Presidencia, incompetente para responder 24% de solicitudes en 2020
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Cuartoscuro

Presidencia se declara no competente para atender 24% de solicitudes de información en 2020

En el año que acaba de concluir se observa un cambio en el patrón de respuestas negativas de Presidencia, ya que durante 2019, no había declarado ni una sola incompetencia.
Cuartoscuro
8 de enero, 2021
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La Oficina de la Presidencia rechazó durante 2020 el 23.7% de solicitudes de información que se le hicieron con el argumento de que no era competente para atenderlas, 419 de un total de mil 767 recibidas, de acuerdo con datos proporcionados a Animal Político por el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI)

La mayoría, por tratarse de preguntas relacionadas con la pandemia de COVID-19, que efectivamente tendrían que haber sido planteadas a la Secretaría de Salud u otras instancias, pero también algunas que sí le corresponderían, como explicar en qué se basa el presidente Andrés Manuel López Obrador para afirmaciones que hace en sus conferencias matutinas o presupuestos que sí maneja su oficina.

Leer más: Presidencia se dice “no competente” para explicar dicho de AMLO sobre llamadas falsas al 911

En el año que acaba de concluir se observa un cambio en el patrón de respuestas negativas de Presidencia, ya que durante 2019, no había declarado ni una sola incompetencia. En cambio, había argumentado “inexistencia” de la información en 381 casos, que representaron el 11%, mientras que en 2020 solo dio esa respuesta a tres solicitudes (una de ellas, duplicada en el sistema, por lo que en los hechos fueron solo dos).

En un comparativo con las respuestas que se dieron en sexenios anteriores —hecho gracias a datos obtenidos vía transparencia por la organización Artículo 19 y facilitados a este medio— se puede ver que las declaraciones de incompetencia de este sexenio promedian más del 7%, por encima del 5% promedio que tuvo la Oficina de Presidencia con Enrique Peña Nieto, pero debajo del 11.5% declarado en la administración de Felipe Calderón.

En cuanto a recursos de revisión, es decir, cuando los ciudadanos no quedan conformes con la respuesta y piden la intervención del INAI, en la presidencia de López Obrador se han duplicado respecto a sexenios anteriores. El “índice de recurrencia” era de 6 anteriormente, pero en este sexenio ha sido de 14.3 durante 2019 y de 11 durante 2020.

¿En qué se ha declarado incompetente cuando sí le correspondía?

Un ejemplo de cuando Presidencia se declaró incompetente para responder fue cuando se le preguntó en qué se había basado López Obrador para decir el 15 de mayo que el 90% de las llamadas de mujeres al 911 por violencia familiar son falsas.

La unidad de transparencia de su oficina dijo que eso tenía que preguntarse al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que es quien hace estadísticas sobre las llamadas al 911, a la Secretaría de Gobernación o al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), a pesar de la pregunta era directamente sobre los dichos del presidente. 

La organización Equis Justicia para las Mujeres, que fue quien había hecho la solicitud 0210000085720, criticó que era una falta de asumir su responsabilidad, y que sería como irle a preguntar a otra dependencia qué quiso decir el presidente.

Otro cuestionamiento sobre dichos de la conferencia mañanera fue después de que el 24 de marzo, López Obrador afirmara que se tenían “en caja” alrededor de 400 mil millones de pesos gracias a lo que se ha ahorrado y evitado en corrupción, por lo que alguien solicitó con folio 0210000057920 los detalles de dónde sacó el presidente ese monto.

Sin embargo, Presidencia contestó que quien era competente para explicarlo era el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado o la Secretaría de Hacienda.

Un tema sobre el que se ha negado reiteradamente la información, ya sea con declaración de inexistencia el año pasado o simplemente con el argumento de que no se encontró documentación, es lo que tiene que ver con el Censo de Bienestar que se hizo cuando López Obrador ganó la presidencia y los encargados de su realización, llamados Servidores de la Nación, que dependen de Coordinación de Programas para el Desarrollo de la Oficina de la Presidencia.

A pesar de eso, el 20 de mayo de 2020 su unidad de transparencia rechazó contestar una serie de preguntas planteadas en la solicitud 0210000076120 sobre cómo se contrató a los servidores, con qué fundamento jurídico, o cuánto dinero se empleó para el censo, con el argumento de que eso se le debía preguntar a la Secretaría de Bienestar, encargada de repartir los programas sociales. Aunque Animal Político documentó que esa dependencia también rechaza solicitudes de información al respecto.

