Valle de México suma 5 días de descenso en hospitalizaciones por COVID
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Valle de México suma 5 días de descenso en hospitalizaciones por COVID

Después de rozar el colapso hospitalario, con niveles de ocupación de más de 90%, la capital y su zona conurbada empiezan a registrar descensos en el número de personas que están internadas por COVID.
Cuartoscuro
7 de febrero, 2021
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Desde el 3 de febrero, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) ha registrado descensos importantes en el número de personas que se encuentran tanto en hospitalización general como en camas para intubación. 

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El miércoles 3, de acuerdo a la información que proporciona todos los días el gobierno de la Ciudad de México (CDMX), hubo, en la ZMVM, 309 personas menos en hospitalización general y 63 pacientes intubados menos. 

Desde ese miércoles, los números han seguido descendiendo en la ZMVM. Este sábado 6 de febrero se reportaron 184 pacientes menos en hospitalización general y 11 intubados menos. En tanto que solo la CDMX registró 133 personas menos en hospitalización general y 23 menos con soporte ventilatorio. 

En total, en los hospitales de la ZMVM había este sábado, 8 mil 861 pacientes en camas generales, de los que 2 mil 257 estaban intubados. Mientras que en la CDMX, había 6 mil 505 en camas generales y mil 767 con soporte de un ventilador mecánico.

La capital estuvo varios días rozando el límite de saturación  hospitalaria, como el 20 de enero cuando apenas se tenía un 9.4% de disponibilidad en camas de hospitalización general y 15.3% en camas con ventilador. 

Las autoridades de salud trabajaron a marchas forzadas en la reconversión y ampliación de camas para ofrecer un lugar a las personas que llegaban demandando atención a los hospitales de la ZMVM, después de que los contagios en las fiestas de diciembre dispararon los casos de COVID y llevaron a los hospitales al borde del colapso. 

La indicación, dijo un en esos días a Animal Político un enfermero del Hospital General Regional N. 1 Dr. Carlos Mac Gregor del IMSS, fue atender a la mayor cantidad posible de personas. “En el hospital se han reconvertido áreas para atender COVID y aún así siguen siendo insuficientes. En un área donde caben 48 personas, recibimos a 74. Estamos desbordados”, alertaba. 

Eran los días de mediados de enero, cuando en lugar de registrar menos pacientes, como en estos primeros días de febrero, el número crecía y crecía. El 15 de enero, por ejemplo, se registraron 60 pacientes intubados más que el día anterior (14 de enero) en la ZMVM y 76 más en hospitalización general. 

Ahora parece que ha llegado a esta zona del país un leve respiro. Así lo confirman paramédicos de la Cruz Roja Mexicana y el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) a Animal Político. “Empezamos el año con un record de 20 o 22 llamadas, ahora estamos con 18 llamadas en promedio. Va bajando, pero todavía tenemos alto número de llamadas para asistencia por la pandemia de COVID-19. De todas esas llamadas, la mitad se convierten en traslados”, dice Francisco Javier Rodríguez Abarca, coordinador estatal de Socorros de Cruz Roja Mexicana en el Estado de México. 

Guido Sánchez Coello, director general de ERUM, que trabaja en CDMX, dice que ahorita la capital ya está en un proceso de reducción en la emergencia. “Hay ya unos 20 traslados por día, ya estamos a la baja. A principio de enero y hasta la primera quincena se hacían hasta 38 o 40 traslados por día y ahorita ya estamos llegando a la mitad de eso”, asegura 

Aun con ese descenso, los paramédicos deben esperar un promedio de cuatro horas todavía para poder ingresar al paciente al hospital, mientras se desocupa la cama que utilizará o el personal de la institución termina de acondicionar un espacio para el nuevo enfermo.

Esto pese a que las ambulancias de la Cruz Roja no están haciendo traslados sin tener un hospital dispuesto a recibir al paciente. Si no hay un hospital que asegure que lo recibirá, se le indica a la familia que debe esperar en su casa y solo se les da asesoría para cambiarlo de posición y tenerlo con oxígeno, mientras las autoridades se vuelven a comunicar para avisar que ya hay institución receptora.

Los paramédicos tanto del ERUM como de Cruz Roja se coordinan con el Centro Regulador de Urgencias Médicas  (CRUM), vía el 911, C5 o el Centro Coordinador Hospitalario (CCH) en caso del Estado de México, para tener ya asegurada la recepción del paciente.

