¿Tienes un familiar con COVID en casa? Consejos para tratarlo
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¿Tienes un familiar con COVID en casa? Consejos para tratarlo, evitar que se agrave y haya más contagios

Las cadenas de contagios deben empezar por romperse dentro de las casas, para evitar poner en riesgo a los más vulnerables y también que el virus se propague hacia afuera.
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10 de enero, 2021
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¿Tienes a un paciente con COVID en casa o simplemente has pensado qué deberías hacer si alguien de la familia se contagia?

Los contactos de riesgo – que se definen como estar a menos de un metro y medio, durante 15 minutos, sin cubrebocas – en un hogar se dan de forma fácil y cotidiana dentro de una casa, lo mismo entre familia que entre quienes comparten los espacios de una vivienda, como los roomies. Por eso los brotes intra domiciliarios son muy frecuentes.

Lee: ¿Te contagiaste de COVID o estuviste con un positivo? Así evoluciona un contagio

Para evitarlos, explica Mauricio Rodríguez, vocero de la Comisión COVID de la UNAM, la primera recomendación es que si alguien tiene síntomas de COVID debe aislarse en una habitación durante 10 días. Todas las personas de esa casa deberían considerarse asintomáticos y contagiosos y guardarse también 10 días hasta cerciorarse de que no están enfermos, para evitar contagiar a alguien más.

 

Sabemos que hay casos asintomáticos y ya se ha documentado que una persona empieza a contagiar a los tres días de tener el virus en su organismo, incluso antes de manifestar síntomas que por lo general aparecen a los cinco o seis días.

Si en las celebraciones decembrinas alguien de la casa se reunió con personas de otras viviendas o salió de vacaciones o a festejar, necesita hacer una lista de con quién estuvo y estar al tanto de si se enferman.

“Esta guerra la vamos a ganar con confianza, con comunicación, con transparencia y con congruencia, si alguien ya estuvo en reuniones, ya salió, pues que avise si se enferma. Ya en este momento no hay que estigmatizar o recriminar por lo que ya se hizo, hay que avisar y actuar. Toca a todos estar pendientes de esos avisos”, dice Rodríguez.

El especialista asegura que no hay que angustiarse por tener que confirmar con pruebas, si hay una sospecha clínica y epidemiológica grande de estar con el virus, hay que manejarlo como si fuera COVID y tratarlo así.

Cuando alguien ya está enfermo en una casa, hay que ayudarlo a mantenerse aislado y tranquilo: darle alimento, servicios y apoyarlo con sus responsabilidades, en el caso de que cuide una mascota o a una persona, de que atienda niños, de que atienda adultos, o incluso de que tenga trámites pendientes para incapacidad o para alguna cosa médica o legal.

Es importante tener en casa un termómetro, un oxímetro y alguien que lo sepa usar, y los teléfonos de las farmacias cercanas, a las que se les puede pedir entrega a domicilio.

Tener también el contacto de algún médico o acudir a los servicios médicos generales que están dando las instituciones de salud.

La Facultad de Medicina de la UNAM ha dispuesto el número 5541611630 para dar atención médica por teléfono y seguimiento a los pacientes. También se puede llamar al 911 o a Locatel, en este número, incluso, si un médico determina que la persona requiere oxígeno, se lo envían.

Rodríguez advierte que el oxígeno suplementario solo debe usarse por indicación médica. Una persona no puede elegir sin la asesoría de un médico que se queda en casa con oxígeno en lugar de ir a un hospital.

“Hay pacientes que están oxigenando bajo, pero que pueden quedarse en casa con ayuda de oxígeno, pero eso lo decide un especialista y no la persona”. La señal de alarma en estos casos sería que aun con ese soporte la oxigenación no suba arriba de 90, en ese caso hay que ir a un hospital.

También cuando después de tres días con síntomas los enfermos no mejoran y al contrario van empeorando, hay que acudir a una institución de salud. No hay que esperarse más. Tampoco hay que auto medicarse con fármacos que puedan encubrir las manifestaciones de la enfermedad.

Lo ideal también es que la familia haga un plan de acción para cuidar a los más vulnerables, en caso de que haya varias personas enfermas, y definir quién llevaría a quién y cómo a recibir atención de emergencia.

En el caso de que haya varios enfermos y los cuartos de la casa no alcancen para aislarlos de quienes tengan prueba negativa, por ejemplo, hay que considerar como opción los centros de aislamiento que tiene disponibles la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Si en una familia cada integrante necesita estar aislado en una habitación y no hay en la vivienda alguien sano que los cuide, un familiar de otra casa puede ir a dejarles comida y cerciorarse que están bien, pero con las debidas precauciones, sin estar a menos de metro y medio de distancia y con cubrebocas.

