COVID: Hasta 2022 se verá el impacto de las vacunas sobre la epidemia
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Hasta 2022 se verá el impacto de las vacunas sobre la epidemia de COVID-19, coinciden especialistas

Especialistas advierten que la vacunación contra COVID es una estrategia que va a avanzar despacio, por lo que sus efectos reales sobre el control de la epidemia se verán hasta 2022.
Cuartoscuro
7 de enero, 2021
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Los efectos reales sobre el control de la epidemia por las vacunas contra COVID-19 no se verán en este 2021, sino hasta 2022. Lo que se irá generando de manera paulatina son efectos en los individuos, en la reducción del riesgo, pero a nivel población falta tiempo. 

Así lo han señalado diversos especialistas como Samuel Ponce de León, coordinador del Programa Universitario en Investigación en Salud (PUIS); Mauricio Rodríguez, vocero de la Comisión COVID de la UNAM, y María de Lourdes García García, subdirectora de Prevención y Vigilancia en Enfermedades Infecciosas en el Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

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La vacunación contra COVID va ser una estrategia que va a avanzar despacio -advierte Mauricio Rodriguez- “no hay que estar pensando que las vacunas nos van a salvar del problema que tenemos ahorita, sino que van a ser una herramienta útil para la segunda mitad del año y para el año que viene”.

Aunque ya los países hayan desarrollado sus planes de vacunación, el avance de ese proceso depende de la disponibilidad de las vacunas, de la aceptación de la inmunización entre la gente y de la coordinación logística de todas las instituciones involucradas para aplicarlas. 

De Sputnik V la vacuna rusa, por ejemplo, comenta el vocero de la Comisión COVID de la UNAM, ya avisaron que las entregas pactadas no van a llegar a tiempo, y hay otros proveedores que están corrigiendo fechas, porque no pueden salir al mercado con los millones prometidos. 

“Hay que tomar en cuenta que son muchos insumos los que se necesitan para producir las vacunas, es mucha logística industrial y de distribución también y todo el mundo necesita la inmunización, es una demanda mundial sin precedentes”, dice Rodríguez. 

En México, como en la mayoría de los países, la primera vacuna contra COVID-19, la de Pfizer BioNTech, se está aplicando primero al personal de salud. En naciones como Reino Unido y España se empezó a vacunar también a los adultos mayores de 80 años y a quienes los cuidan en las casas de retiro, pero los trabajadores de las instituciones sanitarias son el foco en todas partes durante esta primera fase de la inmunización. 

El gobierno federal ha prometido que a finales de enero ya todo el personal de salud que atiende COVID estará vacunado.

“El martes 12 de enero estaremos recibiendo un poco más de 430 mil dosis, y después otras 436 mil 800 dosis en cada uno de los embarques que estarán llegando semanalmente, hasta que al término del mes de enero habremos vacunado a todo el personal de salud que atiende COVID”, aseguró Hugo López-Gatell, subsecretario de salud, en la conferencia vespertina de este 5 de enero. El gobierno mexicano adquirirá 34 millones de dosis de Pfizer BioNTech. 

Después de terminar con la primera línea, en febrero, se iniciará con el segundo grupo, el resto del personal de salud y los mayores de 60 años, que en México rondan los 9 millones de personas. El plan de vacunación del gobierno señala que la inmunización a los de mayor edad concluirá en abril de 2021 y de ahí se avanzará por décadas de vida, de 59 a 50, de 49 a 40 y luego al resto de la población. En cada grupo de edad se vacunará primero a quienes tengan comorbilidades. La meta es concluir la inmunización en marzo de 2022. 

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La política nacional de vacunación contra el virus SARS-CoV2 para la prevención de la COVID-19 en México, de acuerdo al documento rector en el que está planteada, se basa en prevenir un mayor número de muertes, por eso se priorizó primero por edad y después por comorbilidades: los más grandes con factores de riesgo están más expuestos a desarrollar cuadros graves de la enfermedad y a morir. 

Así que la idea principal es contener las muertes. López-Gatell señaló en la conferencia del martes 5 de enero que si se empieza a vacunar a las personas de mayor edad, al llegar a 20% de uso de la vacuna, es decir, 20 por ciento de cobertura de la población, ya se logra una reducción de 80 por ciento en la mortalidad. La razón es obvia: las poblaciones de adultos mayores son las poblaciones más vulnerables”.

