Denuncias por narco y decomisos de cocaína rompen récord en 2020
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Foto ilustrativa Cuartoscuro

Pandemia no frena al narco: denuncias, en el nivel más alto en 5 años; decomisos de cocaína en nivel récord

Por cuarto año consecutivo creció la incidencia de delitos relacionados con el transporte y tráfico de estupefacientes. El ejército también reportó un incremento en los aseguramientos de armas y explosivos.
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25 de enero, 2021
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En 2020 la Fiscalía General de la República (FGR) inició 7 mil 876 carpetas de investigación por denuncias de posible producción, tráfico, transporte, almacenamiento y comercio de drogas en México. Se trata de la incidencia más alta en delitos de narcotráfico registrados de los últimos cinco años.

Datos oficiales muestran que, contrario a lo ocurrido con otros delitos como los robos, la pandemia sanitaria no parece haber incidido en las actividades de tráfico de estupefacientes. De hecho, las fuerzas armadas reportaron cifras récord en aseguramiento de cargamentos de cocaína, y reputes en decomisos de armas de fuego ligadas a los cárteles.

De acuerdo con el balance actualizado de incidencia delictiva de la FGR, durante 2020 se iniciaron, en promedio, de 21 a 22 nuevas carpetas de investigación por posibles casos de narcotráfico todos los días. Los 7 mil 876 casos acumulados al cierre del año superan a los que se habían registrado en 2019. 

Dichas cifras confirman, además, un incremento sostenido en las denuncias por tráfico de drogas por cuarto año consecutivo. La tendencia inició cuando en 2017 se reportaron 6 mil 324 carpetas iniciadas por delitos contra la salud, casi cien más que el año anterior. Para 2018 la cifra subió a 6 mil 432 casos, en 2019 se registraron 7 mil 513, y en 2020 los ya mencionados 7 mil 876 delitos de este tipo.

Lo anterior representa un incremento superior al 25 por ciento en la incidencia de delitos de narcotráfico en el periodo de 2016 a 2020.

Lee: Diez grupos criminales lideran violencia y narcotráfico en sexenio de AMLO

Al desagregar el total de delitos contra la salud por tipo se advierte que los mayores incrementos se registran en las modalidades de transporte y tráfico. En cuanto a transporte los casos crecieron de 991 en 2019 a 1 mil 875 en 2020, lo que representa un incremento de casi el 90 por ciento. Y en el apartado de tráfico de estupefacientes la incidencia pasó de 825 a 1 mil 804 casos, un disparo de más del 118 por ciento.

En la modalidad de comercio de estupefacientes los casos se mantuvieron básicamente en el mismo nivel, con 438 denuncias en 2019 frente a 436 en 2020. Los casos de posesión arrojaron un pequeño repunte de tres mil 26 a tres mil 86 carpetas en el último año.

Por otro lado, la FGR reportó claras reducciones en la modalidad de producción de estupefacientes, donde las denuncias cayeron de 1 mil 320 casos a solo 144. Situación similar se presentó en los casos de suministro de drogas que cayeron de 291 casos en 2019 a solo 37 en 2020.

Respecto a las entidades donde han ocurrido los casos, San Luis Potosí lidera la incidencia en los casos de modalidad transporte de drogas con 502 denuncias de las 1 mil 875 registradas. Le sigue Baja California Sur con 159 casos, y Tabasco con 157.

En los casos de tráfico de drogas la estadística revela que 303 de ellos se indagan en las áreas centrales de dicha institución federal en Ciudad de México, mientras que 202 están a cargo de su delegación en Baja California y otros 189 de su delegación en Querétaro.

Cocaína en auge

Los datos de la FGR no detallan los tipos ni cantidades de estupefacientes relacionados con las carpetas de investigación abiertas, pero de acuerdo con autoridades ministeriales, el incremento en la incidencia de este tipo de ilícitos se debe principalmente a los casos relacionados con tráfico de cocaína.

Un balance anual de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sobre su campaña permanente de combate al narcotráfico confirma en 2020 niveles récord en decomisos de cocaína. En total el Ejército consiguió asegurar 6 mil 975 kilogramos de este estupefaciente, un crecimiento del 18.5 por ciento respecto a los 5 mil 886 kilogramos decomisados en 2019.

Si la comparación se hace con 2014, año en el que se decomisaron solo 1 mil 313 kilogramos de cocaína, los decomisos de este tipo de estupefaciente se han multiplicado por cinco en los últimos seis años.

Entre los decomisos de cocaína que se registraron en 2020 sobresale el realizado el 27 de octubre en Chetumal, Quintana Roo, luego de que la Sedena confiscó en tierra un jet de propulsión que transportaba más de tonelada y media de cocaína, valuada en poco más de 392 millones de pesos. Se trata de uno de los decomisos de mayor cuantía de los últimos años.

A este se sumó otro aseguramiento importante registrado el 12 de diciembre en Campeche, donde efectivos de las fuerzas armadas ubicaron una avioneta tipo Cessna minutos después de aterrizar en una pista clandestina. La aeronave, proveniente de Sudamérica, trasladaba en total 350 kilogramos de cocaína.

Lee: Buscó asilo y terminó con el narco: llega a su fin programa que puso en riesgo a refugiados en la era Trump

En contraste con lo ocurrido con la cocaína, en 2020 disminuyeron los decomisos de otras drogas. Por ejemplo, los datos de la Defensa Nacional arrojan 8 mil 757 kilogramos de metanfetaminas decomisadas, 26 por ciento menos que en 2019. De forma similar, los decomisos de mariguana disminuyeron 8 por ciento al pasar de 181 mil a 165 mil kilos asegurados. También hubo una reducción en decomisos de heroína, que pasaron de 221 a 193 kilogramos confiscados el último año.

Dólares, armas y granadas al alza

La Sedena también reportó incrementos en otros apartados de su campaña de combate al narcotráfico. Por ejemplo, a lo largo de 2020 fueron decomisadas 5 mil 807 armas de fuego largas y cortas a los delincuentes, cifra superior a las 5 mil 567 decomisadas un año antes.

A su vez, los efectivos del Ejército consiguieron decomisar 430 granadas y artefactos explosivos de distintos tipos, casi cien más que las 331 confiscadas en 2019, y también por encima de las 356 encontradas en 2018. De forma similar, en el último año se decomisaron 940 mil cartuchos a los delincuentes, que son 160 mil cartuchos por encima de lo logrado un año antes.

También subieron los recursos económicos asegurados a los narcotraficantes. Mientras que en 2019 se consiguieron decomisaron millones 189 mil dólares, para 2020 la cifra subió a 9 millones 233 mil dólares. En moneda nacional la cifra ascendió de 12 millones 161 mil pesos a 31 millones 803 mil pesos decomisados, prácticamente el doble.

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Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
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La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


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