Los perros que rastrearán el tráfico de jaguares en Sudamérica
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Imprint for Dogs a las quince semanas de nacido. Foto:

Boris y Bruce: los perros que rastrearán el tráfico de jaguares en Sudamérica

El uso de perros para la conservación de vida silvestre se ha extendido en los últimos 10 años. En América Central, donde más se ha realizado este trabajo, los animales pueden identificar en un año hasta 100 muestras de heces de jaguar, mientras que sin ellos solo se consiguen 10. Los perros han permitido conocer más sobre el gran felino de América.
Imprint for Dogs a las quince semanas de nacido. Foto:
Por Vanessa Romo / Mongabay Latam
30 de enero, 2021
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“No cualquier perro puede hacer este trabajo. Si 20 de ellos son testeados, solo dos lograrán pasar la prueba”. Desde hace 12 años,Wesley Visscher es entrenador de canes especializados en conservación ambiental en los Países Bajos y sabe muy bien de lo que habla. Comenzó su carrera como adiestrador de perros detectores de explosivos y narcóticos, pero hace seis años creó Scent Imprint Conservation Dogs, un centro de entrenamiento donde se concentró en formar animales para trabajos de conservación: desde detectar muestras de heces de especies en peligro de extinción hasta encontrar partes de animales silvestres como elefantes, rinocerontes y pangolines. En el 2020, sumó al jaguar a esa lista.

Leer más: Pac-man, el jaguar que delató a traficantes chinos en México

Para Visscher, el rol que juega el sentido del olfato de los perros es vital para detectar partes de jaguar, rastrear su origen y exponer redes criminales de tráfico de vida silvestre. “Con su gran olfato, estos perros están entrenados para detectar incluso la muestra más pequeña del animal que estén buscando”, señala.

El experto explica que se puede entrenar a los canes para que rastreen hasta 15 olores de diferentes especies. En el caso de la detección de partes de jaguar, los animales entrenados solo se han concentrado en ese olor en particular. Tres perros  se unirán a las filas del equipo de Operación Jaguar, un proyecto liderado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (UICN NL), para luchar contra el tráfico del gran felino de América. Se espera que comiencen sus labores tan pronto como las restricciones por la pandemia lo permitan.

Boris y Bruce, el escuadrón de élite

¿Cómo se sabe que un perro cuenta con las condiciones para convertirse en un detector? En algunas ocasiones es porque fallaron en otras actividades. Ese fue el caso de Boris, un Patterdale terrier de año y medio color chocolate cuyos dueños no pudieron seguirle el ritmo cuando lo adoptaron como mascota. “Estos animales tienen demasiada energía y necesitan ejercicios constantes, estimulación cerebral y juegos mentales. Boris se estaba aburriendo solo con ser mascota”, comenta Visscher.

Cuando tenía un año de edad, a mediados del año pasado, Boris llegó a Scent Imprint for Dogs. “Solo tomó seis meses de entrenamiento para tenerlo listo para la acción”, cuenta el especialista. Desde inicios de 2020, Visscher buscaba un perro pequeño pero atlético, que pudiera subir a las cintas de seguridad de los aeropuertos y puertos o vigilar los carros con equipaje en busca de partes de jaguar.

En estos espacios de alto tránsito, el perro se convierte en el compañero más eficaz, sobre todo porque los humanos no pueden rastrear tan rápido ni están entrenados para hacerlo. “Las autoridades saben en qué vuelos o en qué cargamentos hay alta probabilidad de tráfico de partes de animales silvestres. Sin embargo, a veces hay vuelos que se dan en paralelo o el tiempo para inspeccionar el equipaje y a las personas es muy reducido”, dice Visscher. El experto comenta que los operadores de equipos de rayos X se enfocan más en drogas o explosivos que en contrabando de partes de animales. “En los puertos y aeropuertos, el tiempo lo es todo”, cuenta. La ventaja es que los perros hacen chequeos rápidos y llegan fácilmente al objetivo.

