Pedro Pantoja, el sacerdote que defendió a migrantes en tierra de narcos
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Pedro Pantoja, el sacerdote que defendió a los migrantes en tierra de narcos

El fundador de la Casa del Migrante de Saltillo falleció a los 76 años, su voz sonó con fuerza en el noreste del país, especialmente en los años más cruentos de la guerra contra el narco de Felipe Calderón.
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20 de diciembre, 2020
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El viernes 18 de diciembre, fecha que se conmemora el Día Internacional del Migrante, falleció el sacerdote Pedro Pantoja a los 76 años, fundador de la Casa del Migrante de Saltillo, y uno de los defensores de migrantes y de personas refugiadas más activos y respetados en México.

Nacido en 1944 en el seno de una familia pobre de San Pedro del Gallo, en el estado de Durango, el padre Pantoja, como era conocido, dedicó sus 49 años de sacerdocio a la defensa de los derechos humanos en territorios donde el crimen organizado ha impuesto históricamente su dominio en México.

Antes de sacerdote, Pantoja trabajó como obrero, minero y campesino, viviendo las causas sociales a las que dedicó su vida. De hecho, él mismo fue migrante en Estados Unidos, donde arrancó su activismo acompañando luchas sociales y logrando mejoras de salario para los jornaleros de Delano, California, junto al líder migrante César Chávez.

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En México, ya como sacerdote y activista, también logró mejorar las condiciones laborales de obreros y mineros de Coahuila, donde lideró la construcción de una casa para migrantes y refugiados en Ciudad Acuña y en Saltillo, tema que ha ocupado su vida en los últimos 30 años.

Tomador empedernido de café, y amante de los tacos de arrachera, y de la música norteña y de las rancheras -casi siempre vestía de pantalón tejano, camisa a cuadros, bota, y sombrero, en detrimento de la sotana, que solo utilizaba durante las homilías-, la voz del padre Pantoja en defensa de los migrantes sonó con fuerza en el noreste del país, especialmente en los años más cruentos de la Guerra contra el Narco del presidente Felipe Calderón, cuando territorios como Coahuila fueron tomados por los cárteles.

“Coahuila es territorio de Zetas, de cárteles, y de muchísima violencia”, dijo en un amplio perfil publicado en 2012 por la revista Gatopardo bajo un título que bien podría englobar sus casi 50 años de sacerdocio-activismo: ‘Padre Pantoja: amar a Dios en tierra de Zetas’.

En el texto, el cronista Emiliano Ruiz Parra narró que, a pesar de las amenazas, el padre Pantoja era de los poquísimos sacerdotes que se atrevían a hablar públicamente de la complicidad del narcotráfico con las autoridades, y de su absoluto dominio sobre las cárceles locales, los cuerpos policiacos, los legisladores, las calles, así como de los negocios lícitos e ilícitos, como el tráfico de personas.

“El crimen organizado -denunció Pantoja en aquella entrevista- es una empresa perfecta que cubre todos los estamentos de la sociedad: los aparatos políticos, los empresarios, los ganaderos, los comerciantes… Son hasta dueños de bancos que subsidian el desarrollo del gobierno y de las agencias de envío de dinero desde Estados Unidos, que siempre el gobierno se ha negado a investigar. (…) Y en el caso del noreste, no se puede separar la infiltración de las autoridades con el crimen organizado”.

La masacre de 72 migrantes a manos de Los Zetas en Tamaulipas, y de otras masacres como la de Fosas Clandestinas de San Fernando y la de Cadereyta,  tocaron de manera especial al sacerdote.

Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático, recuerda en entrevista que Pedro Pantoja siempre llamó a estas masacres como “holocausto, genocidio y crímenes de lesa humanidad”, y que levantó la voz ante la falta de resultados del Estado mexicano que, en 2012, envió cuerpos equivocados a Centroamérica a las familias de las víctimas y féretros cargados de arena.

Aunque cordial y de plática suave con un marcado acento norteño, la lengua del Padre Pantoja nunca se contuvo. “Siempre llamaba a las cosas por su nombre, y su convicción por la defensa de las y los más vulnerables nunca vaciló”, enfatiza Delgadillo.

