SEP suspende Orquestas Azteca y adeuda salarios a maestros de música
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

A un año de absorber Orquestas Azteca, SEP las suspende y adeuda salarios a maestros de música

Más de 700 maestros fueron convencidos para firmar renuncias voluntarias sin obtener finiquito tras los años trabajados y deslindando de responsabilidad a Fundación Azteca con la promesa de tener mejores condiciones al ser contratados por la SEP.
Cuartoscuro
16 de febrero, 2021
Comparte

La Secretaría de Educación Pública (SEP) absorbió las Orquestas de Fundación Azteca, propiedad Ricardo Salinas en 2019, y con ello se hizo cargo de la contratación de los maestros de música que habían trabajado con el empresario durante años. Sin embargo, un año después, la dependencia suspendió el proyecto por falta de presupuesto y aún debe tres meses de salario a los profesores. 

Para convertir el proyecto “filantrópico” a programa gubernamental, la administración del exsecretario de Educación, Esteban Moctezuma, quien dirigió Fundación Azteca entre 2001 y 2018, creó la Dirección General de Coros y Orquestas en la SEP.

Te puede interesar | Al ritmo de Salinas Pliego: el gobierno de AMLO rescata a las orquestas Azteca

A partir de entonces, los 12 o 15 profesores que impartían clases por cada una de las 50 orquestas Azteca que operaban en el país hasta 2019, es decir, más de 700 personas, fueron convencidos para firmar renuncias voluntarias sin obtener finiquito tras los años trabajados y deslindando de responsabilidad a Fundación Azteca con la promesa de tener mejores condiciones al ser contratados por la SEP, explicaron maestros y coordinadores de Nuevo León, Quintana Roo y Estado de México entrevistados por Animal Político.

De ganar 8 mil pesos mensuales en la Fundación, comenzaron a ganar 10 mil pesos en la SEP, pero no tuvieron otras prestaciones. Firmaban contratos temporales como “prestadores de servicio de asesoría externa especializada” con las secretarías de educación estatales, y los pagos provenían de recursos federales del programa Escuelas de Tiempo Completo, de acuerdo a los contratos entregados a este medio. 

Lo que cambió fue el “patrón”, pues los mismos maestros fueron contratados por la SEP enseñaban a los mismos niños y jóvenes que participaban en las Orquestas Esperanza Azteca, aunque también comenzaron a enseñar a alumnos de las escuelas públicas, lo que implicó doblar su tiempo de docencia.   

Las sedes de ensayo tampoco cambiaron en estados como Nuevo León o Quintana Roo, pues esos gobiernos estatales había prestado las instalaciones de escuelas públicas al proyecto del empresario. En Valle de Bravo, Estado de México, Fundación Azteca rentaba una casona para las clases, pero al pasar a la SEP, les asignaron una secundaria para las clases.

En tanto, los recursos públicos que sostenían las Orquestas provenía de Escuelas de Tiempo Completo, el programa mediante el cual los alumnos tenían actividades extracurriculares como deportes o recibían alimentos dentro de los planteles. 

Sin embargo, Escuelas de Tiempo Completo, creado desde el sexenio de Felipe Calderón, sufrió recortes primero de 5% en 2019, luego de 50% en 2020; y para el presupuesto de egresos de 2021, el Ejecutivo no le había asignado presupuesto, aunque después informó que le daría 5 mil millones de pesos, lo mismo que tuvo en 2020. 

Esto impactó en los profesores de música, pues la SEP no les ha pagado el periodo laborado de julio a octubre de 2020, pese a que aún en pandemia siguieron dando clases en línea, con la promesa que recibirían los pagos retroactivos junto con la firma del contrato semestral que, hasta ese momento, no habían signado, dice una de las maestras de Nuevo León que pidió no publicar su nombre. 

En octubre se enteraron que el programa de orquestas tampoco continuaría debido a los recortes presupuestales. “Nos vemos en la necesidad de aplazar el programa de orquestas hasta nuevo aviso, por lo que estaremos en pausa hasta que contemos con los recursos necesarios para cumplir a cabalidad”, les informó Ricardo Cerrillo, director general de Educación Musical y Orquestas Escolares de la SEP y quien antes fue el director de Finanzas de Fundación Azteca. 