Presidencia incluso se declaró incompetente recientemente para proporcionarle a un o una solicitante los Informes de Gobierno que cada año el Ejecutivo presenta el 1 de septiembre ante el Legislativo y que se hacen públicos. Con el folio 0210000077320, alguien pidió la versión digitalizada de estos informes de 2002 a 2018 porque no los encontró. Pero la Oficina contestó que se los pidiera a la Cámara de Diputados.

Bajan otro tipo de respuestas negativas

A la par que el pico de que casi un cuarto de las solicitudes fueron rechazadas con el argumento de la no competencia, otro tipo de respuestas diferentes al envío de la información mediante la plataforma bajaron de representar 35% en 2019 a 16% en 2020. Estas respuestas son que la solicitud no corresponde al marco de la ley, que no se le dará trámite, que no hace falta responder porque la información ya es pública, o cuando al solicitante se le pide precisar más su petición, o que efectúe un pago o acuda a un lugar para recibir lo que pidió.

En total, la respuesta “entrega de información en medio electrónico” casi no varió entre el primer y el segundo año de este sexenio, de 56.1% a 55.1%.

Aunque esto es solo cómo se registra estadísticamente, ya que Animal Político ha podido comprobar que también hay solicitudes que se quedan sin una respuesta real.

Por ejemplo, en mayo se solicitaron detalles de la realización de la polémica campaña “Cuenta hasta 10” contra la violencia familiar durante el confinamiento, ya que la presentó el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas. Pero al abrir la supuesta respuesta a los folios 0210000086720 y 0210000086820, indicaba que no tenían datos porque el tema había corrido a cargo de la Secretaría de Gobernación. 

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Andrea Taylor

`La distribución desigual de vacunas entre países ricos y pobres significará que el virus continuará propagándose y mutando'

La investigadora Andrea Taylor cree que, de continuar el actual sistema de distribución de las vacunas, el virus podría seguir mutando, haciendo inefectiva la inmunización y produciendo consecuencias devastadoras.
Andrea Taylor
4 de febrero, 2021
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La carrera global por una vacuna contra el COVID-19 ha sido, probablemente, una de las más decisivas y frenéticas de nuestro tiempo.

En menos de un año, farmacéuticas, gobiernos, aerolíneas, centros de investigación y empresas de todo el mundo se han unido en un esfuerzo en común para materializar una inyección que se ha vuelto la última esperanza para salir del oscuro túnel de muertes, contagios y confinamientos que se ha sacudido el mundo de un extremo a otro.

Sin embargo, ahora que varias vacunas han comenzado a distribuirse y las autoridades sanitarias de numerosos países se esfuerzan en administrar el mayor número de dosis posible a su población, los expertos han comenzado a alertar que en esta nueva carrera los mayores beneficiados no serán, necesariamente, quienes terminen primero.

Y es que según un estudio que realizó la Universidad de Duke en Estados Unidos y que se volvió referencia en el tema en los últimos meses, la forma en la que se distribuyen actualmente las vacunas supone otro grave peligro de salud pública a nivel mundial.

La situación, de alguna forma, reproduce el actual sistema global: los países más ricos han comprado ya la mayor cantidad de vacunas que se producirá este año, mientras los más pobres no tendrán dosis para administrar incluso ni a sus poblaciones más vulnerables.

Como resultado, se estima que cerca del 90% de las habitantes en casi 70 países de bajos ingresos tendrán pocas posibilidades de vacunarse contra el COVID-19 en 2021.

Mientras, otras naciones, como Canadá, ya han comprado suficientes dosis para vacunar cinco veces a su población.

Número de dosis compradas por países. . .

Los expertos temen que, de continuar como va el actual sistema de distribución, el virus podría seguir mutando, hacer inefectivas las actuales vacunas, además de producir consecuencias económicas, políticas y morales devastadoras.

Para analizar este tema en BBC Mundo conversamos con Andrea Taylor, quien dirige la investigación del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke que rastrea la distribución de vacunas a nivel global.

El proyecto, denominado Launch and Scale Speedometer, analiza datos globales sobre vacunas y terapias para combatir la pandemia y sus hallazgos se han vuelto un llamado de alerta entre políticos, académicos y expertos en salud pública.


¿Cuáles fueron los principales hallazgos de este proyecto que dirigió sobre la distribución global de vacunas?

Analizamos los datos disponibles públicamente de las compras de vacunas contra el COVID-19 para comprender mejor la asignación de vacunas en todo el mundo.

Lo que descubrimos es que los países ricos han comprado la mayor parte, mientras que los países más pobres luchan por obtener suficientes vacunas para cubrir incluso a sus poblaciones más vulnerables.

