, seis horas después de su llegada al primer hospital, el INER, el padre de Marco entra a una nueva valoración, ahora en el Hospital General de Zona 47 del IMSS, en la Unidad Habitacional Vicente Guerrero, en Iztapalapa. La radiografía de sus pulmones muestra que en efecto, el señor necesita hospitalizarse.

Al fin, un hospital les dice que el señor puede quedarse, a las 19:15 empieza la espera y el papeleo y a las 8 de la noche lo ingresan.

La Secretaría de Salud informó este lunes 30 de noviembre en su reporte de ocupación diaria nacional que la ocupación total en los hospitales es de 36% y de 31% en camas con ventilador.

El área de comunicación social de la Secretaría de Salud aseguró que en efecto, el INER está saturado y ya lo había anunciado así desde hace días en las redes sociales. “Por eso la gente debe llamar al 911 para consultar disponibilidad y que no den vueltas”, señalaron.

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Emma Coronel y el creciente papel de las mujeres en el narcotráfico de México

Emma Coronel, esposa de "El Chapo", es la última pareja de un líder del narco mexicano en ser acusada de participar activamente en los negocios de su marido. Los roles de las mujeres en estos grupos son diversos y, en muchas ocasiones, acaban siendo víctimas de la propia violencia del crimen organizado.
25 de febrero, 2021
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La acusación de Estados Unidos que llevó a la reciente detención de la esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán es tajante al describir su supuesto grado de implicación en las actividades delictivas del capo.

El señalamiento judicial sobre Emma Coronel, quien enfrenta cargos de narcotráfico internacional, afirma que la joven tenía absoluto conocimiento de las operaciones del cartel de Sinaloa dirigido por su marido y que, presuntamente, participó en algunas de sus operaciones.

“Coronel entendía que los ingresos de la droga que controló durante su matrimonio con Guzmán derivaban de estos envíos (de droga a EU). De 2012 a 2014, transmitió mensajes en nombre de Guzmán para promover actividades de narcotráfico mientras él intentaba evitar su captura por parte de las autoridades mexicanas”, se lee en el documento.

La joven es incluso acusada de conspirar para que “El Chapo” pudiera escapar de una cárcel en México mediante el pago de un millonario soborno a funcionarios antes de que finalmente fuera extraditado a Nueva York y condenado a cadena perpetua.

Será la justicia la que determine la veracidad de esta investigación en la que se citan testigos cooperantes anónimos y cartas, pero a juzgar por los cargos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) parece tener claro que Coronel no era en absoluto ajena a los negocios de “El Chapo”.

Como supuestamente en su caso, la presencia de las mujeres en el narcotráfico y otras actividades del crimen organizado creció en los últimos años en México y, con ello, sus roles también han ido variando.

“El papel de las mujeres en general ha ido en aumento en estas organizaciones. Coronel viene además de una familia de narcotraficantes y, por la edad que tiene, no es una persona que haya podido estar de manera pasiva” ante lo que ocurría a su alrededor, le dice a BBC Mundo Alberto Islas, experto en seguridad.

Precisamente por ese entorno condicionante y por las características de un mundo absolutamente dominado por hombres, entender los motivos por el que las mujeres se implican en él resulta bastante más complejo que asociarlo a un simple y único deseo de poder y dinero.

Roles diversos

Según el informe de 2020 “Mujeres y crimen organizado en Latinoamérica: más que víctimas o victimarias”, las mujeres “no solo ejercen una multiplicidad de roles, sino que oscilan fluidamente entre la condición de víctimas y objetos y la de protagonistas y sujetos activos de las acciones criminales”.

No obstante, el informe de la Universidad del Rosario en Colombia e InSight Crime identifica que la mayoría de mujeres en estos grupos asumen roles criminales de baja responsabilidad que los líderes hombres les delegan.

Cartel de El Chapo

AFP
La mayoría de mujeres en el crimen organizado asumen roles de baja responsabilidad que los líderes hombres les otorgan.

Estos papeles abarcan desde trabajo en cultivos de droga, como “mulas” para transportar sustancias, en la organización logística y financiera o en labores de microtráfico o “narcomenudeo”, entre otras.

