Caso Odebrecht: FGR le niega datos del expediente a una jueza federal
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Caso Odebrecht: FGR le niega datos del expediente a una jueza federal; persiste opacidad

A un año de la detención de Lozoya, los avances de la investigación y el proceso no se han transparentado. La carpeta sigue indebidamente clasificada y las audiencias se realizan a puerta cerrada.
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15 de febrero, 2021
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Con el objetivo de mantener bajo total confidencialidad una investigación que, según el INAI, ya debería de haberse desclasificado por ser de interés público, la Fiscalía General de la República (FGR) le negó a una jueza federal la entrega de datos de la carpeta de investigación del caso Odebrecht, e incluso promovió una queja en contra de dicha jueza por habérselos pedido.

La queja de la fiscalía, que fue desechada por los magistrados que la revisaron por ser notoriamente improcedente, detuvo un juicio de amparo que una organización civil promovió para que se les reconozca como victimas en el caso, y se les permita tanto el acceso a la carpeta de investigación, así como a los videos de las audiencias.

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Documentos judiciales a los que Animal Político tuvo acceso revelan que el pasado 11 de agosto el Juzgado Primero de Distrito en Materia de Amparo Penal admitió a trámite el juicio de amparo 375/2020 promovido por la asociación TOJIL: Estrategia contra la Impunidad.

TOJIL promovió el recurso en contra de la decisión de la FGR de negarle el reconocimiento de su calidad de víctima dentro de la carpeta de investigación FED/SEIDF/CGI-CDMX/0000117/2017 correspondiente al caso Odebrecht, lo que dicha ONG había pedido bajo la tesis de que en los delitos de corrupción la sociedad es la parte afectada, y las organizaciones de la sociedad civil son sus representantes.

Junto con este reconocimiento dicha organización solicitaba a la FGR el acceso a datos de la carpeta de investigación y a los registros en audio y video de las audiencias, como corresponde a las víctimas de un caso. Todo ello fue negado por la Fiscalía

Tras revisar el planteamiento, la jueza federal Sandra Leticia Robledo Magaña consideró que había sustento para abrir un juicio de amparo y, como corresponde, le pidió a la FGR un informe en el que justificara la decisión que había tomado y las constancias del caso. 

Sin embargo, en su respuesta el fiscal de la FGR, Kristian Javier Jiménez Hernández, solo reiteró su decisión de no concederla a TOJIL el reconocimiento de víctima ni acceso a algún dato del caso Odebrecht, pero no anexó los datos del expediente. Ante ello la jueza le advirtió de la imposición de una multa sino entregaba los datos del caso.

En ese contexto, el 18 de septiembre el referido fiscal promovió ante un Tribunal superior una queja en contra de la jueza Robledo Magaña a la que acusó de haber actuado de manera “arbitraria” al pedirle datos de la carpeta de investigación de manera presuntamente injustificada, y advertirle que le aplicaría una multa si no lo hacía.

FGR pierde otra vez… pero no cumple

La queja promovida por la Fiscalía fue turnada al Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito cuyos tres magistrados decidieron, de forma unánime, desecharla por considerarla notoriamente improcedente. Lo anterior bajo la tesis de que la petición de la jueza para nada le causaba un perjuicio a la fiscalía y mucho menos la advertencia de la multa sino cumplía

Sin embargo, pese a la decisión del referido Tribunal, la fiscalía logró con su recurso frenar el avance del juicio de amparo promovido por TOJIL, el cual, continua sin reanudarse hasta la fecha.

La queja promovida en contra de la jueza Robledo Magaña es el último episodio de la política de la FGR de no transparentar detalles de la investigación por los sobornos a funcionarios pagados por la constructora Odebrecht, caso que ya cumplió cuatro años abierto sin que haya una sola sentencia.

En todo ese periodo la Fiscalía ha recurrido a múltiples recursos legales a su alcance para no desclasificar el expediente, y aun cuando los ha terminado perdiendo, esto le ha permitió alargar los procesos.

Por ejemplo, durante tres años la PGR y hoy FGR promovieron cuatro juicios de amparo con el objetivo de no dar cumplimiento a por lo menos 13 resoluciones del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) en las que ordenaba a la FGR elaborar una versión pública de la carpeta de investigación del caso y entregar diversos datos.

Todos los amparos, sin excepción, fueron negados por los jueces y en todos esos casos la FGR promovió con apelaciones para que tribunales superiores los revisaran. Las resoluciones judiciales concordaron con el INAI: el caso debe desclasificarse debido a que se trata de hecho de corrupción grave.

Sin embargo, y sin justificación legal alguna, la Fiscalía continúa negándose a transparentar datos del caso o a elaborar una versión pública de la misma, situación por la cual el INAI le ha advertido a los fiscales la posibilidad de imponerles multa se incluso denunciarlos por desacato.

