Sistema de Salud no está listo para atender a personas con secuelas de COVID
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Cuartoscuro

Pacientes luchan solos contra las secuelas de COVID; el sistema de Salud no está listo para atenderlos

Ante la falta de personal, enfermeras capacitan a familiares de personas con secuelas de COVID para que continúen con las actividades de rehabilitación.
Cuartoscuro
Por Andrea Vega y Manu Ureste
9 de diciembre, 2020
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Hay días en los que Adriana Escalante, de 29 años y madre de tres niños, siente como si estuviera separada del mundo, de su cuerpo, de sí misma. “Las personas me pueden estar hablando y yo las escucho, pero no les puedo contestar. Es como si las viera y las oyera, pero sin poder reaccionar, como si estuviera en un sueño o no estuviera en mi cuerpo”. 

El cuadro de trastornos que Adriana describe empata con lo que José Delgado García, jefe del área Médica de la División de Unidades de Rehabilitación del IMSS, enlista entre las secuelas neurológicas que puede dejar la COVID-19: “deterioro cognitivo en ocasiones importante, con deficiencia en la memoria, en la atención, y en la velocidad del procesamiento mental”.

Leer más | ‘Mi pesadilla no ha terminado; ahora lucho contra las secuelas’: la vida después de tener COVID

Solo que, hasta ahora, nadie puede asegurar que Adriana esté padeciendo secuelas por el ataque del virus, porque ningún médico especialista la ha revisado. Ni ahora, ni cuando cursó la enfermedad, si es que la tuvo. 

Ella y su familia llevan meses enfermos, sin atención médica. El número de cuántas personas están así en el país no se puede precisar. No hay registros sobre quienes han aguantado en casa los síntomas de la COVID y sus repercusiones. 

Adriana nunca se hizo la prueba, pero en julio tuvo mareos, después le vino una gripa moderada, debilidad, pérdida del olfato y del gusto y una leve dificultad para respirar. Su esposo pasó por síntomas similares y sus tres niños tuvieron lo que parecía un catarro. 

El municipio de Juárez donde vive la familia, en el estado de Nuevo León, es uno de los focos rojos en la entidad por ser una de las localidades con el mayor número de casos: 2 mil 240. A esos habría que sumar los que no se reportan y confirman con una prueba. Adriana asegura que en su cuadra muchas personas han tenido síntomas. La mayoría no se ha hecho la prueba de COVID. 

“No fuimos al médico porque mi esposo se quedó sin trabajo desde finales de marzo y entonces también nos quedamos sin IMSS. Y en el Centro de Salud para personas sin seguridad social, los vecinos nos han dicho que no los están atendiendo, si llegan con síntomas de COVID, los tienen afuera haciendo fila y luego les dicen que ahí no atienden eso”. 

Adriana, ama de casa, y su esposo Isidro, que es soldador y hasta marzo se empleaba en un pequeño taller obligado a cerrar por el confinamiento, decidieron guardar cuarentena y tratarse con remedios. A los 14 días, la familia parecía estar mejor. Pero lo más difícil vino después. 

Para Adriana empezaron los mareos, después vino una especie de aturdimiento y lo que ella llama la alteración de percepción de la realidad, a eso se sumó un dolor en el vientre y periodos de diarrea y estreñimiento.

Su esposo, Isidro, siente, a sus 27 años, que los pies no lo sostienen. “Le entra como una debilidad. Veo que se esfuerza, pero hasta pararse le cuesta. También tiene dolores de cabeza fuertes y tiene afectado el sentido del olfato. Dice que para él hay cosas que ya no tienen el mismo olor de antes”. 

Cuando las secuelas llegaron, Adriana optó por ir con los médicos de farmacia. Acudió con cuatro. Pero solo le daban pastillas para el dolor o para los trastornos estomacales, así que optó por ya no consultarlos. 

Lo que encontró como opción fue un grupo de Facebook donde las personas que tienen secuelas de COVID cuentan sus experiencias y se dan consejos. De ahí sacó la idea de tomar vitaminas y lo está haciendo. 

