En 2016, CFE dio contrato por 307 mdp a empresa investigada en EU
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En 2016, CFE dio contrato por 307 mdp a empresa investigada en EU por sobornos

La CFE le otorgó un contrato a la holandesa Vitol para la importación de gas natural, justo en los años en EU la señaló por el pago de sobornos.
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9 de febrero, 2021
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La transnacional holandesa Vitol, que es acusada por Estados Unidos de pagar sobornos a funcionarios de Pemex entre 2015 y 2020, cobró a la CFE 16.8 millones de dólares (307.3 millones de pesos) por un contrato que le adjudicó la paraestatal eléctrica bajo la dirección de Enrique Ochoa Reza, hoy diputado federal del PRI que busca la reelección.

Otorgado el 8 de abril de 2016, el contrato comprometía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a comprarle a Vitol S.A. cargamentos de gas natural licuado para la generación de energía, mismos que serían entregados en el puerto de Manzanillo, Colima. El monto total pagado por la paraestatal a Vitol no se conocía hasta ahora, luego de que Animal Político obtuvo la cifra mediante solicitudes de información.

El contrato, identificado con la clave DM-SE-GNL-003-16, fue suscrito por Javier Gutiérrez Becerril, subdirector de Modernización de la CFE, y José Guadalupe Valdez García, subdirector de Energéticos, ambos investigados por autoridades federales por su presunto involucramiento en los negocios de gasoductos que el presidente Andrés Manuel López Obrador calificó de “leoninos”, por beneficiar a la empresa en perjuicio del Estado mexicano.

El apoderado legal de la empresa holandesa, Javier Alejandro Aguilar Morales, fue quien cerró el contrato con la CFE, mismo que se pagó en dólares. Aguilar es el principal acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de pagar sobornos a altos funcionarios de Pemex a fin de asegurar la continuidad de los negocios de Vitol en México.

Según la acusación de Estados Unidos, los aproximadamente 600 mil dólares en sobornos fueron pagados entre 2015 y 2020, esto es, en la segunda mitad del gobierno peñista y en los primeros dos años de la actual administración de López Obrador. 

Ochoa Reza renunció como director el 8 de julio de 2016, exactamente tres meses después de la asignación contractual a Vitol.

En respuesta a una solicitud de información de este medio, el hoy diputado federal del PRI defendió que en 2016 no se podía saber que la empresa sería acusada de corrupción años después. Sin embargo, es un hecho que el contrato le fue adjudicado en el mismo periodo en que, según la justicia de EU, el proveedor se dedicó a pagar sobornos en México.

“En 2016, Vitol no tenía observación alguna por autoridad mexicana o extranjera. Era imposible, para los funcionarios que honraron el contrato firmado, saber en 2016 que Vitol tendría señalamientos en 2020 por otras actividades no relacionadas a su actividad con CFE”, refirió Ochoa Reza.

La empresa holandesa ganó el contrato con CFE por invitación restringida. Ochoa dijo que a lo largo de 2016 hubo siete compras de gas natural licuado asignadas a diversos proveedores y que Vitol sólo ganó uno de los contratos, tras ofertar un precio competitivo.

“Ante la insuficiente producción de gas natural de Pemex, la CFE realizó un proceso de licitación internacional, competitivo y transparente para abastecer gas natural licuado al país. Dicho proceso se llevó a cabo en marzo de 2016 para 7 ventanas mensuales a lo largo de ese año, para entrega en la terminal de Manzanillo. 

“Vitol participó con ofertas en tres ventanas y ofreció el precio (…) más barato en una de ellas. Las demás ventanas mensuales las ofertaron a menor precio otras empresas. Todas las ofertas presentadas se acreditaron ante Notario Público. Vitol suministró el gas natural licuado al precio contratado en la ventana del mes correspondiente. Una vez entregado el producto, la CFE le pagó el valor de ese contrato”, expuso Ochoa.

Negocio ventajoso

Este contrato fue claramente benéfico para la transnacional holandesa, pues la CFE optó por comprarle gas natural licuado suministrado mediante buques-tanque, a pesar de que era tres veces más barato adquirir gas natural desde Estados Unidos a través de ductos

De acuerdo con la Administración de Información de Energía de EU (EIA, por sus siglas en inglés), el precio promedio del gas natural licuado exportado a México al momento de la firma del contrato con Vitol fue de 8.99 dólares por mil pies cúbicos; en contraste, el precio promedio del gas natural exportado a través de gasoductos fue de 2.64 dólares por mil pies cúbicos

Ochoa Reza explicó que se tuvo que hacer la adquisición de ese energético mediante buques-tanque debido a que, en 2016, el gas natural importado por Pemex mediante ductos no era suficiente para abastecer al sistema nacional. 

