Maltrato infantil se detecta 30% menos en CDMX con escuelas cerradas
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Maltrato infantil se detecta 30% menos en CDMX con las escuelas cerradas, advierten especialistas

Entre niñas, la caída en las denuncias se agranda hasta el 67%, es decir, más del doble que el promedio, mientras que en niños las diferencias de reportes antes y después del confinamiento no son significativas.
Cuartoscuro
22 de enero, 2021
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Durante 2019 y los primeros meses de 2020, se hacían en la Ciudad de México un promedio de 33 denuncias de maltrato infantil por semana. Sin embargo, tras el cierre de las escuelas en marzo por la pandemia de COVID-19, empezaron a ser solo 23 o 24 casos semanales, es decir, una reducción del 30% en los reportes ante la Fiscalía General de Justicia local (FGJ-CDMX).

Pero esto no significa que haya disminuido el maltrato infantil, sino que al cortarse la interacción de niñas y niños en educación básica con otras personas externas a su hogar, como son las y los profesores, hay mucha menos detección de la violencia que ocurre en las casas, según el estudio Violencia oculta: cómo el cierre de escuelas por COVID-19 redujo las denuncias de maltrato infantil, recientemente publicado por los investigadores María Padilla Romo y Francisco Cabrera Hernández.

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Llegaron a esta conclusión no solo comparando cifras de antes y después de la suspensión de clases presenciales, sino también comparando las denuncias de violencia doméstica con víctimas de entre 3 y 15 años frente a los casos en que los afectados son adolescentes o jóvenes de 16 a 21, ya que en ese grupo de edad no hubo tanta variación porque al ser más grandes, ellos mismos acuden a denunciar.

“El cierre de la escuela tiene dos efectos: por un lado tienes que los niños están pasando más tiempo en su casa y al final de cuentas es más probable que sean víctimas de maltrato infantil porque están pasando más tiempo con el victimario, y por el otro lado tienes que como ya no están yendo a la escuela, el niño necesita de un adulto para hacer la denuncia, entonces lo que ves es una caída en las denuncias de maltrato infantil”, explica Padilla Romo en entrevista.

Por estas dos razones, advierte que además ese 30% de caída en las denuncias podría ser solo un mínimo, ya que es posible que incluso haya más violencia contra niñas y niños que antes, debido a que los padres de familia además de estar más tiempo con sus hijos, también están pasando por un mayor estrés ante las preocupaciones de la pandemia y las presiones económicas que la mayoría ha enfrentado.

En la Ciudad de México, como en el resto del país, las clases presenciales se suspendieron después del viernes 20 de marzo de 2020 en educación básica (primaria y secundaria) y media superior (bachillerato). En un principio se anunció que sería un mes, ampliando las vacaciones de semana santa y pascua, pero al ver que la emergencia sanitaria no cedía, se implementó un esquema de educación a distancia con ayuda de internet y clases por televisión abierta, y se decidió mantenerlo hasta que el semáforo epidemiológico esté en verde. A 10 meses de distancia, solo Campeche se ve cerca de volver a abrir las escuelas

Para los investigadores, la importancia del contacto con las y los profesores para detectar violencia y otros problemas domésticos debería ser considerada en el análisis costo-beneficio de tener las escuelas cerradas, ya que se ha demostrado que quienes sufren maltrato infantil tienen más probabilidades a largo plazo de alcanzar menos años de escolaridad, tener peores ingresos e incluso caer en la delincuencia.

Niñas, las más afectadas

El análisis de Padilla y Cabrera incluyó diferenciadores entre sexos y entre las alcaldías con mayor y menor pobreza.

Entre niñas, la caída en las denuncias se agranda hasta el 67%, es decir, más del doble que el promedio, mientras que en niños las diferencias de reportes antes y después del confinamiento no son significativas. Esto debido, en primer lugar, a que las mujeres son las más afectadas por la violencia doméstica desde que tienen edad escolar: de cada 100 víctimas de maltrato infantil, 37 son niños y 63, niñas.

“Nuestros resultados heterogéneos muestran que este subreporte en el contexto del cierre de escuelas es mayor para las mujeres, lo que sugiere la normalización de la violencia hacia las mujeres en los hogares y la necesidad de políticas dirigidas a detectar y reducir dicho maltrato”, señala el estudio.

Por ello, los investigadores subrayan que lo que está ocurriendo actualmente con los menores podría exacerbar la desigualdad de género en el futuro.

