CNDH contrató a capacitador electoral para defender víctimas de tortura
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La CNDH contrató a un capacitador electoral para defender a víctimas de tortura

Empleados y visitadores adjuntos a la Primera Visitaduría de la CNDH exigen la destitución de Paolo Giuseppe Martínez por falta de experiencia en la defensa de los derechos humanos.
CNDH
4 de enero, 2021
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Paolo Giuseppe Martínez Ruiz fue contratado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para defender a víctimas de violaciones graves de derechos humanos, como casos de tortura, abusos policiacos, y desapariciones forzadas, a pesar de que su experiencia laboral se reduce a ser capacitador electoral y a cargos administrativos de medio rango. 

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Paolo Giuseppe Martínez fue designado el pasado 28 de agosto como director de la Primera Visitaduría por Rosario Piedra, titular de la Comisión, luego de que ésta le pidiera la renuncia al entonces Primer Visitador, José Martínez Cruz, a quien acusó públicamente de ser un “instrumento” para evitar esclarecer el paradero de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. 

La Primera Visitaduría es una de las áreas clave de la CNDH, la cual acompaña a víctimas de desaparición forzada, de abusos policiales, tortura, y violaciones de derechos cometidas por autoridades federales. Además, jurídicamente el primer visitador es el que se queda al frente de la Comisión cuando falta el presidente o la titular. 

Sin embargo, Paolo Giuseppe Martínez no cuenta con experiencia previa para el perfil para el que fue contratado.

Según consta en su currículum, que hizo público la Dirección General Administrativa de la Alcaldía Álvaro Obregón de la Ciudad de México, Paolo Giuseppe Martínez ha ocupado cargos administrativos ajenos a la defensoría de derechos humanos.

Por ejemplo, se desempeñó como “personal de apoyo administrativo” en la Secretaría de Salud federal. 

También fue auditor en la contraloría general de la Ciudad de México, y jefe de departamento en el área de quejas del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Turismo. 

Y recientemente, en 2018, fue capacitador electoral en el INE, en las elecciones donde resultó vencedor el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lee más: CNDH señala a funcionarios del INM por la muerte de un migrante durante un motín en Tenosique

“No es una petición, es una exigencia: queremos que se vaya”

“A pesar de ser un puesto tan importante, para el que tienes que tener una gran experiencia por tratar temas tan sensibles como casos de tortura, el Primer Visitador actual tiene cero experiencia en la defensa de los derechos humanos. Cero. Con su perfil, no nos explicamos por qué lo designaron para ese puesto tan delicado”, dijo en entrevista una fuente experimentada en la CNDH, que pidió anonimato por temor a represalias laborales.

La fuente entrevistada no es la única en expresarse en este sentido. De hecho, Animal Político tuvo acceso a un escrito que visitadores y empleados adscritos a la Primera Visitaduría General remitieron a Rosario Piedra en el que le exigen la destitución inmediata de Paolo Giuseppe Martínez.

“Queremos que se vaya, no es una petición, es una exigencia”, subrayan los empleados en el texto. 

“Queremos que venga alguien digno de ese cargo, alguien que pueda tomar las riendas de las Visitaduría, con experiencia en cargos directivos, con conocimiento, con sensibilidad y criterio, pero, sobre todo, alguien a quien le importen las personas y sus problemas”, añade el escrito, en el que se hace hincapié que el actual Primer Visitador “no tiene el nivel de preparación para afrontar y decidir sobre asuntos como desapariciones forzadas, abusos de poder, detenciones arbitrarias, tortura, negligencia, masacres, represión, etcétera”.

Animal Político corroboró que el texto fue enviado vía correo electrónico institucional a Rosario Piedra, la titular de la CNDH.

Previo a la publicación de esta nota, este medio buscó a la Comisión para solicitarle una postura. Por medio de su área de comunicación social, la Comisión declinó hacer declaraciones al respecto, al señalar que el escrito es “un anónimo”.

De vender casas a director en la CNDH

Esta no es la primera polémica que surge en la CNDH por los nombramientos de Rosario Piedra en áreas clave de la Comisión. 

Apenas el pasado jueves, la CNDH anunció que aceptó la renuncia de Alexander Brewster Ramírez como director de la Sexta Visitaduría, luego de que el diario Milenio publicó que tampoco tenía experiencia en la defensa de los derechos humanos. 

Entérate: CNDH exige al Estado que garantice justicia a mujeres víctimas de violencia

Brewster Ramírez se había desempeñado como vendedor de bienes raíces de lujo en el sureste del país, en zonas como Tulum, en el caribe mexicano. Además, según su perfil de Linkedin, fue consultor legal de Greenpeace y asistente legal del Centro Mexicano de Derecho Ambiental. Sin embargo, ambas organizaciones lo refutaron. 

A pesar de este perfil, el 28 de agosto pasado, el mismo día del nombramiento de Paolo Giuseppe, Rosario Piedra designó a Alexander Brewster al frente de la Sexta Visitaduría, la cual tiene como objetivo atender las quejas relacionadas con la vulneración de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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