'Solo querían llegar a EU': buscan a sus familiares entre víctimas de Camargo
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'Solo querían llegar a EU': buscan a sus familiares entre víctimas de Camargo

Diputado de Guatemala asegura que 'coyotes' avisaron a las familias de que hubo un “accidente”. Comienzan pruebas de ADN para la identificación de cuerpos.
Cuartoscuro
Por Caros Manuel Juárez y Alberto Pradilla
26 de enero, 2021
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“El motivo de él para viajar fue que era de escasos recursos. Querían cruzar a los Estados Unidos, pero lastimosamente no logró su destino”. Así explicaba Evaristo Agustín, cuñado de Marvin Alberto Tomás, de 22 años, la decisión del joven de dejar el caserío Las Flores, en Comitancillo, departamento de San Marcos, Guatemala. Fue hace dos semanas cuando Tomás, que con el Juventud Comiteca llegó a jugar en la tercera división de fútbol del país centroamericano, anunció a sus familiares más cercanos que trataría de alcanzar Estados Unidos. Vivía con su madre, Ángela Tomás, y no tenía pareja ni hijos, por lo que se propuso migrar animado por unos primos que residen en Estados Unidos. 

Durante todo el trayecto Tomás se mantuvo en comunicación con sus familiares a través de mensajes de WhatsApp. Hasta un día antes del hallazgo de los cuerpos, cuando no volvió a conectarse. 

“Al principio no prestamos atención. Decían que algo había ocurrido en México, pero no le dimos importancia. Hasta que luego nos informaron de que sí, de que había ocurrido un accidente y de que estaba muerto”, dijo, en entrevista telefónica con Animal Político

Lee más: Hallan 19 cuerpos calcinados en dos vehículos en carretera de Tamaulipas

La familia de Tomás Tomás asegura que el joven es uno de los 19 cuerpos calcinados que fueron hallados el sábado en Camargo, Tamaulipas. Por el momento solo se han hecho públicos los nombres de 13. Las identidades difundidas son: Santa Cristina García Pérez, Dora Amelia López Rafael, Paola Damaris Zacarías Gabriel, Óscar Velásquez Ramírez, Edgar López y López, Adán Coronado Marroquín, Marvin Alberto Tomás Tomás, Élfego Roliberto Miranda Díaz, Osmar Neftalí Miranda Baltazar, Robelson Elías Tomás Isidro, Anderson Marco Antulio Pablo, Rivaldo Danilo Jiménez Ramírez e Iván Gudiel Pablo Tomás. Los nombres los reveló el diputado guatemalteco Mario Eduardo Gálvez, quien aseguró estar en comunicación con las familias. 

Desde que se encontraron los cadáveres se especuló con la posibilidad de que las víctimas fuesen migrantes en tránsito hacia Estados Unidos. No podrá confirmarse hasta que se cotejen las pruebas de ADN, un proceso que podría tardar hasta dos semanas. 

Los familiares, sin embargo, están seguros de que sus allegados son las víctimas de esta nueva masacre en la frontera con Estados Unidos. Por un lado, porque sabían que estaban en ruta y mantenían comunicación con ellos hasta poco antes del hallazgo de los cuerpos. Por otro, porque en varios casos recibieron la llamada de guías o coyotes que les aseguraron que había ocurrido un “accidente”. Estas llamadas fueron confirmadas por Gálvez, que acompaña a las familias en los trámites para solicitar la repatriación. “Los familiares de estas víctimas que se presume iban en un grupo compacto, que en algunos de los casos las familias han expresado que los que eran encargados del grupo, que presumo, son las redes de coyotaje, se comunicaron para informar que el grupo de personas había fallecido”.

Esta tesis fue confirmada también por los comunicadores locales Nelson Abel Agustín Cardona y Sofy Vicente en el medio Comitán Enlace Internacional. Ante las dudas sobre cómo las familias conocían las identidades, el primero explicó: “Para aclararles un poco, cómo es que la familia en Comitancillo se enteró, el guía o el coyote, como ustedes lo quieren llamar, es originario de este pueblo de Santa Cruz, Comitancillo, del departamento de San Marcos. Él llevaba a todos los que iban, es decir, 18, entonces esto es lo que les puedo decir, por ellos que sabemos que son la familia, no les puedo decir más porque es información reservada y privada, una poca de explicación de porqué sabemos que la familia sabe”.

En las últimas jornadas, diversas familias han aparecido en medios locales expresando su preocupación. 

Pruebas genéticas en marcha

El lunes 25 de enero, la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de Tamaulipas recabó las muestras de ADN de los cuerpos calcinados que se encuentran resguardados en una funeraria privada en Miguel Alemán, informó el vocero de Seguridad, Luis Alberto Rodríguez. En Guatemala, el gobierno nacional tomó las pruebas genéticas a las familias para realizar los exámenes forenses. 