Finalmente, detectaron que en las cuatro alcaldías con los niveles más bajos en el Índice de Desarrollo Social (IDS) creado por el Gobierno de la Ciudad de México (Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac e Iztapalapa), la reducción en la detección de maltrato infantil fue de 42%, es decir, 12 puntos menos que el promedio.

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¡Salta el cráter si hay más bombardeos!: la feroz batalla dentro de la última línea de defensa de Járkiv

El periodista de la BBC Quentin Sommerville, acompañado del camarógrafo Darren Conway, llegaron al frente de batalla de la ciudad de Járkiv, en el este de Ucrania.
18 de marzo, 2022
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La segunda ciudad de Ucrania, Járkiv, ha sido el objetivo constante de los ataques rusos durante tres semanas. Quentin Sommerville, de la BBC, y el camarógrafo Darren Conway informan desde la línea del frente donde las tropas ucranianas continúan repeliendo el avance enemigo.

Entramos en la casa por donde solía estar la puerta trasera. Ahora solo hay una cortina que se mueve con el viento helado. Los propietarios, desaparecidos hace mucho tiempo, podían ver desde ahí las ricas tierras de cultivo al norte de Járkiv, pero gran parte de esas tierras también están irreconocibles.

En la cochera, junto a una patineta abandonada, hay una docena de cajas vacías de algunas de las mejores armas antitanques del mundo. Un soldado ruso muerto yace boca abajo en el jardín delantero.

La casa se ha convertido en una base de primera línea, y las cajas usadas son un indicativo de que los soldados han peleado aquí por sus vidas: una pelea por la independencia de Ucrania.

Hemos obtenido un acceso excepcional al ejército ucraniano que, después de tres semanas de duros combates, sigue firme en las afueras de Járkiv, impidiendo que las fuerzas rusas capturen la segunda ciudad más grande de Ucrania.

Bombardeos constantes

“¿Quieres ir más adelante?”, pregunta Yuri, un comandante del 22º Batallón de Infantería Motorizada del ejército ucraniano, señalando las ruinas de dos vehículos blindados de transporte de personal rusos y las piezas destrozadas de dos de sus tanques.

El batallón se reconstituyó en 2014 después de que Rusia invadió Crimea y respaldó a los separatistas de Donbas.

“Usaron drones, aviones, helicópteros de ataque, todo”, dice Yuri, mientras se oyen proyectiles rusos retumbando, golpeando las carreteras cercanas y los bloques de apartamentos.

La zona de un ataque en Járkiv

BBC
El lugar de un ataque de cohetes rusos Grad (múltiples cohetes lanzados en rápida sucesión) en un vecindario residencial.

Los rusos han seguido atacando y han sido repelidos muchas veces. En su frustración por fallar en su entrada, bombardean día y noche la ciudad, que alguna vez fue el hogar de 1,4 millones de personas.

El suelo está batido y el lodo espeso succiona las botas. Una mirada hacia atrás muestra las estructuras en ruinas de la hilera de casas por las que acabamos de pasar. Los jardines suburbanos se han convertido en campos de batalla como en el pasado de Europa.

“Los primeros tres días fueron los peores. Estaba lloviendo, estábamos cubiertos de barro, parecíamos cerdos”, dice Olexander, de 44 años, que está parado cerca.

Junto a uno de los vehículos blindados de transporte de personal destruidos -en el que su marca Z ya se ha desvanecido- hay un gran cráter de unos 6 m de ancho. El primer día de la invasión, el 24 de febrero, un ataque ruso mató a seis soldados ucranianos en este mismo lugar. Muchos más murieron aquí desde entonces, pero las cifras oficiales no se han publicado.

Un cráter de una bomba rusa en Járkiv

BBC

Una bota militar verde se alza sobre el borde del cráter, un cadáver ruso más allá. Un gran cuervo negro se sienta cerca, imperturbable por el rugido de los bombardeos y los cohetes Grad desde las posiciones rusas.

Los hombres aquí pueden decirte la fecha y la hora precisas en que llegaron al frente, lo que implica que si no estuviste aquí los primeros tres días, no conociste el combate real. “¡Salta al cráter si hay más bombardeos!”, dice Uri.

“Si pasan por aquí, entrarán en Járkiv”

Constantine, de 58 años, fue piloto de la fuerza aérea ucraniana hasta que se jubiló y se convirtió en periodista. Ahora está de vuelta al frente, camina cojeando y usa un palo de escoba roto como apoyo. La metralla rusa hirió su pierna, pero se niega a abandonar el frente.