Pero los efectos del probable COVID no se van y están afectando toda su vida. “Hay veces que puedo pasar una semana bien y después dos mal. Hay días enteros que estoy con esa sensación de que no estoy en mi cuerpo, en esos días mi hija mayor, de 9 años, cuida a sus hermanos, de 7 y 3. Mi esposo me pregunta en las mañanas cómo estoy, para con todo y sus malestares salir a hacer algún trabajo o quedarse mejor con los niños. Y yo le digo que estoy bien, pero después me pongo mal”. 

La joven madre dice que no tienen más opción que esperar a ver si las secuelas pasan. “No queda de otra”.

Los esfuerzos del Estado 

Las instituciones de salud tratan de echar a andar una estrategia de rehabilitación para los afectados de COVID con los recursos que hay. 

En el país, ya se ha dicho, faltan especialistas de todo tipo. Durante años no se formaron los suficientes para dar atención regular a la población, mucho menos para enfrentar una pandemia que puede dejar secuelas no solo en los pulmones sino en muchos órganos, incluidos el corazón y el cerebro. 

Las instituciones intentan atender a quienes han estado hospitalizados. José Delgado García, jefe del área Médica de la División de Unidades de Rehabilitación del IMSS, dice que en esa institución hasta el 28 de octubre tenían un estimado de 2 mil 200 pacientes con COVID que requerirían seguimiento médico por diversas complicaciones. 

Pero, precisa Delgado, “esa es nuestra cifra general de casos confirmados en el IMSS, la que tenemos de referencia, y le estamos aplicando los porcentajes que se manejan internacionalmente en el seguimiento epidemiológico. No tengo hoy, y nadie la está manejando, una cifra de números precisos, porque no existe”. 

En esa cuenta, ni en la de ninguna institución, se incluyen, por supuesto, los casos como el de Adriana e Isidro. 

En el caso de las personas que han estado hospitalizadas con necesidad de soporte ventilatorio la complicación más frecuente es la disminución de su capacidad pulmonar, que puede ser leve hasta derivar en una fibrosis, una cicatriz permanente que ya no se quita. 

Para atender esos casos se necesitaría un especialista en rehabilitación pulmonar. Esta, explica Delgado, es una alta especialidad. Hay que estudiar medicina primero, después son cuatro años de estudiar rehabilitación, y después otro año de adiestramiento en unidad hospitalaria.

En el IMSS, por ejemplo, esta especialidad ni siquiera existe como tal, solo está la de médicos rehabilitadores. “Como no era una necesidad, no tenemos esta cuantificación, porque por contrato no es algo que se siga. Sin embargo, contamos con médicos que de manera afortunada hicieron esa alta especialidad y que trabajan en el IMSS”, dice Delgado.

Como esa especialidad no estaba ni categorizada, no se tiene un registro oficial de cuántos médicos la tienen, pero Delgado dice que se estima que en todo el sector Salud debe haber alrededor de 120. “Es un aproximado”, recalca. “No hemos hecho una encuesta con todas las instituciones. Y si se ve a nivel mundial, la situación está igual porque nunca se había pensado en un problema de esta magnitud”. 

Son pocos recursos humanos para la necesidad de atención que hay. Así que de emergencia se ha estado capacitando a más personal. En el IMSS se preparó, en septiembre, una capacitación a 153 monitores que replicaron con 648 personas de todo el país un curso de rehabilitación pulmonar.

Este se dio en unidades médicas muy específicas que replicarán a su vez al personal operativo. Se hizo en un primer arranque con 123 monitores, quienes tuvieron 1 mil 094 alumnos, no solo médicos, sino también pasantes de medicina, personal de enfermería de los tres niveles de atención, terapistas físicos, ocupacionales, inhaloterapeutas, y asistentes médicas. 

La atención en el IMSS se centra por ahora en quienes han estado hospitalizados. Antes del egreso de todos los pacientes se da a la familia “unos folletos muy específicos y el paciente se va a casa con unas actividades muy específicas”, explica Delgado.

En el caso de los pacientes graves, que necesitaron intubación, “aquí no solo es una cuestión de rehabilitación; deben tener un seguimiento, ya sea por medicina interna, o por neumología, y en ese control previo a su alta se esperaría que a dos semanas de su egreso se valorara por estos especialistas para la realización de algunos estudios, y de ser necesario su derivación con el médico especialista en rehabilitación, o con su médico familiar”. 