“No tenemos un dato oficial porque no se han identificado todos los cuerpos. De hecho, ninguno. Sin embargo, las familias de Comitancillo lo aseguran y todo apunta a que sí”, dijo Luis Carlos Velázquez, gobernador del departamento de San Marcos. El domingo, el funcionario se reunió con familiares de las posibles víctimas para ofrecerles apoyo en el traslado de los cadáveres. 

Lee más: Familiares dicen que 18 de las 19 personas calcinadas en Tamaulipas serían guatemaltecos

Según dijo, familiares de las víctimas les aseguraron que la última vez que se comunicaron con las migrantes estaban cerca de Camargo. A partir del sábado intentaron comunicarse con ellos y nadie ha respondido a los teléfonos. “Entonces todo eso asumimos que son los familiares, sin embargo, estamos esperando el procedimiento legal y médico forense”, recalcó Velásquez.

El gobernador del departamento de San Marcos y el diputado Gálvez coincidieron que 11 de las presuntas víctimas son originarias de Comitancillo, una de Sipacapa, otra de Catarina, aunque oficialmente todavía no hay identificaciones. Personal del Consulado de Guatemala en México, ubicado en Monterrey, confirmó atiende el caso, pero no respondió a ningún cuestionamiento.

La masacre de Camargo se descubrió por un reporte ciudadano que recibieron policías estatales el viernes 22 de enero. Al día siguiente por la noche, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas abrió una carpeta de investigación por los 19 homicidios en el poblado Santa Anita, ubicado a 69 kilómetros de territorio estadounidense.

La versión oficial difundida es que policías estatales encontraron dos vehículos incendiados. En un automóvil modelo pick up localizaron dos cuerpos en la cabina, un par más de cada lado del piloto y copiloto y 15 en la caja del vehículo.

La principal línea de investigación es que los hechos ocurrieron en un sitio distinto a donde se encontraron las camionetas. En el lugar no se hallaron casquillos. En su testimonio, un poblador dijo que los vehículos fueron cruzados desde territorio de Nuevo León. Dentro de la camioneta incendiada encontraron una placa con matrícula de Nuevo León. 

Durante el lunes, un grupo especial de peritos de Reynosa trabajó en la revisión de las pruebas y los automóviles. Al cierre de la edición se desconoce si se formalizó la colaboración con la Fiscalía de Nuevo León para ampliar la investigación. El domingo, el gobierno nuevoleonés desmintió que colaborará en el hecho criminal.

Para garantizar que se desarrolle un proceso con garantías, la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, el Instituto de Mujeres en Migración y diversas organizaciones de migrantes desaparecidos de Centroamérica presentaron una denuncia con el objetivo de que se les permita ser parte del proceso. Alegan que se trata de graves vulneraciones a los Derechos Humanos y confían en poder seguir las investigaciones de cerca. Este mismo acompañamiento se brinda a familias de fallecidos en masacres como la de San Fernando, en 2010, o las fosas clandestinas halladas en Cadereyta un año después.

Por el momento, las familias en Guatemala intentan hacer frente a la situación. Al golpe emocional se le suma la incertidumbre del inicio de no saber si podrían hacer frente a los gastos de repatriación. La mayoría de las supuestas víctimas son indígenas mam, originarias del departamento de San Marcos, al noroeste de Guatemala. El mam es uno de los 24 pueblos indígenas que habitan Guatemala y mantienen su propio idioma, por lo que algunas de las familias de las posibles víctimas son monolingües. 

San Marcos es uno de los departamentos más marginados del país centroamericano. Según datos de la secretaría de Seguridad Alimentaria, el 60% vive en situación de pobreza y otro 22% en pobreza extrema.

Por este motivo, muchos de sus habitantes deciden en algún momento hacer la mochila y tratar de alcanzar Estados Unidos. Algunos, como El Zurdo, no consiguen llegar a su objetivo nunca.

ONU compara hallazgo con masacre de San Fernando y Cadereyta

La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) comparó el hallazgo de 19 cuerpos calcinados en Tamaulipas con las masacres de San Fernando, en 2010, en la que asesinaron a 72 migrantes, y con la de Cadereyta, Nuevo León, en 2012.

Guillermo Fernández-Maldonado, representante de la ONU en México, señaló que el Estado tiene la obligación de garantizar la plena identificación de los restos encontrados conforme a métodos científicos y llevar a cabo una restitución digna a sus familias.