“Estamos viendo el tema de los pagos de julio al 16 de octubre. Tu coordinador regional operativo te contactará para darles mayores informes. Y si estás interesado en colaborar voluntariamente y seguir atendiendo a tus alumnos, avísanos, trabajaremos a distancia”, dijo el funcionario a través de un video difundido en redes sociales. 

A cuatro meses de ese anuncio, los profesores no han recibido el pago de los cuatro meses trabajados, que sumarían 40 mil pesos para cada uno y, en algunos casos como Nuevo León, les argumentan que los maestros trabajaron porque quisieron, y no existe contrato que ampare la obligación de la SEP a pagarles. 

Tanto en Quintana Roo como en el Estado de México, los profesores reconocen que no firmaron el contrato para el segundo semestre de 2020, pero creyeron que se trataba de un retraso como el que habían tenido un año antes. Lo que sí tuvieron fue la asignación de grupos y horarios para impartir clases. 

Pero hasta el momento, el problema sigue sin resolverse. “Nadie nos dice nada. Según nuestro coordinador dice que el coordinador regional no le contesta ni los mensajes”, dice uno de los maestros del Estado de México que pidió no publicar su nombre. 

Animal Político preguntó a la SEP por las orquestas y, sobre todo, por el adeudo a los profesores, pero no respondió. 

La falsa filantropía 

Los maestros de música que tenían años trabajando para Orquestas Azteca, en casos como Quintana Roo, ni siquiera se enteraron del cambio. El 15 de agosto de 2019 “faltando 10 días para cobrar nos dijeron que cobraríamos hasta nuevo aviso porque desde julio ya no pertenecíamos a Fundación Azteca”, explica Roberto Valadez, quien trabajó con la fundación desde 2012”. 

Los coordinadores estatales del programa, a cargo del director del proyecto Julio Saldaña, les indicaron que a partir de ese momento serían profesores de la SEP y, por tanto, debían firmar la carta de renuncia a las orquestas, “para librar de cualquier responsabilidad al Fideicomiso Esperanza Azteca No. F/10222; Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes, A. C.; SINOT, S. C.; Fundación Azteca IAP; Fundación Tv Azteca, A. C.; Tv Azteca S. A. de C. V.; Tv Azteca SAP de C. V. y Televisión Azteca, S. A. de C. V.”, de acuerdo con los documentos entregados a este medio. 

La renuncia advertía que durante el tiempo prestado de servicio, “siempre se me fueron cubiertas las prestaciones que tuve derecho, por lo que me reservo acción o derecho alguno que ejercitar en contra de ustedes por ningún concepto, otorgándoles el finiquito más amplio que en derecho proceda”. 

Además, que “jamás habían laborado tiempo extra, ni séptimos días, ni días festivos de descanso obligatorio”, pese a que los conciertos que debían dar siempre eran fuera del horario laboral y no recibían ningún pago extra, aseguran los entrevistados y boletines de la Fundación promoviendo los eventos en fines de semana. 

Los maestros, con hasta 8 o 10 años de antigüedad que podían demostrar a través de las facturas emitidas a nombre de Fundación Azteca, accedieron a firmar la renuncia sin obtener algún finiquito con la promesa que como empleados de la SEP obtendrían prestaciones, pero no fue así. 

Las Orquestas Azteca en realidad se trató de una “falsa filantropía”, de acuerdo con la investigación de Quinto Elemento Lab en la que demostró que el empresario Salinas Pliego obtenía recursos públicos que aportaban la mayor parte del capital que financiaba el proyecto privado. 

Desde 2009 y hasta el primer trimestre de 2018 se entregaron al menos mil 689 millones de pesos de recursos públicos a ese proyecto de Grupo Salinas. Y el dinero le llega desde el Congreso, la SEP, Conaculta y 29 gobiernos estatales. 

Sin embargo, a inicio de 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que su gobierno dejaría de otorgar donativos a organizaciones o asociaciones de la sociedad civil.

