July Raquel sufrió violación y tortura para confesar asesinato de rectora
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La pesadilla de July Raquel: “Policías me violaron para que confesara asesinato de rectora veracruzana”

July Raquel fue detenida mientras conducía un vehículo que compró, y que meses antes presuntamente estuvo involucrado en el homicidio de la rectora de la Universidad Valladolid.
Cuartoscuro
22 de febrero, 2021
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-¡Bájate del carro! 

July Raquel Flores, de 29 años, narra que los gritos llovían de todas partes. 

Eran casi las 19 horas del pasado 6 de noviembre en la Ciudad de México. July manejaba un Honda City blanco en el que también iba su pareja Erick y sus dos hijos de nueve y seis años, cuando vio por el espejo retrovisor que un convoy de tres vehículos se acercaba a toda velocidad. 

Una camioneta blanca con los cristales tintados y sin placas, se despegó del convoy, se colocó en paralelo, y se cruzó de un volantazo. 

July hundió el pie en el freno. El coche se arrastró. Los niños gritaron. 

Cuatro hombres vestidos de civil salieron en estampida de la camioneta dando inicio a una pesadilla que, tres meses después, tiene hoy a July Raquel encarcelada a pesar de que hay pruebas y testimonios que contradicen las imputaciones en su contra, y de que denunció que fue violada y torturada por policías para que confesara su supuesta participación el homicidio de la rectora de la Universidad Valladolid, en Xalapa, Veracruz.  

-¡Bájate del carro, hija de la chingada! -bramaron los tipos rodeando el coche, mientras uno de ellos abrió la puerta del conductor-.

-¡Qué te pasa! ¡No me jales! -protestó la mujer, al tiempo que la inmovilizaron y le colocaron unas esposas metálicas en las muñecas-. 

-¡Hey! ¿A dónde se la llevan? -preguntó Erick una y otra vez-.

-Tenemos una orden de aprehensión -le gruñó uno de los tipos que le cortó el paso antes de que pudiera auxiliar a su pareja-. Nos la llevamos para Veracruz.

En una entrevista posterior, Erick explica que fue en ese momento cuando se enteró de que esta escena no era un ‘secuestro’, sino una detención. Aunque asegura que los hombres nunca se identificaron como policías, ni le leyeron sus derechos a su pareja. Cosa habitual en México, donde el 60% de las personas presas denunciaron que la policía no se identificó al momento del arresto, y hasta 7 de cada 10 fueron aprehendidos con violencia, según la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (Enpol) del Inegi. 

-¿Por qué se la llevan a Veracruz? -insistió Erick-. ¡Están equivocados!

Pero las preguntas y los gritos fueron en vano. Con la ayuda de una quinta persona, una mujer, los ministeriales metieron a July a uno de los coches del convoy, un Nissan Versa blanco, y confiscaron el Honda City.

 Tirado en mitad de la calle, aún en estado de shock, Erick abrazó a sus hijos para calmarlos. Temblando de miedo, la pequeña de seis años le preguntó: “¿Por qué le pusieron unas ‘pulseras’ a la amá y se la llevaron?”.  

July Raquel le preguntó lo mismo a los ministeriales. 

-A ver, hija de tu puta madre -le escupió el que viajaba a su izquierda-. Ya te tenemos, así que orita mismo vas a empezar a hablar.  

-No me falte al respeto -le exigió la mujer-. Regrésenme mi celular, quiero marcarle a mi familia. ¡No sé de qué me hablan!

-Ay sí, no sabes nada -le contestó con sorna el ministerial que manejaba el coche, que clavándole la mirada en el espejo retrovisor le gritó: 

-¿Te vas a seguir haciendo pendeja, o ya nos vas a decir cómo mataste a la señora?

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El coche, la clave

 Cuatro meses antes de esta escena, el 29 de junio de 2020, el cadáver de María Guadalupe ‘N’ yacía boca abajo en el suelo de la recámara de su casa, en el interior de la Universidad Valladolid en el municipio de Emiliano Zapata, Veracruz, donde la víctima de 48 años era la rectora

Minutos antes de las nueve de la mañana, dos hombres entraron a su vivienda, un tercero se quedó en la puerta vigilando, y una cuarta persona, una mujer, se quedó afuera con un coche blanco listo para salir huyendo.