“Esperamos que las víctimas extranjeras y sus familias reciban todo el apoyo de sus autoridades consulares. Se debe permitir el acceso de las familias o sus representantes a la información contenida en los expedientes judiciales que se abran por estos hechos. Este es un paso imprescindible para garantizar el derecho a la verdad, la justicia y la reparación de los familiares de las víctimas”, refirió en un comunicado.

Indicó que la falta de alternativas para una migración realmente segura, ordenada y regular orilla a las personas migrantes a recurrir a traficantes de personas o a rutas peligrosas, lo cual aumenta su riesgo de ser víctimas de graves violaciones a sus derechos humanos.

“Aunque desconocemos sus motivos para migrar, la mayoría de las personas sale de sus países empujados por circunstancias económicas adversas, por reunificación familiar y/o por situaciones de violencia y persecución. A esto se suma que sus condiciones de vida se han visto profundamente afectadas a raíz de la pandemia por COVID-19 y por el devastador paso de los huracanes Eta y Iota”.

Sin embargo, en la conferencia matutina del 27 de enero, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, negó que los hechos de Camargo fueran similares a los ocurridos hace de diez años en San Fernando. Señaló que la mayor diferenciación es la gran cantidad de información que se tiene con el caso actual.

“Por ningún motivo es igual que lo sucedió en San Fernando, todos los días a partir de que sucedió este evento hemos estado en el Gabinete de Seguridad viendo los avances que se tienen sobre esta situación”, afirmó.

Añadió que el gobierno cuenta con “muchísima” información recabada, la cual no puede ser revelada porque la investigación debe ser llevada con la “mayor secrecía”.

“Pero sí te aseguro algo (a la reportera que preguntó): no es un San Fernando, ¿por qué? Porque estamos avanzando en la investigación de manera contundente. Y desde luego, que no va a haber impunidad, eso sí, y también la identificación de los cuerpos”.

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Getty Images

Los espeluznantes experimentos que Canadá hizo con niños de escuelas indígenas

Los niños indígenas separados de sus familias eran sometidos a invasivos y crueles procedimientos en "nombre de la ciencia".
Getty Images
Por BBC
3 de julio, 2021
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El descubrimiento de cientos de restos de niños en Kamloops, Brandon y Cowessess, en Canadá, ha puesto de manifiesto la devastación absoluta que los colonos infligieron en los niños, las familias y las comunidades originarias a través del sistema de Escuelas Residenciales Indígenas.

Como investigadora especializada en nutrición y colona-canadiense, hago un llamado a mis colegas para que reconozcan y comprendan los daños que han causado los experimentos de desnutrición y nutrición en los pueblos indígenas y el legado que han dejado.

Más fácil de asimilar

Ian Mosby, historiador de la alimentación, salud indígena y política del colonialismo de los colonos canadienses, descubrió que entre 1942 y 1952 los científicos en nutrición más prominentes de Canadá llevaron a cabo investigaciones muy poco éticas en 1.300 indígenas, incluidos 1.000 niños, en comunidades cree en el norte de Manitoba y en seis escuelas residenciales en Canadá.

Muchos ya sufrían desnutrición debido a las políticas gubernamentales destructivas y las terribles condiciones de las escuelas residenciales.

A los ojos de los investigadores, esto los convertía en sujetos de prueba ideales.

Niños indígenas en Canadá

Archivo de Saskatchewan / EPA. Los niños eran separados de sus familias por la fuerza.

Frederick Tisdall, famoso por ser cocreador de la comida infantil Pablum en el Hospital para Niños Enfermos de Toronto, junto con Percy Moore y Lionel Bradley Pett fueron los principales arquitectos de los experimentos de nutrición.

Ellos aseguraron que la educación y las intervenciones en la dieta harían que los pueblos indígenas fueran activos más rentables para Canadá, que si los pueblos indígenas fueran más sanos, la transmisión de enfermedades como la tuberculosis a los blancos disminuiría y la asimilación sería más fácil.

Presentaron con éxito su plan para experimentos de nutrición al gobierno federal.

Pocas calorías, nutrientes y vitaminas

Tisdall, Moore y su equipo basaron su propuesta en los resultados que encontraron después de someter a 400 adultos y niños Cree en el norte de Manitoba a una serie de evaluaciones intrusivas, que incluyeron exámenes físicos, radiografías y extracciones de sangre.

El plan de Pett y su equipo se centró en determinar una base de referencia.

Querían darles a los niños de la Escuela Residencial Indígena Alberni durante dos años una cantidad de leche tan pequeña que se les privara de las calorías y nutrientes necesarios para su crecimiento.