“Nos llegó a pasar a mediados de diciembre que teníamos las ambulancias paradas afuera del hospital, con el paciente adentro, hasta ocho horas. Es tener un vehículo de emergencia detenido y una persona arriba en alto riesgo, así que cambiamos los protocolos por seguridad de todos y ahora si no hay hospital que diga sí lo recibimos, el traslado no se hace”, dice Mario Vázquez, coordinador estatal de Comunicación Social de Cruz Roja Mexicana Estado de México. 

El descenso ha descomprimido la emergencia, pero los paramédicos aseguran que habrá que esperar a ver qué tantos nuevos contagios se generan entre quienes se atrevieron a celebrar el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, y se juntaron para los tamales y entre quienes se reúnan para festejar el 14 de febrero. 

Lee más: Dos mundos ante la COVID: Las cifras que muestran la desigualdad en la vacunación

Y llegan medicamentos

Durante la segunda ola de contagios de COVID-19 en el país, que tuvo su pico máximo a finales de diciembre y todo enero, integrantes del personal de salud de hospitales como el Enrique Cabrera, de la Secretaría de Salud de Ciudad de México; el Hospital Juárez, de la Secretaría de Salud federal, y el Hospital General de Zona N. 47 del IMSS, informaron a Animal Político que había desabasto de medicamentos, como Midazolam y Propofol, para sedar a los pacientes intubados.

Autoridades de Salud federales y de la Ciudad de México confirmaron, durante sus conferencias diarias de prensa, que en efecto había desabasto de algunos medicamentos, causado por la demanda mundial y problemas de las farmacéuticas para producirlos, pero que se estaba trabajando para traerlos al país y tener un abasto oportuno. 

Este domingo por la mañana, los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), una compañía paraestatal que se está encargando de la distribución de medicamentos, informó, a través de un comunicado, que se habían comprado 3 millones 363 mil 715 unidades de Midazolam, Dexmedetomidina, Propofol, Enoxaparina, Rocuronio y Norepinefrina.

“Los medicamentos provienen de Lituania, Madrid e Italia. Son anestésicos y anticoagulantes y se usaran para atender a pacientes COVID. Birmex hará la distribución a los hospitales del sector público. Con este lote se garantiza el suministro por dos meses. Este 6 de febrero se logró traer ya el cargamento completo (a México)”, señala el comunicado.

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El poco conocido virus que aumentó en niños durante la pandemia de COVID

Un virus estacional que normalmente afecta a los bebés antes de los 2 años ahora está aumentando de manera drástica, con un comportamiento inusual.
15 de septiembre, 2021
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A principios de 2021, el personal del Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, Nueva York, comenzaba a sentir una cautelosa sensación de alivio.

Los casos de Covid-19 en la ciudad estaban cayendo.

Como efecto secundario del distanciamiento social, el uso de mascarillas y el lavado de manos, también habían visto muchas menos otras infecciones virales, como la gripe.

Pero luego, en marzo, comenzó a llegar un número creciente de niños y bebés con tos, algunos de ellos con dificultades parar respirar.

Eran pacientes contagiados del virus respiratorio sincitial (VRS, también conocido como RSV, por sus siglas en inglés), una infección común durante el invierno que puede causar problemas pulmonares.

En esta época del año, los casos de VRS deberían estar disminuyendo. En cambio, el número de contagios se estaba elevando.

Durante los meses siguientes, el aumento repentino e inesperado de VRS en esta época del año comenzó a notarse en lugares tan lejanos como el sur de EE.UU., Suiza, Japón o Reino Unido.

El extraño comportamiento del virus parece ser una consecuencia indirecta de la pandemia de covid-19, dicen los médicos.

Aumento repentino

En 2020, los confinamientos y las medidas de higiene suprimieron la propagación del coronavirus, pero también de otros virus como el VRS.

Como resultado de estas medidas, los niños no tuvieron la oportunidad de desarrollar inmunidad contra virus como el VRS.

Una vez que se relajaron las medidas, el VRS encontró una gran cantidad de bebés y niños susceptibles a la infección, lo que provocó drásticos aumentos de contagios en momentos inusuales.

Lo que comúnmente era un virus bastante predecible, ahora tenía la capacidad de tomar por sorpresa a hospitales y familias en cualquier época del año.

VRS

Getty
El VRS por lo general causa una enfermedad leve, pero puede generar complicaciones.

Estos brotes inesperados llevaron a las salas de algunos hospitales al límite, pusieron a las familias en alerta y mostraron cuán profundamente el covid-19, y las medidas para evitar su propagación, habían trastocado el mundo.

