En enero la inflación alcanzó su mayor nivel desde octubre 2020
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#SemáforoEconómico: En enero la inflación alcanzó su mayor nivel desde octubre 2020

En el primer mes de año la inflación a tasa anual fue de 3.54% y registró una variación mensual de 0.86%, según datos del Inegi.
Cuartoscuro
10 de febrero, 2021
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En enero 2021 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación anual de 3.54%, tasa mayor a la registrada al cierre de 2020 (3.15%), de acuerdo con datos del Inegi.

Además, en el primer mes del año la inflación general registrada fue la mayor desde octubre 2020, cuando la tasa anual del INPC fue de 4.09% anual, que si bien dicho nivel salió del rango objetivo de 3.00%, el aumento respondió al rebote en la demanda agregada en el tercer trimestre de 2020 tras la reapertura gradual de la actividad económica.

Lee: Economía de México se desplomó 8.5% en 2020, su peor caída en 88 años

Dado el nivel alcanzado en el primer mes del año, el #SemáforoEconómico de inflación de México, ¿cómo vamos? pasó a color amarillo, después de registrar dos meses consecutivos en verde; esto se debe a que el indicador se alejó de la meta de 3% (+/ 1%) que establece el Banco de México.

Durante 2020, la inflación se mantuvo dentro de la meta establecida en 9 de los 12 meses del año.

Durante enero, la inflación en el país registró una variación mensual de 0.86%, la más pronunciada para el primer mes del año desde 2017; este incremento de mes a mes observado fue impulsado mayoritariamente por el alza en los precios de los energéticos, los cuales aumentaron 5.23% en enero 2021 respecto a diciembre 2020.

El índice de precios al consumidor, al que el Inegi da seguimiento para medir el alza en la inflación del país está compuesto por dos componentes: el subyacente y el no subyacente. El primero es el que considera los precios de los bienes que no son volátiles, incluyendo mercancías como bebidas, alimentos procesados, y servicios como el pago de vivienda y educación, entre otros.

En enero la inflación subyacente registró un incremento anual de 3.84%, impulsado principalmente por el alza en los precios de alimentos, bebidas y tabaco.

Lee: Exportaciones a EU y T-MEC ayudarán a economía mexicana a crecer 3.7% en 2021: Banco Mundial

Por su parte, el índice de precios no subyacente– que considera a los bienes con precios volátiles o no estables- registró una inflación anual de 2.63%, tasa mayor a la observada en diciembre (1.18%) y noviembre (2.33%) de 2020; este componente incluye los precios de los energéticos, que en el mes registraron un fuerte incremento (en particular la gasolina de bajo octanaje y el gas doméstico LP), así como los precios de algunos bienes agropecuarios como las frutas y las verduras.

Singularmente, la inflación en el componente subyacente se encontró por arriba de la inflación general de noviembre 2020 a enero 2021, lo cual explica que el aumento sostenido en los precios puede ser explicado en mayor medida por la naturaleza de los bienes y servicios no volátiles.

La importancia del indicador de la inflación que publica el Inegi radica en que muestra cómo se afecta la capacidad de las personas para comprar bienes y servicios con el ingreso que reciben mes a mes. En particular, el componente no subyacente indica como en un mes determinado se pueden observar incrementos relevantes en la canasta de bienes y servicios que consumen los hogares, sobre todo en el precio de los energéticos que a pesar de su volatilidad pertenecen al consumo de primera necesidad de los hogares afectando directamente sus finanzas.

El seguimiento a la trayectoria de la inflación es fundamental para entender los cambios en el poder adquisitivo de las mexicanas y mexicanos, ya que el ingreso de los hogares no cambia con la misma magnitud ni frecuencia que la inflación, por lo que éstos ven afectada su capacidad de adquisición de bienes y servicios.

El Banco de México, organismo constitucionalmente autónomo, tiene precisamente la tarea de mantener la trayectoria de la inflación en un nivel estable, en particular en un rango de 3% (+/-1%), para preservar el poder de compra de las personas. La relevancia de este objetivo responde a la necesidad de identificar los costos económicos y sociales que resultan de periodos de alta volatilidad en los precios de los bienes y servicios.

