No se comprobó abasto suficiente ni ahorros en compra de medicamentos en 2019
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No se comprobó abasto suficiente ni ahorro en compra de medicamentos del segundo semestre de 2019: ASF

En opinión de la ASF, la gestión de Salud y la SHCP en la adquisición consolidada de medicamentos para 2019 fue deficiente, y su acceso no fue efectivo, por lo que no se garantizó el derecho a la salud para la población.
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21 de febrero, 2021
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó en el proceso de licitación de la compra consolidada de bienes terapéuticos (medicamentos, material de curación, radiológico y de laboratorio) del segundo semestre del 2019 deficiencias que limitaron la libre competencia entre los proveedoresy en la efectividad del proceso de contratación del servicio integral de logística de almanecamiento y distribución, además no se atendió a cabalidad la necesidad total del abasto de las 27 instituciones públicas participantes, ni se pudo comprobar el alcance de los ahorros. 

Aunado a lo anterior, se determinó un probable daño o perjuicio o ambos a la Hacienda Pública por un total de 8 millones 918 mil 261 pesos que están pendientes de aclarar, ya sea por la falta de documentación comprobatoria del gasto (en el caso de 2 millones 219 mil 859 pesos) o por no haber aplicado penas convencionales a las que se hicieron acreedores los proveedores con los que se formalizaron los contratos. 

Entre las auditorias que presentó la ASF este 20 de febrero a la Cámara de Diputados, y que forman parte del paquete de informes de fiscalización a la Cuenta Pública 2019, se encuentra la de cumplimiento financiero 163-DS a la Adquisición y Distribución Consolidada de Medicamentos y Material Terapéutico. 

Esta auditoría se realizó con el objetivo de fiscalizar la gestión financiera del presupuesto ejercido en la adquisición de estos insumos para comprobar que se ejerció y registró conforme a los montos aprobados, y de acuerdo con las disposiciones legales y normativas. 

Si no se trata de una auditoría forense, las dependencias cuentan con un lapso de 30 días, desde que son notificadas, para aclarar y solventar las observaciones. De no hacerlo, la Auditoría procederá con la interposición de denuncias penales en contra de quien resulte responsable, según la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación.

Para el segundo semestre del ejercicio 2019, el gobierno federal instrumentó la consolidación de la contratación de bienes y servicios para las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal con los objetivos de: transparentar los procedimientos de contratación de manera abierta para todos los proveedores de la industria farmacéutica a nivel nacional e internacional; establecer los mismos términos de competencia entre todos los participantes mediante esquemas de abastecimientos simultáneo para evitar la alta concentración de compra en un proveedor; e identificar las mejores condiciones de contratación en cuanto a precio, calidad, financiamiento y oportunidad.

Para lograr lo anterior se dejó la compra consolidada de medicamentos y material de curación en manos de la Secretaría de Hacienda y de la Secretaría de Salud, antes el procedimiento estaba a cargo del IMSS. Fue la primera adquisición de este tipo de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Entre las insituciones para las que se compraron insumos está el IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de Salud, Semar además de diversos hospitales y centros dedicados a atender necesidades específicas de la población. 

Aunque la ASF concluye que, en términos generales, la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Salud para el Bienestar cumplieron con las disposiciones, legales y normativas aplicables en la materia, también señala que hubo varias deficiencias. 

En el infomre se documenta que no se atendió a cabalidad la necesidad total del abasto de bienes terapéuticos solicitados por las 27 instituciones públicas participantes.  De las 3,988 partidas requeridas por estas, se licitaron solo 3,257, de las que sólo 1,181 fueron adjudicadas (36.0%).

De las 731 partidas que no fueron licitadas, la Secreataría de Salud no proporcionó información al respecto, ni determinó el estatus de 14 partidas licitadas. 

Se desconoce si las adquisiciones de los bienes beneficiaron a diversas empresas o se continuó comprando con proveedores recurrentes, toda vez que no se dio seguimiento a las contrataciones efectuadas por las instituciones en las 2,807 partidas que no fueron adjudicadas (731 no se licitaron, 1,895 se declararon desiertas, 167 canceladas y 14 sin estatus), entre las que se encuentran medicamentos oncológicos. 