 Según la Fiscalía de Veracruz, el asesinato fue rápido: ejecutaron a la mujer de un disparo en la cabeza y huyeron a bordo del coche blanco dejando un reguero de pistas con las que la policía ministerial inició una carpeta de investigación, a la que este medio tuvo acceso.

De entrada, recabaron tres cosas: un cubrebocas negro de uno de los agresores, una camisa negra, y un celular que robaron en la casa de la víctima. Además, analizaron las cámaras de vigilancia del fraccionamiento Bugambilias, donde está la universidad, y descubrieron que la mujer copartícipe entró a una tienda de autoservicio a comprar cinta canela.  

Los ministeriales también analizaron las cámaras de múltiples casetas de cobro descubriendo otras dos pistas: una, que los agresores huyeron con dirección hacia la Ciudad de México. Y dos, que el vehículo blanco utilizado en el homicidio era un Honda City blanco, modelo 2018, con placas capitalinas ***BCF. 

El mismo coche en el que July Raquel viajaba el día que la detuvieron.

Una firma que no coincide

Pero antes de llegar hasta ella, los investigadores revisaron los datos de las placas en la Secretaría de Movilidad (Semovi) de la Ciudad de México, y el nombre que arrojó el sistema como dueño del vehículo era el de un hombre con iniciales E.R.G, con domicilio en el Estado de México. 

 Martín, el padre de July Raquel, explica que en enero de 2020 su hija vio un anuncio de este señor en Facebook pidiendo choferes para Uber. July se interesó. Pensó que sería un buen ingreso extra que alternaría con su trabajo en la jardinería y el reparto de comida a domicilio. Por eso, con la ayuda de su padre, le rentó a E.R.G. el Honda blanco por 2 mil 200 pesos a la semana. 

Pero la pandemia se puso ruda en abril. Los ingresos bajaron y para mayo July Raquel ya no podía pagar la renta y regresó el coche a su dueño. 

Para julio, después del homicidio de la rectora el 29 de junio, July Raquel asegura que el dueño la buscó de nuevo. Le dijo que no tenía lugar donde guardarlo y le ofreció vendérselo. La mujer lo rechazó porque ya no podía ni pagar la renta de 2 mil 200 pesos semanales. Entonces, el dueño se la rebajó a 900 pesos para convencerla de que se lo quedara otro tiempo. 

July Raquel aceptó: el 6 de julio comenzó de nuevo a utilizar el carro como Uber, según consta en un oficio que la plataforma entregó a la Fiscalía con un resumen de su actividad como chofer. Y lo siguió utilizando también para sus trabajos de jardinería hasta el día de su detención, cuando supo que el dueño del carro la incriminó diciéndole a los ministeriales que fueron a su domicilio a entrevistarlo que le habían vendido el coche por 190 mil pesos desde el 20 de diciembre de 2019. 

Para incriminar a July, la única prueba que el hombre entregó fue un contrato de compra-venta que los policías dieron por válido, a pesar de que al momento de interrogarlo, el 30 de julio de 2020, los agentes tenían constancia de que quien aparecía ante la Semovi como dueño del Honda era esta persona y no July Raquel.  

Además, en la carpeta de investigación no hay rastro de una factura de la compra-venta del coche, ni de un comprobante de la transacción, ni un estado de cuenta con el supuesto ingreso por la venta, y no hay constancia por escrito de la presencia de un testigo en la firma, ni de un notario. 

Por si fuera poco, la supuesta firma de July Raquel en el contrato es distinta a la que figura en su INE y en otros múltiples documentos que este medio tuvo a la vista. Incluso, es diferente a la que aparece en el acta que firmó July Raquel tras su aprehensión, y que forma parte de la carpeta de investigación que la Fiscalía abrió en su contra, la 294/2020.

A pesar de lo anterior, la Fiscalía no ordenó un peritaje para descartar una posible falsificación, aun y cuando buena parte de la acusación que tiene a July Raquel presa desde noviembre se sustenta en esa rúbrica. 

July estaba a 300 km del homicidio: testigos

Martín, el padre de July Raquel, también vive de la jardinería. “Unas veces ganamos 500 pesos, otras mil, y otras nada. Vivimos al día dignamente, pero le aseguro que mi familia jamás ha visto 190 mil pesos juntos. Mi hija no compró ese coche”, asegura el hombre, que también muestra chats de whatsapp entre July Raquel y el presunto dueño del carro de apenas el 17 de octubre pasado, en los que éste le exige que le entregue el Honda ese día para ir a hacerle una revisión, a pesar de que, según el contrato que presentó a los ministeriales, se había desprendido del coche desde hacía casi un año. 

