En 2020, cada hora hubo 25 denuncias por violencia familiar
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Cuartoscuro Archivo

En 2020, cada hora hubo 25 denuncias por violencia familiar

El 2020 cerró con 220 mil 28 denuncias por violencia familiar, el mayor número desde que se tiene registro, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
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26 de enero, 2021
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Cuando empezó la pandemia de COVID-19 en México y Abril dejó de tener trabajo como empleada de limpieza, su pareja, que ya era agresivo y posesivo con ella, le dijo que qué bueno porque así se iba a quedar en la casa en lugar de “andar de loca” en la calle. Poco después, cuando también a él lo mandaron de descanso obligado, la violencia se volvió constante y cada vez más fuerte, más peligrosa.

“Llegó el momento en que todo le molestaba, gritos, insultos, delante de mi hijo, no le importaba. Y bueno, incrementó la violencia sexual, ahora sé que se llama sexual. Me insultaba, no me dejaba hablar con mis amigas, me revisaba el celular. Y así, hasta que un día en la noche se enojó porque el niño empezó a tener temperatura, yo me preocupé, le dije que a lo mejor era coronavirus, se empezó a reír, me dijo que era una ignorante, que cómo creía eso. Me puse a llorar, le dije que me dejara salir para llevarlo al hospital, me dijo que no. Sí me enojé y agarré a mi hijo, lo hice a un lado y cuando menos sentí, estaba ya tirada, sentía mojada mi cara y cuando me toqué pues estaba sangrando”.

Situaciones como esta se repitieron en miles de hogares mexicanos durante 2020, que cerró con el mayor número de denuncias por violencia familiar desde que se tiene registro: 220 mil 28, de acuerdo con el reporte actualizado del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) publicado este lunes. Es decir, que se abrieron en promedio 603 carpetas de investigación al día, 25 cada hora del año.

Las denuncias ante autoridades tuvieron una caída durante abril y mayo, cuando el confinamiento fue más estricto y muchos Centros de Justicia para las Mujeres redujeron sus horarios de atención y servicios, pero después tuvieron una subida constante que alcanzó su récord histórico en octubre, con casi 20 600.

Apenas en los últimos dos meses bajaron ligeramente, a 17 mil 385 en diciembre, pero se mantuvieron por encima de los niveles del año previo. En promedio, el aumento respecto a 2019 fue de 4.7%.

Además, hubo 689 mil 388 llamadas de emergencia al 911 por violencia familiar. Es decir, una cada 45 segundos.

Esta categoría representa el 4.25 del total de llamadas reales y efectivas que recibe el número de ayuda 911, mientras que las de violencia de pareja son el 1.46% y las de violencia contra la mujer, 1.6%, según indica el propio reporte del Secretariado, que de ningún modo incluye “llamadas falsas”, como dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando estaba el primer pico de la pandemia y se empezaba a advertir de los aumentos en la violencia familiar.

El fortalecimiento de ese número de ayuda —con capacitación en perspectiva de género a los operadores y la guía de un mapa que reúne diferentes servicios para mujeres y niñas y niños—, así como campañas en medios —incluyendo la polémica “Cuenta hasta 10”— fueron las únicas acciones del gobierno en respuesta  al aumento de esta violencia, que ocurrió en todo el mundo durante la pandemia.

Refugios de la sociedad civil multiplican sus atenciones

Abril, la mujer a la que su pareja golpeó hasta hacerla sangrar cuando quiso llevar a su hijo al hospital, no llamó al 911 ni acudió a un Ministerio Público porque él, el hombre con el que vivía, es policía. Había escuchado otra campaña de una asociación civil, la Red Nacional de Refugios para mujeres víctimas de violencia, y como tampoco podía llamar por teléfono para que no la escuchara, decidió escribir por Facebook en un momento que entró al baño.

“Cuando recobré la conciencia y vi a mi hijo tirado a mi lado, llorando, supe que él no se merecía lo que estaba pasando, y yo tampoco, así que mientras él me pedía perdón yo estaba pensando en cómo salirme de eso. Dije ‘es la última vez que aguanto esto, quiero vivir y esto no es vida’”, contó en una entrevista meses después facilitada por la Red.

