Deja COVID más de 700 policías muertos en 2020; 1 de cada 7 fallecen
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Deja COVID más de 700 policías muertos en 2020; 1 de cada 7 agentes contagiados fallecen

Fue un 2020 letal para los agentes de las fuerzas de seguridad. A las bajas por la enfermedad se suman las de más de 500 policías asesinados por ataques de los criminales. La violencia contra los uniformados está en el nivel mas alto de los últimos tres años.
Cuartoscuro
27 de enero, 2021
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En 2020 más de 4 mil 800 policías de todos los niveles y corporaciones se contagiaron de COVID-19 en México, y poco más de 700 fallecieron. En promedio, 1 de cada 7 policías que contraen dicha enfermedad pierden la vida, proporción seis veces mayor que la registrada en los trabajadores de la salud.

A las bajas causadas por el COVID-19 se suman la de 524 policías que fueron asesinados como resultado de ataques y emboscada del crimen en 2020, la cifra mas alta de los últimos tres años.

Así lo revela el informe “Ser policía en México: asesinatos, atrocidades y registro de contagios y muertes por COVID-19” elaborado por la organización civil Causa en Común, y que por primera vez presenta un balance de los estragos que ha dejado de manera conjunta la violencia y la pandemia en las corporaciones de policía.

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“Además de estar desprotegidos, mal pagados y equipados, abandonados por el Estado y sus comunidades, con jornadas extenuantes y capacitaciones exprés, los policías enfrentan día con día un altísimo riesgo de ser asesinados, y desde 2020 de contraer el virus del COVID-19” señala el análisis.

En el tema específico de COVID-19, Causa en Común señala que desde el arranque de la pandemia sanitaria en marzo del 2020 hasta el corte del 31 de diciembre, se ha confirmado el contagio de 4 mil 828 policías, así el fallecimiento de 702 elementos.

En promedio, los policías caídos equivalen a casi el 15 por ciento de los que han enfermado. Esto significa que en proporción 1 de cada 7 policías contagiados pierde la vida. Este nivel de letalidad es mayor a la que se presenta, por ejemplo, en el sector de los trabajadores de la salud donde menos del 2 por ciento de los que enferman han fallecido

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El informe detalla que del total de policías contagiados por el virus la mayor cifra se ubica en las corporaciones federales con 2 mil 70 casos, seguido de las agencias estatales con mil 741 y de las policías municipales, con mil 17.

Sin embargo, en cuanto a los fallecidos la mayor proporción de bajas la acumulan las fuerzas estatales con 370 policías fallecidos, seguido de las corporaciones municipales con 236 bajas, y las federales con 96.

El Estado de México es la entidad que registra la mayor cantidad de policías muertos por COVID-19 con 120 casos, seguida de Tabasco con 98 y Ciudad de México con 89 bajas en total.

Violencia contra policías en ascenso

De acuerdo con el informe de la organización, en 2020 un total de 524 policías de todos los niveles fueron asesinados en el país. Se trata, en promedio, de uno a dos policías asesinados todos los días en el país. Esto confirma un repunte en el homicidio de policías, luego de que en 2018 se registraron 452 casos y en 2019 se reportaron 446.

En conjunto, durante los últimos tres años un total de mil 442 policías han sido asesinados en México. De ellos 738 eran agentes municipales, 603 estatales y solo 81 federales.

Guanajuato es el foco rojo de la violencia contra los policías. Entre 2018 y 2020 un total de 223 uniformados y agentes, que equivalen al 15 por ciento de todos los casos registrados a nivel nacional, han sido asesinados solo en dicha entidad. Los decesos de policías en Guanajuato duplican los registrados en el segundo estado con mas casos, el Estado de México, que acumula 109 casos.

Guerrero es el tercer estado con la mayor cantidad de decesos de policías en los últimos tres años al acumular 107 casos en total. Le sigue Chihuahua con 98, Veracruz con 84, Michoacán con 83, Jalisco con 76, Puebla con 67 y Sonora con 57.