Otros experimentos consistieron en no darles vitaminas y minerales esenciales a los niños de los grupos de control, mientras evitaban que los Servicios de Salud para Indígenas les brindaran atención dental con el pretexto de que esto podría afectar los resultados del estudio.

E incluso antes de estos experimentos, los niños de las Escuelas Residenciales Indígenas pasaban hambre, que se confirmaba con informes de desnutrición grave y signos de deficiencias graves de vitaminas y minerales.

Motivos raciales

El interés en la investigación de la nutrición aumentó dramáticamente en la década de 1940, después de que el Consejo Canadiense de Nutrición declarara públicamente que más del 60% de las personas en Canadá tenían deficiencias nutricionales.

La mayoría de los experimentos hasta entonces se habían realizado en animales, pero investigadores como Pett, quien fue el autor principal de lo que luego se convertiría en la Guía de Alimentos de Canadá, aprovecharon la oportunidad de utilizar a los indígenas como ratas de laboratorio.

Si bien los perpetradores como Pett a menudo actuaban bajo la fachada de comprender y ayudar a los pueblos indígenas, estaba claro que estos experimentos de nutrición tenían una motivación racial.

Los investigadores intentaron desentrañar el “problema indígena”. Moore, Tisdall y sus colaboradores atribuyeron estereotipos discriminatorios como “descuido, indolencia, imprevisión e inercia” a la desnutrición.

A.E. Caldwell, director de la Escuela Residencial Indígena Alberni, afirmó que la desnutrición fue causada por dietas y formas de vida tradicionales, que también llamó “hábitos indolentes”.

Los experimentos de nutrición, junto con los alimentos profundamente inadecuados y de baja calidad que se les daba a los niños en estas escuelas, se alinearon perfectamente con el mandato de asimilación de Caldwell.

Prohibir a prácticamente todos los niños alimentos tradicionales adecuados es otro medio más de colonización y genocidio cultural.

Homenaje a las víctimas

Getty Images. Tras el hallazgo de cientos de restos de niños en las inmediaciones de varias escuelas, muchos se acercaron a rendirles tributo.

Según los hallazgos de Mosby, Pett afirmó que su objetivo era comprender mejor la transición “inevitable” al estar lejos de los alimentos tradicionales, sin embargo, las Escuelas Residenciales Indígenas fueron diseñadas a propósito para provocar esto.

Su investigación no es ética según los estándares contemporáneos, y es difícil creer que alguna vez haya sido aceptable experimentar con cualquier persona, y mucho menos con niños, sin su consentimiento.

Las secuelas del Holocausto y los experimentos biomédicos en los campos de concentración llevaron al desarrollo del Código de Nuremberg en 1947, que establece que el consentimiento voluntario para la investigación es absolutamente esencial y que los experimentos deben evitar todo sufrimiento físico y mental innecesario.

El código se creó el mismo año en que Pett se embarcó en sus experimentos de nutrición en seis escuelas residenciales.

Consecuencias de la malnutrición y experimentación

La desnutrición infantil puede ser mortal, especialmente cuando se combina con el riesgo de enfermedad, que era con frecuencia el caso en los internados.

El Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación indica que las principales causas de muerte de los niños en las escuelas residenciales fueron los daños físicos, la desnutrición, las enfermedades y el abandono.

Para los sobrevivientes de escuelas residenciales, los efectos de la desnutrición aún duran.

El hambre durante la niñez aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, e investigaciones indican que la desnutrición severa puede incluso causar cambios epigenéticos que pueden transmitirse de generación en generación.

Experimentar con niños que ya estaban sufriendo fue inmoral.

Efectos a día de hoy

Los problemas de inseguridad alimentaria y nutrición en las comunidades indígenas son problemas importantes en Canadá, como resultado de las escuelas residenciales y las políticas coloniales que continúan hasta el día de hoy.

Los experimentos en estos internados y en las comunidades han hecho que los sitios de atención médica sean lugares precarios y traumáticos para muchas naciones indígenas y han llevado a que muchos tengan dudas en torno las vacunas durante la pandemia de covid-19.

Homenaje a las víctimas

Reuters. La noticia del hallazgo de cientos de cuerpo de niños indígenas causó indignación en Canadá y en el mundo.

Al mismo tiempo, persiste el estigma, la violencia y el racismo hacia los pueblos indígenas en estos contextos.

Esta historia particular de experimentos de desnutrición y nutrición en niños y adultos indígenas se ha contado antes. Atrajo la atención de los principales medios de comunicación en 2013 después de la investigación de Mosby.

Y no sorprende a los pueblos indígenas, cuyas verdades debemos finalmente escuchar con atención.

*Allison Daniel es candidata de PhD en Ciencias Nutricionales, Universidad de Toronto.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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