La semana pasada el Instituto de transparencia también revocó la decisión de FGR de no dar a conocer la bitácora médica del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, en la que quedó asentado que padecía diversas enfermedades y con la que se justificó no trasladarlo a un reclusorio tras ser extraditado.

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Un año de opacidad e impunidad

El 12 de febrero se cumplió un año de la detención del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya en Málaga, España, país en el que permaneció retenido y encarcelado durante casi cinco meses hasta que fue extraditado a México, donde quedó en libertad condicional.

Hasta ahora la situación de Lozoya permanece sin esclarecerse. Si bien la FGR logró que fuera vinculado a proceso por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa, hasta ahora no lo ha acusado formalmente para ir a juicio. En cambio, ha negociado con Lozoya un posible perdón a cambio de que funja como testigo colaborar en contra de otros exfuncionarios de mayor rango o por delitos más graves.

La colaboración de Lozoya no ha generado hasta ahora un resultado concreto. En su momento la FGR intentó proceder en contra del exsecretario de Hacienda Luis Videgaray, pero un juez negó la orden de aprehensión solicitada. A finales de enero la Fiscalía solicitó a un juez una audiencia para procesar al exsenador Jorge Lavalle Maury, también denunciado por Lozoya, pero de última hora canceló la imputación.

Una línea del tiempo elaborada por TOJIL del año transcurrido tras la captura de Lozoya evidencia no solo la falta de resultados sino de transparencia. Por ejemplo, se detalla la realización de las audiencias iniciales en contra del exdirector de Pemex sin la posibilidad de que el público en general o la prensa pudieran acceder a ellas

La organización señala que hay tres juicios de amparo promovidos en contra de las decisiones del Poder Judicial de no permitir el acceso a dichas audiencias, o de la negativa de la Fiscalía de entregar los daros.

“Resulta muy preocupante el no tener acceso a nada de la información de este caso. Es muy extraño que un caso que ha estado en el ojo público no solo a nivel nacional sino internacional aquí se ha manejado con un completo secretismo especialmente por la FGR. Y es preocupante que el Poder Judicial también ha seguido esta misma línea de mantener todo opaco”, dijo Estefanía Medina, abogada co-fundadora de TOJIL.

La abogada insistió en que la publicidad y el escrutinio ciudadano ha sido un elemento crucial en otros países como Brasil y Perú para que los casos lleguen a una resolución de justicia. “Debido al triste historial que tenemos en México de corrupción y malos manejos es especialmente importante un control ciudadano que pueda evitar este tipo de malos resultados”, concluyó.

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COVID: por qué las vacunas de células T podrían ser la clave para la inmunidad a largo plazo

Algunas vacunas de células T ya están entrando a la etapa de ensayos clínicos. En el futuro, estas vacunas podrían ayudar al mundo a convivir con la COVID en forma más segura.
14 de enero, 2022
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Dado que la variante ómicron ha aumentado rápidamente las infecciones por covid, la atención se centra una vez más en los anticuerpos, y con razón.

Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus y son importantes para evitar que el coronavirus infecte nuestras células.

Esta es la razón por la que algunos países han montado campañas de vacunación de refuerzo en respuesta a los recientes aumentos repentinos de covid, con el fin de incrementar los niveles de anticuerpos.

Pero hay un problema. Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de refuerzos.

De hecho, si bien estas inyecciones adicionales mantienen una buena protección contra la covid grave, se estima que las personas que reciben una tercera dosis de la vacuna de Pfizer verán caer su protección contra el desarrollo de síntomas de covid (de cualquier grado) del 75 % al 45 % durante las diez semanas siguientes a su refuerzo.

Los científicos han cuestionado si recargar permanentemente los anticuerpos, solo para verlos disminuir pronto, es una estrategia sostenible.

Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Los anticuerpos son solo una parte de nuestro intrincado y entrelazado sistema inmunológico. Específicamente, tal vez sea hora de que nos concentremos en las células T.

Cómo funcionan las diferentes células inmunitarias

Cuando el cuerpo está infectado, digamos con un virus, responde produciendo glóbulos blancos llamados linfocitos. Los tipos principales de linfocitos son las células B, que producen anticuerpos, y las células T, que apoyan la producción de anticuerpos de células B o actúan como células asesinas para destruir el virus.

Algunas células T y células B también se convierten en células de memoria de larga duración que saben qué hacer si se encuentran con la misma infección nuevamente.

Las células B y las células T “ven” el virus de diferentes maneras.

En términos generales, las células B reconocen las formas en el exterior del virus, creando anticuerpos que se traban o acoplan con ellas (un poco como dos piezas de rompecabezas que coinciden).

Ilustración de anticuerpos (en blanco) uniéndose a las proteínas Spike del virus que causa covid.