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El resto de las entidades presentan menos de medio centenar de policías asesinados en su territorio. El único estado en donde no se ha reportado homicidios de policías es Campeche.

El informe de Causa en Común destaca 16 casos ocurridos en 2020, que denomina como “atrocidades”, debido a que en un solo acto fueron asesinados varios elementos o a que el crimen se cometió con violencia desmedida.

Entre esos casos destaca, por ejemplo, el homicidio de siete policías de Colima que desaparecieron el 28 de mayo, y cuyos cuerpos descuartizados fueron ubicados cinco días después en Manzanillo. Previamente, el 21 de marzo, cuatro policías municipales habían sido asesinados en Sombrerete, Zacatecas.

Otro ejemplo fue el ocurrido el pasado 5 de noviembre: cuatro policías fueron emboscados y asesinados en el municipio de Madera, Chihuahua. 

Impunidad y abandono

Pese a que los policías son servidores públicos clave en la consolidación de un estado democrático, Causa en Común advierte que la violencia que se perpetra contra ellos casi siempre permanece impune.  Y aunque los casos van en ascenso, es poco el impacto que estos hechos tienen en la opinión pública.

“Si bien los asesinatos de policías son una afrenta directa al Estado, la mayoría de los casos pasan desapercibidos. Es tal la indolencia de los gobiernos federal y estatales, y de la sociedad misma, que buena parte de los casos quedan registrados únicamente en páginas interiores de prensa local. Además, la mayoría de estos asesinatos queda impune” indicó la organización.

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La ausencia de registros oficiales que den cuenta periódicamente de los decesos de policías es una muestra más de la poca importancia que se da a este tema, subraya la organización. Es un fenómeno que se agrava debido a la desconfianza e incluso “desprecio” que padecen muchas corporaciones de policía ante la sociedad.

En ese contexto la organización consideró urgente que se trabaje en el fortalecimiento integral de las corporaciones de policía en el país. Y es que aun cuando se ha avanzado en la formulación de planes y estrategias como el Modelo Nacional de policía, hasta la fecha no se le han destinado los recursos para materializarlo.

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Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

Expertos han advertido que tras la retirada de la OTAN y de EE.UU. Afganistán podría estar en camino a una caótica guerra civil.
16 de agosto, 2021
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Los talibanes fueron derrocados del poder en 2001, tras una incursión militar liderada por Estados Unidos, pero poco a poco el grupo islamista fue ganando fuerza a lo largo y ancho de Afganistán, hasta retomar efectivamente el control del país a mediados de agosto de 2021.

Mientras EE.UU. se prepara para completar la retirada de sus tropas antes del 11 de septiembre, tras dos décadas de guerra, los talibanes invaden puestos militares afganos, pueblos y aldeas, y ciudades clave, incluida Kabul.

Los talibanes habían entrado en conversaciones directas con EE.UU. en 2018, y el año pasado ambas partes llegaron a un acuerdo de paz en Doha que comprometía a Estados Unidos a retirarse y a los talibanes a no atacar a las fuerzas estadounidenses.

También acordaron no permitir que alQaeda ni otros militantes operaran en las zonas que controlaban, además de continuar con las conversaciones de paz internas. Pero los talibanes siguieron atacando a las fuerzas de seguridad afganas y a la población civil.

Finalmente, el domingo 15 de agosto, el Talibán declaró la victoria después de que el presidente afgano, Ashraf Ghani abandonara el país y su gobierno colapsara.

EE.UU. y otros países con presencia en Afganistán están corriendo a contrarreloj para evacuar a sus ciudadanos mientras cientos de afganos tratan desesperadamente de abandonar el país. El regreso al poder de los militantes islamistas marca el final de casi 20 años de la presencia de la coalición liderada por EE.UU. en Afganistán.

BBC Mundo hace un repaso de cómo surgió este grupo islámico, la vida bajo su mandato, así como su relación con Pakistán y el grupo al Qaeda.