Sin embargo, y aunque son una clara minoría, el estudio destaca que también hay mujeres “que ejercen distintos papeles por voluntad propia, que pueden ser protagónicos y a veces de liderazgo”.

En el caso de México, uno de los nombres más reconocidos es el de Enedina Arellano Félix, a quien en su momento las autoridades mexicanas consideraron la única mujer al frente de una organización de narcotráfico por ser jefa del cartel de Tijuana.

Conocida como “La jefa” o “La narcomami”, llegó a esa posición después de que casi todos sus hermanos varones —fundadores del cartel— perdieran la vida o fueran capturados por las autoridades.

Otro caso muy popular es el de Sandra Ávila Beltrán o “La reina del Pacífico”, a quien se le acusó cuando fue detenida en 2007 de ser una pieza clave en las operaciones del cartel de Sinaloa.

Sin embargo, ella siempre negó tener influencia en el negocio del narcotráfico y algunos creen que, más por sus actividades, cobró más fama realmente por creerse que inspiró la novela “La reina del sur”, algo que su autor Arturo Pérez-Reverte negó.

libro de Sandra Avila

BBC
Ávila relató su historia en el libro “La reina del Pacífico: es la hora de contar”.

También está Leticia Rodríguez Lara, conocida como “La reina de la Riviera Maya”, quien controló esta zona turística y se enfrentó para defender su mercado contra el Cartel Jalisco Nueva Generación de “El Mencho”.

O Ignacia Jasso, “La Nacha”, una de las mujeres pioneras en el narcotráfico en México al dedicarse al tráfico de drogas en el estado de Chihuahua desde 1930.

Víctimas y relaciones sentimentales

“Es cierto que, y probablemente venga de la evolución de la igualdad de género en los últimos años, hay un empoderamiento ‘para mal’ de mujeres que van tomando liderazgo en estructuras criminales” en pequeñas o medianas bandas, le dice a BBC Mundo Sandra Romandía, periodista mexicana especializada en temas de narcotráfico.

Sin embargo, la experta destaca que en un gran número de casos hay un factor fundamental a la hora de entender el estatus de estas mujeres en el crimen organizado: sus relaciones familiares o sentimentales.

Así, son muchas las esposas, madres o hijas a las que se ha señalado por haberse implicado en el negocio de líderes de carteles o incluso haberlo asumido después de que estos murieran o fueran detenidos, como Enedina Arellano.

Lo vimos por ejemplo poco antes de la detención del líder del cartel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez “El Marro”, cuando su madre, hermana y prima fueron también arrestadas como presuntas operadoras financieras del grupo criminal pero fueron liberadas tras denunciar tortura.

En muchas ocasiones, novias o esposas de líderes acaban convirtiéndose en víctimas subordinadas a los hombres al ser utilizadas, por ejemplo, para ayudarlos a cometer delitos.

Según el informe de Insight Crime, el encarcelamiento de mujeres en América Latina por delitos asociados al crimen organizado, en especial el narcotráfico, aumentó en la última década.

En México, la población carcelaria femenina general creció un 56% entre 2010 y 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía recopilados por el informe.

Carcel en Mexico

Getty Images
El número de mujeres en prisión en México creció un 56% entre 2010 y 2015.

“Está documentado que no todas, pero muchas de las mujeres que cumplen condena por delitos de drogas, lo hacen por lealtad a sus parejas o por amenazas de ellos“, destaca Romandía.

Según la experta, muchas de estas situaciones surgen un esquema machista en el que las mujeres tienen miedo a decir que no, lo que tiene más que ver con la estructura de valores del propio género “y no tanto como un deseo de poder de ellas” para adentrarse en ese negocio.

“Y, en muchos casos, no es más que una inercia de seguir el negocio familiar porque es lo que les dejó el esposo, y es lo que saben hacer”, agrega la coautora del libro “Narco CDMX”.

Feminicidios y crimen organizado

Según datos del servicio de emergencias 911 en México del pasado mes de agosto, en torno al 60% de los asesinatos de mujeres hasta entonces en 2020 estarían relacionado con el crimen organizado.