Animal Político publicó en diciembre que el Comité de Transparencia de la CFE clasificó como confidencial la tarifa exacta cobrada por Vitol al Estado, con el argumento de que ello “evidenciaría costos de importación para la generación de energía” y pondría a la paraestatal en desventaja respecto de sus competidores privados. La reserva de la información se dictó en septiembre de 2020, es decir, ya durante la actual dirección de Manuel Bartlett.

Sin embargo, la CFE reveló a este medio que pagó al proveedor una suma global de 16 millones 282 mil 729 dólares por el contrato. Al tipo de cambio vigente en la época, de 18.87 pesos por dólar, el monto ascendió a 307 millones 395 mil 146 pesos, indica la respuesta a la solicitud de transparencia.

El contrato DM-SE-GNL-003-16, en poder de Animal Político, contenía cláusulas ventajosas para Vitol. Una de ellas indicaba que era responsabilidad de la CFE hacerse cargo de cualquier reclamo, denuncia o demanda presentada por terceros que disputaran la titularidad de los derechos sobre el hidrocarburo comprado al proveedor. Una cláusula semejante estaba incluida en los contratos de gasoductos que fueron tachados de “leoninos” por López Obrador. 

Además, conforme el contrato asignado a Vitol, la paraestatal estaba obligada a pagar una indemnización si había demoras ajenas al proveedor o al transportista en la descarga del gas en el puerto de desembarque, y cubrir el costo del combustible que se hubiera evaporado durante la demora.

Por otro lado, si la CFE no pudiera recibir un cargamento, el contrato autorizaba a Vitol a revender el gas natural licuado a cualquier otro comprador, caso en el que la paraestatal estaba obligada a reembolsarle costos adicionales por la reventa.

Favorecidos por funcionarios

Vitol tenía especial interés en el negocio de los refinados del petróleo en México. En 2016, el mismo año de la firma del contrato con la CFE, otro de sus apoderados legales, Luis Roca, adelantó públicamente que su empresa “construiría” un ducto de la refinería de Tula a Poza Rica, aun cuando la paraestatal eléctrica no había anunciado la licitación correspondiente. No hay evidencia de que la obra se haya llevado a cabo.

En noviembre de 2015, tras más de un año al frente de la CFE, Enrique Ochoa dio a conocer que su proyecto corporativo era licitar 26 nuevos gasoductos que estarían concluidos en 2018 y que contribuirían a reducir costos en la generación de energía. 

Sin embargo, la actual administración señaló que varios de esos contratos fueron desventajosos para el Estado. El gobierno obradorista forzó una renegociación con las empresas titulares y, paralelamente, abrió procedimientos contra los servidores públicos involucrados en las posibles irregularidades.

El periódico Reforma dio a conocer que tanto la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) como la Secretaría de la Función Pública (SFP) habían iniciado una investigación contra tres exfuncionarios de la CFE, que incluía una revisión de su evolución patrimonial y movimientos bancarios.

Los exmandos indagados por los gasoductos son el entonces director de la filial CFEnergía, Guillermo Turrent Schnaas, encargado de la red de gasoductos privados, así como los titulares de las subdirecciones de Modernización y Energéticos, que en ese momento eran encabezadas por Javier Gutiérrez Becerril y José Guadalupe Valdez García. Estos últimos dos fueron los responsables de adjudicar a Vitol el contrato para el suministro de gas natural licuado mediante buques-tanque en abril de 2016.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó que Gutiérrez Becerril y Valdez García autorizaron modificaciones contractuales que permitieron a las empresas posponer los periodos de conclusión de las obras y, encima de ello, ser indemnizadas por la paraestatal mientras los ductos no estuvieran en operación, bajo la cláusula de casos fortuitos o de fuerza mayor, según la auditoría 492-DE.

Entre 2018 y 2019, la CFE pagó a los contratistas más de 20 mil millones de pesos al amparo de las cláusulas de fuerza mayor, según Reforma.

Mercado en expansión

Entre 2018 y 2019, Vitol obtuvo de la Secretaría de Energía permisos para importar 57 mil millones de litros de combustible de Estados Unidos, según una investigación elaborada por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y Animal Político. Los permisos fueron otorgados en el último tramo del gobierno peñista y en la actual administración obradorista.

En mayo de 2020, la transnacional holandesa obtuvo una autorización de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) para operar la Terminal Río Bravo, en Matamoros, Tamaulipas, que tiene capacidad de almacenamiento de 34 millones de litros. El plan de Vitol es distribuir el combustible a gasolineras de todo el país mediante autotanques.

Un año antes, había concretado un acuerdo con IEnova -empresa que también ha desarrollado gasoductos y tiene nexos con la española OHL- para construir terminales de almacenamiento de refinados en Manzanillo.

A estos negocios en expansión se suma el contrato que le adjudicó Pemex para surtirle hasta 720 mil toneladas de etano entre 2018 y 2020 por un monto de 237 millones de dólares (equivalentes a 4 mil 500 millones de pesos).

 

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2021
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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