No se contuvo con los temidos cárteles de la droga -a los que denunció en 2010 en Washington, Estados Unidos, en una audiencia de la Comisión Interamericana por los casos de secuestros masivos en México-. Y tampoco lo hizo con las autoridades mexicanas, siendo especialmente crítico con Migración y con las fuerzas policiacas, a quienes también denunció públicamente ante casos de abusos y ataques a migrantes, como el que tuvo lugar el pasado 31 de julio de 2019 en su ciudad, Saltillo.

Ese día, la Casa del Migrante de Saltillo dio a conocer que policías locales persiguieron y mataron a balazos frente a su hija al migrante salvadoreño Marco Tulio Perdomo Guzmán, que había dejado el albergue para intentar llegar a la frontera con Estados Unidos.

Tras el suceso, la Fiscalía de Coahuila acusó al migrante de 29 años de haber disparado a los agentes policiacos, que solo habrían respondido a la agresión. Sin embargo, tras el acompañamiento de la Casa del Migrante de Saltillo del Padre Pantoja, cuatro días después la Fiscalía se desdijo y deslindó de cualquier hecho delictivo al migrante, anunciando además que detuvo al policía de investigación que mató al salvadoreño.

Precisamente, apenas el 14 de octubre pasado, en una de sus últimas participaciones públicas, el padre Pantoja arrancó su intervención en un foro sobre COVID y personas migrantes recordando el asesinato de Marco Tulio.

“La pandemia de COVID-19 fue precedida por un terrible año de presiones, acoso violatorio de las diferentes fuerzas de seguridad, amenazas de muerte a nuestras abogadas, y de persecución policiaca a migrantes que terminó con el asesinato de Marco Tulio”, denunció el sacerdote.

Ante este panorama, Pantoja pidió al resto de organizaciones civiles que participaban en el foro que analizaran la necesidad de plantearse “nuevas estrategias y perspectivas más audaces” ante la persistencia de los ataques sistemáticos a migrantes en México, país que ya en el lejano 2009 fue escenario del secuestro de al menos 20 mil personas indocumentadas que buscaban cruzar a Estados Unidos, según un informe especial que publicó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

“Con todo respeto. Nuestra postura es más agresiva y radical. Está llena de indignación por lo que han vivido migrantes forzados y refugiados”, señaló Pantoja, que acusó al gobierno mexicano y a su sistema migratorio de haber “despedazado” a los migrantes, especialmente en el contexto de esta emergencia sanitaria, donde albergues y sociedad civil mantuvieron sus puertas abiertas sin el apoyo gubernamental y con complicaciones severas para atender a personas migrantes debido a la falta de agua, material sanitizante, y de espacios adecuados.

“A nadie respetó esta pandemia, es cierto. Aunque los más golpeados, como siempre, son los nadie. Los de la extrema vulnerabilidad. Los migrantes”, concluyó el padre Pedro Pantoja.

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“No representen a los migrantes, caminen con ellos”

Gretchen Kuhner, directora del Instituto de Mujeres en Migración AC (IMUMI), fue una de las participantes del foro. En entrevista, explica que la rebeldía del padre Pantoja reside en que su defensa de los migrantes no se limitó al acompañamiento, ni a la denuncia ante los reflectores de los medios de comunicación.

“Él nos recordaba la importancia de ver el panorama migratorio desde una perspectiva mucho más amplia de relaciones de poder y sistemas económicos y políticos que han dejado a la mayoría de personas en el mundo en una situación de pobreza”, apunta.

“Nos recordaba que teníamos que ser activistas sociales, pero no representar a las personas, sino caminar con las personas. Me recordó muchas veces la necesidad de discutir menos, de dar menos estadísticas, y de hablar más de los testimonios de los migrantes”, añade la directora del IMUMI, que resume la pérdida del Padre Pantoja como la pérdida del ‘ancla histórica, moral y espiritual’ del movimiento por los derechos de los migrantes.

Por su parte, Ana Lorena Delgadillo recuerda “su valentía, su rebeldía y su indignación con todo esquema que fuera injusto o abusivo”, y destaca también su visión de lo que debe ser la defensa de los derechos humanos.