Una inflación elevada e inestable afecta directamente en el bienestar de la población, ya que un aumento generalizado en los precios se traduce en que todo se vuelva más caro y, por ende, los salarios que perciben los trabajadores alcancen para comprar menos cosas.

Entérate: Aumento de remesas: ¿cómo pasó esto en la pandemia y qué señal da para la economía mexicana?

Lo anterior afecta sobre todo a la población con menores ingresos, ya que este grupo destina una mayor parte de los recursos del hogar a cubrir sus necesidades fundamentales. De ahí que altos niveles de inflación tienen un mayor impacto, pues su consumo de bienes y servicios de primera necesidad se ve mayormente afectado. De esta forma, estas familias se enfrentan a un entorno mucho más incierto a la hora de tomar decisiones de consumo y ven disminuida su capacidad de ahorro.

En el agregado, un nivel elevado y volátil de la inflación se traduce también en un obstáculo para la inversión, pues la incertidumbre sobre el comportamiento de los precios a nivel nacional afecta los planes de los diferentes agentes económicos del país -ya sean inversionistas privados, empresas o personas. Además, un entorno de alta volatilidad de la inflación tiene repercusiones en el sistema financiero, ya que aumenta el riesgo para los bancos al momento de otorgar créditos y préstamos a las empresas y las personas, pues la incertidumbre podría ocasionar un mayor incumplimiento en el pago de éstos.

Como herramienta principal para mantener a la inflación en un nivel cercano a la meta de 3% (+/-1%), el Banco de México usa a su tasa de interés, la cual funciona como referencia para las instituciones financieras y bancos del país, y tiene un impacto directo sobre las tasas de interés que las personas y las empresas pagan por los créditos que solicitan.

Cuando la tasa de interés aumenta, el ahorro se vuelve más atractivo que el consumo, y personas y empresas deciden adquirir menos bienes; ante un menor consumo de familias y empresas, la inflación comienza a descender.

En 2020, en el contexto de una crisis económica y sanitaria, de incertidumbre financiera en el país y en el mundo, y de una menor capacidad de las personas para consumir bienes en el mercado interno, el Banco Central de México recortó su tasa de interés de referencia 7 veces consecutivas entre febrero y septiembre, continuando con una trayectoria de recortes iniciada a finales de 2019; sin embargo, desde noviembre 2020 la tasa se ha mantenido en un nivel de 4.25%.

Con una inflación general aún dentro del rango de la meta de Banxico en enero, pero con un entorno económico todavía volátil, el Banco de México anunciará su primera decisión de política monetaria del año este jueves 11 de enero.

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La desesperación de los venezolanos varados en la frontera de México por no poder entrar a EU

El cierre de la frontera de EU para los venezolanos dejó a miles de ellos varados en México. Sin dinero para avanzar ni regresar, guardan la esperanza de que el gobierno de Joe Biden rectifique.
4 de noviembre, 2022
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Cuando creía estar acostumbrada a las despedidas, Estefanía dejó atrás a Toby, el pitbull que la acompañó durante su estancia en Colombia, donde vivió por cinco años tras emigrar de Venezuela.

Su madre falleció cuando tenía 12 años. Vio por última vez a su padre el día que abandonó Caracas, y el hermano se quedó en Bogotá hace dos meses, cuando Estefanía emprendió el camino por tierra hacia Estados Unidos con un grupo de 21 personas, y una fantasía que prefería guardarse para no pecar de infantil: conocer Disney.

Ahora vive en un campamento improvisado de migrantes en Ciudad Juárez, a donde llegó dos semanas después de que el gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, anunciara el cierre de la frontera con México para los venezolanos, con el objetivo de “abordar la migración irregular más aguda y ayudar a aliviar la presión sobre las ciudades y estados que reciben a estas personas”.

La venezolana de 26 años superó la primera noche a la intemperie, a 4 grados centígrados, vestida con un jean y un delgado suéter de algodón rosado que recolectó de las donaciones que hacen organizaciones y habitantes de Ciudad Juárez desde que los venezolanos se instalaron en las márgenes del Río Bravo, frente al muro que construyó el gobierno de Donald Trump en El Paso, al sur de Texas.