“Como estaba él, pues ahora sí con la cola entre las patas, al otro día me dijo que me quería mucho, que iba a ir a comprarme de desayunar. Me preguntó qué se me antojaba, le dije que carnitas porque donde las compra está muy lejos de la casa. Y sí, se enojó, pero me volteó a ver y me dijo ‘está bien, espérame, vete haciendo los frijoles y ahorita vengo’. Se salió, y en ese momento me levanté, hice la mochila que me habían comentado en la Red, junté unas monedas que tenía, y no lo pensé y me salí con mi hijo”.

Abril fue una de las 40 mujeres que la Red rescató durante 2020, es decir, que de plano les envió un taxi y dinero para que pudieran escapar de la violencia. Esto es 300% más de las intervenciones que había tenido en 2019, y fueron principalmente en la Ciudad y el Estado de México y en Puebla.

Además, dio atención de distintos tipos, desde albergar mujeres con sus hijas e hijos hasta darles asesoría psicológica o jurídica, a un total de 46 mil 514 personas, 39% más que durante 2019, de las que 15 mil 692 fueron contactos telefónicos o por redes sociales, un aumento del 31%.

La desconfianza de Abril en llamar a las autoridades se entiende cuando los mismos refugios reportan que  17% de las mujeres que se comunicaron, ya habían buscado previamente a alguna instancia de gobierno, pero no recibieron el apoyo que esperaban, como órdenes de protección, con argumentos como que no tenían marcas físicas de la violencia, fueron cuestionadas respecto a por qué apenas acudían a denunciar, o las desincentivó que por la sana distancia hubiera filas de más de dos horas antes de poder entrar al Ministerio Público.

“Esto aunado a que es importante no perder de vista que muchas mujeres no pudieron comunicarse o acudir a servicios especializados por estar conviviendo con el agresor y el control que esto conlleva, además del propio miedo que muchas mujeres que nos contactaron expresaron tener de poder contagiarse de COVID-19, esperando a que el semáforo estuviera en verde para poder salir o pedir ayuda”, comentó en entrevista la directora de la Red, Wendy Figueroa.

Récord también en otros tipos de violencia contra la mujer

Además de la violencia dentro de las casas, otra clasificación de delitos o llamadas de emergencia en la que se rompieron récords fue en la denominada “violencia de género distinta a la familiar”, que el Secretariado define como “uso deliberado del poder o de la fuerza física, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.

En total se abrieron 4 mil 50 carpetas de investigación por estos motivos, un aumento del 27.4% respecto a 2019, con picos máximos en septiembre (400 denuncias), octubre (394) y diciembre, que cerró con 389, aunque solo 12 entidades reportan estos delitos, principalmente el Estado de México, Veracruz, Coahuila y Guerrero.

Igualmente, las llamadas de emergencia al 911 clasificadas como de violencia a la mujer (que no son ni de pareja ni de tipo sexual) tuvieron un aumento de 31.6% en un año, hasta llegar a 260 mil 67, unas 30 por hora.

Quedarse en casa no cambió casi nada las cifras de mujeres que fueron asesinadas. Hubo 969 casos que fueron registrados como víctimas de feminicidio, un aumento anual de apenas 0.3%. Sin embargo, esta tipificación se sigue utilizando para tan solo una cuarta parte de las mujeres a las que se les quita la vida.

Hubo otras 2 mil 783 víctimas de homicidio doloso, para sumar 3 mil 752 mujeres asesinadas durante 2020, una reducción mínima del 2% respecto al año previo.

Los delitos de violación y abuso sexual, al igual que los de violencia familiar, tuvieron una caída de denuncias en abril, pero después llegaron a acumular cinco meses al alza. Aun así, al finalizar el año promediaron 5% menos que los registrados en 2019, con 16 mil 543 denuncias por violación y 22 mil 377 por abuso a nivel nacional.

El pasado 19 de enero, en la primera reunión del año del Grupo Interinstitucional de la Estrategia Nacional de Protección Integral para las Mujeres, Niñas, Niños, Adolescentes (GIEV), la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, reconoció que “la necesidad de garantizar el respeto a los derechos de las mujeres fue más apremiante y sigue siendo una tarea pendiente del Estado mexicano”

Anunció que se trabaja en un nuevo modelo para la prevención y erradicación de la violencia de género, que se llamará “Siempre libres, siempre vivas”, basado en prevenir las condiciones estructurales de la violencia y dar acceso a las mujeres a oportunidades de desarrollo en igualdad con los hombres. Aunque también advirtió que habrá una revisión a los recursos institucionales porque tendrán que “hacer mucho más con menos”.