El experto comenta que la sola presencia de estos animales es una herramienta disuasiva para el crimen organizado. “En Asia y en África ya se ha comprobado la efectividad de estos animales para detectar cargamentos de animales vivos como monos o tortugas. Esto ha provocado que los traficantes tengan miedo de los perros. Si hay perros en la carretera, no se acercan”, comenta.

Al llegar al país de destino, el equipo de Operación Jaguar tendrá que esperar unos días para que los animales se aclimaten. “Estos perros son como atletas. En los Países Bajos tenemos un clima distinto a los países tropicales y necesitan conocer el terreno en el que trabajarán”, dice Visscher. Para empezar a operar solo necesitan una pelota de tenis, chaleco y botas para regular su temperatura.  El objetivo siempre será encontrar el olor para el que fueron entrenados.

“Para ellos esto es un juego, pero necesitan tener pausas”, añade. Por ejemplo, por cada 20 minutos en busca de partes de jaguar en los aeropuertos, necesitan otros 20 para descansar. Lo mismo sucede en el campo: por cada dos días de trabajo, se necesitan dos días de recuperación. “Por eso es importante tener más perros disponibles”, dice el especialista. No obstante, los animales no son los únicos que deben ser entrenados para que esta misión sea exitosa.

Lee la historia completa en Mongabay Latam

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Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Por qué hay escasez de Santa Claus en EU y cómo ha cambiado el negocio por la pandemia

En un año en el que los estadounidenses quieren una Navidad más normal es difícil encontrar personas que interpreten al viejo San Nicolás.
Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin
20 de diciembre, 2021
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Son las siete de la noche y Santa Claus está buscando en los bolsillos de su gran chaqueta roja las llaves de la casa que alquila en Miami para pasar la temporada navideña.

Luce más delgado de lo que se le ve en las películas, pero sin duda es Santa: lo delata su inconfundible barba blanca, unas inmensas botas de cuero y un gran abrigo escarlata.

Pocos segundos después, una minivan color ocre aparca frente a la casa y bajan dos más: como si fuera el inicio de una broma decembrina, ahora son tres los Santa Claus que intentan abrir la puerta de una casa.

Sus nombres verdaderos son Leon McBride, Lee Andrews y Rick Hyman. Estos tres amigos viajan cada año más de 10 horas por carretera hasta esta ciudad del estado de Florida desde sus hogares en Georgia y Virginia para interpretar al personaje más icónico de la Navidad en centros comerciales y eventos.

Un intérprete de Santa, junto a una intérprete de elfo, al frente de un árbol de Navidad
Rafael Abuchaibe

Y ahora lo hacen en un buen momento: con un aumento exponencial en el número de estadounidenses vacunados contra la COVID-19, los compradores están prefiriendo volver a las tiendas físicas en vez de buscar regalos en línea, lo cual inmediatamente se traduce en una mayor demanda de Santas alrededor del país.

Pero, a pesar de que la emergencia de salud ha mejorado a comparación a 2020, no todos los Santas se sienten tan tranquilos como Rick, Leon y Lee de trabajar durante una pandemia.

Y esto, según algunos conocedores de la industria, está generando una escasez de Santas en EE.UU.

El origen de la escasez

En 2020, la pandemia tuvo un efecto particular en la comunidad de intérpretes de Santa Claus: debido a las características típicas del personaje y cómo están relacionadas con la COVID-19 (generalmente San Nicolás es un hombre mayor de 65 años con sobrepeso, dos factores de alto riesgo) muchos han decidido no trabajar esta Navidad.

“De hecho”, explicó a BBC Mundo Mitch Allen, creador de la compañía HireSanta.com (Contrata a Santa), “hemos perdido más de 335 Santas solo en 2021 debido a COVID y otros factores, y perdimos incluso más el año pasado”.

Para Tim Connaghan, quien tiene el título honorario del “Santa Nacional” debido a su trabajo en desfiles y campañas nacionales y quien desarrolla la encuesta anual “Traje Rojo”, los riesgos de salud que representa la pandemia han hecho que la disponibilidad de Santas sea mucho más baja este año.