Por esta decisión en 2019 y 2020, de acuerdo con el registro de donativos en el Presupuesto de Egresos ya no hubo donaciones para Orquestas Azteca, pero tampoco apoyos a las estancias infantiles para madres trabajadoras u organizaciones que pagaban tratamientos contra cáncer, por ejemplo. 

Pero a diferencia del resto de proyectos de la sociedad civil, el gobierno federal rescató a las orquestas creando una dirección general exclusivamente para eso en la SEP, recontratando a los profesores y hasta a directivos de la Fundación

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El desertor homosexual que escapó de Corea del Norte (y de su matrimonio) y encontró el amor a los 62 años

Jang Yeong-jin huyó de Corea del Norte escapando de un matrimonio sin amor. Ahora se ha prometido con su novio.
22 de marzo, 2021
Comparte
Jang

Oh Hwan
A los 62 años, Jang ha encontrado el amor y se va a casar con su novio estadounidense.

La singular historia del único desertor abiertamente homosexual de Corea del Norte fue cubierta por la prensa internacional cuando publicó su autobiografía. Ahora, 25 años después de huir de su país, cuenta a la BBC sus planes para casarse con su novio estadounidense.

Jang Yeong-jin nunca le habían parecido atractivas a las mujeres. Pero no fue hasta la noche de bodas, a los 27 años, que esto le hizo su vida más difícil.

Jang se sintió intensamente incómodo. “No podía poner un dedo sobre mi esposa“, recuerda.

Aunque la pareja finalmente consumó su matrimonio, el sexo era poco habitual.

Cuatro años después, su esposa seguía sin quedar embarazada, y uno de los hermanos de Jang comenzó a averiguar. Jang admitió que jamás se había sentido atraído por una mujer, y su hermano lo mandó rápido al doctor.

“Fui a muchos hospitales en Corea del Norte porque pensé que tenía algún problema“.

Nunca se le ocurrió a Jang, o su familia, que podía haber otra razón por su falta de interés hacia su esposa.

Pruebas médicas

“La homosexualidad no es un concepto en Corea del Norte”, dice.

Si se ve a alguien correr a saludar a un amigo del mismo sexo, se asume que son buenos amigos. De hecho, con frecuencia se ve a adultos del mismo género agarrados de la mano en la calle, explica.

“Corea del Norte es una sociedad totalitaria. Tenemos mucha vida comunitaria, así que es normal para nosotros”.

Echando la vista atrás, Jang piensa que no era el único incomprendido.

Cuando ingresó en el hospital durante un mes para hacer pruebas médicas, conoció a otros pacientes.

“Descubrí que muchos habían tenido una experiencia similar: hombres que no podían sentir nada hacia una mujer”.

Pero explorar lo que realmente sentían era casi imposible.

“En Corea del Norte, si un hombre dice que no le gusta una mujer, la gente piensa que está enfermo”.

Un hombre con el que Jang había servido en el ejército lo visitó varias veces después de ser dado de alta. Le confió que su noche de bodas también había sido un desastre y que ni siquiera podía tomar de la mano a su esposa.

“Creo que era alguien como yo”, reflexiona Jang.

Park Jeong-Won, profesor de leyes en la Universidad Kookmin en Seúl, Corea del Sur, no tiene conocimiento sobre alguna ley explícita en Corea del Norte contra las relaciones homosexuales.

Pero agrega que las leyes del estado contra las relaciones extramaritales y la violación de las costumbres sociales probablemente serían utilizadas para enjuiciar cualquier acto sexual gay.

Jang

Oh Hwan
El caso de Jang se conoció abiertamente cuando publicó su biografía hace 25 años.

Otro académica en Seúl, Kim Seok-hyang, ha entrevistado docenas de desertores sobre esto, y dice que ninguno había escuchado jamás hablar sobre el concepto de homosexualidad.

“Cuando les preguntaba sobre homosexualidad, les costaba entender. Así que tenía que explicarlo a cada persona”, dice Kim, profesora de estudios norcoreanos en la Universidad de Mujeres Ewha.

Todos los desertores le confesaron que si alguien les descubría explorando relaciones con alguien del mismo sexo, serían condenados al ostracismo, incluso posiblemente ejecutados.

Jang fue dado de alta con un historial médico limpio. Todas las pruebas médicas solicitadas por su hermano mostraron que no tenía nada malo.