“Esta es la última línea de defensa de la ciudad, si pasan por aquí, entrarán en Járkiv. Esta carretera te lleva desde Rusia hasta el corazón de la ciudad”, dice.

Olexander

BBC
Olexander, de 44 años, estaba luchando en Donbás.

Resuena un bum y un zumbido cuando un misil guiado por cable vuela justo sobre nuestras cabezas. Entramos en el cráter. El proyectil golpea cerca de la carretera, un gasoducto estalla en llamas.

Mientras nos refugiamos, un soldado de reconocimiento con una cinta azul en el casco nos dice que nos quedemos abajo. Roman tiene 34 años, aunque bromea diciendo que tenía 24 cuando comenzó la guerra hace tres semanas.

Dice que los rusos no se mostrarán ahora: “Son gallinas. Responderemos bien y de forma apropiada”. Se detiene y quiere un selfie. Más tarde nos enteramos de que transportó los cadáveres de sus compañeros caídos en su propio vehículo desde el frente hasta la morgue de la ciudad.

Cuando nos vamos, Constantine atrapa algo en el aire: un alambre de cobre delgado, que se extiende por millas. Sirvió para guiar el misil ruso que acaba de pasar sobre nuestras cabezas.

Nos espera Olexander, de 44 años, de la cercana región de Poltava. Ha estado con la unidad desde su fundación y ha luchado en Donbás.

“Esto es mucho peor”, dice. “Durante los primeros tres días, no podíamos entender lo que estaba pasando. Estábamos perdidos y no podíamos creer lo que sucedía. Pero después de eso nos recuperamos y nos mantenemos firmes y mantendremos nuestras posiciones”, agrega.

Un edificio habitacional dañado por un bombardeo en Járkiv

BBC

Le pregunto por qué está peleando. Se ríe y responde: “Por una Ucrania libre, por mi familia y por ustedes también. Por nuestra independencia y por la paz”.

“Resistan”

Yuri, el comandante, nos lleva de regreso al bloque de apartamentos de la era soviética aún habitados. Rusia dice que vino a Ucrania para desmilitarizar el país, pero aquí vemos lo que eso significa para los civiles. Un bloque de 20 pisos sigue humeando por un ataque ruso, fue hace dos días, según Yuri.

El número oficial de muertes de civiles en Járkiv se situó en 234, incluidos 14 niños, hasta el 16 de marzo. Los últimos días han sido duros, como se nos recordó en un instante.

Una ráfaga de cohetes rusos Grad cayó sobre el vecindario, golpeando a solo unos metros de distancia. Los soldados que nos rodeaban se habían puesto a cubierto y estaban ilesos.

En el mismo complejo de viviendas viven los esposos Svitlana y Sasha. Svitlana tiene 72 años y nos da la bienvenida a su casa, diciendo que no han hablado con nadie en semanas. “Nos alegra que hayas venido”, dice.

Svitlana

BBC
Svitlana. de 72 años, y su marido duermen dos horas por noche en su piso dañado por una bomba.

Su edificio ya ha sido atacado, las ventanas traseras ya no están y duermen en sofás. Descansan unas dos horas por noche, pues el bombardeo es implacable. “Cuando se detiene, es como la primavera”, dice.

Le pregunto si tiene un mensaje para Vladimir Putin. “No”, responde con firmeza. “Me parece que este hombre ya ha perdido la cordura y no piensa con claridad. Porque un humano cuerdo no puede hacer algo así: bombardear a ancianos, niños, jardines de infantes, escuelas, hospitales. Él no entendería lo que digo”.

Pero luego, cuando le pregunto por los hombres que no están lejos de su casa y que defienden la ciudad, llora. “Sí, les estoy muy agradecida por proteger su patria. Resistan muchachos. Siempre los apoyaremos. Son tan valientes, tanto los chicos como las chicas”.

Un soldado ucraniano

BBC

Todavía hay cientos de miles de personas viviendo en Járkiv, a pesar de los bombardeos. Si Rusia y Ucrania son hermanos, como profesa el Kremlin, entonces esto es un fratricidio.

Cuando salimos del vecindario, gran parte está encendido. La furia de Rusia con esta ciudad se ve y se escucha. Por la noche, todo Járkiv está cubierto por una nube de humo, el incesante golpeteo de las armas continúa, pero los defensores aún mantienen al enemigo alejado de las puertas de la ciudad.


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https://www.youtube.com/watch?v=zCY05LVIK6Y

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