Ciudad Juárez es uno de los cinco puntos de la frontera mexicana que recibe a los venezolanos expulsados por las autoridades estadounidenses desde el miércoles 12 de octubre de 2022, cuando se anunció la nueva medida migratoria.

Mapa de las ciudades mexicanas que reciben a los venezolanos expulsados desde EE.UU.

BBC

Más de 150.000 venezolanos ingresaron a territorio estadounidense a través de la frontera con México durante el último año fiscal, un aumento de 293% con respecto al año anterior.

Hasta septiembre de este año, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados ha reconocido el 94% de las 8.665 solicitudes de estatus de refugiados que ha recibido de ciudadanos venezolanos.

Un campamento improvisado de migrantes venezolanos se instaló en Ciudad Juárez

Itzel Aguilera
Un campamento improvisado de migrantes venezolanos se instaló en Ciudad Juárez.

“Tu guerrera está bien”

A Estafanía le regalaron una carpa, confeccionada con una delgada tela de poliéster que la resguardaba del viento y el polvo. Desplegó sobre la carpa una pesada lona azul que encontró en la calle para hacerla más cálida, tomó un par de cobijas gruesas del puesto de donativos y logró dormir.

A medida que se acumulaban las donaciones, carpas de diferentes colores y tamaños se armaron como refugios para otros migrantes. Familias de seis personas se acomodaban en carpas para dos, aprovechando el calor corporal para conciliar el sueño.

Al día siguiente, Estefanía evitó comer los tacos y burritos picantes que repartían los voluntarios. Debía pagar 5 pesos cada vez que usara el baño en la tienda de neumáticos ubicada al otro lado del camino. Decidió tomar sopa una vez al día. Si disminuía las visitas al lavabo, podría ahorrar algunos pesos y pagar su turno para cargar la batería del celular en el mismo comercio.

“Quédate tranquilo, tu guerrera está bien”, le dice a su padre cuando puede llamarlo. Le ha contado que disfruta de una amplia vista de Estados Unidos desde el lugar donde se encuentra, sin aclarar que duerme en una carpa.

Estefanía caminó desde Colombia hasta México para llegar a EE.UU.

Itzel Aguilera
Estefanía caminó desde Colombia hasta México para llegar a EE.UU.

No le ha dicho que las autoridades migratorias mexicanas la detuvieron dos veces antes de llegar a la frontera norte. “¿Quién te mandó a salir de tu país?”, respondió un agente cuando protestó porque la comida tenía gusanos.

Tampoco le ha contado que solo 4 de los 21 compañeros que salieron con ella desde Bogotá para cruzar la selva del Darién y Centroamérica lograron llegar a Ciudad Juárez.

Al conocer la noticia de que no podrían entrar a Estados Unidos, los otros 17 se dispersaron. Unos decidieron quedarse en Costa Rica. Otros fueron detenidos por las autoridades migratorias de México o tomaron el camino de vuelta a Venezuela.

La duda

Desde la loma que habitan unos 600 migrantes, censados informalmente aquella mañana del viernes 28 de octubre por un venezolano, Estefanía observa a otros compañeros del campamento que atraviesan el Río Bravo y se entregan a las autoridades migratorias de Estados Unidos.

No se ha decidido a cruzar. Si la salud la acompaña, calcula que puede resistir 15 o 20 días más en su carpa de Ciudad Juárez, para dar tiempo a que ocurran las elecciones de medio término en Estados Unidos, previstas para el martes 8 de noviembre, que definirán cuánto apoyo tendrá Biden en el Congreso para la segunda mitad de su mandato.

Los venezolanos cruzan hacia EE.UU. por el Río Bravo.

Itzel Aguilera
Los venezolanos cruzan hacia EE.UU. por el Río Bravo.

“Tenemos la esperanza de que el presidente Joe Biden recapacite la decisión que tomó y nos dé una oportunidad a los que estamos aquí. Tengo el temor de que si cruzo, tenga esa mancha y eso me impida cumplir mi sueño”.

Volver a Venezuela le resulta impensable. “Uno no puede extrañar algo que no existe. Y el país que yo dejé ya no existe”.

Confiando en Dios

Los migrantes del campamento de Ciudad Juárez izaron una bandera de Venezuela y otra de México, delinearon con piedras un SOS gigante en el suelo y desplegaron pancartas para pedir la ayuda de Biden, visible para cualquiera que se asome desde la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en El Paso.