También hay que considerar las alternativas para el manejo de pacientes no graves, como el Centro Citi Banamex. “Si vas a un centro de valoración, como un centro de salud, y te envían ahí, hay que acudir, no te van a intubar si no lo requieres, vas a pasar ahí tu enfermedad con la atención adecuada, unos cinco o siete días y listo. Y si hay que ir a un hospital pues hay que ir, eso no es opcional. Si te hospitalizan a tiempo, en la etapa temprana de la enfermedad, el curso es muy favorable”, señala Rodríguez.

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Coronavirus: el lugar en América del Norte donde no ha habido casos de covid-19

Mientras los casos de coronavirus siguen aumentando en muchas partes del mundo, hay una región en Canadá que ha logrado permanecer libre del virus.
20 de octubre, 2020
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niños inuit

AFP via Getty Images
Dos niños inuit regresan de la escuela en Iqaluit.

Los casos de covid-19 están aumentando en muchas partes de Canadá, pero una región, Nunavut -un territorio del norte-, es un raro lugar en norteamérica que puede decir que sus comunidades están libres de coronavirus.

En marzo pasado, cuando las fronteras de todo el mundo se cerraban a medida que aumentaban las infecciones del coronavirus, los funcionarios de Nunavut decidieron que no tomarían riesgos.

Impusieron algunas de las regulaciones de viaje más estrictas en Canadá, prohibiendo la entrada a casi todos los no residentes.

Los residentes que regresan a su casa desde el sur primero tienen que pasar dos semanas, a expensas del gobierno de Nunavut, en “centros de aislamiento”: hoteles en las ciudades de Winnipeg, Yellowknife, Ottawa o Edmonton.

En todos los hoteles están apostados guardias de seguridad y hay enfermeras que controlan la salud de los que se aíslan.

Hasta la fecha, poco más de 7.000 residentes de Nunavut (los nunavummiut) han pasado un tiempo en estos centros como escala durante su regreso a casa.

Ha habido desafíos. Algunas personas que han sido descubiertas violando el aislamiento y se les han impuesto estadías más prolongadas.

Esto en parte ha contribuido a que haya una espera para ingresar a algunos de los centros.

También ha habido quejas sobre la comida disponible para los confinados.

Pero, a medida que las infecciones por coronavirus se propagan por todo Canadá, y con el número de casos en aumento nuevamente, el recuento oficial de casos en Nunavut sigue siendo cero.

madre inuit

Getty Images
Una madre inuit con su hija en la isla de Baffin, Nunavut.

La decisión “bastante drástica” de introducir estas medidas se tomó debido a la vulnerabilidad potencial de la población al covid-19 y los desafíos únicos de la región ártica, explica el director de salud pública de Nunavut, el doctor Michael Patterson.

Aproximadamente 36.000 personas viven en Nunavut, limitada por el Océano Ártico al norte y los Territorios del Noroeste al oeste, en 25 comunidades esparcidas en sus dos millones de kilómetros cuadrados.

Esto es aproximadamente tres veces el tamaño de Texas.

Distancias “alucinantes”

Las distancias son “alucinantes a veces”, admite el doctor Patterson.

Es probable que el aislamiento natural sea parte de la razón de la falta de casos: solo se puede llegar a esas comunidades en avión durante todo el año.

A fines de septiembre, hubo un brote vinculado a los trabajadores que volaron desde el sur a una mina de oro remota a 160 km del círculo polar ártico.

(Esos casos se cuentan actualmente como infecciones en las jurisdicciones de origen de los mineros, lo que mantiene el recuento oficial de casos del territorio en cero).

Ese brote no tiene “casi ninguna posibilidad” de propagarse en la comunidad porque no ha habido ningún viaje entre la mina y alguna de las comunidades durante meses, dice Patterson.

Inukshuk sobre Iqaluit

Getty Images
Es probable que el aislamiento natural de Nunavut sea parte de la razón de la falta de casos.

Pero si bien el aislamiento puede ayudar, también puede crear obstáculos.

La mayoría de las comunidades no tienen la capacidad de realizar pruebas de covid-19 a nivel local, por lo que las pruebas deben recibirse y enviarse en avión.

Los resultados de las pruebas pueden tardar una semana, lo que significa que “estás realmente muy atrasado en el tiempo que te toma identificar y responder”, dice Patterson.

Se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de prueba y los tiempos de respuesta para obtener resultados en el territorio.

También los recursos médicos son limitados en el norte.

El Hospital General Qikiqtani en Iqaluit, la capital, cuenta con 35 camas de cuidados intensivos y puede atender a unos 20 pacientes con covid-19, estima el doctor Patterson.

En el caso de un brote, “entre las personas que necesiten tratamiento, o necesiten ingreso, muchas de ellas terminarán teniendo que ir al sur y eso supondrá otra carga para nuestro sistema de salud”.

Riesgo de infecciones

Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor.

Hay algunos factores en juego, incluidas las condiciones de vivienda inadecuadas e inseguras y las altas tasas de hacinamiento, una realidad demasiado común en el territorio.

La alta prevalencia de tuberculosis es otra preocupación.