El objetivo, dice Delgado, es atender al paciente de urgencias con todas sus necesidades, ya sea una cuestión menor o mayúscula, con seguimiento por parte de los especialistas. “Hay pacientes que requerirán la atención del cardiólogo, o del neumólogo”. 

Leer más | Los ciudadanos decidieron que era suficiente COVID y hospitales volvieron al caos: personal de salud

Proyecto: crear ‘clínicas post-COVID’

Juan Luis Mosqueda, director general del Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, explica que para el caso de la Secretaría de Salud, en la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE) se ha estado trabajando para crear un programa de clínicas post COVID, que den apoyo en rehabilitación no solo pulmonar, sino neurológica, cardiaca o lo que los pacientes vayan necesitando. 

“Vamos aprendiendo de esto y estamos organizándolo para ponerlo a la brevedad a disposición de los pacientes que lo requieran”.

Mosqueda explica que ya se están iniciando los trabajos en institutos como el de Enfermedades Respiratorias (INER) y el de Cardiología, que de por sí ya tenían áreas de rehabilitación, pero que ahora integrarán este programa específicamente de atención post COVID. 

Se pretende que de estas clínicas haya también en otros hospitales de referencia, de alta especialidad, y así atender también a los pacientes de otros hospitales o de diferentes instituciones. La idea es que no se queden solo en el ámbito de las de tercer nivel sino que también haya en las de segundo. 

Aunque admite que esto aun está en planeación y que todavía no se tiene el detalle de los tiempos y fases en los que se implementará. 

“Es algo que no teníamos pensado. Al principio solo pensábamos en la atención del paciente agudo y ahora nos damos cuenta de que se requiere una atención más allá de la recuperación, incluso para personas con casos más leves”. 

Ante falta de personal, se capacita a familiares 

Mientras se planea la reconversión de áreas y la capacitación del personal, incluido el de enfermería, a quienes se está capacitando es a los familiares de los afectados. 

“Nosotros, por ejemplo, cada paciente que sale del hospital sale con un familiar capacitado para continuar las actividades de rehabilitación, independientemente del seguimiento posterior que se le dé en el hospital”. 

El directivo precisa que hay ejercicios para recuperar la capacidad pulmonar, como inflar globos o soplar en popotes, y otros para recuperar los músculos después de días hospitalizados. Y para que el paciente haga estas actividades de recuperación en su casa se está capacitando a sus familias. 

Los esfuerzos en otras instituciones

Además, hay instituciones públicas y privadas apoyando al sector salud, como el DIF y Teletón. El primero pretende dar atención a 30 mil personas.

María del Rocío García, titular del DIF nacional, explica que la institución tiene ya en marcha el Modelo de Rehabilitación Integral Post COVID-19, que consta de tres etapas: una de detección y diagnóstico, que se ejecuta vía remota y con la intervención de especialistas para recibir opciones de terapia; la segunda, de atención inmediata, también vía remota, a través del micrositio de tele rehabilitación, del portal del SNDIF www.gob.mx/difnacional, donde se ofrece tratamiento; ejercicios de respiración y planes de acción. 

La tercera fase será de seguimiento, con atención ya presencial en los centros de rehabilitación de todo el país, una vez que estos puedan abrirse, de acuerdo con el color del Semáforo de Riesgo COVID en cada entidad.  

En tanto, los interesados en recibir apoyo pueden marcar a los centros de rehabilitación, los teléfonos se encuentran en la página web de la institución.

Respecto a Teletón, Arturo Emilio Pichardo Egea, director médico corporativo, dice que en sus 22 centros del país están ofreciendo rehabilitación a la población, aunque hasta ahora sólo han atendido a 350 personas que llegaron por cuenta propia, o canalizados por alguna institución de Salud pública.

De esos 350 pacientes, el 50% ha estado hospitalizado; entre 20 y 25% estuvieron en una unidad de cuidados intensivos con ventilación asistida, y el resto tuvieron la variante leve; personas con síntomas como resfriado, tos, que acuden solamente a recibir rehabilitación respiratoria.