 

 

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3 nuevos fraudes y estafas surgidos por la pandemia del coronavirus

El miedo y la desinformación desatados por la crisis sanitaria mundial han permitido a grupos delictivos crear nuevas formas de engaño para obtener dinero y datos de identidad. Te contamos algunas de las estafas más utilizadas en tiempos de covid.
9 de febrero, 2021
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Mientras las economías del mundo sufren y millones de negocios han tenido que cerrar sus puertas debido a la crisis sanitaria mundial generada por el covid-19, hay quienes han aprovechado la pandemia para sacar un beneficio económico.

Se trata de grupos de delincuentes en varios rincones del globo que han encontrado nuevas formas ilegales de hacer dinero.

Algunos de estos criminales engañan a sus víctimas aprovechando la confusión, desinformación y desesperación de muchos en medio de la pandemia.

Otros, ofrecen falsificaciones que permiten violar algunas de las restricciones impuestas por las autoridades en muchos países.

Aquí te contamos tres de los principales fraudes y estafas que han surgido en los últimos tiempos en torno al coronavirus.

1. Resultados de tests falsos

Muchos países exigen a toda persona que quiera viajar allí que se realice una prueba de laboratorio para comprobar que no está infectado con el virus que causa el covid-19.

La exigencia de mostrar un certificado con resultado negativo ha propiciado un lucrativo negocio que consiste en vender resultados falsificados.

Las dificultades o retrasos para acceder a las pruebas, su alto costo en algunos lados y la urgencia o pereza de algunas personas que quieren viajar, han llevado a que el negocio de los tests falsos florezca.

Un hombre se realiza una prueba de coronavirus en el aeropuerto de Los Ángeles, en EE.UU.

Getty Images
Algunos viajeros buscan evitar realizarse los tests de coronavirus y compran certificados falsos.

Agencias de seguridad han desbaratado redes de falsificadores de certificados en el aeropuerto Charles de Gaulle, en la capital de Francia, y en el aeropuerto de Luton, en Reino Unido.

También la Policía Nacional de España arrestó al menos a una persona que ofrecía resultados de tests falsos.

En Países Bajos se identificaron varias cuentas en redes sociales como Whatsapp y Snapchat con nombres como Vliegtuig Arts (el médico del avión) o Digitale Dokter (el médico digital) que ofrecían certificados falsos.

El diario El País de España denunció recientemente que este negocio también prolifera en algunas zonas turísticas de México, donde tests apócrifos son vendidos por menos de US$40.

Y en Chile, las autoridades sanitarias clausuraron en enero un centro médico ubicado en la acomodada comuna de Las Condes, en Santiago, que falsificaba resultados de exámenes supuestamente realizados a cambio de US$85.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) reconoció que se trata de “un problema cada vez mayor en todo el mundo”.

El organismo señaló que parte del problema es que los certificados en papel se pueden manipular fácilmente porque vienen en diferentes formatos e idiomas, lo que “conduce a ineficiencias en los controles de salud, errores y fraude”.

Por su parte, la Oficina Europea de Policía, Europol, indicó que “la proliferación de medios tecnológicos de gran precisión, ya sea impresoras o distintos programas de software, facilita la circulación de documentos fraudulentos”.

Europol, que esta semana alertó a la Unión Europea sobre una banda de falsificadores de certificados llamada Rathkeale Rovers Mobile Organised Crime Group, presuntamente de origen irlandés, admitió que el problema es difícil de combatir.

“Mientras haya limitaciones para viajar debido a la covid-19, es probable que se mantenga la producción y venta de certificados falsos”, señalaron portavoces de la institución.

Una persona con guantes sostiene una vacuna y un modelo de un coronavirus

iStock
La llegada de las vacunas contra el covid ha desatado una nueva serie de estafas.

2. El engaño de las vacunas

Desde que comenzó la pandemia, ha habido timadores que buscaron lucrar con el miedo que genera la enfermedad, ofreciendo remedios y curas falsas.

Tés, aceites esenciales y terapias intravenosas con vitamina C son solo algunos de los supuestos tratamientos antivirales que se siguen vendiendo en clínicas, sitios online, redes sociales y programas de televisión.

Pero el desarrollo de vacunas contra el coronavirus, que ya empezaron a distribuirse y aplicarse en varias partes del mundo, ha generado una nueva forma de estafa.