“Ese carro lo quiero hoy antes de las 12”, le exige el hombre a July en el chat.

Pero, al margen del coche, hay testimonios que aseguran que el día del homicidio, el 29 de junio, July Raquel estaba plantando pasto en un kínder de Cuautitlán Izcalli, a más de 300 kilómetros del lugar del asesinato.

Así lo corrobora en un documento del que este medio guarda copia la señora Karla ‘N’, propietaria del kínder: “Puedo decir que ella estuvo presente en el Jardín de Niños porque con ella es con la que se trató directamente la negociación del servicio de mantenimiento y también porque estábamos teniendo pláticas en Whatsapp desde la mañana (de ese 29 de junio) para ratificar el horario en el que llegarían al kínder y mandarle la ubicación”. 

“Estuvieron trabajando aproximadamente desde la 1.30 pm, y antes de que terminaran les realicé una transferencia bancaria de mi cuenta en Banorte (…). Luego, le pedí a toda la familia que fuéramos a mi domicilio (…) con motivo de hacer un presupuesto de pasto de jardín de mi casa”, testificó.

Para demostrar lo anterior, Karla ‘N’ agregó en su escrito copia de la ficha del depósito bancario y los chats de whatsapp con July Raquel de ese 29 de septiembre, de los que Animal Político también guarda copia.

Armando Bautista Gómez, esposo de la dueña del kínder y diputado del Partido del Trabajo en el Estado de México, también corroboró en otro documento que July Raquel estuvo trabajando ese día en la escuela.

A pesar de lo anterior, la Fiscalía sostiene que July Raquel estuvo en el lugar de los hechos, basándose en el contrato de compra venta ya señalado, y en la declaración de varios testigos y los videos de la tienda de autoservicio. 

Pero en estas pruebas también hay inconsistencias. 

La más contundente: en las imágenes de la tienda que hay en el expediente del caso, se observa una mujer con una blusa de manga corta que le deja a la vista ambos brazos desnudos y limpios de tatuajes. July Raquel, en cambio, tiene hasta nueve tatuajes; cuatro de ellos visibles en brazos, antebrazos y muñecas. De hecho, en su perfil de Facebook, que la Fiscalía investigó antes de detenerla, hay múltiples fotografías de ella con tatuajes en los brazos. 

Además, en el retrato hablado de la mujer, la ficha policial asegura que tiene el cabello negro “a la altura del hombro”. Y así se observa también en el video de la tienda. Sin embargo, en videos y fotografías tomadas en el cumpleaños del hermano de July Raquel, el 27 de junio, apenas un día y medio antes del homicidio de la rectora, se aprecia que July lleva el pelo largo hasta la cintura y con las puntas teñidas de rubio.

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“Nosotros sí te haremos hablar”

De vuelta al 6 de noviembre, el día en que fue detenida, los policías trasladaron esa noche a July Raquel a la Fiscalía antisecuestros, en la alcaldía Azcapotzalco de la Ciudad de México, según su propio relato escrito, y según la narración de Erick y Martín, su pareja y su padre.  

-¿Ya me pueden decir qué hago aquí? -preguntó July-. 

-Estás metida en un pedote. Más vale que hables -le contestó una agente-. 

Martín y Erick llegaron a la puerta de la Fiscalía sobre las diez de la noche, luego de que, antes de llevársela detenida, uno de los agentes le dijo a Erick que pasarían primero por Azcapotzalco para trasladarla después a Veracruz. 

“Yo le decía a mi yerno que todo era una confusión -recuerda Martín-. Estaba convencido de que esa misma noche nos la traíamos para la casa”. 

Pero no fue así.  

Un abogado amigo de la familia se apersonó en el lugar, entró a la Fiscalía, y tras horas de agonía e incertidumbre Martín se enteró de que la acusación era por el presunto homicidio de la rectora de la Universidad Valladolid. 

Alrededor de las once y media, uno de los policías que detuvo a July Raquel le dijo que antes de llevársela le darían chance de ver a sus familiares.

-Pero más te vale que les digas que te tratamos bien -le advirtió-. 

 July Raquel abrazó a su padre y le pidió que no llorara, que era inocente. Luego la esposaron de nuevo, la subieron al mismo carro blanco Versa, y le dijeron: “Muy bien, así calladita te ves más bonita”. 