“Para él, no se trataba solo dar pan y agua. Era aprovechar la Casa del Migrante de Saltillo para que las personas que iban en tránsito recuperaran un poco de esa dignidad que les arrancó la violencia y el maltrato a su paso por México; para que aprendieran sus derechos y supieran defenderlos”, plantea Delgadillo.

Mientras que Linda Flores, activista chihuahuense, destaca el compromiso, la integridad, y sobre todo, la congruencia de Pantoja a lo largo de su vida.

Fue tan congruente, recalca, que su fallecimiento se produjo exactamente el día de los migrantes, a cuya defensa dedicó su vida.

“Me gusta pensar que murió en el Día Internacional del Migrante porque ya era parte del plan perfecto que Dios tenía para él”, asegura emocionada la activista. “Ahora, además de conmemorar a los migrantes, será siempre el día para recordar y honrar al padre Pedro Pantoja”.

Aquí puedes leer la carta íntegra que dedica Ana Lorena Delgadillo al padre Pedro Pantoja:

 

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Yuri Gagarin: los peligros ocultos en el primer vuelo tripulado al espacio hace 60 años

Hace seis décadas, Yuri Gagarin se convirtió en la primera persona en llegar al espacio, pero es probable que ni siquiera él supiera cuánto se arriesgó durante la misión.
12 de abril, 2021
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Yuri Gagarin con un casco espacial

Getty Images
Yuri Gagarin fue el primer ser humano en llegar al espacio.

“Porque aquí estoy sentado en una lata. Muy por encima del mundo. El planeta Tierra es azul, y no hay nada que pueda hacer”.

Estas líneas de la canción Space Oddity, de David Bowie, resumen cómo debe haberse sentido Yuri Gagarin cuando realizó el primer viaje de un humano al espacio exterior.

En su diminuta nave espacial, de poco más de dos metros de diámetro, Gagarin partió hacia el espacio más como pasajero que como un cosmonauta.

En ese momento, el “piloto” ni siquiera podía tocar los controles de la nave.

Según una transcripción de la comunicación con el control de tierra, Gagarin quedó impresionado por la vista a través de la ventana de la cápsula, mencionando la “hermosa aura” de nuestro planeta y las sorprendentes sombras proyectadas por las nubes en la superficie de la Tierra.

El viaje de Gagarin al espacio el 12 de abril de 1961, hace exactamente 60 años, fue una victoria de la Unión Soviética sobre Estados Unidos en la carrera espacial. Y su regreso a la Tierra fue un triunfo innegable.

Pero para hacer historia, Gagarin asumió un peligroso desafío que requería una inmensa valentía.

Partió hacia el espacio, un lugar misterioso que era prácticamente desconocido en ese momento, en una nave que no tenía controles de rescate.

El cohete que lo lanzaría había tenido tantos vuelos fallidos como exitosos.

Gagarin estaba asumiendo el papel de un conejillo de indias y su misión estaba diseñada a responder varias preguntas.

¿Puede un humano sobrevivir en el espacio? ¿Puede la nave espacial sobrevivir al viaje? ¿Puede esa nave espacial comunicarse de manera efectiva con la Tierra, a fin de garantizar un aterrizaje seguro?

Yuri Gagarin

Getty Images
Con 27 años, Gagarin asumió el reto de viajar al espacio.

En ese momento, nadie confiaba en la seguridad de los cohetes, las naves espaciales, los controles y los sistemas de comunicación, ni siquiera en que los humanos pudieran sobrevivir en el espacio.

“Si la nave espacial Vostok se presentara a los científicos de hoy, nadie votaría a favor de lanzar una cosa tan improvisada como esa al espacio“, dijo el ingeniero Boris Chertok casi medio siglo después de la misión, en su libro Rockets and People.

“ firmé documentos declarando que todo me parecía bien y que garantizaba la seguridad de la misión. Nunca lo habría firmado hoy. He ganado mucha experiencia y me he dado cuenta de cuánto nos arriesgamos”.