Consiste en exigir dinero a cambio de estar en una presunta lista para recibir la preciada inmunización, cuyas dosis son limitadas.

También hay quienes afirman falsamente vender alguna de las vacunas desarrolladas.

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) advirtió que este fraude se está extendiendo en ese país debido a las complejidades del sistema de distribución de las vacunas, que varía según el estado o territorio.

“Los estafadores, siempre listos para actuar, se están aprovechando de la confusión”, señaló Colleen Tressler, especialista en Educación del Consumidor de la FTC.

Para evitar el fraude, la agencia recuerda que no se puede pagar para inscribirse para recibir la vacuna.

“Todo aquel que te pida que pagues para colocar tu nombre en una lista, para hacer una cita para ti o reservarte un puesto en la fila es un estafador”, advierte.

Un hombre con guantes de latex, sosteniendo vacunas en una mano y dinero en la otra

iStock
Los estafadores fingen tener vacunas para vender o prometen un lugar en la lista de vacunación.

También recomienda ignorar los anuncios de venta de vacunas contra el coronavirus.

“No la puedes comprar en ningún lugar. La vacuna está disponible únicamente en lugares aprobados a nivel federal y estatal”, indica.

3. El corona-phishing

La creación de negocios falsos, que ofrecen productos inexistentes a través de sitios online, redes sociales, correos electrónicos y llamadas, con la intención de obtener los datos bancarios de quienes caen en la trampa, explotó desde que comenzó la pandemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también debió emitir una advertencia en marzo pasado para alertar que cibercriminales se hacían pasar por representantes del organismo para obtener donaciones falsas y robar datos de identidad.

Pero mientras que al principio esta forma de delito, conocido como “phishing”, se enfocó en campañas de caridad falsas o la supuesta venta de productos muy en demanda, como mascarillas, alcohol en gel o desinfectantes, con el tiempo las estafas se hicieron más sofisticadas.

En Argentina, algunos bancos debieron cerrar sus perfiles en redes sociales luego de que delincuentes utilizaran información recabada allí para vaciar las cuentas de algunos clientes.

Los criminales se ponían en contacto con personas que habían utilizado las redes para denunciar algún problema con su cuenta, ante la imposibilidad de asistir a los bancos, que por muchos meses permanecieron cerrados al público durante la cuarentena.

Haciéndose pasar por representantes del banco, los delincuentes lograban obtener los datos de la cuenta de la víctima. Antes de vaciarla a través de la banca online, pedían un préstamo pre-acordado.

Así, las víctimas no solo perdían todo el dinero en sus cuentas. También quedaban endeudados, en algunos casos por cifras muy por encima de sus ingresos.

En realidad, pretenden robarlas. Ilustración de un hombre en traje sosteniendo una maleta llena de dinero

iStock
En varios países, estafadores pretenden ser funcionarios del gobierno que ayudan a gestionar las ayudas estatales.

Otra forma de estafa común en países donde se otorgan ayudas estatales es la de los llamados de personas que afirman ser gestores del gobierno. En realidad, se trata de timadores que buscar obtener información para robar esos pagos.

En enero pasado, la FTC de EE.UU. informó que había recibido más de 225.000 quejas de consumidores relacionados con este tipo de fraude. En total, se estima que más de US$309 millones de asistencia económica terminaron en manos de delincuentes.

El organismo también ha advertido sobre otra forma de estafa: la de los rastreadores de contactos falsos.

Son personas que llaman a sus víctimas y les dicen que estuvieron con alguien que dio positivo de covid.

Les recomiendan hacerse una prueba cuanto antes y les ofrecen un test casero gratuito, pero les dicen que, para recibirlo, deben darles su número de tarjeta de crédito para cubrir los gastos de envío.

Según las autoridades, estos estafadores suelen enfocarse en minorías y personas de la tercera edad.

Los expertos en seguridad afirman que la clave para evitar caer en estas trampas es recordar que ningún banco, agencia estatal o instituto de salud contacta a personas para pedirles información confidencial.

“Es posible que (los delincuentes) lo contacten por teléfono, correo electrónico, mensajes de texto, correo postal o redes sociales”, advierte la página del gobierno estadounidense dedicado a “Estafas y fraudes comunes”.

“Proteja su dinero y su identidad al no compartir información personal como el número de su cuenta de banco, número de Seguro Social o fecha de nacimiento”, aconseja.


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