 De ahí, July Raquel dice que la trasladaron todavía a otra fiscalía, donde otros cuatro ministeriales la recibieron con una amenaza antes de emprender el viaje para presentarla ante un juez en Xalapa.  

Orita vas a ver cómo nosotros sí te hacemos hablar. 

“Habla perra o matamos a tu familia”

 Entre las 11.40 de la noche de ese 6 de noviembre y las 7.30 de la mañana siguiente, July Raquel narra en una declaración escrita que en el trayecto a Veracruz los cuatro policías la violaron y la torturaron durante siete horas. 

“Habla perra, o matamos a tu familia. Si queremos hacemos una llamada ahorita mismo para que los maten”, declaró July que le gritaban, mientras, desnuda, recibía puñetazos en la cabeza, costillas, senos, y vagina. Unas prácticas que, según la encuesta del Inegi antes mencionada, tampoco son aisladas. Al contrario, 6 de cada 10 personas detenidas denunciaron que recibieron puñetazos o patadas durante el arresto; casi el 50% fueron desnudadas y atadas antes de presentarlas ante un Ministerio Público; y otro 50% fueron amenazadas por la policía con inventarles un delito. 

A medida en que el trayecto avanzaba y July no confesaba, las torturas se intensificaban: en repetidas ocasiones le pusieron una bolsa gruesa de plástico negro en la cabeza para asfixiarla. En una de esas veces, la mujer perdió el conocimiento. Cuando despertó, tenía al agresor dándole respiración boca a boca y aplicándole un algodón con alcohol en la nariz. 

-Cómo serás idiota -escuchó que dijo el comandante-. Haz las putas cosas bien. Muerta no nos sirve de nada. 

En represalia, July Raquel recibió un golpe en la cabeza. 

-No aguantas nada culera -le recriminó el agente-. Pero ya hablarás. 

Cerca de Veracruz cambiaron de tortura. Detuvieron la camioneta y el que iba de copiloto sacó una garrafa de agua y la bañaron de cintura para abajo. 

-Denle toques -ordenó el comandante-. Ya me hartó esta puta vieja. 

Después de varios minutos recibiendo descargas eléctricas en las ingles y el bajo vientre, July Raquel volvió a desmayarse. La subieron a la camioneta y a las 7.30 am vio por el reloj del vehículo que llegaron a unas instalaciones que aparentemente era una Fiscalía, aunque desconocía cuál. 

 Ahí cuenta que la recibió un médico. “Mi salvación”, pensó la mujer, que le pidió que la revisara. Pero el médico negó con la cabeza y le pidió que firmara unas hojas. July no quiso. Entonces, el doctor salió de la celda, volvieron los ministeriales, y la sometieron a más toques eléctricos.

 -Vas a firmar todo lo que mi gente te traiga -le ordenó el comandante-. 

Exhausta y derrotada por la tortura, July Raquel obedeció y firmó todo lo que le pusieron delante.  

“No digas nada de la tortura al juez”

 Esa misma mañana del 7 de noviembre, July Raquel fue presentada por los detectives ante el juez de distrito Marco Antonio Rodríguez Lobato, quien decretó otras 72 horas para que la defensa de oficio aportase pruebas a su favor, que nunca presentó. De hecho, ni siquiera presentó a los dos testigos del kínder de Cuautitlán que estaban dispuestos a declarar que July estuvo en su escuela trabajando el día de los hechos.

Finalmente, el juez la vinculó a proceso por homicidio, junto a otro hombre detenido por el mismo caso, y la mandó a prisión al penal de Pacho Viejo en espera de un juicio. Ese día, varios medios publicaron titulares que sin presunción de inocencia gritaban que gracias a la labor de los detectives veracruzanos habían caído los “asesinos” de la rectora.

Ya en prisión, July Raquel denuncia en entrevista telefónica que, además de la tortura y la violación, la otra pesadilla que enfrentó fue el abogado de oficio. Y su caso tampoco es único: al menos 1 de cada 3 presos en México también dijeron que su abogado de oficio les perjudicó en su proceso penal.

“Me dijo que no podía ir en contra del Estado que le paga. Que mejor no le dijera nada al juez de la tortura porque me iba a hundir más, y que me acogiera a mi derecho de no declarar nada. Y como jamás había estado en una audiencia, pues le hice caso”, lamenta. 