Identificamos estas brechas por primera vez en octubre de 2020 y aún no las hemos visto cerrarse, lo cual es muy preocupante.

¿Cómo se llegó a este punto?

Los países ricos aprovecharon su poder adquisitivo e inversiones en el desarrollo de vacunas para obtener un lugar en primera fila y luego compraron la mayoría de las vacunas antes que otros países.

Los países de ingresos altos tienen el 16% de la población mundial, pero actualmente cuentan con el 60% de las dosis de vacunas que se han vendido.

Vacuna

Getty Images
Conseguir una vacuna con efectividad probada no será suficiente para detener la pandemia, pues hará falta garantizar su distribución.

Debido a que la capacidad de fabricación global es limitada, esto deja menos dosis para todos los demás, al menos a corto plazo.

Los países de ingresos medianos y bajos no pudieron realizar compras de gran volumen o comprar vacunas cuando el riesgo de falla aún era muy alto, por lo que no obtuvieron acceso prioritario. Estos países están claramente en peligro ahora.

La principal preocupación es que los países de ingresos bajos y medianos simplemente no tendrán suficientes vacunas y que las personas que viven en países ricos estarán protegidas mientras el virus se propague en los países más pobres.

Si se desarrolla de esta manera, todos sufriremos más, tanto en términos de impacto sanitario como económico.

En ese sentido, hace semanas, la Organización Mundial de la Salud advirtió que el mundo se enfrentaba a un “fracaso moral catastrófico” debido a las políticas desiguales de vacunación contra el covid-19. ¿Cuáles son los principales riesgos a nivel global de la forma en que se venden y distribuyen actualmente las vacunas?

La distribución desigual de las vacunas es peligrosa para todos. Ciertamente es un fracaso moral, pero también nos enfrentamos a resultados económicos y de salud catastróficos.

Provocará muchas más muertes en todo el mundo, especialmente entre nuestros vecinos más vulnerables.

Pero también significa que el virus continuará propagándose y mutando, aumentando el riesgo de que nuestra lista de vacunas no cubra eficazmente nuevas cepas.

La sede de la OMS en Ginebra

Reuters
La OMS ha advertido que solo un esfuerzo coordinado mundial para eliminar la amenaza del SARS-CoV-2.

Si los países ricos vacunan a sus poblaciones, mientras permiten que el virus se propague a otros lugares, es posible que descubran que no están protegidos de las cepas más nuevas que surjan.

También devastará nuestras economías.

Los modelos recientes muestran que si los países ricos vacunan a sus poblaciones antes de garantizar el acceso a los países más pobres, la devastación económica costará entre US$1,5 y US$9,2 billones y al menos la mitad caerá sobre los países ricos.

Algunos de los países que tendrían que esperar años para vacunar a toda su población son ahora algunos de los lugares donde muchas vacunas se están sometiendo a ensayos clínicos. ¿Cómo entender esta aparente contradicción?

Desde el principio quedó claro que las naciones de ingresos medios y bajos iban a tener dificultades para llegar al frente de la fila para comprar vacunas.

Vimos países que aprovechaban tanto la capacidad de fabricación como la infraestructura de ensayos clínicos para intentar conseguir ofertas de vacunas.

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna CoronaVac, de Sinovac en Ankara, Turquía.

Reuters
Muchas naciones pobres tendrán que esperar hasta incluso 2024 para vacunar a toda su población contra el coronavirus.

Líderes de varios países nos dijeron que estaban trabajando para atraer ensayos clínicos con la esperanza de que les ayudara a negociar un acuerdo de suministro con el desarrollador de la vacuna.

En algunos lugares esta estrategia tuvo éxito, pero en otros no.

Es el caso de América Latina, donde también hemos visto muchos gobiernos que tomaron la decisión de comprar algunas vacunas (como la rusa o la china), incluso cuando los procesos de ensayos clínicos y resultados estaban siendo cuestionados por expertos en salud pública. ¿Podría la falta de acceso a otras vacunas aprobadas y más seguras llevar a los países menos desarrollados a administrar dosis que no se han probado a fondo?

Los líderes de estos países están tomando decisiones de salud pública muy difíciles y el cálculo cambia cada semana, a medida que cambia la carga de morbilidad y se descubren nuevas variantes.

Hace unos meses, escuchábamos a líderes de muchos países menos desarrollados decir que no aceptarían una vacuna sin datos sólidos de eficacia.

Más recientemente, estamos viendo que estos mismos países compran vacunas que no han publicado datos sólidos, pero que pueden estar en un avión dentro de las 24 horas posteriores al cierre del trato.