De acuerdo a la información proporcionada por las 27 instituciones públicas participantes, de las 1,181 partidas que sí se adjudicaron, se suscribieron contratos por 5 mil 902 millones 592 mil pesos, de los que, al 31 de diciembre de 2019, se habían ejercido 2 mil 110 millones 999 mil pesos. 

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Falta de competencia 

El informe de la ASF señala que la compra consolidada estaba encaminada a los titulares que cuenten con registros sanitarios de los bienes terapéuticos (es decir a los laboratorios) con el fin de lograr precios más competitivos; sin embargo, la oficina de Naciones Unidas, la UNOPS (que brindó asesoría en el proceso) señaló que aplicar el criterio de titularidad de los registros sanitarios se considera un factor de riesgo, porque se restringe la participación de proveedores históricos en este tipo de procesos (distribuidores). Pero la Secretaría de Salud y Hacienda no hicieron caso de esta advertencia. 

La auditoría también señala que no hubo y debió hacerse una licitación nacional previa antes de proceder a la internacional. 

El proceso de la aplicación de Ofertas Subsecuentes de Descuento y Precios Máximos de Referencia, que se usó en la compra consolidada del segundo semestre de 2019, se consideró, dice el informe de la ASF, de alto riesgo: la combinación de estos métodos y el agrupamiento de diferentes bienes terapéuticos en un mismo proceso de licitación puede desencadenar falta de ofertas y, con ello, tener claves desiertas, desechamiento/insolvencia y/o por inconformidades presentadas por la metodología de la licitación.  

Además, en la investigación de mercado se determinó incluir únicamente medicamentos genéricos, por lo que no se consideraron a los de patente ni de fuente única, lo que limitó la participación de posibles proveedores, afectando el proceso de competencia y libre concurrencia, puesto que existen medicamentos de patente o de fuente única que pudieron haberse adjudicado en partidas declaradas como desiertas.

También se determinaron deficiencias en el proceso de la contratación del Servicio Integral de Logística de Almacenamiento y Distribución de Bienes Terapéuticos para el segundo semestre del ejercicio fiscal 2019, toda vez que en la investigación de mercado no se acreditó la recepción de 95 cotizaciones, la publicación de la convocatoria ni la documentación del concurso realizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. 

Tampoco se sustentó el supuesto de excepción a la Licitación Pública en el que se fundamentó la adjudicación directa, puesto que no se cuantificaron las posibles pérdidas o costos adicionales, ni se designó al responsable de administrar y verificar el cumplimiento de dichos contratos; tampoco se acreditó que las instituciones públicas contaran con suficiencia presupuestal ni se contó con el acuse de recibido de las cotizaciones de las siete empresas adjudicadas y de dos de ellas no se sustentó que contaban con las licencias sanitarias. 

De los contratos para la adquisición de bienes terapéuticos se presentaron 30 remisiones sin contar con la fecha de recepción y aceptación por parte de los operadores logísticos que distribuyeron los bienes; y en 95 remisiones no se contó con el acuse de recepción a entera satisfacción por parte de los operadores logísticos que los recibieron para su posterior distribución. 

Entre las deficiencias también se documentó que no se pudo determinar si se obtuvo una reducción en el precio de los bienes adquiridos y distribuidos, puesto que no se contó con información estadística de los costos ejercidos anteriormente y no se adjudicó la totalidad de las partidas que cubrían las necesidades de las instituciones, además de que no se emitió un documento que evidenciara el ahorro logrado; por lo tanto, no se contó con un parámetro de comparación de costos. 

Como resultado de las defiicencias encontradas en esta auditoría se promovieron 17 Recomendaciones, 15 Promociones de Responsabilidad Administrativa Sancionatoria y 3 Pliegos de Observaciones.

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No hubo buena coordinación

En tanto que en la auditoría de desempeño 162-DS hecha solo a la parte de adquisición de medicamentos para fiscalizar que la Secretaría de Salud (SS) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público(SHCP) aseguraron las mejores condiciones disponibles de compra y realizaron un abastecimiento suficiente y oportuno para contribuir a garantizar el acceso efectivo, universal y gratuito de la población a los medicamentos también se encontraron deficiencias. 