Para los trabajadores de la salud, la experiencia fue dramática.

“Nuestra unidad de cuidados intensivos volvió a verse desbordada, esta vez no con casos de covid, sino con otro virus”, recuerda Rabia Agha, directora de la División de Enfermedades Infecciosas Pediátricas del Hospital Infantil Maimónides.

En el punto máximo del brote, a principios de abril, la mayoría de los niños ingresados en la UCI eran pacientes de VRS.

En otras partes del mundo, el virus se extendió en poblaciones de niños pequeños que durante meses habían estado protegidos de enfermedades infecciosas, pero ahora estaban repentinamente expuestos a ellas.

“Nos tomó por sorpresa. Sabíamos que era algo a lo que había que estar atentos, pero no pensamos que serían tantos“, dice Christoph Berger, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Epidemiología Hospitalaria del Hospital Infantil Universitario de Zúrich, Suiza.

En ese centro, los casos de VRS por lo general alcanzan su punto máximo en enero, y rondan el cero en los meses de verano, de junio a agosto.

Este año no hubo casos en invierno. En cambio, comenzaron a aumentar abruptamente en junio, luego se dispararon a 183 infecciones en julio, más que en temporadas de invierno anteriores.

Un menor en una camilla de hospital.

Getty Images

“Estábamos llenos, todas las camas estaban ocupadas, y eso es un desafío”, recuerda Berger sobre el punto álgido del brote en julio.

Su hospital tuvo que trasladar bebés y niños con VRS a otros hospitales que aún tenían espacio. Varios otros hospitales suizos tuvieron que hacer lo mismo.

Durante el verano en Suiza, el VRS significó un problema mayor que el coronavirus.

“Casi no tuvimos casos de covid durante ese período”, dice Berger.

Los pocos niños que llegaron al hospital con covid se recuperaron relativamente rápido. “Aquellos con RSV se quedaron más tiempo”, dice.

Tratamiento

Una infección por VRS no es en sí misma un motivo de alarma.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., la mayoría de los niños habrá tenido VRS a la edad de 2 años.

Para casi todos ellos será una enfermedad similar a un resfriado, con secreción nasal y tos, y se recuperarán por sí mismos.

Pero en algunos bebés y niños pequeños, el VRS puede causar bronquiolitis, una inflamación de las partes inferiores del pulmón.

También pueden tener dificultades para respirar y alimentarse.

Médico atendiendo a una niña.

Getty Images

Aproximadamente entre el 1% y el 2% de los bebés menores de 6 meses con VRS deben ser trasladados al hospital y recibir oxígeno adicional a través de una máscara, o tubos en la nariz para ayudarlos a recuperarse.

Algunos también pueden requerir una sonda de alimentación. Con ese tratamiento, la mayoría mejorará en unos pocos días.

Antes de la pandemia de coronavirus, los hospitales se preparaban de forma rutinaria para los aumentos repentinos del VRS antes del invierno.

Los pacientes con mayor riesgo, como los bebés prematuros y aquellos con problemas pulmonares y cardíacos, pueden protegerse con palivizumab, una inyección de anticuerpos que ayuda a combatir el virus.

La inyección debe administrarse todos los meses durante los meses en los que el VRS está activo, otra razón por la que prepararse para el aumento de casos es tan crucial.

Saltarse una temporada

La pandemia ha interrumpido el ritmo estacional del VRS y su papel en el desarrollo habitual de la inmunidad de los niños.

“Con las medidas que teníamos para el covid, la gente no se reunía, no viajaba y eran cuidadosos con el distanciamiento y el uso de la mascarilla”, dice Agha.

“Eso realmente ayudó a mantener a raya al covid y a todos los demás virus. Por lo tanto, fue como saltarse una temporada de VRS. Y si te saltas una temporada, no estás produciendo anticuerpos contra el virus, y las madres tampoco están produciendo anticuerpos que luego pueden transmitir a sus bebés”.

Como resultado, esos bebés pueden ser particularmente vulnerables al VRS cuando el mundo se vuelva a abrir.

Los datos de diferentes países respaldan la idea de una brecha de inmunidad causada por una temporada sin VRS.

“El mayor aumento relativo de casos se da en niños de un año, que ‘perdieron’ una temporada de VRS durante el otoño-invierno pasado”, explicaron funcionarios de la oficina de Salud Pública de Inglaterra en un correo electrónico a la BBC, refiriéndose al aumento repentino de casos en algunas partes de Inglaterra durante el verano.