Short presentational grey line

BBC

La decisión de marcharse

Por otro lado, la esposa de Jang seguía siendo infeliz.

“Pensaba: ‘Debería dejar marchar a esta persona. Deberíamos encontrar una forma de ser felices'”, cuenta el desertor.

Jang solicitó el divorcio. Sin embargo, este proceso no es fácil en Corea del Norte. Se requiere el permiso de un tribunal, y estos priorizan la unidad familiar, dice el profesor de leyes Park Jeong-Won.

Solo autorizan una separación si el matrimonio es visto como una amenaza a la ideología del país, explica.

Fue entonces cuando Jang se dio cuenta que solo le quedaba la opción de huir, de abandonar Corea del Norte. Esto anularía automáticamente su matrimonio y permitiría volver a casarse a su mujer.

Pero el catalizador de su decisión fue una visita del mejor amigo de Jang, un hombre llamado Seoncheol.

Habían crecido juntos en el pueblo norteño de Chongjin. Eran muy cercanos, y dormían en la misma cama cuando uno se quedaba en casa del otro durante la infancia.

Pero cuando crecieron, los sentimientos de Jang por Seoncheol se intensificaron.

“Realmente Seoncheol me gustaba mucho. Todavía sueño con él”.

A veces Seoncheol le visitaba para cenar y, una noche, preocupado por lo tarde que se había hecho, Jang persuadió a Seocheol para que se quedara a dormir.

Unas horas más tarde, Jang se encontró saliendo de su propia cama y acercándose a Seoncheol. Estaba devastado cuando su amigo dormido ni siquiera se movió.

“No sé exactamente qué quería de él, tal vez solo que me abrazara fuerte”, dice Jang.

Aquel momento le hizo sentir que su vida en Corea del Norte había llegado a su fin.

Short presentational grey line

BBC

La fuga

Jang llegó a Corea del Sur en abril de 1997 arrastrándose por la zona desmilitarizada (DMZ) llena de minas que divide las dos naciones, después de que su ruta inicial le dejara varado en China.

Cruzar la DMZ es tan arriesgado e infrecuente que su fuga fue noticia en el sur.

Zona desmilitarizada en Corea del Norte.

Getty Images
Jang escapó a través de las verjas fortificadas de la zona desmilitarizada llena de minas que divide las dos Coreas.

Las dinámicas en Seúl eran muy distintas a las de Corea del Norte, pero incluso aquí el caso de Jang desconcertó a los funcionarios surcoreanos.

Todos los desertores de Corea del Norte se someten a varias semanas de interrogatorios obligados del Servicio de Inteligencia de Corea del Sur (NIS) para comprobar que no son espías.

Jang fue interrogado durante más de cinco meses porque se resistía a explicar la verdadera razón por la que desertó.

Cuando finalmente admitió que simplemente no se sentía atraído por su esposa, se le permitió quedarse, pero una vez más fue enviado al médico.

“Los funcionarios del NIS me dijeron que debía haber alguna razón por la que no me gustaban las mujeres”.

En aquel tiempo, incluso en el sur había poca conciencia sobre las distintas orientaciones sexuales. Varios doctores le recomendaron buscar ayuda psicológica, pero ignoró sus consejos.

Descubrimiento y decepción

Entonces, en la primavera de 1998, 13 meses después de llegar a Corea del Sur, Jang abrió una revista para leer una entrevista que dio sobre su deserción.

Al pasar la página, descubrió un artículo sobre hombres homosexuales saliendo del armario, con una escena de una película estadounidense que mostraba dos hombres besándose sobre una cama.

Ahí se convenció de que él también era homosexual.

“Cuando vi aquello, supe enseguida que era ese tipo de persona. Por eso no me gustaban las mujeres”.

Aquella revelación transformó la vida de Jang, quien se volvió un cliente habitual de los bares para gays en Seúl.

Pero años después, este nuevo mundo expuso a Jang a un fraude devastador.

En 2004, el dueño de uno de los bares favoritos de Jang le presentó a un auxiliar de vuelo.

Salieron durante tres meses y Jang se enamoró.