En opinión de la ASF, la gestión de la Secretaría de Salud y la SHCP en la adquisición consolidada de medicamentos para 2019 fue deficiente al no asegurarse que en la planeación y operación de compra y distribución se obtuvieran las mejores condiciones para el Estado, ni de su acceso efectivo, universal y gratuito, por lo que no se garantizó el derecho a la protección en salud y que los recursos del sector se ejercieran con criterios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez 

Los resultados de la fiscalización mostraron que la SHCP designó a la Secretaría de Salud como la responsable de definir la estrategia de contratación de medicamentos, material de curación y material radiológico y de laboratorio, para el segundo semestre de 2019, pero no acreditó los criterios utilizados para determinarlo, ni que haya sido resultado del análisis de las capacidades, funciones y recursos de la dependencia, ni definió los mecanismos de coordinación y responsabilidades de Hacienda como la encargada de planear, establecer, conducir y fungir como área consolidadora de las adquisiciones. 

La Secretaría de Salud no evidenció su colaboración con Hacienda ni con las entidades del sector salud para fortalecer el proceso de planeación para la adquisición consolidada de medicamentos, ni mecanismos de coordinación efectivos para llevar a cabo la planeación del gasto público del sector en este rubro.

Además, Hacienda no acreditó que, con el análisis de los grupos focales que se utilizaron para la planeación de la demanda, se produjera un ahorro presupuestal derivado de la reducción del 43.9% de claves, ni la forma en que el análisis de estas se realizó mediante procedimientos utilizados en las mejores prácticas terapéuticas.

En el expediente publicado en CompraNet de la licitación LA.012000991-E82-2019, dice el informe 162-DS de la ASF, se identificaron 29 expedientes distintos vinculados al procedimiento, donde se verificó que en total se contrataron 24 millones 335 mil 673 pesos en 1,104 pedidos, de los que el 50.0% (12 millones 178 mil 652 pesos) correspondió al tipo de contratación “otras contrataciones” en 444 pedidos, aunque esta modalidad no está definida como un procedimiento de contratación.

Además, no se acreditó que corresponda al total de pedidos realizados como resultado de la adquisición consolidada de 2019; asimismo, la Secretaría de Salud careció de información de los resultados de las adquisiciones de medicamentos que se realizan, por lo que no se garantizó si las compras correspondieron y fueron suficiente para cubrir la demanda 

En cuanto a la contribución a garantizar el derecho a la salud mediante la adquisición consolidada de medicamentos, no fue posible evaluar los avances a 2019, ya que la Secretaría de Salud careció de criterios técnicos y metodológicos para cuantificar la existencia y disponibilidad de medicamentos; del establecimiento y aplicación de indicadores para medir y evaluar su disponibilidad y no evidenció la implementación de actividades para promover y garantizar el acceso efectivo, universal y gratuito de la población a los medicamentos.

La  SHCP, por su parte, no acreditó la coordinación con Salud para diseñar y establecer la cadena de suministro de los medicamentos adquiridos de forma consolidada, ni evidenció el procedimiento implementado para establecer los mecanismos de distribución; asimismo, no diseñó mecanismos de control y evaluación para optimizar e impulsar la eficiencia y eficacia de la distribución y abasto consolidado de los medicamentos que garanticen un suministro completo y oportuno a la población.

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COVID: la conversación en un autobús que llevó a salvar cientos de miles de vidas

Un encuentro de dos científicos en un autobús condujo a un ensayo clínico para encontrar tratamientos para salvar vidas de enfermos de COVID-19.
27 de marzo, 2021
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El ensayo clínico llamado RECOVERY (Random Evaluation of Covid-19 Therapy o Evaluación aleatoria de terapias para covid-19) inició en marzo de 2020 para probar medicamentos que ya existían en pacientes con covid y estudiar si éstos tenían un efecto sobre la enfermedad. Gracias a este ensayo se han salvado cientos de miles de vidas.

Todo comenzó en el autobús número 18 en Londres. Mientras se abría paso entre el tráfico, dos pasajeros estaban enfrascados en una conversación.

Lo que acordaron en ese trayecto, que tuvo lugar antes del confinamiento en la ciudad por covid-19, cambiaría el curso de la pandemia y posiblemente el futuro de la medicina.

Llevó al trabajo conjunto de investigadores, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) y 40.000 pacientes de covid en un esfuerzo especialmente adaptado a un sistema nacional de salud pública.

Y salvaría la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo. La conversación de estos dos pasajeros llevó a la creación del ensayo clínico Recovery.