Aunque Pichardo explica que ellos ofrecen una atención integral, que abarca todas las secuelas que pueda dejar COVID. Por ejemplo, a nivel cardíaco, dice, probablemente sean secuelas no muy graves si se llega a mejorar la inflamación que produce la enfermedad. Quizá quedan limitados a hacer ejercicio de manera temporal, para eso se les da un programa progresivo de actividad física. 

En el plan de atención de Teletón también se incluye la psiquiátrica y psicología. Pero Pichardo reconoce que hay algunas fallas cognitivas importantes que apenas se están empezando a ver con el avance de la pandemia.

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Por qué hay escasez de Sputnik V y qué pasa con quienes recibieron la primera dosis

Los retrasos en la distribución internacional de la vacuna rusa, en particular del segundo componente, han llevado a que haya millones de personas vacunadas con una dosis de Sputnik V que no pueden completar su inmunización.
5 de agosto, 2021
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La aparición de las vacunas contra el coronavirus, creadas a una velocidad nunca vista en la historia, marcaron un antes y un después en la lucha contra la pandemia.

Pero las dificultades para producir las vacunas a una escala sin precedentes está causando dificultades en varias partes del mundo.

El primer gran escollo fueron los problemas con la producción y los temores sobre posibles riesgos de la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que llevó a muchos países a tener que buscar alternativas.

Algunos optaron por las primeras vacunas estadounidenses que salieron al mercado: Pfizer-BioNTech y Moderna.

Pero cuestiones económicas (son las vacunas más caras) o geopolíticas llevaron a algunas naciones -entre ellas varias latinoamericanas- a apostar por una inoculación que aún no ha recibido el visto bueno de la Organización Mundial de la Salud: la Sputnik V.

La vacuna rusa fue la primera en ser registrada en el mundo, el 11 de agosto de 2020, pero la falta de datos sobre su composición generó escepticismo en un comienzo.

Sin embargo, cuando en febrero pasado la revista científica The Lancet publicó los resultados de la tercera fase de ensayos, que mostraban que la Sputnik V era una de las vacunas más eficaces del mundo -con un 92% de protección-, el interés creció.

El Fondo Ruso de Inversión Directa (conocido como RDIF, por sus siglas en inglés), que comercializa Sputnik V en el exterior, afirma que 69 países han autorizado esta vacuna.

Y Rusia ha firmado contratos por más de 130 millones de dosis con algunas de estas naciones.

Pero, al igual que ocurrió con la AstraZeneca, la demanda ha sido mucho más alta que la oferta, y ahora la mayoría de los países que firmaron acuerdos para adquirir la Sputnik V están en problemas por falta de dosis.

Tabla que muestra cantidad de dosis de Sputnik V pedidas y entregadas

BBC

Las dificultades tienen una particularidad: a diferencia de las otras vacunas de dos dosis, que usan el mismo componente en ambas vacunas, la Sputnik V utiliza componentes diferentes.

Y mientras que varios países se quejan porque no han recibido las cantidades pactadas de ambas dosis, algunos tienen un problema diferente: las vacunas que sí recibieron eran mayoritariamente del componente uno.

Esto ha llevado a que millones de personas que han recibido la primera dosis de la Sputnik V no estén pudiendo completar su inmunización por la falta de segundas dosis, que se han fabricado a una escala mucho menor que la primera.

Gráfico que muestra cómo funciona la Sputnik V

BBC

Los más afectados

El problema más grande lo tiene Argentina, país que fue el primero en el mundo -junto con Bielorrusia- en empezar a utilizar la Sputnik V, el 29 de diciembre de 2020.

Argentina ha recibido hasta el momento solo un poco más de la mitad de los 20 millones de dosis que adquirió de la vacuna rusa, pero, de ese número, cerca de dos tercios fueron del primer componente.

El país sudamericano decidió vacunar al mayor número posible de personas con la primera dosis e inoculó a unos 9 millones de ciudadanos con el primer componente de la Sputnik V.

Pero, de ellos, menos de 2.5 millones han podido completar su esquema de vacunación.