Por supuesto, esto es un riesgo y no es una opción tan buena como usar una vacuna que ha sido revisada y aprobada rigurosamente por una autoridad reguladora estricta.

Pero si su elección como líder está entre algo y nada, probablemente algo sea mejor.

Por otra parte, están los reportes de países como Canadá o Estados Unidos, que han comprado dosis suficientes para vacunar a toda su población varias veces. ¿Cuál es la lógica detrás de este “acaparamiento”?

Muchos países ricos compraron suficientes vacunas para cubrir muchas veces a sus poblaciones. Esto tenía sentido en el mundo en el que vivíamos hace 6 meses, porque aún no sabíamos cuál de las vacunas candidatas, si es que había alguna, llegaría al mercado.

La mayoría de los países ricos compraron dosis de múltiples candidatos con la esperanza de que si uno o dos de ellos llegaban al mercado, tendrían una cobertura de su población del 100%.

Dosis de vacunas en una fábrica.

Getty Images
Se espera que el plan Covax se ponga en marcha en febrero.

Al final resultó que las vacunas contra el covid-19 han tenido éxito más allá de las expectativas.

Ya tenemos algunas en el mercado y otras más saldrán en los próximos meses.

En realidad, ningún país rico tiene dosis de vacunas adicionales en esta etapa, pero sí se han reservado los espacios de fabricación prioritarios para 2021 para la mayoría de las vacunas contra el covid-19.

Esto significa que los países que realizan compras ahora pueden tener que esperar meses o incluso un año más.

Una de las alternativas para esta situación es Covax, el esfuerzo global que involucra tanto a países ricos como a otros menos desarrollados para un acceso equitativo a las vacunas contra el covid-19. ¿Cuáles serían los principales desafíos que enfrenta esta propuesta?

El principal desafío al que se enfrenta Covax es el tiempo.

Si bien la iniciativa ha tenido éxito en la compra de vacunas, garantizar la entrega en paralelo con el lanzamiento de la vacuna en las naciones ricas es mucho más difícil.

Las naciones de ingresos medios y bajos que cuentan con Covax como una parte importante de su estrategia de vacuna necesitan las dosis ahora, pero gran parte de los espacios de fabricación prioritarios ya han sido reservados por países ricos que hicieron acuerdos bilaterales.

También es importante señalar que Covax es necesario pero no suficiente.

Con una cobertura de población del 20%, es una pieza fundamental de la solución, pero los países pobres seguirán enfrentando brechas masivas en el acceso a las vacunas.

Tenemos que preocuparnos por la cobertura de población restante del 40-50% necesaria para alcanzar la inmunidad colectiva en estos países.

Supongamos que soy el primer ministro de una nación muy rica. ¿Qué argumento me daría para convencerme de que no debería comprar dosis suficientes para vacunar a toda mi población, porque al hacerlo, otros países menos desarrollados no tendrán acceso a esa vacuna? ¿Por qué debería preocuparme por ellos en lugar de vacunar a todos mis conciudadanos?

Realmente es un argumento de autoconservación. Al asegurarte de que otros países también tengan acceso a la vacuna, está garantizando el éxito de la tuya.

Los líderes de los países ricos deben asegurarse de que sus poblaciones estén cubiertas lo más rápido posible y se consideraría un fracaso masivo si no lo hicieran.

También deben garantizar que todos los países tengan acceso a las vacunas al mismo tiempo para cubrir a sus poblaciones más vulnerables, lo que ayudaría a proteger los servicios de salud y de emergencia y reducir las muertes.

Una mujer es vacunada contra el coronavirus en Rusia.

Reuters
La mayoría de naciones que han comenzado la vacunación son países de altos inresos.

Los modelos recientes demuestran que no hacerlo probablemente devastará las economías de las naciones ricas y creará una situación en la que nunca estaremos libres de este virus.

Muchos países, incluidos Canadá, Reino Unido y el bloque de la Unión Europea, han declarado su compromiso de donar el exceso de dosis a otros países, pero el momento en esto realmente importa.

Los líderes de los países ricos deben comenzar a donar dosis a los países más pobres sin dejar de vacunar a sus propias poblaciones.

Noruega ha liderado esto y ha declarado que donará dosis en paralelo con el lanzamiento de su propia vacuna.

Los líderes de los países ricos deberían elegir mejores resultados a largo plazo a riesgo de pérdidas políticas a corto plazo y encontrar formas de transmitir la importancia y los beneficios de esto a sus poblaciones.

Esto requiere un liderazgo más fuerte del que hemos visto hasta ahora pero, sin él, incluso los ciudadanos de los países ricos saldrán mucho peor.


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