Ya en prisión, su familia consiguió hasta el 4 de enero a otro abogado privado, René Rodolfo Paratte, que lo primero que hizo fue pedirle a July Raquel que declarase por escrito su testimonio de la detención y la tortura. 

Luego, envió escritos a múltiples instancias, entre estas a la Fiscalía especializada de la Mujer, que según el abogado días después de recibir su escrito con la denuncia de tortura envió al penal a un psicólogo y a un médico a revisar a July Raquel. 

 “Meses después de la violación, verificaron que aún tiene inflamación en su parte vaginal y también inflamación en las costillas”, explicó Paratte, que detalló que la Fiscalía de la Mujer ya abrió la carpeta de investigación 02/2020, mientras que la fiscalía anticorrupción y la fiscalía para delitos de tortura abrieron las carpetas 063/2021 y 002/2021, respectivamente. 

 A la fecha, la mujer aun tiene hemorragias vaginales. Sin embargo, el juez que la mandó a prisión respondió el pasado 25 de enero por escrito a su abogado que, como guardó silencio en su audiencia inicial por consejo del defensor de oficio, tendrá que esperar hasta la audiencia intermedia -de la que aún no hay fecha- para dar su declaración sobre la tortura. 

Mientras tanto, July Raquel sigue en una celda minúscula con otras cuatro reclusas, deprimida: “No puedo dormir si no es con medicamento. La mayoría del tiempo me la paso llorando. Tengo miedo. Muchísimo miedo. Me da pánico hasta salir libre por todas las cosas que me hicieron esos animales”. 

Previo a la publicación de este reportaje, Animal Político buscó a la Fiscalía de Veracruz para solicitar una entrevista sobre las denuncias de irregularidades señaladas por la familia de July Raquel. Sin embargo, por tratarse de un asunto en proceso legal, la Fiscalía declinó hacer comentarios.

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Emma Coronel y el creciente papel de las mujeres en el narcotráfico de México

Emma Coronel, esposa de "El Chapo", es la última pareja de un líder del narco mexicano en ser acusada de participar activamente en los negocios de su marido. Los roles de las mujeres en estos grupos son diversos y, en muchas ocasiones, acaban siendo víctimas de la propia violencia del crimen organizado.
25 de febrero, 2021
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La acusación de Estados Unidos que llevó a la reciente detención de la esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán es tajante al describir su supuesto grado de implicación en las actividades delictivas del capo.

El señalamiento judicial sobre Emma Coronel, quien enfrenta cargos de narcotráfico internacional, afirma que la joven tenía absoluto conocimiento de las operaciones del cartel de Sinaloa dirigido por su marido y que, presuntamente, participó en algunas de sus operaciones.

“Coronel entendía que los ingresos de la droga que controló durante su matrimonio con Guzmán derivaban de estos envíos (de droga a EU). De 2012 a 2014, transmitió mensajes en nombre de Guzmán para promover actividades de narcotráfico mientras él intentaba evitar su captura por parte de las autoridades mexicanas”, se lee en el documento.

La joven es incluso acusada de conspirar para que “El Chapo” pudiera escapar de una cárcel en México mediante el pago de un millonario soborno a funcionarios antes de que finalmente fuera extraditado a Nueva York y condenado a cadena perpetua.

Será la justicia la que determine la veracidad de esta investigación en la que se citan testigos cooperantes anónimos y cartas, pero a juzgar por los cargos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) parece tener claro que Coronel no era en absoluto ajena a los negocios de “El Chapo”.

Como supuestamente en su caso, la presencia de las mujeres en el narcotráfico y otras actividades del crimen organizado creció en los últimos años en México y, con ello, sus roles también han ido variando.

“El papel de las mujeres en general ha ido en aumento en estas organizaciones. Coronel viene además de una familia de narcotraficantes y, por la edad que tiene, no es una persona que haya podido estar de manera pasiva” ante lo que ocurría a su alrededor, le dice a BBC Mundo Alberto Islas, experto en seguridad.

Precisamente por ese entorno condicionante y por las características de un mundo absolutamente dominado por hombres, entender los motivos por el que las mujeres se implican en él resulta bastante más complejo que asociarlo a un simple y único deseo de poder y dinero.

Roles diversos

Según el informe de 2020 “Mujeres y crimen organizado en Latinoamérica: más que víctimas o victimarias”, las mujeres “no solo ejercen una multiplicidad de roles, sino que oscilan fluidamente entre la condición de víctimas y objetos y la de protagonistas y sujetos activos de las acciones criminales”.