1. ¿Cómo surgió el Talibán?

Los talibanes, o “estudiantes” en lengua pastún, surgieron a principios de la década de 1990 en el norte de Pakistán tras la retirada de Afganistán de las tropas de la Unión Soviética.

Se cree que el movimiento, predominantemente pastún, apareció por primera vez en seminarios religiosos, en su mayoría pagados con dinero de Arabia Saudita, en los que se predicaba una forma de línea dura del islam sunita.

Los combatientes de la milicia talibán suben a bordo de su camioneta Toyota con lanzacohetes antitanque RPG-7 y rifles de asalto.

TERENCE WHITE/AFP via Getty Images
El uso de jeeps rápidos de los talibanes fue un factor importante en su sorpresiva captura de la capital afgana.

La promesas hechas por los talibanes, en las áreas pastún que se encuentran entre Pakistán y Afganistán, fueron restaurar la paz y la seguridad y hacer cumplir su propia versión austera de la sharia, o ley islámica, una vez en el poder.

Desde el suroeste de Afganistán, los talibanes ampliaron rápidamente su influencia.

En septiembre de 1995 capturaron la provincia de Herat, fronteriza con Irán, y exactamente un año después capturaron la capital afgana, Kabul, derrocando al régimen del presidente Burhanuddin Rabbani, uno de los padres fundadores de los muyahidines afganos que resistieron la ocupación soviética.

En 1998, los talibanes controlaban casi el 90% de Afganistán.

2. ¿Cómo era la vida bajo los talibanes?

Cansados ​​de los excesos de los muyahidines y de las luchas internas después de la expulsión de los soviéticos, la población afgana en general recibió con buenos ojos a los talibanes, cuando estos aparecieron por primera vez.

Su popularidad inicial se debió en gran parte a su éxito erradicando la corrupción, frenando la anarquía y trabajando para que las carreteras y las áreas bajo su control fueran seguras, impulsando así el comercio.

No obstante, los talibanes también introdujeron y apoyaron castigos acordes a su estricta interpretación de la ley islámica: ejecutando públicamente a asesinos y adúlteros que habían sido condenados y amputando a los que habían sido declarados culpables de robo.

Asimismo, los hombres debían dejarse crecer la barba y las mujeres tenían que llevar un burka que les cubría todo.

Mujeres afganas desplazadas, 19 de octubre de 2016.

Getty Images
Los talibanes prohíben la música, el maquillaje y desaprueban que las niñas de 10 años o más vayan a la escuela.

Los talibanes también prohibieron la televisión, la música, el cine, el maquillaje y desautorizaron que las niñas de 10 años o más fueran a la escuela.

Algunos afganos seguían haciendo estas cosas en secreto, arriesgándose a recibir castigos extremos.

Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Un ejemplo notorio fue en 2001, cuando los talibanes siguieron adelante con la destrucción de las famosas estatuas del Buda de Bamiyán en el centro de Afganistán, a pesar de la condena e indignación que esto causó en todo el mundo.

3. ¿Cuál es su relación con Pakistán?

Pakistán ha negado repetidamente las acusaciones de que ayudó a darle forma a los talibanes, pero son pocas las dudas de que muchos afganos que inicialmente se unieron al movimiento fueron educados en madrasas (escuelas religiosas) en Pakistán.

Pakistán también fue uno de los únicos tres países, junto a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que reconocieron a los talibanes cuando tomaron el poder.

Igualmente, fue la última nación en romper relaciones diplomáticas con el grupo.

Talibanes

Getty Images
Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Por un momento, los talibanes amenazaron con desestabilizar a Pakistán desde las áreas que controlaban en el noroeste.

Uno de los ataques de los talibanes paquistaníes más notorios y condenados internacionalmente tuvo lugar en octubre de 2012, cuando la colegiala Malala Yousafzai(quien luego obtendría el Nobel de la Paz)recibió un disparo cuando se dirigía a su casa en la ciudad de Mingora.