Un aviso de SOS en el campamento de migrantes de Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
Los migrantes venezolanos intentan llamar la atención de las autoridades estadounindenses.

Poco después del mediodía, Julieta baja la cuesta que conduce al río tomada de la mano de sus dos hijos, junto con su madre y su hermana menor, para entregarse y pedir asilo.

“Estoy confiando en Dios. Me levanté decidida, con la fe grandísima. Dios me ha puesto en el camino tantas cosas maravillosas que esto es de él y de nadie más”, dice mientras se quita los zapatos y las medias para evitar resbalarse con las piedras lavadas por el agua.

Le pregunto si es consciente de que pueden ser expulsados. “Sí, claro. Nos dijeron que están dándoles prioridad a los niños“, responde la venezolana de 32 años. “Tenemos familiares de aquel lado que nos están esperando”.

Al igual que otros migrantes, Julieta dejó las pocas pertenencias que le quedaron luego de atravesar el Darién. Una vez que se entregue, sólo podrá conservar el pasaporte, el teléfono, el dinero, y las prendas. Tendrá que tirar todo lo demás.

“Mi mayor temor es que me regresen más lejos, a otro lugar de la frontera. Si me regresan hasta aquí, perfecto. Sigo intentando y sigo luchando porque para eso salí, para luchar por el futuro de ellos”, afirma rodeada por sus familiares.

Los migrantes instalaron banderas de México y Venezuela en el campamento de Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
Muchos migrantes se debaten entre quedarse en México o volver a Venezuela.

Expulsados versus admitidos

Mileyde presencia el intento de Julieta de cruzar la frontera vestida con un suéter y un pantalón deportivo gris y unas crocs azules, la ropa que le dieron en el puesto migratorio en Estados Unidos en el que durmió una noche, y desde donde fue expulsada el día anterior.

“Nos llevaron a un refugio, no sé cómo llamarlo, una cárcel. Uno se siente como privado de libertad completamente. No tuvimos acceso a llamada, siempre con la puerta cerrada, siempre con las órdenes de los oficiales. Tuvimos una ducha y nos entregaron este uniforme”.

Mileyde, su esposo y su nuera no han decidido cuál será su próximo destino. “Estamos a la expectativa porque está la opción de ir a Venezuela, aunque no es muy claro para nosotros”. Su hijo ya está en Estados Unidos. “Quedarnos en México sería una opción, porque nos están ofreciendo 180 días para optar a un permiso de trabajo. Estamos pensándolo”.

Mileyde fue expulsada de EE.UU. por Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
Mileyde fue expulsada de EE.UU. por Ciudad Juárez.

Un migrante que pidió el anonimato pronosticó que el campamento se mantendrá hasta que los carteles del narco mexicano que operan en Ciudad Juárez lo permitan. “Sabemos que el día que ellos quieran, nos sacan de aquí a plomo“.

Milena es uno de los pocos ejemplos de migrantes que han sido admitidos en Estados Unidos después del cierre de la frontera para los venezolanos. Cruzó a través de Matamoros, en el extremo oriental de México, junto con su hija, su hermana y su sobrina. La venezolana de 32 años pidió mantener su identidad anónima por temor a que su testimonio interfiera en el trámite del asilo.

“En todos los países nos robaban y se aprovechaban de nosotras. Todo el esfuerzo que hicimos para pasar el infierno de la selva y México no puede quedar en vano”.

Migrantes venezolanos protestan en un campamento en Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
El cierre de la frontera de EE.UU. para los venezolanos dejó a miles de ellos varados en México.

Los albergues de Tijuana

Tijuana dispone de más de 30 refugios para migrantes en el extremo occidental de México. Al otro lado se encuentra la ciudad de San Diego, en el estado de California. La mayoría de los albergues ya estaban llenos cuando comenzaron a llegar los venezolanos, a mediados de octubre.

“En la casa donde nos encontramos hay venezolanos, haitianos, hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, mexicanos“, explica Claudia Portela, directora del albergue Desayunador Salesiano Padre Chava en Tijuana. “Vienen por diferentes situaciones, y cuando llegan los venezolanos estamos a tope”.