Los dos pasajeros del autobús eran el profesor Martin Landray, médico y diseñador de ensayos de fármacos a gran escala, y Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust, uno de los mayores organismos de financiamiento para investigación médica del mundo y uno de los fundadores de Recovery.

La fecha era el 9 de marzo de 2020. Ambos discutían la pandemia inminente, las escenas que se veían en Italia, que fue el primer país de Europa en sentir el impacto devastador del virus, y la inevitabilidad de que Reino Unido se enfrentaría a lo mismo.

“Lo que acordamos en ese viaje en autobús fue que el tsunami llegaría en un par de semanas y teníamos que tener un ensayo en funcionamiento en dos semanas”, explica el profesor Landray al programa Inside Health de la BBC.

“Nueve días después, se inscribió al primer paciente, y el año que pasó ha sido extraordinario”, agrega.

Dos semanas antes, el profesor Landray le había enviado un correo electrónico a Jeremy Farrar para subrayar la importancia de los ensayos.

Lo que pasó a ser uno de los momentos más importantes en el enlace de vínculos científicos comenzó cuando Farrar respondió: “Será mejor que hable con Peter”.

Píldoras de dexametasona

Science Photo Library
El ensayo Recovery ha salvado la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo.

Las campanas de alarma ya habían estado sonando para el profesor Peter Horby desde el 2 de enero, cuando surgieron informes de una “neumonía viral” en Wuhan, China.

Para Horby, esto tenía todas las características del síndrome respiratorio agudo severo (o SARS) de 2003.

“Para mí estaba bastante claro que había un problema que podría salirse de control si no teníamos cuidado”, señala el profesor Horby, un destacado experto en enfermedades nuevas y emergentes.

Ya había ayudado a establecer dos ensayos de medicamentos en Wuhan, pero debido al confinamiento allí, no obtuvieron ningún resultado.

“Las salas de hospitales estaban abarrotadas”

Juntos, el profesor Horby y el profesor Landray formarían el eje científico que definiría el tratamiento de covid.

Se vieron impulsados por los errores del pasado. El peligro en una pandemia es que todos empiezan a correr como pollos sin cabeza y los científicos y médicos actúan solos, cada uno probando diferentes tratamientos en un pequeño número de pacientes; creando mucho ruido, pero sin respuestas.

El ruido ya estaba aumentando. Se presentaba como evidencia ensayos con una decena de pacientes o experimentos con células en un laboratorio.

Incluso el presidente Donald Trump estaba proclamando los beneficios del medicamento contra la malaria hidroxicloroquina, cuando la evidencia era escasa o inexistente.

El objetivo de Recovery era brindar claridad en medio del caos.

Hubo cuatro claves en el éxito de Recovery:

  • Se puso en marcha rápidamente, en un mundo en el que las pruebas pueden tardar más de un año en configurarse.
  • Era grande, involucraba a todos los hospitales de pacientes graves y a uno de cada 10 pacientes con covid en Reino Unido, por lo que incluso se pudo encontrar medicamentos que tuvieran solo un beneficio moderado.
  • Los pacientes fueron asignados al azar para recibir atención estándar o un medicamento experimental, de modo que los médicos pudieran ver la diferencia entre los dos.
  • Y fue simple.
Una dosis de dexametasona

Reuters
Uno de los fármacos involucrados en el ensayo fue la dexametasona, un esteroide.

El Recovery tuvo un marcado contraste con el ensayo clínico moderno, que se arrastra bajo el peso de la burocracia, los contratos con todos los hospitales, los criterios estrictos sobre los participantes y una gran cantidad de trabajo para quienes miden y recopilan datos.

Si el ensayo iba a tener éxito, era necesario trabajar en salas sometidas a una intensa presión.

“Las salas estaban abarrotadas, los médicos estaban abrumados con pacientes enfermos. Para que un ensayo clínico funcione, este no puede interferir con la atención médica”, dice la Dra. Raha West, médica de cuidados intensivos en Buckinghamshire, quien dirigió el ensayo en su hospital.

“Con el Recovery esto fue fácil”.

El profesor Landray dice que “eliminaron todo” para que el Recovery fuera tan básico que inscribir a un paciente en el ensayo era tan fácil como recetar el medicamento.

Uno de los primeros desafíos fue decidir qué medicamentos deberían estar involucrados.