Sin embargo, una gran ofensiva militar que tuvo lugar dos años más tarde, tras la masacre de la escuela de Peshawar, redujo en gran medida la influencia del grupo en Pakistán.

Al menos tres figuras clave de los talibanes paquistaníes murieron en ataques con aviones no tripulados estadounidenses en 2013, incluido el líder del grupo, Hakimullah Mehsud.

4. ¿Aliados de al Qaeda?

Los talibanes se convirtieron en uno de los focos de atención en todo el mundo tras los ataques al World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Fueron acusados ​​de servirles de santuario a los principales sospechosos de los ataques: Osama bin Laden y su movimiento al Qaeda.

El 7 de octubre de 2001, una coalición militar liderada por Estados Unidos lanzó ataques en Afganistán y, para la primera semana de diciembre, el régimen talibán ya se había derrumbado.

Mapa del control taliban

BBC

El entonces líder del grupo, Mullah Mohammad Omar, y otras figuras importantes, incluido Bin Laden, eludieron la captura a pesar de haber sido una de las persecuciones más grandes del mundo.

Según informes, muchos altos dirigentes talibanes se refugiaron en la ciudad paquistaní de Quetta, desde donde guiaron al grupo. Pero Islamabad negó la existencia de lo que se bautizó como el “Quetta Shura” en Pakistán, un grupo de veteranos del régimen talibán.

Sin embargo, durante conversaciones de paz con EE.UU., los talibanes aseguraron que no albergarían de nuevo a al Qaeda, organización que se encuentra muy disminuida.

5. ¿Quién lidera el grupo?

Mawlawi Hibatullah Akhundzada fue nombrado comandante supremo de los talibanes el 25 de mayo de 2016, después de que Mullah Akhtar Mansour muriera en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses.

En la década de 1980, participó en la resistencia islamista contra la campaña militar soviética en Afganistán, pero su reputación es más la de un líder religioso que la de un comandante militar.

Akhundzada trabajó como jefe de los Tribunales de la Sharia en los años 1990.

Se cree que tiene unos 60 años y ha vivido la mayor parte de su vida dentro de Afganistán. Sin embargo, según expertos, mantiene estrechos vínculos con la llamada Quetta Shura, los líderes talibanes afganos que dicen tener su base en la ciudad paquistaní de Quetta.

Como comandante supremo del grupo, Akhundzada está a cargo de los asuntos políticos, militares y religiosos.

6. ¿Cuál es la situación actual?

Pese a las graves preocupaciones de los funcionarios afganos sobre la vulnerabilidad del gobierno sin apoyo internacional contra los talibanes, el presidente de EE.UU., Joe Biden, anunció en abril de 2021 que todas las tropas estadounidenses habrían abandonado el país para el 11 de septiembre, dos décadas después de los ataques al World Trade Center.

Habiendo sobrevivido a una superpotencia durante dos décadas de guerra, los talibanes comenzaron a apoderarse de vastas extensiones de territorio, amenazando con derrocar una vez más a un gobierno en Kabul.

Lo lograron a mediados de agosto de 2021, cuando declararon la victoria y el presidente afgano Ashraf Ghani abandonó el país.

Se cree que el grupo ahora es más fuerte en número que en cualquier otro momento desde que fueron derrocados en 2001, con hasta 85.000 combatientes a tiempo completo, según estimaciones recientes de la OTAN.

El avance fue más rápido de lo que muchos temían.

El general Austin Miller, comandante de la misión liderada por Estados Unidos en Afganistán, advirtió en junio que el país podría estar dirigiéndose hacia una caótica guerra civil, a la que llamó una “preocupación por el mundo”.

Según informes, una evaluación de la inteligencia estadounidense realizada el mismo mes había concluido que el gobierno afgano podría caer dentro de los seis meses posteriores a la salida del ejército estadounidense.

Finalmente, ocurrió mucho antes.


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