Science Photo Library
En esta ilustración se ve a los anticuerpos (en blanco) uniéndose a la proteínas del virus que causa covid.

En cambio, las células T reconocen fragmentos de los aminoácidos que componen el virus, incluyendo fragmentos que normalmente se encuentran en su interior.

Cada virus tiene muchas características únicas, tanto por dentro como por fuera. La respuesta inmune de una persona puede acabar produciendo una variedad de células T y células B que, entre ellas, atacan una amplia gama de esos rasgos.

Esto a veces se llama “amplitud de respuesta“. Una buena amplitud de respuesta involucra a muchos linfocitos diferentes que ven diferentes partes del virus, lo que hace que sea muy difícil para el virus ocultarse completamente.

Ómicron preocupó a muchos investigadores porque una parte clave de su estructura externa a la que se dirigen los anticuerpos, la proteína espiga o spike (en rojo en la primera imagen arriba), tiene muchas mutaciones, lo que reduce la capacidad de los anticuerpos para unirse al virus y neutralizarlo.

Sin embargo, debido a que las células T se enfocan en otras partes del virus, es posible que tales mutaciones no impidan identificarlo.

De hecho, datos preliminares que aún están pendientes de revisión por pares, sugieren que éste es el caso.

Esto es tranquilizador, porque la proteína espiga del virus ha cambiado mucho durante la pandemia, lo que sugiere que siempre podría estar mutando fuera del alcance de los anticuerpos.

Sin embargo, las células T deberían ser menos susceptibles a la mutación viral. Las células T diseñadas para combatir la covid también parecen durar mucho más en el cuerpo humano que los anticuerpos.

Pero, ¿tienen las células T tienen un efecto importante?

Ya sabemos mucho sobre el papel crítico de las células T en otras infecciones virales.

Este conocimiento sugiere que, contra la covid, una buena respuesta de las células T no solo es necesaria para ayudar a las células B a producir anticuerpos, sino que también debería crear células T asesinas que puedan reconocer ampliamente el coronavirus, protegiendo contra múltiples variantes.

Todavía se está recopilando evidencia sobre la covid y las células T. Sin embargo, gradualmente se está volviendo más claro que las células T parecen jugar un papel importante en esta enfermedad.

Una mujer es vacunada contra la covid

Getty Images
Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de vacunas de refuerzo.

Se ha demostrado que la generación de células T ampliamente reactivas, que reconocen una variedad de características virales, está asociada a una fuerte respuesta contra la enfermedad.

En particular, la generación de buenas cantidades de células T asesinas ampliamente reactivas parece hacer que la covid sea menos grave.

Por el contrario, una respuesta deficiente de las células T se asocia con peores resultados para los pacientes. De hecho, se ha descubierto que algunas personas que han tenido covid grave tienen defectos persistentes en su respuesta de células T.

Muchos estudios que demuestran la eficacia de las células T en el caso de la covid tienen una característica común: la necesidad de una amplia gama de respuestas, con células T (y células B) que reconozcan múltiples características del virus. Se cree que esta podría ser la clave para experimentar una enfermedad más leve.

Esta amplitud podría incluso extenderse más allá de este coronavirus específicamente. El virus que causa covid es un betacoronavirus, y hay varios betacoronavirus que ya nos infectan, incluidos los que causan el resfriado común.

Las características compartidas entre estos virus que causan el resfriado y la covid pueden significar que las células T que ya teníamos contra el resfriado nos están protegiendo ahora contra la covid. Se están descubriendo indicios de esto tanto en adultos como en niños.

¿Qué significa esto para las vacunas?

Muchas de las vacunas diseñadas hasta la fecha, incluidas las de Moderna, Pfizer y AstraZeneca, se han centrado en un solo objetivo principal del coronavirus: su proteína espiga.

Estas vacunas han sido tremendamente efectivas en la generación de anticuerpos. También estimulan una respuesta de células T a la proteína espiga.

Pero ahora que entendemos más sobre el papel de las células T, la importancia de tener una respuesta amplia de estas células y el problema de la disminución de anticuerpos, tal vez deberíamos considerar reenfocar nuestras estrategias de vacunas y dirigirlas a generar células T y a apuntar a más de una proteína.

Mujer estornudando

Getty Images
Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Hay investigaciones en esta dirección. Se han completado los primeros ensayos clínicos de vacunas que pueden desencadenar respuestas de células T auxiliares y asesinas mucho más reactivas, y varias otras vacunas de células T también están entrando a la etapa de ensayos clínicos.

Estas vacunas de células T podrían ser la clave para fortalecer la inmunidad existente y generar una protección duradera contra síntomas graves generados por variantes del virus que causa covid.

Si esto es así, esas vacunas serían una contribución fundamental para ayudar al mundo a convivir con la covid en forma más segura.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Manchester en Reino Unido.


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