Fallos del Vostok

El vehículo de lanzamiento Vostok, en el que se instaló la nave espacial del mismo nombre, se basó en el cohete R-7, un misil balístico intercontinental de dos fases que fue lanzado por primera vez en agosto de 1957.

Ese mismo año, el Sputnik 1, el primer satélite terrestre artificial, fue transportado en el R-7.

El diseño del cohete resultó ser muy exitoso: los misiles de esta familia siguen siendo los únicos en Rusia para vuelos espaciales tripulados. Aunque está desactualizado, ha demostrado ser confiable para poner naves espaciales en órbita.

Sin embargo, en 1961, las cosas eran bastante diferentes.

Primer plano de las llamas de escape del cohete que puso en órbita a Yuri Gagarin

Science Photo Library
El cohete R-7 fue creado con fines balísticos, pero adaptado para la exploración espacial.

“De acuerdo a los estándares modernos para la seguridad de los cohetes, no teníamos ninguna razón para ser optimistas antes de 1961. Ese año tuvimos al menos ocho lanzamientos exitosos seguidos”, dijo Chertok en su libro.

“ de los cinco lanzamientos de satélites en 1960, cuatro lograron despegar. De estos, solo tres lograron salir de la órbita de la Tierra, y solo dos aterrizaron. Y de los dos que regresaron a la Tierra, solo uno aterrizó con normalidad”.

El primer lanzamiento del programa Vostok fue el 15 de mayo de 1960, menos de un año antes de la misión de Gagarin. A bordo de la nave satélite había un maniquí apodado Ivan Ivanovich.

La nave salió de la órbita de la Tierra pero no regresó. Sus sistemas de orientación fallaron.

El 19 de agosto, los perros Belka y Strelka volaron al espacio y regresaron, en lo que fue el único lanzamiento completamente exitoso en 1960.

Los intentos posteriores tuvieron menos éxito.

La cápsula espacial en la que viajó Gagarin

Getty Images
La diminuta nave espacial en la que viajó Gagarin tenía unos dos metros de diámetro.

El 1 de diciembre, otro lanzamiento, que también transportaba perros, Mushka y Pchelka, no pudo regresar sobre su trayectoria calculada y comenzó a descender fuera de las fronteras de la URSS.

Toda la nave fue destruida, con los animales a bordo, para evitar que otros países obtuvieran la tecnología soviética.

Casi perfecto

Durante el vuelo de Gagarin, el 12 de abril de 1961, el cohete funcionó casi a la perfección. Pero no hay nimiedades en la tecnología espacial y este “casi” podría haberle costado la vida al cosmonauta ruso.

Entre muchos fallos técnicos, su nave entró en órbita a una altitud superior a la prevista.

Tenía frenos, pero si no hubieran funcionado, Gagarin habría tenido que esperar a que la nave espacial descendiera por sí sola para regresar a la Tierra.

Aunque el Vostok tenía oxígeno, comida y agua para más de una semana, la altitud a la que llegó habría hecho que la nave tardara más en comenzar a descender.

Es probable que Gagarin se hubiera quedado sin suministros y hubiera muerto. Afortunadamente, los frenos funcionaron.

Un monumento a Yuri Gagarin en Moscú

Reuters
Los monumentos a Gagarin se mantienen hasta hoy en Rusia.

Luego, los cables que conectan la cápsula espacial con el módulo de servicio no se separaron antes del regreso de Gagarin a la Tierra. Así que la cápsula de Gagarin arrastró inesperadamente un módulo adicional cuando aterrizó.

Las temperaturas en la cápsula se volvieron peligrosamente altas y Gagarin dio vueltas frenéticamente, casi perdiendo el conocimiento.

“Estaba en una nube de fuego cayendo hacia la Tierra”, recordó más tarde el cosmonauta. Pasaron 10 minutos antes de que los cables finalmente se quemaran y el módulo de descenso, que contenía a su pasajero humano, se soltara.

Gagarin saltó antes de que su cápsula cayera al suelo, con un paracaídas en un aterrizaje seguro cerca del río Volga.