“Tenemos muchas familias que están muy cautelosas y muchos Santas cautelosos también […] En mi encuesta, 18% de los Santas dijeron que no iban a trabajar este año”, le explicó Connaghan a BBC Mundo.

“Pero también el 30% dijo que trabajaría a través de servicios de videoconferencia, como Zoom”, agregó.

Santa virtual

Rick Hyman, uno de los tres Santas que trabajan en Miami durante la temporada de Navidad, duda de que haya una escasez de intérpretes de Santas. Para él, el tema es más un cambio que se está dando en el negocio.

“Yo no creo que haya una escasez de Santas. Creo que la mayoría descubrió el mundo virtual y se ha volcado a esos servicios porque les gusta más así,” dice Hyman.

Allen concuerda con que la demanda de servicios de videollamada con los Santas se incrementó, especialmente durante 2020, aunque dice que este año la gente está buscando una experiencia “más tradicional”.

“El número de visitas virtuales en nuestra plataforma ha bajado dramáticamente. El año pasado se disparó […] pero este año ha bajado, porque la gente está cansada de FaceTime y Zoom”, cuenta Allen.

Y para Santas más tradicionales, como Hyman, las visitas a los hogares y tener contacto directo con los niños sigue siendo vital: “Nosotros seguimos queriendo conocer a los niños, los queremos en las rodillas […] porque cuando un niño te mira a los ojos, te mira directamente al alma.”

Un negocio de alto costo, pero lucrativo

Santa Claus mira un árbol de Navidad

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Lee Andrews es el menor de los tres Santas que rentan la casa en Miami este fin de año. Con apenas 30 años, Lee le contó a BBC Mundo que aunque el negocio de los Santas puede llegar a ser “muy lucrativo”, también requiere de una gran inversión.

“Es caro hacer lo que hacemos”, dice Lee mientras muestra las botas de cuero de su disfraz. “Solo las botas hechas a la medida cuestan 1 mil dólares”.

Rick Hyman, de 75 años, es otro de los Santas que viajó a Miami. Empezó su carrera en una fiesta familiar hace 20 años con un disfraz barato que compró en una tienda por departamentos por 50 dólares. Hoy dice que su inversión se ha incrementado exponencialmente.

“Si vas a invertir miles de dólares en vestido y cosas así, te puedo garantizar que estás administrando un negocio”, explica Rick.

Lee agrega: “Tenemos amigos que pueden hacer más de 100 mil en un mes y medio siendo Santa. Realmente depende de tu mentalidad y qué tanto quieres trabajar”.

“Depende de la mentalidad con la que lo veas: en términos de Santas, probablemente solo el 35% o 40% lo ve como un negocio”, cuenta Lee.

Un Santa tradicional

Tres personas que interpretan a Santa Claus contando sus historias

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Leon McBride, de 78 años, lleva 15 años viajando al sur de la Florida en la temporada de Navidad para interpretar a Santa Claus. Con 40 años en el entretenimiento, incluyendo una larga carrera como payaso del circo de los Hermanos Ringling, es el de más experiencia de los tres.

Y dice que, a pesar de la tecnología, hay elementos de su trabajo que no se pueden hacer sino de la manera tradicional, es decir, hablando con los niños directamente.

“Ellos se quieren acercar a ti y contarte lo que les ocurre […] Y a veces nos preguntan cosas que no podemos responderles como si tú dices ‘qué quieres de Navidad’ y te dicen ‘quiero que vuelva mi papá porque murió'”.

“Una de las cosas que me he dado cuenta que le gusta a los niños es que los escuches. Sentarse, que te miren a la cara y hablar. Y cuando se dan cuenta de que estás prestando atención de verdad, ahí es cuando se destapan”, cuenta McBride.

Por eso emprende todos los años su travesía hasta Miami. Dice que la gente en el sur de la Florida es más amable y esto le permite hacer su trabajo mejor. En este punto concuerda Lee, quien visita Miami por primera vez para interpretar a San Nicolás.

“Así lo hagas como un negocio o como caridad, hay que hacerlo al máximo de tus capacidades porque cuando hay un mal Santa, todos quedamos mal”, cuenta Lee.


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