No obstante, el informe de la Universidad del Rosario en Colombia e InSight Crime identifica que la mayoría de mujeres en estos grupos asumen roles criminales de baja responsabilidad que los líderes hombres les delegan.

Cartel de El Chapo

AFP
La mayoría de mujeres en el crimen organizado asumen roles de baja responsabilidad que los líderes hombres les otorgan.

Estos papeles abarcan desde trabajo en cultivos de droga, como “mulas” para transportar sustancias, en la organización logística y financiera o en labores de microtráfico o “narcomenudeo”, entre otras.

Sin embargo, y aunque son una clara minoría, el estudio destaca que también hay mujeres “que ejercen distintos papeles por voluntad propia, que pueden ser protagónicos y a veces de liderazgo”.

En el caso de México, uno de los nombres más reconocidos es el de Enedina Arellano Félix, a quien en su momento las autoridades mexicanas consideraron la única mujer al frente de una organización de narcotráfico por ser jefa del cartel de Tijuana.

Conocida como “La jefa” o “La narcomami”, llegó a esa posición después de que casi todos sus hermanos varones —fundadores del cartel— perdieran la vida o fueran capturados por las autoridades.

Otro caso muy popular es el de Sandra Ávila Beltrán o “La reina del Pacífico”, a quien se le acusó cuando fue detenida en 2007 de ser una pieza clave en las operaciones del cartel de Sinaloa.

Sin embargo, ella siempre negó tener influencia en el negocio del narcotráfico y algunos creen que, más por sus actividades, cobró más fama realmente por creerse que inspiró la novela “La reina del sur”, algo que su autor Arturo Pérez-Reverte negó.

libro de Sandra Avila

BBC
Ávila relató su historia en el libro “La reina del Pacífico: es la hora de contar”.

También está Leticia Rodríguez Lara, conocida como “La reina de la Riviera Maya”, quien controló esta zona turística y se enfrentó para defender su mercado contra el Cartel Jalisco Nueva Generación de “El Mencho”.

O Ignacia Jasso, “La Nacha”, una de las mujeres pioneras en el narcotráfico en México al dedicarse al tráfico de drogas en el estado de Chihuahua desde 1930.

Víctimas y relaciones sentimentales

“Es cierto que, y probablemente venga de la evolución de la igualdad de género en los últimos años, hay un empoderamiento ‘para mal’ de mujeres que van tomando liderazgo en estructuras criminales” en pequeñas o medianas bandas, le dice a BBC Mundo Sandra Romandía, periodista mexicana especializada en temas de narcotráfico.

Sin embargo, la experta destaca que en un gran número de casos hay un factor fundamental a la hora de entender el estatus de estas mujeres en el crimen organizado: sus relaciones familiares o sentimentales.

Así, son muchas las esposas, madres o hijas a las que se ha señalado por haberse implicado en el negocio de líderes de carteles o incluso haberlo asumido después de que estos murieran o fueran detenidos, como Enedina Arellano.

Lo vimos por ejemplo poco antes de la detención del líder del cartel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez “El Marro”, cuando su madre, hermana y prima fueron también arrestadas como presuntas operadoras financieras del grupo criminal pero fueron liberadas tras denunciar tortura.

En muchas ocasiones, novias o esposas de líderes acaban convirtiéndose en víctimas subordinadas a los hombres al ser utilizadas, por ejemplo, para ayudarlos a cometer delitos.

Según el informe de Insight Crime, el encarcelamiento de mujeres en América Latina por delitos asociados al crimen organizado, en especial el narcotráfico, aumentó en la última década.

En México, la población carcelaria femenina general creció un 56% entre 2010 y 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía recopilados por el informe.

Carcel en Mexico

Getty Images
El número de mujeres en prisión en México creció un 56% entre 2010 y 2015.

“Está documentado que no todas, pero muchas de las mujeres que cumplen condena por delitos de drogas, lo hacen por lealtad a sus parejas o por amenazas de ellos“, destaca Romandía.

Según la experta, muchas de estas situaciones surgen un esquema machista en el que las mujeres tienen miedo a decir que no, lo que tiene más que ver con la estructura de valores del propio género “y no tanto como un deseo de poder de ellas” para adentrarse en ese negocio.