El auxiliar de vuelo le pidió a Jang mudarse juntos, pero le explicó que, como vivía con su padrastro, primero debían comprar una casa más grande.

Jang se mudó de su apartamento alquilado y le dio US$82.000 de sus ahorros y todas sus pertenencias.

Nunca más volvió a verle. Acudió cada día a la estación de policía durante dos semanas hasta que le dijeron que se diera por vencido.

Jang jamás pensó que alguien pudiese engañarle de esta manera.

“En Corea del Norte tenemos una vida muy controlada. Si hubiera dicho que alguien me había estafado, el partido lo habría rastreado y castigado con dureza”.

Jang enfermó y fue hospitalizado durante un mes. Piensa que fue producto del estrés. Esto significó perder su trabajo en una fábrica. Como consecuencia, se quedó sin dinero, sin casa y desempleado.

Poco a poco fue reconstruyendo su vida. Consiguió un trabajo como limpiador, ahorró para rentar una nueva casa y comenzó a escribir en su tiempo libre.

De niño ganó una vez un concurso de escritura, pero entonces se requería que los estudiantes solo escribieran para honrar al régimen norcoreano.

Ahora, finalmente, Jang podía escribir lo que quisiera. Su autobiografía A Mark of Red Honor (“La marca del honor rojo”) fue publicada en 2015.

Encontrar el amor

Tomó un largo tiempo antes de que Jang se arriesgara a tener una cita. El año pasado, con 62 años, Jang conoció a Ming-su, el dueño de un restaurante, en un sitio de citas.

Cuatro meses más tarde, Jang viajó a la nación que conocía como “el país de los lobos”, el término despectivo de Pyongyang hacia Estados Unidos.

Pero cuando Jang vio a Min-su esperándolo en la sala de llegadas, su corazón se hundió. Min-su llevaba pantalones cortos y gorra, y dice Jang que esto le decepcionó.

“Al ver cómo se vestía, asumí que era un hombre maleducado y brusco“, dice Jang.

Jang

Jang Yeong-jin
Compartiendo vinos y picnics, la pareja se ha ido conociendo cada vez más.

El confinamiento por coronavirus les dio espacio para conocerse mejor, bebiendo vinos y organizando picnics.

“Cuanto más le conocía, más podía ver su buen carácter. Aunque es ocho años menor que yo, es el tipo de persona que primero se preocupa por los demás”.

Tras dos meses, Min-su decidió proponerle matrimonio.

Ahora Jang está finiquitando sus documentos para probar que su matrimonio en Corea del Norte está terminado y esperan casarse a fines de este año.

“Siempre me sentía miedoso, triste y solitario cuando vivía solo. Soy muy introvertido y sensible, pero él es una persona optimista. Somos buenos el uno para el otro”, dice.

Jang y su prometido.

Jang Yeong-jin
Jang y su prometido tienen varios planes para cuando terminen las restricciones por coronavirus.

Pero a pesar de su felicidad recién descubierta, Jang sigue obsesionado por el impacto que su deserción tuvo en su familia.

Varios de sus parientes fueron desterrados a una aldea remota en el helado norte, un destino brutal para aquellos cuyos familiares se perciben como desleales al régimen. Seis de sus familiares murieron de hambre y enfermedad, incluida su madre y cuatro de sus hermanos.

Jang dice que la única forma en que puede lidiar con esa culpa es escribiendo.

“Siempre que pienso en mi familia es muy doloroso para mí, por eso decidí escribir. Pienso que es la única manera en que puedo compensarle”, reflexiona.

Pero al menos le consuela que su decisión de abandonar Corea del Norte dio nuevas oportunidades a su esposa. Escuchó que había vuelto a casarse.

“Siempre pensé que era muy talentosa, así que me sentí muy feliz por ella”.

Y dice que espera expandir sus horizontes una vez se flexibilicen las restricciones por el coronavirus y quiere visitar Washington, a media hora en auto, con Min-su.

“Escuché que hay muchos bares gay allí. Quiero ir a esos bares con él”.

Mientras tanto, dice que disfruta de la tranquilidad de los suburbios, que describe como si estuviera en un “cuento de hadas”.

Min-su es un nombre falso.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=3PMMSIOsaEg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.