El coronavirus era una entidad nueva, un desconocido sin reglamentos a seguir.

El profesor Horby y el profesor Landray seleccionaron los medicamentos más prometedores para enfermedades similares o los que habían surgido de las pocas investigaciones sobre covid.

Si el paciente quería participar, su médico seleccionaría en una computadora cuáles de los medicamentos involucrados en el ensayo eran seguros según el historial médico del paciente y la computadora decidiría qué medicamentos se debían administrar.

El fármaco dexametasona, un esteroide antiguo y barato que ya se había utilizado en infecciones respiratorias, se convirtió rápidamente en una fuente de controversia.

La reacción fue dura y rápida y se acusó a los dos expertos de comportamiento poco ético y peligroso.

La dexametasona calma el sistema inmunológico y algunos argumentaron que era lo peor que se podía hacer cuando el cuerpo estaba combatiendo una infección.

“Tengo un cajón lleno de cartas que me dicen que estoy matando gente”, me dijo el profesor Horby. Pero lo tranquiliza saber que también tiene un cajón de “cartas de amor y correos de elogios”.

Saltando de alegría

dexametasona

Getty Images
El tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

Cada fármaco que probaron fue puesto a prueba porque pensaron que existía la posibilidad de que funcionara. La dexametasona fue el primero que lo demostró.

Apenas 100 días después de ese trascendental viaje en autobús, el profesor Landray y el profesor Horby se prepararon para contarle al mundo sus hallazgos.

Sabían que estaban a punto de cambiar el tratamiento para los pacientes en todas partes y habían pasado una semana repasando los números repetidamente para estar seguros.

El 16 de junio estaban listos.

“Fue un resultado hermoso, hermoso”, dice el profesor Landray.

El profesor Horby recuerda a su jefe saltando de alegría al otro lado de una videollamada cuando transmitió los resultados.

Para quienes estaban conectados a un ventilador, como Katherine Millbank, el fármaco redujo la posibilidad de morir en un tercio.

Ella fue una de las primeras pacientes que obtuvo el medicamento en el ensayo.

Cuando las enfermeras corrieron las cortinas alrededor de su cama, todos los que estaban en la sala de cuidados intensivos la aplaudieron.

“Estoy eternamente agradecida con todos ellos por salvarme”, le dijo Katharine a Inside Health.

Cuatro horas después del anuncio, el tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

La doctora Raha West rompió a llorar cuando llegaron los resultados. Todos los pacientes que inscribió en el ensayo terminaron recibiendo dexametasona.

“Nunca lo olvidaré, fue muy emotivo”.

Ahora se estima que la dexametasona sola ha salvado cientos de miles de vidas; posiblemente más de un millón.

El Recovery mostró que otro fármaco, tocilizumab, también salva vidas.

Pero el ensayo también se enfrentó a fracasos. El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, la combinación de lopinavir / ritonavir que se usan contra el VIH y el antibiótico azitromicina habían sido promocionados, pero finalmente se demostró que no tenían ningún efecto.

Su éxito dependió de la disposición de los pacientes, que en uno de los momentos más espantosos de sus vidas, estuvieron dispuestos a participar.

Aiden Temple, de 10 años, que tenía un trastorno inmunológico poco común después de contraer el virus, quiso hacer la diferencia.

“Fue muy aterrador, pero me sentí bastante orgulloso de poder ayudar a otras personas a mejorar rápidamente”, dijo.

También se necesitaron los esfuerzos de miles de médicos y enfermeras, así como de un equipo de unos 20 científicos en Oxford, para recopilar y analizar los datos.

El Recovery logró algo que ninguna otra prueba ha obtenido. Ya tiene garantizado un lugar en los libros de historia solo por su papel en la pandemia de covid.

La esperanza es que sea un catalizador de cambio en la medicina para hacer ensayos de estilo Recovery que brinden respuestas sobre los mejores tratamientos para otras infecciones, como la fiebre de Lassa, o que finalmente demuestren si las píldoras de vitamina D son la cura para todo lo que a menudo se dice que son.

“Creo que ha establecido un nuevo estándar para lo que se puede lograr y no solo durante las pandemias”, me dijo el profesor Landray.

“Sería una farsa si volviéramos a una situación en la que a veces se necesitan años para que un ensayo despegue”.


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