Esto violó el requisito de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) que contempla que astronautas y cosmonautas deben aterrizar en la nave espacial; de lo contrario, el vuelo al espacio no cuenta.

Los funcionarios se negaron a admitir que Gagarin no viajó los últimos kilómetros hasta el suelo en su nave.

Sus registros de vuelos espaciales fueron certificados por la FAI, que también cambió sus reglas para reconocer que los pasos importantes eran un lanzamiento seguro, su paso por la órbita y el regreso del piloto.

¿Lo haría un cosmonauta moderno?

El servicio ruso de la BBC preguntó a tres cosmonautas rusos si volarían al espacio en la nave espacial Vostok en el estado en el que se encontraba en 1961.

Pavel Vinogradov, quien viajó al espacio tres veces en 1997, 2006 y 2016, dijo que volaría a pesar de todo el peligro, pero solo por su carácter aventurero.

Yuri Gagarin en un desfile

Getty Images
Gagarin se convirtió en un héroe nacional soviético después de su exitoso viaje.

Sin embargo, Gagarin estaba en una posición diferente, dice, y es poco probable que estuviera al tanto de todos los riesgos involucrados.

“Tienes que comprender cuáles eran mis conocimientos cuando volé por primera vez”, dice Vinogradov. “Soy ingeniero, sé demasiado. Probablemente Gagarin no sabía todo eso”.

Mijail Kornienko, quien voló al espacio dos veces en 2010 y 2015, dice que definitivamente habría volado en 1961 en el lugar de Gagarin, pero no iría ahora que se sabe que el riesgo fue extremadamente alto.

“Estoy seguro de que cualquiera habría entrado en esta nave en su lugar”, señala el cosmonauta.

Sergei Ryazansky ha volado al espacio dos veces y señala que el primer cuerpo de cosmonautas reclutó pilotos de combate militares, personas disciplinadas dispuestas a sacrificar sus vidas por su tierra natal.

Los primeros cosmonautas eran jóvenes, dice.

“Probablemente, si tuviera esa edad, debido a mis ansias de aventura estaría de acuerdo . Ahora, por supuesto, no lo haría. Tengo cuatro hijos y una responsabilidad con mi familia”, reflexiona Ryazansky.

Insignias de Yuri Gagarin

BBC
La figura de Gagarin ha sido usada en diversos objetos, como insignias.

Volar al espacio da miedo, incluso ahora, señala.

“Una persona normal tiene miedos. Y esto es bueno. Una persona se vuelve más serena, más atenta y más responsable”.

“Nuestras vidas cambiaron para siempre”

Hijo de campesinos, Gagarin había subido al espacio desconocido y regresó como el hombre más famoso del planeta.

Su vuelo lo convirtió en un héroe nacional y una celebridad mundial, y luego viajó mucho para promover los logros de la Unión Soviética, a la entonces Checoslovaquia, Bulgaria, Finlandia, Reino Unido, Islandia, Cuba, Brasil, Canadá, Hungría e India.

“Significó, por supuesto, que nuestras vidas cambiaron para siempre”, explicó Elena Gagarina, la hija mayor de Gagarin, cuando habló con la BBC en 2011.

“Fue extremadamente difícil para mis padres tener una vida privada. Tuvieron muy pocas oportunidades de estar juntos en una vida privada después del vuelo”, comentó.

Yuri Gagarin y Fidel Castro en La Habana

Getty Images
En su gira por América, Gagarin estuvo en Cuba.

“Incluso si él planeaba algo para sí mismo, estaba rodeado de gente que quería verlo, hablar con él y tocarlo. Se dio cuenta de que era parte de su trabajo y no podía negarse”, continúa.

Aunque Gagarin deseaba volar de nuevo, se le prohibió volverlo a hacer debido a su condición de héroe nacional.

Pasó a entrenar a varios otros cosmonautas y se matriculó en el prestigioso Instituto Zhukovsky de Ingeniería Aeronáutica.

Gagarin se graduó con honores en febrero de 1968.

En marzo de ese mismo año, en un vuelo de prueba de rutina en un MIG-15, su avión se estrelló y lo mató a él y a su copiloto.

Tenía 34 años.


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