Hoy, más de 6 millones de argentinos esperan el segundo componente (y casi un millón y medio de ellos ya superó el plazo máximo de tres meses recomendado entre dosis).

Una situación similar, aunque a una escala mucho menor, se vive en varios otros países de la región, incluyendo a México, Guatemala, Bolivia, Honduras, Paraguay y Venezuela.

El RDIF reconoció que hay “retrasos temporales” en el suministro de vacunas, que atribuyó a la popularidad de la Sputnik V.

“Dada la demanda mundial sin precedentes, todos los productores de vacunas están experimentando algunos problemas de suministro a corto plazo”, publicó el 28 de julio en la cuenta oficial de la Sputnik V en Twitter.

Ante los reclamos del gobierno argentino, que tomaron estado público, tanto el Fondo como el gobierno ruso dijeron que su prioridad es inocular a su propia población.

“La vacunación de ciudadanos rusos contra la nueva infección por coronavirus ha sido y sigue siendo una prioridad absoluta para RDIF”, dijo el organismo.

No obstante, ambos aseguraron que los países que firmaron contratos para obtener la vacuna rusa la recibirán.

“En lo que se refiere a las obligaciones con los mercados del exterior, incluida Argentina, éstas indudablemente serán cumplidas“, dijo a finales de julio el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

“(El RDIF) Se encuentra en contacto con sus contrapartes para solucionar los problemas que inevitablemente surgen”, agregó.

¿Cuál es el problema?

Pero, ¿por qué hay tan pocas segundas dosis?

Las autoridades rusas no han realizado comentarios sobre esta faltante.

En vez, han destacado las virtudes de la primera dosis, a la que han bautizado como “Sputnik Light“.

“(Con) Una tasa de eficacia de aproximadamente el 80% supera la de muchas vacunas que requieren dos inyecciones”, resalta el sitio oficial de Sputnik V.

Empresas rusas contratadas por el Estado para fabricar la vacuna señalaron a la agencia de noticias Reuters que el hecho de usar dos vectores diferentes para las dos dosis complica su fabricación.

“El producto es bastante difícil de hacer y hay que fabricar dos diferentes”, explicó el director ejecutivo de Biocad, Dimitry Morozov, cuya compañía es una de las principales fabricantes de Sputnik V.

Las farmacéuticas citadas también dijeron que producir el segundo componente “es más difícil” que producir el primero.

Aunque no dieron detalles, una de las principales teorías es que el componente activo de la segunda dosis (que utiliza como vector al adenovirus 5) tarda más en desarrollarse que el primer componente (adenovirus 26).

Esto representaría un problema en un contexto en el que, según Reuters, “las plantas farmacéuticas tienen un suministro limitado en Rusia”.

La BBC le consultó tanto al RDIF como a Biocad si, en efecto, el segundo componente tarda más en crecer, exigiendo así la capacidad de los biorreactores rusos, pero ninguno respondió.

A pesar de que muchos expertos en salud coinciden en que la efectividad de la primera dosis de la Sputnik V es alta, advierten que, ante la llegada de nuevas variantes del coronavirus, como la Delta, que es más contagiosa, es importante completar ambos ciclos de la inmunización.

Soluciones

¿Qué pueden hacer entonces quienes han recibido la primera dosis de la Sputnik y esperan la segunda?

La recomendación de las autoridades rusas es tener paciencia.

“El equipo de Sputnik V confirma que en el mes de agosto se resolverán por completo todos los retrasos temporales en la entrega del segundo componente de la vacuna”, afirmaron en una nota de prensa publicada el 4 de agosto en la página oficial de la vacuna rusa.

En una carta enviada a la BBC en respuesta a un artículo del servicio ruso sobre la falta de vacunas, el RDIF detalló que “el volumen de producción de Sputnik V aumentará en agosto y, a partir de septiembre de 2021, habrá un aumento significativo de la producción”.

No obstante, el organismo no dio detalles sobre cuántas de estas dosis serán del segundo componente.

Uno de esos socios citados es Laboratorios Richmond, de Argentina, que en febrero pasado firmó un acuerdo para producir la Sputnik V en Buenos Aires.