Los fallecimientos se van a reducir, pero el impacto en los contagios todavía no se sentirá. “Al enfocarnos a grupos prioritarios tejemos de manera focalizada, por lo que no se otorga la inmunidad de rebaño; al menos los siguientes dos años las medidas de lavado de manos, uso de cubrebocas y sana distancia no los podemos olvidar”, advirtió, durante una conferencia en diciembre, María de Lourdes García García, del Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

En la misma conferencia, Samuel Ponce de León, coordinador del Programa Universitario en Investigación en Salud (PUIS), precisó que, “para que el efecto poblacional sea significativo, la vacunación deberá alcanzar el 60% de población, equivalente a 80 millones de habitantes, quienes deberán tener las dosis completas”. 

La primera dosis de la vacuna de Pfizer, la que se está usando por ahora en México, explica en entrevista con Animal Político el vocero de la Comisión COVID de la UNAM, proporciona algo de inmunidad a las dos semanas de aplicada, aunque esta solo dura de doce a trece semanas, después comienza a bajar. Hay que dar un refuerzo a los 21 días. Con el esquema ya completo, el nivel de protección adecuado se alcanza una semana después.

Los especialistas han señalado que además de la disponibilidad, las coberturas de la inmunización van a depender de cuánta gente acepte ponerse la vacuna y que se pongan las dosis que se requieren

Que la vacuna de Pfizer y otras (como la de Oxford/AstraZeneca) requieran dos dosis complica el problema, señaló la especialista del INSP. “Se han hechos estudios para ver las tasas en las que la gente lo completa y la frecuencia está entre 50 y 60%. Mientras más joven es la persona, la tasa de adherencia es más baja”. 

En cuanto a la aceptación, García García refirió que el Foro Económico Mundial documentó, en una encuesta realizada en 40 países, que 73% de la población estaba dispuesta a ponerse la vacuna contra COVID. En México, indicó la especialista, el nivel de aceptación es similar, por arriba de 70%.

Para elevar el nivel de aceptación, señaló, “se requiere una campaña de comunicación eficaz. La gente tiene temor de los efectos secundarios y preocupación porque la carrera para tener las vacunas ha sido rápida. Sería peor que después de todo este esfuerzo nos quedáramos con vacuna guardada por no haber informado a la gente sobre los beneficios y poner en la balanza la enfermedad versus la posibilidad remota de tener una reacción adversa”.

Rodríguez, enfatiza que una reacción como la que tuvo la médica internista de Nuevo León es un evento específico y esperado que se puede generar con cualquier medicamento o inmunización. Hay que estudiarlos, analizar bien las causas y reportarlos. 

Hay que estar tranquilos de que las vacunas que sean autorizadas ya cumplieron con estudios clínicos, con análisis de seguridad, eficacia y calidad. Son productos confiables que se pueden usar y su beneficio supera cualquier riesgo que pudiera haber”, asegura el vocero de la Comisión COVID de la UNAM. 

Entérate: Inequidad vs COVID-19: Países ricos ‘devoran’ compra de vacunas

Este lunes, la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Coferpis) autorizó el uso de emergencia de una segunda vacuna contra COVID-19, además de la de Pfizer BioNTech que se autorizó en diciembre, la de AstraZeneca y la Universidad de Oxford. 

Este biológico iniciará su producción en Argentina y concluirá en México. El objetivo es producir hasta 250 millones de dosis para toda América Latina. El gobierno mexicano ha contratado 77. 4 millones de dosis de este fármaco. “En marzo posiblemente tendríamos esta vacuna en operación”, dijo este lunes el subsecretario de Salud. 

Otra vacuna de la que se espera su próxima autorización es la de la farmacéutica china CanSino, de la que el gobierno mexicano ha acordado una compra por 35 millones de dosis. 

Los tiempos transcurridos desde que inicio la pandemia a la llegada de la vacuna son extremadamente cortos, admitió la especialista del INSP, “y suena decepcionante la afirmación de que seguimos estando en riesgo, por otro año vamos a tener que guardar las precauciones, pero, justo porque los tiempos han sido rápidos hay que aprovechar la oportunidad y no bajar la guardia, es una luz al final del túnel”.