Los inuit, que representan más del 80% de la población del territorio, son en general un grupo de alto riesgo para las infecciones respiratorias, incluida la tuberculosis, dice el Inuit Tapiriit Kanatami, un grupo nacional de defensa de los inuit.

niños inuit

Getty Images
Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor de infecciones.

Los inuit tienen casi 300 veces más probabilidades de contraer tuberculosis que los canadienses no indígenas.

Debido a una experiencia familiar con esta enfermedad respiratoria, Ian Kanayuk pudo ver los peligros potenciales de covid-19.

El estudiante de 20 años y su madre contrajeron tuberculosis hace unos años. Él pasó nueve meses tomando medicamentos, su madre tuvo una larga estadía en el hospital.

Ambos están bien ahora, pero “fue realmente serio”, dice el joven.

Por ello está a favor de las medidas de distanciamiento social, los límites a las reuniones y las reglas sobre las mascarillas que se han impuesto en todo el territorio, a pesar de la falta de casos.

El doctor Patterson asegura que las medidas todavía son necesarias porque “aunque los centros de aislamiento están ahí, éstos no son perfectos”.

También hay algunas exenciones al aislamiento obligatorio fuera del territorio, por ejemplo, para ciertos trabajadores críticos.

Pero incluso sin casos comunitarios, la pandemia ha afectado al territorio de manera similar a como ha afectado a las personas que viven en todo Canadá.

Kanayuk, al igual que muchos estudiantes universitarios en otras partes del mundo, está decepcionado de tener que estudiar de forma remota desde su casa en Iqaluit, y no en Ottawa, la capital nacional, donde planeaba asistir en persona al Nunavut Sivuniksavut, un programa para jóvenes inuit de todo el país.

“Es descorazonador no poder ir”, dice.

Iqaluit, Canada.

Getty Images
Más de 80% de los residentes de Nunavut son inuit.

También está el desafío adicional de que las lentas velocidades de internet en el territorio afectan el aprendizaje remoto.

La pandemia también ha saturado a un sistema de correo que estaba bajo presión, lo que ha provocado frustraciones por las largas colas para recoger paquetes.

La oficina de correos de Iqaluit ya era una de las más concurridas de Canadá, ya que muchos residentes dependen de la entrega gratuita de Amazon a la ciudad ártica.

Esa oficina de correos ha experimentado durante la pandemia un aumento en el número de paquetes “más allá de lo que podríamos haber anticipado”, indicó Correos de Canadá en un comunicado.

Desde que las estrictas medidas entraron en vigor en Nunavut en marzo, ha habido cierta relajación de las regulaciones.

Con algunas condiciones, los residentes de Nunavut ahora pueden viajar a los Territorios del Noroeste y regresar sin aislarse, al igual que las personas que van a Churchill, Manitoba, para recibir tratamiento médico.

Pero tal como explica el doctor Patterson, es necesario que existan medidas para limitar el contagio cuando el virus llegue a Nunavut, ya que no cree que éste permanezca libre de covid-19 para siempre.

“No, indefinidamente no,” dice. “No habría apostado a que se quedaría así por tanto tiempo”.

Toronto

Getty Images
Algunas regiones en Canadá han impuesto restricciones en las actividades en interiores.

¿Qué ocurre en el resto de Canadá?

Canadá, en general, logró detener la ola del brote durante los meses de verano mediante confinamientos completos en primavera, hasta una reapertura durante el verano.

A fines de la semana pasada se habían registrado 191.732 casos en todo el país y 9.699 muertes.

Pero con la llegada de un clima más frío, las infecciones han aumentado considerablemente en muchas partes del país, impulsadas por las provincias altamente pobladas de Quebec y Ontario.

El número promedio de personas internadas en hospitales cada día también está aumentando en los lugares con más casos, y los funcionarios de salud advirtieron que si hay un gran aumento el sistema de salud podría potencialmente quedar abrumado.

Además, las infecciones han comenzado a resurgir en los asilos y otros centros de cuidado.

Partes de Ontario y Quebec han establecido algunas medidas de confinamiento mientras intentan controlar las infecciones, con suspensiones de eventos como cenas en interiores y cierres de gimnasios en los lugares con más casos, como Montreal y Toronto.

Otras partes de Canadá lo están haciendo mejor.

Las provincias atlánticas -las cuatro provincias al este de Quebec-, han podido limitar la propagación de infecciones y han implementado “burbujas de viajes”, con libre movimiento para los residentes y estrictas órdenes de aislamiento de 14 días para los viajeros externos.

El país todavía está rezagado en la capacidad de realizar pruebas y, a medida que los niños regresaban a la escuela, en algunas áreas se han experimentado largas colas y cambios lentos para obtener resultados.

Aproximadamente 77.000 canadienses se someten a pruebas diarias, pero el objetivo es poder realizar más pruebas.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

MAPA: Alcance global del coronavirus

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