La ministra argentina de Salud, Carla Vizzotti, anunció que en agosto el laboratorio fabricará casi 3 millones de segundas dosis, con el principio activo enviado desde Moscú.

Combinación de vacunas

Son varios los países -incluyendo a Rusia- los que realizan pruebas para ver si la primera dosis de la Sputnik V puede ser combinada con una segunda dosis de otra vacuna.

Una estrategia similar se usó con éxito ante los problemas con la vacuna de AstraZeneca, llevando a muchos -incluyendo a la canciller alemana, Angela Merkel- a combinarla con otra inoculación.

Aunque aún no hay evidencia confirmada, muchos expertos creen que combinar vacunas podría incluso potenciar la producción de anticuerpos.

En su declaración al servicio ruso de la BBC, el RDIF dio su visto bueno a los estudios de combinación, pero negó que tuvieran relación con la faltante del componente dos de la Sputnik V.

“Sputnik V fue pionera en el uso de refuerzo heterogéneo (“combinación de vacunas”) mediante el uso de dos vectores adenovirales humanos diferentes para dos inyecciones (a diferencia de otras vacunas que usan el mismo mecanismo de administración dos veces)”, señaló.

“RDIF fue pionera en la colaboración con otros fabricantes de vacunas cuando se acercó a AstraZeneca el 23 de noviembre (de 2020) para realizar un estudio colaborativo sobre combinaciones de vacunas. Los resultados preliminares de la investigación han confirmado la total seguridad y alta eficiencia de este enfoque”, agregó.

“El interés en el estudio de la combinación de diferentes fármacos no está relacionado con los aspectos de fabricación o logísticos del suministro de vacunas y forma parte de la estrategia global de RDIF para aumentar la efectividad de las vacunas contra el coronavirus”, aseguró.

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Mientras que los resultados finales de la prueba rusa con AstraZeneca se darían a conocer recién en 2022, las autoridades sanitarias argentinas anunciaron que, en base a los resultados preliminares de sus propios estudios, realizados con el aval de Moscú, ya comenzarán a combinar la Sputnik V con la vacuna británica.

La investigación argentina, que aún continúa, contempla una serie de ensayos clínicos realizados en distintos puntos del país y coordinados de forma nacional, con unos 1.800 voluntarios.

Estas pruebas estudian la posible combinación de la vacuna rusa con las otras vacunas disponibles en Argentina: AstraZeneca y la china Sinopharm.

El ensayo más avanzado es el de la capital, Buenos Aires, que comenzó el 7 de julio e incluye a 180 personas vacunadas con la primera dosis de la Sputnik V.

60 voluntarios recibieron la segunda dosis de la vacuna rusa, 60 fueron vacunados con AstraZeneca y 60 con Sinopharm.

Tras la donación por parte del gobierno estadounidense de 3,5 millones de vacunas de Moderna a mediados de julio, el gobierno argentino anunció que también comenzaría a estudiar la posible combinación entre Sputnik y esta inoculación estadounidense.

“Alentadores”

Este miércoles, la ministra argentina de Salud, Carla Vizzotti, informó que, a un mes del comienzo de los ensayos en Buenos Aires, los resultados son “satisfactorios” y “alentadores”.

Por este motivo, dijo que a los argentinos vacunados con una dosis de Sputnik se les dará la opción de recibir como segunda dosis la AstraZeneca.

“Es una posibilidad que se va ofrecer de forma voluntaria. Si alguien quiere esperar la misma vacuna (la segunda dosis de Sputnik V), no es problema”, afirmó.

La ministra también dijo que se permitirá el intercambio de las vacunas AstraZeneca y Moderna (la combinación que recibió Merkel), que fue investigada con éxito en Reino Unido.

Sin embargo, por el momento las autoridades argentinas descartaron realizar combinaciones con la vacuna Sinopharm.

Al igual que la RDIF, los funcionarios argentinos destacan que intercambiar la vacuna rusa con otras que también utilizan vectores de adenovirus tiene sentido porque la Sputnik V “ya es una combinación”.

El anuncio de Argentina será seguido con interés por los otros países que utilizan la vacuna rusa y se plantean cómo resolver el dilema de la escasez de segundas dosis.


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