“Y, en muchos casos, no es más que una inercia de seguir el negocio familiar porque es lo que les dejó el esposo, y es lo que saben hacer”, agrega la coautora del libro “Narco CDMX”.

Feminicidios y crimen organizado

Según datos del servicio de emergencias 911 en México del pasado mes de agosto, en torno al 60% de los asesinatos de mujeres hasta entonces en 2020 estarían relacionado con el crimen organizado.

Pero eso no quiere decir que todas las mujeres estén involucradas en ello. En ocasiones, de nuevo, se convierten en una especie de víctimas colaterales de las actividades ilícitas de sus parejas.

Cartel en manifestacion contra violencia de genero en CDMX

AFP
Hasta el 60% de los asesinatos de mujeres durante los primeros meses de 2020 en México estaban relacionados con el crimen organizado.

“Algunas son asesinadas simplemente porque tienen un parentesco o son pareja sentimental de alguien del grupo contrario. También algunos usan los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes amenazantes a sus rivales”, le dice a BBC Mundo la investigadora María Salguero.

Salguero, creadora del Mapa de Feminicidios en México en el que recopila desde hace años todos los que se registran en el país, dice que estas muertes vinculadas al crimen organizado se mantuvieron también en pandemia, lo que demostró que “no todas las mujeres estaban siendo asesinadas por sus parejas en el confinamiento”.

La experta no niega que haya mujeres involucradas directamente en narcotráfico, pero incluso en estos casos, alerta que muchas veces hay causas relacionadas directamente con su género que explican su decisión.

“Casi siempre hay historias de desigualdad detrás de ellas. Siendo narcomenudistas, pueden ganar como un dólar por paquete que venden. Son mujeres vulnerables que a veces tienen que sacar adelante a la familia, no encuentran trabajo… y se involucran en estos grupos, muchas veces motivadas también por el entorno”, explica.

“Buchonas”

La realidad de muchas de estas mujeres descrita por los expertos, por tanto, dista mucho de la imagen de lujo o glamour que muestran algunas películas o series de televisión sobre “reinas del narco”.

El concepto de la narcocultura es el que exalta la violencia del narcotraficante y todo el dinero ganado con su negocio criminal, mientras que sus mujeres pueden ser vinculadas al mundo del crimen organizado casi como objetos que los hombres utilizan para exhibir su poder y éxito.

Tequila de El Chapo

AFP
El nombre de “El Chapo” fue incluso registrado como marca por una de sus hijas para producir tequilas, joyas y otros artículos y como modo de atraer la atención de cierto público.

Estas mujeres, conocidas popularmente como “buchonas”, presumen con orgullo de ser la pareja de un líder criminal y de la vida de lujo que eso les permite llevar en forma de joyas, autos de lujo u operaciones quirúrgicas para lucir cuerpos esculturales.

Esa cultura del derroche y de ostentación del dinero suele ser más habitual entre parejas sentimentales de mandos medios o medios-bajos de grupos criminales.

Pero llama mucho la atención que Coronel, siendo esposa de uno de los capos más buscados del mundo como lo fue “El Chapo”, tuviera una presencia tan mediática y pública.

En los últimos meses, promocionaba empresas entre su casi medio millón de seguidores en Instagram. Intentó crear una marca de ropa y accesorios de lujo con el nombre de su marido e incluso apareció en un programa de televisión enfocado en la vida de personas o familiares vinculados en algún momento con carteles.

“Su actitud y falta de discreción fue desafiante e, indudablemente, con ese protagonismo en medios estaba cruzando líneas rojas en términos de tolerancia de las autoridades”, le dice a BBC Mundo Javier Oliva, analista y experto en seguridad de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UNAM.

Coronel

Getty Images
Coronel tenía una presencia mediática muy poco habitual entre parejas de grandes capos del narcotráfico.

El hecho de que las mujeres en el crimen organizado no sean aún tan conocidas responde, indudablemente, a que su presencia es todavía anecdótica en comparación con los hombres. Pero Romandía pronostica cambios.

“Aún no hay un liderazgo de mujer que esté poniendo en jaque a las autoridades. Pero sí probablemente lo empezaremos a ver en los próximos años, por el papel importante que algunas están tomando en bandas de menor tamaño”, dice.

“Aún no han tenido una exposición mediática muy evidente como para que se cree un personaje o una leyenda alrededor de ellas… pero acabará ocurriendo”, concluye la periodista.


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