Claudia Portela, directora del albergue Desayunador Salesiano Pedro Chava en Tijuana

Marcos González
Claudia Portela dirige el albergue Desayunador Salesiano Pedro Chava en Tijuana.

De los 96 migrantes que durmieron en el Desayunador Salesiano el jueves 27 de octubre, 36 eran venezolanos. Preguntan a Claudia qué opciones tienen, qué ocurrirá con ellos ahora. Prefiere ser honesta y responder que nada está claro.

“Si les tomaron huellas y entraron de forma irregular, eso puede pesar si solicitan asilo. Realmente no lo sabemos. La persona tiene que saber que es una posibilidad. Si no, tristemente los van a deportar a su país”.

En la negociación que el gobierno de Biden sostuvo con el del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, para aplicar la nueva medida no participaron las autoridades de ciudades fronterizas como Tijuana, principales receptoras de los migrantes.

Los términos que firmó el gobierno federal con Estados Unidos se nos hacen injustos, porque no ven las consecuencias que puedan causar en las ciudades fronterizas. No están obligados a consultarlo, pero sí están obligados a ayudarnos a resolver este tema”, considera Enrique Lucero, director de Atención al Migrante de la Alcaldía de Tijuana.

Para afrontar la contigencia, el gobierno de la ciudad acondiciona una instalación deportiva como refugio para 300 venezolanos.

“Es una migración que está en el peor de los mundos, porque llegan sin condición migratoria, retornados de Estados Unidos. No es una migración que nos llegó del sur, sino que los están retornando desde el norte. Atravesaron diez países para llegar a la frontera y el Darién, gastaron US$6.000 y a su representación diplomática no se le ve mucha iniciativa”.

Enrique Lucero, director de la oficina de Atención al Migrante de la Alcaldía de Tijuana.

Marcos González
Enrique Lucero dirige la oficina de Atención al Migrante de la Alcaldía de Tijuana.

El dilema de escoger un nuevo destino

José llegó hace pocos días al Desayunador Salesiano. Cruzó la frontera junto con su pareja y su hijo por Ciudad Juárez. Ella y el niño fueron admitidos y trasladados a Chicago. Él fue expulsado por Tijuana. “Si hubiera un vuelo humanitario, me devolvería a Venezuela. Me quedé sin plata, sin nada. La decisión de venir aquí me costó mi familia“.

Junior es padre de unas mellizas que cumplieron un año de edad tres días después de que él emprendiera el viaje por tierra desde Venezuela hacia Estados Unidos. Tras haber visto cadáveres en el Darién, asegura no estar dispuesto a volver a la selva, aunque sí a Venezuela en avión para Navidad, si el gobierno de Biden no rectifica su decisión sobre los migrantes venezolanos luego de las elecciones de mitad de período.

Mis hijas están creciendo sin mi amor. Mi ilusión era comprarles una casa en Estados Unidos, pero si no puedo lograrlo, prefiero volver a Venezuela”, asegura el técnico en administración contable de 31 años mientras ayuda a servir la cena en el comedor del albergue.

Comedor del Desayunador Salesiano Padre Chava

Marcos González
El Desayunador Salesiano Padre Chava aloja a casi un centenar de migrantes a finales de octubre de 2022.

Emmanuel es la excepción. Tras haber sido expulsado en Tijuana, el universitario de 22 años está decidido a volver a Venezuela. Conserva los zapatos que usó para atravesar Colombia, el Darién, Centroamérica y México como un símbolo del coraje que desarrolló a lo largo de la travesía.

Estos zapatos son para mí como un trofeo, valen mucho. Siento que soy un hombre más hecho. Después de esta experiencia, para mí todo es posible”.

Tres días después de entrevistar a Estefanía en el campamento de Ciudad Juárez, un grupo de migrantes atravesó el Río Bravo agitando una bandera de Venezuela gigante. Fue repelido por las autoridades estadounidenses con disparos de balas de goma.

Estefanía cruzó ese día. Desde entonces su chat de Whatsapp aparece desconectado. Los amigos que cruzaron con ella la selva del Darién y se quedaron en el campamento en Ciudad Juárez no han vuelto a hablar con ella, para saber si fue admitida o expulsada de Estados Unidos.


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