Saltarse una temporada aumenta el grupo de bebés y niños vulnerables, ya que incluye a los que estuvieron protegidos durante el invierno, así como a los nacidos desde entonces.

Eso puede hacer que las oleadas virales sean más fuertes.

En Tokio, los investigadores han informado del mayor aumento anual de casos de VRS desde que comenzó el monitoreo en 2003.

Sus datos sugieren que la acumulación de personas vulnerables durante la pandemia puede haber contribuido al brote inusualmente grande de este año.

Preguntas sin respuesta

Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Uno de ellos es por qué el VRS resurgió una vez que se relajaron las medidas contra el covid, pero no ocurrió lo mismo con la gripe, que se ha mantenido bastante moderada.

El patrón del aumento repentino de VRS también ha variado de un país a otro.

Agha y su equipo en Brooklyn observaron que su aumento fue inusualmente severo, afectando a niños mucho más pequeños de lo habitual y enviando una mayor proporción a cuidados intensivos.

En Australia, en cambio, afectó a un grupo de mayor edad que antes.

Una menor con asistencia para respirar.

Getty Images
Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Berger dice que los brotes de verano en Suiza no habían sido más severos que las típicas oleadas virales de invierno.

Una gran pregunta es qué significa este nuevo patrón para los próximos meses.

Un aumento repentino de casos durante el verano no significa necesariamente que no habrá más casos en el invierno. Y en algunas áreas, los casos solo están comenzando a aumentar ahora, a principios de otoño.

“El VRS, y la bronquiolitis que causa es definitivamente el aspecto clave para el cual los hospitales infantiles se están planificando“, dice Sophia Varadkar, subdirectora médica y neuróloga pediatra del Hospital Infantil de Great Ormond Street, en Londres.

En ese hospital, los casos han comenzado a aumentar y esperan más en las próximas semanas.

Para quienes atienden bebés, el VRS puede ser una preocupación mayor que el covid-19, advierte Varadkar.

“El covid para los niños, en general, no fue una enfermedad significativa. No hizo que muchos niños se sintieran realmente mal”.

“El VRS es una enfermedad potencialmente mayor, a muchos más niños, y definitivamente sabemos que puede hacer que esos bebés se sientan mal”, señala.

Medidas de cuidado

Con la reapertura de las escuelas, los virus, incluido el VRS, tendrán más oportunidades de propagarse.

Pero el comportamiento de los adultos puede ser aún más crucial.

En Suiza, las guarderías y las instalaciones de juego permanecieron abiertas durante todo el invierno y los niños pequeños no usaban mascarillas.

Casi ningún niño contrajo infecciones virales como el VRS y la gripe ese invierno, presumiblemente porque las medidas de higiene de los adultos ayudaron a protegerlos.

“La gente siempre dice que los niños infectan a los adultos, pero si lo piensas, ese no fue el caso en absoluto aquí, fue al revés”, apunta Berger.

“Cuando los adultos y los niños mayores usan mascarillas, mantienen el distanciamiento social y se lavan las manos, no vemos ni gripe ni VRS. Y cuando relajan esas medidas, el virus circula nuevamente y más niños pequeños terminan en el hospital”.

Incluso después de la oleada de verano, su hospital permanece en guardia. “No tengo idea de cómo continuará esto, y si esos fueron todos los casos, o si veremos otra ola en invierno, no lo sé”, dice Berger.

Lavarse las manos y mantener a los bebés vulnerables alejados de las personas con secreción nasal y tos puede ayudar a evitar la propagar de la infección.

También puede aplanar el punto álgido de una epidemia de VRS, garantizando que los hospitales tengan la capacidad de cuidar a todos los niños que necesiten ayuda.

“Para la mayoría de los niños será una enfermedad leve, podrán ser atendidos por sus padres, solo necesitan cuidado, alimentarse de manera más frecuente, reposo, algo de paracetamol si tienen fiebre, y eso es todo”, dice Varadkar.

Pero si el bebé tiene dificultades para respirar o alimentarse, o si los padres sienten que algo no está bien, deben buscar ayuda, aclara la experta.

Lección para el futuro

En el Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, ha pasado el punto álgido de VRS.

Pero Agha extrae una lección para los hospitales que se adaptan al mundo post covid-19.

“Lo que nos enseñó fue que hay que estar preparados“, destaca. “Estos no son los mismos tiempos que hace dos años: la vida ha cambiado, el mundo ha cambiado y estos virus están evolucionando y comportándose de formas inesperadas”.


Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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