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Sputnik V: por qué muchos en Rusia tienen dudas sobre su propia vacuna

La vacuna rusa Sputnik V contra la COVID-19 es demandada en todo el mundo, pero muchos rusos siguen sin fiarse.
4 de marzo, 2021
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Cuando las autoridades de localidad de Sputnik anunciaron recientemente que ofrecerían la vacuna rusa Sputnik V en la clínica local, sólo 28 jubilados se apuntaron para recibir la dosis contra la covid-19.

El interés en el extranjero por la vacuna rusa se ha disparado desde que los datos publicados en la revista médica Lancet mostraron que tenía una eficacia del 91.6% contra el coronavirus, a la altura de las mejores del mundo.

Ese respaldo fue un éxito político, además de científico, para un proyecto de prestigio anunciado a bombo y platillo por Moscú y del que muchos dudaban abiertamente en Occidente.

Pero al mismo tiempo que países de América Latina y Europa están pidiendo lotes de Sputnik, el despliegue en la propia Rusia está siendo lento, ya que la gente se muestra muy reacia a ser inyectada.

Galina Bordadymova

BBC
Galina Bordadymova, representante pública del pueblo de Sputnik se muestra orgullosa del avance científico que ha logrado Rusia con la vacuna Sputnik V.

Sputnik… en Sputnik

“Todo el mundo me asustó diciendo que me iba a doler, ¡pero no sentí nada!”, exclamó un pensionista de edad avanzada mientras se ponía el jersey después de recibir la inyección de Sputnik en el pueblo del mismo nombre.

Detrás de él, una enfermera se inclinó para gritar a otro jubilado que debía dejar el alcohol durante un tiempo después de la inyección.

A un par de horas en coche de Moscú, el pueblo de Sputnik tiene una granja de ganado, unos cuantos bloques de apartamentos idénticos y ninguna indicación de por qué se le dio el nombre de un triunfo de la carrera espacial soviética.

A sign in Russian at the entrance to Sputnik village

BBC
En el pueblo de Sputnik desconfían de la vacuna. No están solos: sólo un 30% de los rusos están dispuestos a ponerse la vacuna rusa, según una encuesta.

El vínculo cósmico con la vacuna está más claro.

“El satélite Sputnik fue una innovación rompedora y esta vacuna también lo es”, dice entre risas la dirigente local Galina Bordadymova, abrigada con pieles pero sin guantes en la gelidez de la calle.

“Habíamos previsto que vinieran 25 personas, pero hemos conseguido 28, así que estamos contentos”, insiste, pasando por alto el comentario de que el interés era preocupantemente bajo en una población de más de 1.000 personas, habida cuenta del alto riesgo del coronavirus.

Su equipo había hecho un llamamiento a los residentes de mayor edad, dando prioridad a los más vulnerables al virus. “Todos los que quisieran la vacuna podían recibirla”, afirma Bordadymova.

Interés internacional

Al principio, los analistas occidentales se mostraron desdeñosos, incluso despectivos, respecto a la Sputnik V, ya que los representantes rusos hicieron rotundas afirmaciones sobre un tema del que se disponía entonces una evidencia escasa.

Los datos de los ensayos de fase III demostraron posteriormente que la vacuna es eficaz, con efectos secundarios similares a las desarrolladas en Europa y Estados Unidos, y el interés en el extranjero ha aumentado.

“Incluso nuestros críticos se han quedado sin argumentos”, aseveró el mes pasado Kirill Dmitriev, director del fondo de inversión estatal RDIF, el cual respalda a Sputnik.

Moscú

BBC
Las autoridades rusas han desplegado centros de vacunación temporales en los centros comerciales para agilizar la campaña.

El RDIF afirma que 39 países ya han aprobado su vacuna y, para alegría de Rusia, incluso se le está pidiendo que ayude a la UE, que está sufriendo escasez.

Hungría fue la primera en aprobar la vacuna rusa para su uso de emergencia y Eslovaquia acaba de recibir dos millones de dosis, obviando la posibilidad de que Sputnik le sirva a Rusia como una “herramienta” para ejercer influencia.

A la covid-19 no le importa la geopolítica, argumentó el primer ministro eslovaco, Igor Matovic.

“Se puede decir que es un instrumento de Rusia o que la vacuna es sólo una víctima del contexto político, pero definitivamente la política está más explícitamente presente en el caso de la vacuna rusa que en cualquier otra producida en el mundo actualmente”, señala Andrei Kortunov, del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia.