Pero eso no quiere decir que todas las mujeres estén involucradas en ello. En ocasiones, de nuevo, se convierten en una especie de víctimas colaterales de las actividades ilícitas de sus parejas.

Cartel en manifestacion contra violencia de genero en CDMX

AFP
Hasta el 60% de los asesinatos de mujeres durante los primeros meses de 2020 en México estaban relacionados con el crimen organizado.

“Algunas son asesinadas simplemente porque tienen un parentesco o son pareja sentimental de alguien del grupo contrario. También algunos usan los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes amenazantes a sus rivales”, le dice a BBC Mundo la investigadora María Salguero.

Salguero, creadora del Mapa de Feminicidios en México en el que recopila desde hace años todos los que se registran en el país, dice que estas muertes vinculadas al crimen organizado se mantuvieron también en pandemia, lo que demostró que “no todas las mujeres estaban siendo asesinadas por sus parejas en el confinamiento”.

La experta no niega que haya mujeres involucradas directamente en narcotráfico, pero incluso en estos casos, alerta que muchas veces hay causas relacionadas directamente con su género que explican su decisión.

“Casi siempre hay historias de desigualdad detrás de ellas. Siendo narcomenudistas, pueden ganar como un dólar por paquete que venden. Son mujeres vulnerables que a veces tienen que sacar adelante a la familia, no encuentran trabajo… y se involucran en estos grupos, muchas veces motivadas también por el entorno”, explica.

“Buchonas”

La realidad de muchas de estas mujeres descrita por los expertos, por tanto, dista mucho de la imagen de lujo o glamour que muestran algunas películas o series de televisión sobre “reinas del narco”.

El concepto de la narcocultura es el que exalta la violencia del narcotraficante y todo el dinero ganado con su negocio criminal, mientras que sus mujeres pueden ser vinculadas al mundo del crimen organizado casi como objetos que los hombres utilizan para exhibir su poder y éxito.

Tequila de El Chapo

AFP
El nombre de “El Chapo” fue incluso registrado como marca por una de sus hijas para producir tequilas, joyas y otros artículos y como modo de atraer la atención de cierto público.

Estas mujeres, conocidas popularmente como “buchonas”, presumen con orgullo de ser la pareja de un líder criminal y de la vida de lujo que eso les permite llevar en forma de joyas, autos de lujo u operaciones quirúrgicas para lucir cuerpos esculturales.

Esa cultura del derroche y de ostentación del dinero suele ser más habitual entre parejas sentimentales de mandos medios o medios-bajos de grupos criminales.

Pero llama mucho la atención que Coronel, siendo esposa de uno de los capos más buscados del mundo como lo fue “El Chapo”, tuviera una presencia tan mediática y pública.

En los últimos meses, promocionaba empresas entre su casi medio millón de seguidores en Instagram. Intentó crear una marca de ropa y accesorios de lujo con el nombre de su marido e incluso apareció en un programa de televisión enfocado en la vida de personas o familiares vinculados en algún momento con carteles.

“Su actitud y falta de discreción fue desafiante e, indudablemente, con ese protagonismo en medios estaba cruzando líneas rojas en términos de tolerancia de las autoridades”, le dice a BBC Mundo Javier Oliva, analista y experto en seguridad de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UNAM.

Coronel

Getty Images
Coronel tenía una presencia mediática muy poco habitual entre parejas de grandes capos del narcotráfico.

El hecho de que las mujeres en el crimen organizado no sean aún tan conocidas responde, indudablemente, a que su presencia es todavía anecdótica en comparación con los hombres. Pero Romandía pronostica cambios.

“Aún no hay un liderazgo de mujer que esté poniendo en jaque a las autoridades. Pero sí probablemente lo empezaremos a ver en los próximos años, por el papel importante que algunas están tomando en bandas de menor tamaño”, dice.

“Aún no han tenido una exposición mediática muy evidente como para que se cree un personaje o una leyenda alrededor de ellas… pero acabará ocurriendo”, concluye la periodista.


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