Sin embargo, Rusia tiene ahora tantas solicitudes de Sputnik que el Kremlin afirma que no puede atenderlas todas con la capacidad de producción actual.

El RDIF dice que abastecerá a los mercados extranjeros desde plantas en el exterior, no con dosis destinadas a los rusos, pero aún no ha dado detalles, ni un calendario.

“Para Putin, hallar la vacuna era una forma de demostrar al mundo que Rusia es un país desarrollado y de gran envergadura, capaz de alcanzar grandes éxitos en áreas que exigen mucho conocimiento y tecnología”, considera Tatiana Stanovaya, de la consultora R.Politik.

Pero la aprobación de Sputnik en toda la UE sigue siendo un objetivo difícil.

“Cuando se decide comprar la vacuna rusa, parece que se invierte o se aprueban los logros del régimen de Putin o del propio Putin”, afirma.

Vladimir Putin

Getty Images
Existe una gran demanda internacional para la vacuna rusa, lo que muchos interpretan como un logro del presidente Vladimir Putin para mostrar a Rusia como un país poderoso.

Precauciónes de los rusos

En la aldea de Sputnik no hay tal discusión sobre política y vacunas.

Algunos residentes están nerviosos por la posibilidad de contraer el coronavirus: dos lugareños de 50 años murieron a causa del virus en la primera oleada de la pandemia.

Pero sus habitantes parecen aún más temerosos de vacunarse.

Una encuesta realizada esta semana por los sociólogos del Centro Levada, reveló que sólo el 30% de los rusos está dispuesto a recibir la Sputnik V, un 8% menos desde que se inició el despliegue sanitario, y eso a pesar de que los datos sobre su seguridad ya son públicos.

campaña metro moscú

BBC
Se han hecho campañas para promocionar la vacunación, pero sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

“La gente tiene miedo; hay todo tipo de rumores sobre complicaciones”, explica Lidia Nikolaevna mientras retira una espesa capa de nieve de la puerta de su garaje.

Hace poco estuvo en el hospital por la covid, por lo que su médico dice que ella misma no necesita todavía un pinchazo.

Tal vez más tarde“, aventuró Lidia, haciéndose eco de otros habitantes del pueblo.

“La gente dice que está bien, pero vamos a ver. Si todo va bien, creo que más gente se vacunará”.

“Los rusos son conservadores: no se fían de su propio Estado y no se fían de lo que pueda salir de este Estado”, afirma Andrei Kortunov sobre la indecisión de la gente.

Al no haber un nuevo confinamiento nacional, y debido a las escasas alusiones a las muertes por covid que hacen las autoridades, se les podría perdonar que pensaran que el peligro ha pasado.

La televisión estatal no se ha desplegado con toda su fuerza persuasiva y el propio presidente, Vladimir Putin, aún no se ha vacunado.

Vacuna contra la covid desarrollada y aprobada por Rusia

EPA
La vacuna, llamada Sputnik-V, fue desarrollada por el Instituto Gamaleya y se registró después de dos meses de ensayos en humanos

Así que, a pesar de que el operativo llega incluso a los puntos más remotos, como Sputnik, y los puntos de vacunación ambulantes en los centros comerciales de las ciudades, sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

Muy por debajo del objetivo del Ministerio de Sanidad, que es alcanzar el 60% de todos los adultos en seis meses.

El Kremlin insiste en que no hay déficit de vacunas para uso doméstico.

Pero su descripción de la producción y la demanda interna como “en armonía” para “esta etapa” sugiere cierta reticencia a promover la campaña de vacunación con demasiada intensidad mientras que no haya más ampollas rodando por las cintas transportadoras de las fábricas.

De vuelta a casa desde la clínica del pueblo de Sputnik, el jubilado Anatoly dice que recibir su inyección no fue gran cosa.

“Fue solo un momento”, cuenta, haciendo el gesto de recibir un pinchazo en el brazo, pero duda de que realmente necesitara vacunarse.

“¡Estoy sano! Sólo tienes que beber samogon”, insiste Anatoly, refiriéndose al alcohol casero de alta graduación.

“Creo que eso también me protegerá del covid”, ríe el hombre de 74 años, antes de alejarse por la nieve.


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